Papel de Arbol

martes, 19 de julio de 2016

EL BANQUETE EN LOS ANDES, JORGE ZAVALETA, PANORAMICAL/Milán

AMÉRICA LATINA Y CARIBE
Los alimentos son abundantes en gran parte de Latinoamérica, pero la anemia en los niños aumenta aceleradamente. Una de las causas es la incorporación de la mujer al trabajo, aunque con salarios miserables, dejando a los hijos sin el necesario cuidado materno.

Las Fronteras Vivas, fue un movimiento de los años 80 que destacaba la importancia del espacio en el desarrollo integral y armónico de la vida política de un país o de una región como América.
Esta tesis fue alentada por Enrique Castañón Pasquel ((1917-1994), declarado por la OEA como uno de los diez sabios de la Región, que promovió las definiciones sobre geopolítica.
En un memorable viaje por el caudaloso Tambopata, en la región amazónica de Madre de Dios, acompañado de otros investigadores de los recursos naturales, puso en evidencia su prodigiosa memoria y obsesión por la buena alimentación de los niños, aprovechando la diversidad de plantas y frutos de las cuencas andinas, de la Amazonía, los mares, lagunas, manantiales y ríos.
Castañón Pasquel mencionaba, con especial énfasis, el valor de las especies vegetales como el Tarwi como un sustituto de las carnes de camélidos, del cuy, de la oveja, la res o el pescado, recordando que una de sus hijas hasta los 17años no podía ingerir un bocado de carne porque le producía malestar general.
El sabio Castañón recordaba su “Primera Revista de Economía”, enriquecida con pequeñas muestras, pegadas artísticamente en cada página. Esa publicación, servía a la Cancillería para que los embajadores y cónsules pudieran mostrar la variedad y la riqueza de este continente, sobre todo en Sudamérica.
Este año de 2016, los Pueblos Indígenas exponen sus saberes de la cultura alimentaria indígena en una cita convocada por la Universidad Nacional de Huamanga, en Ayacucho (centro de estudios que fue satanizado porque de allí salieron, entre otros, el líder principal de Sendero Luminoso), el Instituto de Estudios Peruano IEP, y Chirapaqorganización popular que celebra 30 años de labor con las comunidades quechuas de Vilcashuamán, Huamalíes y Umari,conocidas por sus finos tejidos con tintes extraídos de plantas y tierras arcillosas; los tallados de madera; especies de papas de colores, menestras, quinua, frutas y el valioso tarwi, entre otros cultivos.
El estudio, titulado Saber y no poder, a cargo de Tania Portugal y Carmen Yon, del Instituto de Estudios Peruanos IEP, se basa en la experiencia del programa de Soberanía y Seguridad Alimentaria de CHIRAPAQ, con las comunidades quechuas de Ayacucho.
Las investigadoras dieron a conocer al Diario16 que han comprobado que las madres de las comunidades sí conocen cómo garantizar la nutrición de sus hijos, pero no pueden lograrlo por las dificultades de acceso a alimentos como la carne y los huevos.
Además, muchas veces las madres enfrentan sobrecargas de trabajo que les impiden cumplir con el cuidado de sus hijos e hijas. Los programas estatales deben tomar en cuenta estas condiciones para concretar una política integral contra la desnutrición infantil.
En varias Regiones del Perú la cifra de pobreza ha alcanzado el 74% de niños con anemia, según la Fundación Acción Contra el Hambre-ACF y plantea el uso de técnicas ancestrales para procesar alimentos ricos en hierro y reforzar la nutrición de los niños. En algunas zonas andinas la anemia afecta a más de la mitad de los niños menores de 36 meses.
BONDADES DEL TARWI
El Tarwi, según Castañón Pasquel, reemplaza a las carnes, aseveración demostrada con la salud de una de sus menores hijas que hasta los primeros 17 fue alimentada por este cultivo nativo, porque tenía alergia al consumo de carnes de todo tipo, ya sea de camélidos como alpacas, guanacos, llamas, vicuñas, o de ovejas y vacunos que llevara España a sus virreinatos.
Austragilda León, mantiene una propuesta gastronómica que nace de una historia familiar. Explica su cadena de restaurantes El Tarwi “surge de la idea en común de tener en Lima y otras ciudades, un pedacito de su tierra natal, la ciudad de Caraz” (ubicada en la Cordillera Blanca del Callejón de Huaylas-Ancah), donde los comensales saborean los platos típicos (huyendo de la comida fusión), entre los que destacan el jamón serrano, tamales, humitas, llunca de gallina, cuy frito con picante de papa, la quinua, la calabaza, “cebiche de chocho o tarwi”, oferta que cambió la historia alimentaria del mundo, según la investigación de Mauro Granados Maguiña.
Es tarwi es una vaina, del color del garbanzo, como si fuera un poroto. Tiene tantas proteínas como la carne, es barato y crece hasta los 5,000 m.s.n.m. El Lupinus mutabilis es una leguminosa que fija nitrógeno atmosférico en cantidades apreciables de 100 kg/ha, restituyendo la fertilidad del suelo, desde épocas preincaicas.
Otro producto que resalta los nuevos estudios es el charqui (ch’arki, en quechua o carne seca), una tradición andina milenaria que ahora contribuye a resolver la anemia infantil.
FRONTERAS VIVAS
Una frontera viva implica mantener relaciones muy dinámicas, integradas a un sistema nacional de producción-consumo –inversión. La periodista Beatriz Guardia al hablar de sabores y cultura, señala que las primeras referencias de la alimentación andina, provienen de los cronistas españoles asombrados de encontrar gran cantidad y variedad de plantas alimenticias, y un eficiente sistema agrícola conformado de andenes o terrazas, construidas a más de 3,000 metros de altitud con el fin de recibir la lluvia y las aguas que bajan de altos nevados y montañas, lo que permitía que los pobladores del Imperio de los Incas estuvieran bien nutridos y gozaran de buena salud.
El italiano Antonio Raimondi, en su obra El Perú, que data de 1865, se refiere a la importante producción de aceitunas y de aceite de oliva en la costa sur peruana. Productos cuyo consumo habrían sido mayor hacia mediados del siglo XVIII.
LA MESA Y EL LECHO
En la prosa del mexicano Octavio Paz hay una prodigiosa confluencia de múltiples saberes. Poesía, poetas, México, historia, política, amor, erotismo, pensamiento, culturas, geografías, arte, ciencia, ciudades, escrituras, religiones, disidencias y contrastes. No estuvo ausente de su obra una meditación luminosa acerca de temas gastronómicos.
En las páginas de su libro El ogro filantrópico, ensayo publicado en el año 1971 con el título La mesa y el lecho, nos permite comprobar la altísima estimación que Octavio Paz tuvo por la cocina como seña de identidad cultural, así como su perspicacia para ver antes que nadie los peligros de una moda incipiente de la comida fusión.
A partir de “Fourier y su Nuevo Mundo Amoroso, Paz compara a la erótica con la gastronomía (más intensa la primera, más extensa la segunda) y describe con imágenes precisas la desangelada cocina norteamericana tradicional, a la que contrapone sabrosura y riqueza de una ingesta llena de picantes chocolates y dulces o amargos chiles”, señalan publicaciones de la Universidad Autónoma de México.
Paz se vale de esas notables diferencias para confrontar el alma y el carácter de dos pueblos vecinos, pero antípodas.
Resulta que para entonces comenzaba a ponerse en boga la que poco después sería llamada “cocina de fusión”, hoy en descrédito por lo menos nominal. El ideal social del melting-pot se fue alojando también en el mundo gastronómico y los parques temáticos de la diversidad cultural dieron sus primeros pasos y sus primeras perversiones.
América Latina, región que se extiende desde la helada Tierra del Fuego, penetra en la amazonia Brasileña, atraviesa la apretujada cintura calurosa de Centroamérica y recorre el sinuoso río Bravo. ¿Quiénes somos los latinoamericanos? ¿Qué rasgos compartimos?, se preguntaba Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina.
Revertir la desnutrición en una tierra donde “fluye leche y miel”, sigue siendo uno de los mayores retos que enfrentan los programas de protección a la infancia que impulsan diferentes organizaciones no gubernamentales en convenio con gobiernos locales.


ACERCA DEL AUTOR
                     
Jorge Zavaleta Alegre, es Periodista, Licenciado en Ciencias Sociales y Filosofía. Co-fundador de Gestión, primer diario de economía y negocios del Perú. Oficial de prensa del BID, autor de cinco libros sobre America Latina y ahora, Corresponsal del Diario16 de Madrid, desde Washington.

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