Papel de Arbol

domingo, 17 de septiembre de 2017

REVIVE LA DANZA DE LA MUERTE, DIARIO16 MADRID


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Jorge Zavaleta Alegre
América Latina
Llegamos a Castrovirreyna, una ciudad en la frontera con Ayacucho,  en los andes centrales del Perú,  para conocer los avances  de algunos  proyectos de planificación urbana y poder construir  ciudades asequibles a la inversión y turismo, donde las heridas de la guerra entre Sendero Luminoso  y  la Fuerza Armada dejan recuerdos de la barbarie, y  que podrían   cicatrizar  si el  estado nacional  tuviera la capacidad democrática y administrar, sobre todo honradez en el uso de los  escasos recursos  que figuran en los presupuestos, incluyendo la simbólica cooperación internacional.
El asalto  a los fondos públicos es la práctica cotidiana de muchos  gobiernos locales, siguiendo la lección de  cuatro  gobernantes de la república, de los cuales dos están en prisión: Fujimori y Humala. Sobre García y Toledo pesan gravísimas acusaciones de asalto a  la caja fiscal y sobornos a suma alzada.
Esta referencia viene a propósito de la libertad que la justicia ha otorgado, después  de 25 años de prisión, a una bailarina de ballet, cuya decisión se ha convertido  en un espectáculo por acción de una prensa que destaca el origen  social  de la reclusa, como una forma de bajar la acción de los tribunales con respecto a los millonarios sobrecostos de varios proyectos gasíferos y petroleros en los cuales las administraciones nacionales son sindicados como responsables.
Esta semana también saldrá en libertad la abogada senderista Bertha Huapaya  y se inicia un nuevo juicio a  Abimael Guzmán por el atentado terrorista en el distrito limeño de Miraflores, el cual produjo la muerte de veinte personas.
La bailarina de ballet Maritza Garrido Lecca, de 52 años,  arrestada el 12 de setiembre de 1992 en su casa del distrito limeño de Surquillo, donde escondía al cabecilla de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, un líder mesiánico fundador de una organización maoista creada  en 1980 y que recurrió al terrorismo para tratar de tomar el poder.
Ella, junto a su entonces novio, quien también ha cumplido cárcel, elaboró una cuidadosa coreografía para su propósito. Alquiló una vivienda en Lima en la que instaló una escuela de danza a la que acudían madres con sus hijas.
Mientras las niñas danzaban en el primer piso del inmueble, en el segundo, la cúpula de esta organización maoísta, con Guzmán a la cabeza, tramaba estrategias que han sido comparadas con la de los quémeres rojos de Camboya: tierra arrasada y exterminio de enemigos.
La Agencia France Press señala que la prensa peruana  dedica a la bailarina por estos días una amplia cobertura, en medio de la controversia. La revista Somos, del diario El Comercio, cuenta su historia en 19 páginas, y varios programas de televisión han copado con programas alusivos a ella:
“…. una compañera del partido que ha cumplido muy bien su función, sabe lo que ha hecho”, dijo Guzmán tras su captura, según un policía que interrogó al líder senderista en septiembre de 1992.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación,  desde  el Lugar  de la Memoria-LUM, recuerda que las investigaciones  sobre el proceso de violencia de origen político que se vivió en el Perú entre los años 1980 y 2000, han permitido a la CVR llegar a constar que el conflicto armado interno  constituyó el episodio de violencia más intenso, más extenso y más prolongado de toda la historia de la República. Asimismo, que fue un conflicto que reveló brechas y desencuentros profundos y dolorosos en la sociedad peruana.
Resulta extraño que  el actual ministro de cultura  del presidente PP Kuzynski haya despedido al director del Lugar de la Memoria, antropólogo Guillermo Nüguet, por haber  autorizado un nuevo informe  sobre la  represión ejercida durante el  régimen presidente Fujimori, quien está condenado a  25  años  de prisión.
La cifra más probable de víctimas fatales de la violencia es de 69,280 personas. Se ha constatado que existió una notoria relación entre situación de pobreza y exclusión social, y probabilidad de ser víctima de la violencia.
http://mediterraneo.diario16.com/wp-content/uploads/2017/09/mariza-garrido.jpegMariza Garrido

En el departamento andino de Ayacucho se concentra más del 40 por ciento de muertos y desaparecidos. Al sumar a ello las víctimas  en los departamentos de Junín, Huánuco, Huancavelica, Apurímac y San Martín se llega al 85 por ciento de las víctimas. Conjuntamente con las brechas socioeconómicas, el proceso de violencia puso de manifiesto la gravedad de las desigualdades de índole étnico-cultural que aún prevalecen en el país.
La gran mayoría  de las víctimas fatales del conflicto armado interno tenían el quechua u otras lenguas nativas como idioma materno.
El Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL) inició la lucha armada contra el Estado Peruano, a contracorriente de la abrumadora mayoría de peruanos y peruanas, y en momentos en que se restauraba la democracia a través de elecciones libres.
Los  peruanos tampoco olvidan que en 1984, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) inició a su vez una lucha armada contra el Estado y es responsable del 1.5 por ciento de las víctimas fatales que fueron reportadas a la CVR. El MRTA asesinó a disidentes de sus propias filas.
En ciertos lugares y momentos del conflicto la actuación de miembros de las fuerzas armadas no sólo involucró algunos excesos individuales de oficiales o personal de tropa, sino también prácticas generalizadas y/o sistemáticas de violaciones de los derechos humanos, que constituyen crímenes de lesa humanidad así como transgresiones de normas del Derecho Internacional Humanitario.
Es necesario señalar el  reconocimiento especial de la CVR a todas las víctimas pertenecientes a los partidos que conformaron la alianza Izquierda Unida.violencia. Resalta, también, que IU fue un canal de representación política de amplios sectores populares y movimientos sociales hasta entonces no incluidos en la agenda nacional. De esta forma, en muchas zonas del país, militantes de izquierda fueron un freno para el avance del PCP-SL.
A través de numerosos testimonios recogidos, audiencias y estudios realizados, se ha constatado que, durante el proceso de la violencia, las iglesias Católica y evangélicas contribuyeron a proteger a la población de crímenes y violaciones de los derechos humanos. Y se deplora que algunas autoridades eclesiásticas de Ayacucho, Huancavelica y Abancay no hayan cumplido con su compromiso pastoral.

sábado, 16 de septiembre de 2017

La exploración de los ojos y los años de Alzheimer

La exploración del ojo podría detectar las muestras dominantes de los años de Alzheimer antes de que los síntomas presenten. Cortesia del médico José  Kanshepolsky, especialista en criogenia.
por Cedars-Sinai Medical Center.


Cedars-Sinai investigadores de la neurociencia han encontrado que la enfermedad de Alzheimer afecta a la retina - la parte posterior del ojo - de manera similar a la forma en que afecta al cerebro. El estudio también reveló que un examen no invasivo de los ojos podría detectar los signos clave de la enfermedad de Alzheimer años antes de que los pacientes experimenten síntomas.

Usando una exploración de ojo de alta definición desarrollada especialmente para el estudio, los investigadores detectaron las señales de advertencia cruciales de la enfermedad de Alzheimer: depósitos amiloide-beta, una acumulación de proteínas tóxicas. Los hallazgos representan un avance importante hacia la identificación de personas con alto riesgo para la condición debilitante años antes.

El estudio, publicado hoy en JCI Insight, se produce en medio de un fuerte aumento en el número de personas afectadas por la enfermedad. Hoy en día, más de 5 millones de estadounidenses padecen la enfermedad de Alzheimer. Se espera que este número se triplique para 2050, según la Asociación de Alzheimer.

"Los hallazgos sugieren que la retina puede servir como una fuente confiable para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer", dijo Maya Koronyo-Hamaoui, PhD, investigador principal y profesor asociado en los departamentos de neurocirugía y ciencias biomédicas de Cedars- Sinai. "Una de las principales ventajas del análisis de la retina es la repetibilidad, que nos permite monitorear a los pacientes y potencialmente la progresión de su enfermedad".

Yosef Koronyo, MSc, un investigador asociado en el departamento de neurocirugía y primer autor en el estudio, dijo que otro hallazgo clave del nuevo estudio fue el descubrimiento de placas de amiloide en las regiones periféricas de la retina previamente pasado por alto. Señaló que la cantidad de placa en la retina se correlacionó con la cantidad de placa en áreas específicas del cerebro.

"Ahora sabemos exactamente dónde buscar los signos de la enfermedad de Alzheimer tan pronto como sea posible", dijo Koronyo.

Keith L. Black, MD, presidente del departamento de Neurocirugía de Cedars-Sinai y director del Instituto Neurocirúrgico Maxine Dunitz, quien co-dirigió el estudio, dijo que los hallazgos ofrecen esperanza para la detección temprana cuando la intervención podría ser más eficaz.

"Nuestra esperanza es que eventualmente el examen de los ojos se utilice como un dispositivo de detección para detectar la enfermedad lo suficientemente temprano para intervenir y cambiar el curso del trastorno con medicamentos y cambios en el estilo de vida", dijo Black.

Durante décadas, la única manera de diagnosticar oficialmente la condición debilitante fue la de examinar y analizar el cerebro de un paciente después de la muerte del paciente. En los últimos años, los médicos han confiado en la tomografía de emisión de positrones (PET) de los cerebros de las personas vivas para proporcionar pruebas de la enfermedad, pero la tecnología es costosa e invasiva, lo que requiere el paciente a ser inyectado con trazadores radiactivos.

En un esfuerzo por encontrar una técnica más rentable y menos invasiva, el equipo de investigación Cedars-Sinai colaboró con investigadores de NeuroVision Imaging, la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization, la Universidad del Sur de California y la UCLA para traducir su enfoque no invasivo de detección ocular a humanos.

Los resultados publicados se basan en un ensayo clínico realizado en 16 pacientes con enfermedad de Alzheimer que bebieron una solución que incluye la curcumina, un componente natural de la cúrcuma de especias. La curcumina hace que la placa amiloide en la retina se "ilumine" y sea detectada por el escáner. Los pacientes fueron comparados con un grupo de individuos más jóvenes y cognitivamente normales.
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Cedars-Sinai neuroscience investigators have found that Alzheimer's disease affects the retina -- the back of the eye -- similarly to the way it affects the brain. The study also revealed that an investigational, noninvasive eye scan could detect the key signs of Alzheimer's disease years before patients experience symptoms.
Using a high-definition eye scan developed especially for the study, researchers detected the crucial warning signs of Alzheimer's disease: amyloid-beta deposits, a buildup of toxic proteins. The findings represent a major advancement toward identifying people at high risk for the debilitating condition years sooner.
The study, published today in JCI Insight, comes amid a sharp rise in the number of people affected by the disease. Today, more than 5 million Americans have Alzheimer's disease. That number is expected to triple by 2050, according to the Alzheimer's Association.
"The findings suggest that the retina may serve as a reliable source for Alzheimer's disease diagnosis," said the study's senior lead author, Maya Koronyo-Hamaoui, PhD, a principal investigator and associate professor in the departments of neurosurgery and biomedical sciences at Cedars-Sinai. "One of the major advantages of analyzing the retina is the repeatability, which allows us to monitor patients and potentially the progression of their disease."
Yosef Koronyo, MSc, a research associate in the department of neurosurgery and first author on the study, said another key finding from the new study was the discovery of amyloid plaques in previously overlooked peripheral regions of the retina. He noted that the plaque amount in the retina correlated with plaque amount in specific areas of the brain.
"Now we know exactly where to look to find the signs of Alzheimer's disease as early as possible," said Koronyo.
Keith L. Black, MD, chair of Cedars-Sinai's department of neurosurgery and director of the Maxine Dunitz Neurosurgical Institute, who co-led the study, said the findings offer hope for early detection when intervention could be most effective.
"Our hope is that eventually the investigational eye scan will be used as a screening device to detect the disease early enough to intervene and change the course of the disorder with medications and lifestyle changes," said Black.
For decades, the only way to officially diagnose the debilitating condition was to survey and analyze a patient's brain after the patient died. In recent years, physicians have relied on positron emission tomography (PET) scans of the brains of living people to provide evidence of the disease but the technology is expensive and invasive, requiring the patient to be injected with radioactive tracers.
In an effort to find a more cost-effective and less invasive technique, the Cedars-Sinai research team collaborated with investigators at NeuroVision Imaging, Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation, University of Southern California, and UCLA to translate their noninvasive eye screening approach to humans.
The published results are based on a clinical trial conducted on 16 Alzheimer's disease patients who drank a solution that includes curcumin, a natural component of the spice turmeric. The curcumin causes amyloid plaque in the retina to "light up" and be detected by the scan. The patients were then compared to a group of younger, cognitively normal individuals.
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El enigma de los dos Chávez

POR GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, PREMIO NÓBEL DE LITERATURA
El enigma de los dos Chávez
por Gabriel García Márquez
SOCIOS | FEBRERO DE 1999 http://www.voltairenet.org/squelettes/elements/images/ligne-rouge.gif

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Gabriel García Márquez
Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. "¿Qué pasa?", le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el Presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.
Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.
El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.
Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?
El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.
El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.
Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. "Ese que toca es Hugo", decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: Cómo triunfar en la vida.
Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.
Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo al leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. "Fíjate las vueltas que da la vida", me dice Chávez con una explosión de risa. "Ahora su papá es mi canciller". Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.
"Además", le dije, "usted estuvo a punto de matarlo". "De ninguna manera", protestó Chávez. "La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles". Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.
Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.
Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. "Yo estaba ya casi rendido, -me dijo Chávez-, pues mientras más le explicaba menos me entendía". Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: "Mire mi capitán lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?". El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.
"De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela", dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. "Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas", contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. "Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia, -contó Chávez- pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación".
Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. "No me deje morir, mi teniente"... le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: "¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie". Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: "Ahí caí en mi primer conflicto existencial".
Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. "¿Con qué finalidad?" le pregunté. Muy sencillo, dijo él: "con la finalidad de prepararnos por si pasa algo". Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.
Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982 cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas, y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Ángel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.
A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de fútbol, el maestro de ceremonias lo anunció. "¿Y el discurso?", le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. "Yo no tengo discurso escrito", le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos:
"Chávez, usted parece un político". "Entendido", le replicó Chávez.
Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: "Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones".
Entonces el coronel Manrique puso firmes a la tropa, y dijo: "Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer". Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: "¡Que eso no salga de aquí!".
Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. "Al final, claro, le hice un cambio", me dijo Chávez. En lugar de "cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español", dijeron: "Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos".
Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. "Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. "En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos".
A estas alturas del diálogo, el Presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: "Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el Ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión". Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: "¡El coronel Badull!".
De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: "Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega". A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. "Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del Ejército", decía Chávez. "Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué". Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. "Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico".
Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. "Yo iba a la universidad a un postgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa", me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. "Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque que sacaban los de Logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera".
Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. "Y entonces me paro y lo llamo", dijo Chávez. "Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese". Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: "Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta". "Y el instinto me dice que lo mandaron a matar", dice Chávez. "Fue el minuto que esperábamos para actuar". Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.
El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: "Nos vemos aquí el 2 de febrero". Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.

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Artículo publicado originalmente en la revista Cambio de Colombia, a partir de un viaje de G. García Márquez junto a H. Chávez en febrero 1999, poco antes de asumir como presidente de Venezuela.

Rodo Tiznado, el arquitecto de la mezquita, Jorge Zavaleta, Capital Financiero

Capital Financiero

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Respecto a las ciudades latinoamericanas: Nuestras ciudades no son inhumanas


Un estadio olímpico en Basora, la primera ciudad productora de petróleo del Irak en guerra. La bella sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. La Exposición Universal Shanghái 2010. Promotor del Instituto del Mundo Árabe.

El diseño de La Mezquita en La Meca, Arabia Saudita, un lugar cómodo donde un millón y medio de musulmanes pueden reunirse cada año, son algunos de los proyectos realizados o en plena ejecución de Architecture Studio(AS), una de las más importantes firmas de Europa, con sede en París, de la cual Rodó Tiznado Manosalva, es miembro, dada su gran trayectoria.
Tiznado oriundo de Cajamarca, fundó Architecture Studio, con Martin Robain y Jean-Francois Galmiche, del cual, desde 1976, es arquitecto asociado. AS cuenta con más de un centenar de profesionales que manejan una filosofía proyectual y conceptual compleja, basada en un trabajo de equipos multidisciplinarios.

Rodolfo Tiznado estuvo nuevamente en el Perú, invitado por el equipo de Universidad de la Creatividad de América Latina, compuesto por los fundadores del Grupo UCAL Toulouse, Rectores y sus Directores de Carrera, donde tuvo un encuentro con numerosos estudiantes en el Campus de La Molina, en Lima.

Tiznado explica a los jóvenes estudiantes el diseño de la ciudad del futuro, el plan volumétrico del urbanismo de la nueva ciudad de Jinan y el tratamiento arquitectónico del malecón del Yacht Club de Qatar entre otras, además de la arquítectura de interiores, los pasos de todo proyecto creativo y la construcción de maquetas, entre otros temas.

En entrevista para Cambio16, Tiznado recuerda que el gobierno francés le concedió en 1967 una beca para seguir un doctorado en la universidad de La Sorbona en París. Acababa de egresar de la facultad de arquitectura de la UNI, Universidad Nacional de Ingeniería del Perú, y me encontré en un medio tan extraordinario para desarrollar conocimientos y aprendizaje. Poco a poco me fui quedando y ya no regresé al Perú. Solo voy y vengo. Hoy, todo lo que he hecho está en el mundo global, agrega el exitoso profesional, recordando que la ciudad de su infancia es parte importante de la historia de América, porque allí empezó la decadencia del Imperio Inca, con la llegada de los españoles en el XVI.

El arquitecto evoca sus viajes a caballo para poder llegar a un pueblo. De esa experiencia juvenil dice que lo esencial en el ser humano es poder compartir sus habilidades y condiciones de vida posibles, con inteligencia y seguridad, que no nos maten, que no nos roben. A ese universo lo llamo paraíso terrenal, porque en Europa hay lugares donde se han resuelto las condiciones de vida. ¿Por cuánto tiempo? No sé. Premonitorio comentario cuando en esta nueva década, Europa pasa por una profunda crisis financiera y estructura.
Tiznado, prefiere trabajar con jóvenes, como lo hizo cinco años en la Escuela de Arquitectura del Ministerio de Educación de Francia, tarea docente que se extendió a los Estados Unidos y otros países de Europa.

Terminada la beca, comenzó su práctica profesional en la oficina del arquitecto Gomis, donde conoció a Martín Robain y Jean Francois Galmiche, con quienes fundó Architecture Studio, organización cuya filosofía conceptual y proyectual se basa en la creación arquitectural de grupo, (ocho miembros), abierto a todas las referencias de nuestro tiempo y cada edificio que se construye es una pieza única que no se repite en otro lugar. Nuestras leyes, nuestros códigos se revisan en nuestros retiros con todos los miembros de la oficina (suman más de 100).
-¿Para qué sirve la arquitectura en países donde reina la informalidad? Opina que la arquitectura en sí, no es fundamental. Es el trabajo que hace posible la ciudad. La única realidad de la arquitectura es acompañar a la ciudad, porque es la creación más extraordinaria del ser humano y es el único lugar donde puede desarrollarse; fuera de ella, es como un animal.

Respecto a las ciudades latinoamericanas: Nuestras ciudades no son inhumanas. Sucede que el control de la ciudad no pertenece a los arquitectos. El control es un problema social y las personas que se ocupan del bien común son los políticos en los lugares democráticos. Antes de que llegaran los españoles, en las culturas pre incas, incas y otras de la región, había una administración que se ocupaba de todo el territorio.

Los españoles crean otras ciudades a partir de las cuadrículas o kilómetros cuadrados. Así nacieron Lima, Buenos Aires, Caracas, etc. Esos nuevos elementos trataron de ser incorporados a territorios organizados como Repúblicas, pero desde el XIX, el primer siglo de la Independencia, y mucho antes, esas ciudades solo han sido campos de batalla entre caudillos civiles y militares.

La migración es la fuga del campesino, y es un fenómeno universal. Nadie puede vivir independientemente en un caserío, tiene que desplazarse. El campo sirve para alimentar la ciudad, no es un lugar de riqueza para dominar. Las ciudades demandan la colaboración de políticos, geógrafos, economistas. Todo el mundo debe intervenir.

Lógicamente los urbanistas pueden hacer el trazo físico. Son los ciudadanos los que abdican a favor de sus dirigentes, y ellos son los que tienen que hacer viables las exigencias de los habitantes para hacer de la urbe un lugar atractivo para la vida.

Los movimientos sociales de los años 70 y 80 del siglo pasado han sido movimientos de desesperanza y han sido intensamente estudiados, pero el poder político no logró prever, esos flujos humanos. Todo el mundo sabe que hay que ir a la ciudad, porque no se puede vivir en las punas, en los lugares inhóspitos.

Jorge Zavaleta Alegre 
Perú Papel de Arbol
Corresponsal en Washington para
El Mercurio de Madrid y Panoramica de Milán
Publicado en Capital Financiero


Priscilla Pérez, Elizabeth Garrido A. y Lorenza Cuartas
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