Papel de Arbol

martes, 22 de agosto de 2017

Paleontologiía. El Ganado Feroz de la Isla de Amsterdam

Sergio Rozzi, desde Italia,  nos ofrece una conversación en grupo sobre paleontología.
La regla de la isla  de Amsterdam describe una tendencia graduada en las poblaciones insulares de vertebrados desde el gigantismo en especies pequeñas hasta el enanismo en grandes especies. El enanismo de grandes mamíferos en islas ha sido observado tanto en la fauna actual como en el registro fósil. Los elefantes, los hippopotami, los ciervos y otras especies se hicieron pequeños en las islas dispersas por todo el mundo, desde el mar Mediterráneo hasta Indonesia, desde el Océano Pacífico oriental hasta el oeste, desde el Caribe hasta las Islas Canarias.

Los casos más rápidos y bien documentados de enanismo de la isla conocidos hasta ahora se produjeron durante miles de años. Aquí, describimos un ejemplo rápido de enanismo de un mamífero grande - el ganado salvaje de la isla de Amsterdam, el sur del Océano Índico, que enano a cerca de tres cuartas partes de su tamaño corporal en poco más de un siglo. Esta población nos brinda una rara oportunidad de evaluar la rapidez demográfica, la historia de vida y las respuestas morfológicas de los grandes mamíferos a un medio insular muy aislado y ecológicamente sencillo.





La vigilancia ciudadana. Mañana será tarde, por Marco Castillo

Por Marco Castillo Torres*

El cambio es urgente hoy.. Los alcaldes distritales y provinciales como los gobernadores regionales deben entender de que son sólo inquilinos del poder y se deben más bien al pueblo al que tienen que rendirla cuentas y mostrar sus eficacias y eficiencias. 

Con las experiencias vividas en Ancash los ciudadanos deben saber elegir.
Cuando una persona es elegida alcalde, salvo excepciones, actúan como si hubieran heredado un reino. No son conscientes que por voto popular se les ha honrado para que durante cuatro años oficien de gerentes de un territorio, no de príncipes ni propietarios. Deben dar cuenta a un directorio, que en este caso se trata del Concejo Municipal, pero la Junta General de Accionistas; es decir, los verdaderos dueños, son los ciudadanos que residen en la localidad.

No vamos a referirnos a procesos electorales del nivel nacional o regional que son igual de penosos. Cuando elegimos a un alcalde lo hacemos casi a ciegas, sin conocer sus capacidades para gobernar. Como candidatos no nos dicen que harán, en que plazos, ni con qué recursos. Con ello demuestran que serán de todo excepto gerentes o emprendedores. Estos transforman realidades. Tenemos tanto por transformar, que es un contrasentido elegir a quienes no están capacitados para ello.

¿Por qué elegimos candidatos que solo saben ofrecer, bailar y mentir? Luego de depositar nuestro voto; casi todos nos desentendemos de las decisiones que serán adoptadas desde el municipio. Grave error a sabiendas que quien salió elegido no dijo nada serio durante su campaña.

¿Cuál ha sido el resultado de esta práctica perversa?  La respuesta está ante nosotros: atraso, pobreza, delincuencia y obras sobrevaloradas. Nosotros elegimos a esas autoridades. Después nos quejamos. Permanecemos al margen de lo que ocurre, y permitimos que otros desde el gobierno municipal suscriban contratos previamente coordinados, con bases que favorecen a un determinado consultor, empresa o contratista.

Cómo salir de este círculo vicioso? La solución nos compromete a todos:
En primer lugar, el municipio debe incorporar en su agenda obligatoria, el monitoreo de las acciones que impulse para favorecer la participación ciudadana. No como se suele hacer, de manera bastante ociosa y burocrática. Dando cabida a muy pocas organizaciones y preservando el statu quo de tradicionales y fracasados dirigentes. 

Ya lo hemos señalado en anteriores notas, en nuestra Región 150 distritos de un total de 166 poseen poblaciones de menos de 4 mil habitantes. Impulsar la participación vecinal deviene en una tarea sencilla, no existe ningún pretexto para no hacerlo.  Solo en 4 distritos Chimbote, Nuevo Chimbote, Huaraz e Independencia la tarea puede implicar algún grado de complejidad. Factible de realizar siempre y cuando exista suficiente voluntad política. A mi entender, la pereza mental de nuestros gobernantes impide que desde el gobierno local se realice una labor de docencia cívica que promueva la participación ciudadana, lo que nos priva de contar con juventudes más activas y comprometidas con transformar nuestros pueblos y ciudades.

En segundo lugar, es imprescindible que la ciudadanía, independientemente del impulso que pueda realizar el gobierno local, asuma su rol y participe activamente en el desarrollo de nuestros pueblos. Para eso existen los consejos de coordinación distritales y provinciales, que en el presente brillan por su ausencia, con lo cual nuestros procesos de participación, vigilancia y rendición de cuentas son un saludo a la bandera. De esa manera nos hacemos cómplices de penosas gestiones municipales.
Si queremos sacar a nuestra Región del atraso, nos corresponde a nosotros los ciudadanos dejar de vivir indiferentes a nuestra lastimosa realidad. Ustedes señores periodistas, también tienen una importante tarea por delante. ¡El cambio es urgente hoy, mañana será tarde!

* Marco Castillo Torres, nacido en Huaraz. Economista de la UNMSM; MBA por la Escuela Europea de Negocios, y varios postgrados. Expositor en foros internacionales en América Latina y Europa; sobre temas de banca de desarrollo; micro finanzas; fondos de inversión y desarrollo económico territorial. Ha realizado Consultorías para el BID, CEPAL y Universidad ESAN. Actualmente Consultor internacional de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras de Desarrollo (ALIDE). Ha sido Director por el BID-FOMIN en Mi Casita Hipotecaria y en Fondesurco, Presidente de CREDICHAVIN; del FAPE, del FOGAPI y Director de OSITRAN. Ha sido Gerente General de la Corporación Financiera de Desarrollo COFIDE S.A. Tiene Publicaciones para la Fundación Ford; para CEPAL; para Universidad Nacional Mayor de San Marcos y para ALIDE.
 

Oficio de difuntos y la desmembracion de América



En la historia de América Latina, la “Marcha de los Pendejos”, 25 de junio 1989, Caracas, Venezuela, fue una movilización tan grande que permite entender el camino doloroso que atraviesa su población y de países de la Región por ausencia de una clase política madura, pensante, que solo rodea a poderosos para mantener privilegios, a través de minipartidos u organizaciones que copan las gerencias de la petrolera fiscal, de ministerios, universidades públicas y privadas. Como representa Uslar Pietri en su cuento “conuco”, personaje que vende el mismo surco de tierra a diferentes campesinos del Orinoco.
Jorge Zavaleta, Panoramica, Milán

lunes, 21 de agosto de 2017

América oficio de difuntos, por Jorge Zavaleta Alegre


En México, un afluente del Papaloapan fue denominado como Río Tonto, por su cauce pausado. Y en Arizona, el Fenómeno de Salado, hace 700 años, mezcló ideas de las culturas nativas vecinas y surgió una sociedad muy dinámica y creativa.
En ese territorio casi desértico, que fue parte de México, se construyó el monumento nacional de Tonto, que exhibe una alfarería de vivos colores, el paño de algodón tejido, y otros artefactos que revelan una rica historia de sus pobladores que utilizan los recursos del desierto septentrional de Sonora y su relación con otras regiones.
El monumento el Tonto, en efecto hoy es una simbología frente a los vaivenes de las comunidades que pueblan el continente americano, contra las variantes y caprichos de sus líderes o caciques, a través de los partidos políticos.
Porque tonto es sinónimo de pendejo, estúpido y necio, referidos a quien posee una inteligencia escasa, alguien torpe o con una conducta poco pertinente. También, es sinónimo de vivo, pícaro, oportunista, camaleón, y groserías en muchos países de habla hispana.
Hacerse “el tonto” es fingir engañosamente no darse cuenta de las cosas para lograr algún objetivo. “Atontar” es lograr que otra persona actúe, se convierta o se comporte como un tonto.
En la historia de América Latina, la “Marcha de los Pendejos”, 25 de junio 1989, Caracas, Venezuela, fue una movilización tan grande que permite entender el camino doloroso que atraviesa su población y de países de la Región por ausencia de una clase política madura, pensante, que solo rodea a poderosos para mantener privilegios, a través de minipartidos u organizaciones que copan las gerencias de la petrolera fiscal, de ministerios, universidades públicas y privadas. Como representa Uslar Pietri en su cuento “conuco”, personaje que vende el mismo surco de tierra a diferentes campesinos del Orinoco.

sábado, 19 de agosto de 2017

AMERICA, UN OFICIO DE DIFUNTOS

Jorge  Zavaleta  Alegre
En México, un  afluente del  Papaloapan fue denominado como Río Tonto, por su cauce pausado. Y en Arizona, el Fenómeno de Salado, hace 700 años, mezcló ideas de las culturas nativas vecinas y surgió una sociedad muy dinámica y creativa.

En ese territorio casi desértico, que fue parte de México,  se construyó el  monumento nacional de Tonto, que  exhibe una alfarería  de vivos colores, el paño de algodón tejido, y otros artefactos que revelan una rica historia de sus pobladores que utilizan los recursos del desierto septentrional de Sonora y su relación con otras regiones.

El monumento el Tonto, en efecto  hoy  es una simbología frente a los vaivenes de las  comunidades que pueblan el  continente americano, contra las variantes y  caprichos de sus líderes o caciques, a  través de  los partidos políticos.

Porque tonto es sinónimo de  pendejo, estúpido y necio, referidos a quien posee una inteligencia escasa, alguien torpe o con una conducta poco pertinente.  También,  es sinónimo de vivo, pícaro, oportunista, camaleón,  y groserías en muchos países de habla hispana.

Hacerse "el tonto" es fingir engañosamente no darse cuenta de las cosas para lograr algún objetivo. "Atontar" es lograr que otra persona actúe, se convierta o se comporte como un tonto.

En la historia de América Latina, la “Marcha de los Pendejos”, el 25 de octubre de 1989, en Caracas, Venezuela,  fue una manifestación pública tan grande que permite entender el camino doloroso que atraviesa  su población y de países de la Región por ausencia de una clase política madura, pensante, que solo rodea a  poderosos para mantener privilegios, a través de minipartidos u organizaciones que  copan las gerencias de la petrolera fiscal, de  ministerios, universidades públicas y privadas.   Como representa Uslar Pietri en su cuento  “conuco”,  personaje que vende el mismo surco de tierra a diferentes campesinos del Orinoco.

Arturo Uslar Pietri, en su novela Oficio de difuntos (1976),  reflexiona sobre el caudillo criollo de origen rural, reconstruye el vacío histórico sufrido por Venezuela durante la dictadura de Juan Vicente Gómez (1903-1935), y consigue crear la distancia necesaria para componer una deslumbrante farsa de sátira política, en cuya interpretación profundiza Carmen de Mora, de la Universidad de Sevilla.

El ex ministro de Educación, Uslar Pietri, acuñó la palabra pendejo para referirse de manera irónica al venezolano honesto, incapaz de cometer actos de corrupción. El escritor venezolano dijo: “Si usted decide meterse a especulador o ladrón, el riesgo de ir a prisión es mínimo. Aquí nadie sufre con meterse a pícaro, porque no hay castigo para eso”. Uslar admitió que el venezolano en su mayoría es honesto, “aunque serlo no le signifique alguna recompensa, y no faltará desde luego alguien que le diga: Caramba, ese hombre sí es honesto. Pero lo más seguro es que le declaren más bien pendejo”.

La mención del término “pendejo”  originó un escándalo en la opinión pública y hubo quienes condenaron el uso que este intelectual hizo de la palabra por considerarla vulgar. En su programa televisivo “Valores Humanos”creó  los estatutos de la “Orden del Pendejo” para “condecorar” a los ciudadanos merecedores de esta distinción.

La marcha de los pendejos, aquel año de 1989, recordó  a los venezolanos que aún recordaban los terribles sucesos del “Caracazo” y las denuncias de corrupción. La movilización salió desde la plaza Morelos y desde la plaza El Venezolano los manifestantes  de Caracas se dirigieron  a la casa de gobierno de Miraflores, otros al Congreso, y  a la Fiscalía General de la República con un documento de la "gente honesta del país.

Carlos Andrés Pérez (1922-2010), político precoz, resistente contra la dictadura de Pérez  Jiménez, fue colaborador de Rómulo Betancourt y miembro original del partido socialdemócrata Acción Democrática (AD). En su primera presidencia, entre 1974 y 1979, manejo  los ingentes ingresos petroleros, la estatalización de las industrias del hierro y los hidrocarburos con medidas populistas  que llevaron a una inflación incontenible.

Octubre de 1989, constituyó un antecedente en la  historia de Venezuela, que puede explicar la inestabilidad  del país. CA Pérez regresó al poder, pero para afrontar un panorama radicalmente distinto, por sombrío y hostil. Su inmediato plan de ajuste para estabilizar una economía malparada por la inflación y la deuda externa provocó el violentísimo Caracazo, y en 1992 hubo de sortear dos intentos de golpe militar, el primero encabezado por el  presidente Hugo Chávez, que gobernó hasta  2015, año que fallleció.

 Como colofón, Carlos A. Pérez fue procesado por la Corte Suprema bajo la acusación de corrupción, para finalmente, cinco meses antes de expirar su mandato electoral,  fue destituido por el Congreso. Y El máximo líder de la revolución bolivariana Hugo Chávez visitó Cuba, sellando  la gran alianza  con Fidel Castro.

La Corte Suprema halló a Pérez culpable del delito de "malversación genérica agravada" y le impuso una pena de dos años y cuatro meses de prisión. En atención a su edad, 73 años, Pérez comenzó a cumplir su condena con arresto domiciliario. En 1997 presentó su nuevo partido, el Movimiento de Apertura y Participación Nacional, con independientes y disidentes “adecos”, y  reclamó un ideario socialdemócrata, pero  la mayoría de sus integrantes apuntaba a la derecha liberal.  

El año siguiente el Tribunal Superior de Salvaguardia del Patrimonio Público  ordenó su arresto domiciliario y su puesta bajo custodia policial por unos nuevos cargos de enriquecimiento ilícito, cometidos en su segundo mandato, según CIDOB, una organización de estudios internacionales en Barcelona  internacionales.

El pecado capital del chavismo en sus orígenes es que nunca se miró en los modelos exitosos de la izquierda europea de corte socialdemócrata y en los procesos de reforma y ajuste llevados a cabo por otros socialismos, como el chino y el vietnamita, remarca Ricardo Angoso, en el Diario16. Sus socios de Perú y Brasil van terminando entre rejas.

No hay una “guerra económica” del mundo contra Venezuela, como argumenta el régimen chavista que ahora lidera  Nicolás Maduro, sino el fracaso continuado durante estos dieciocho años de “revolución bolivariana” en la aplicación de una serie de medidas económicas  inútiles que han llevado al desabastecimiento, a la fuga de capitales al exterior, al abandono de la producción en el campo y en la industria, a la falta de iniciativa privada tanto nacional como foránea y a un caos predecible porque en economía sin confianza no hay nada, agrega Angoso. 

Tres millones de venezolanos han huido de la tierra de Bolívar. Inclusive, los partidos del Perú que recibieron donaciones de Chávez para sus campañas electorales, ahora están presos, como el expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, y juicios en marcha contra los ex mandatarios  Alan García Pérez y Alejandro Toledo por múltiples denunciass de negociados con  transnacionales brasileñas y venezolanas.

Fuentes: Crónicas de  Ricardo Angoso, Lois Pérez Leira,  y Mercedes Fuentes, publicadas en Diario16 y Cidob.

Arturo Uslar Pietri, Lanzas coloradas y Oficio de difuntos.

El tonto latinoamericano y los vaivenes de los políticos


viernes, 18 de agosto de 2017

LA HISTORIA DE UN PRINCIPE Y LA SOLIDARIDAD EN NUEVA YORK


                               PRONTO,  UNA EDICIÓN EN ESPAÑOL E INGLES

Introducción



Esta es la historia de  una familia Italiana-Irlandesa,  que en Nueva York comparte su vida cotidiana con portorriqueños y afroamericanos. El principal reto es cómo construir alternativas para una buena educación,   salud, vivienda... a través de un compromiso con  su  entorno inmediato. 

El milagro es posible cuando los niños se convierten en lideres del  desarrollo local,  compartiendo  sueños  y realidades. 

La fórmula la encuentran en  sus lenguas, en sus músicas,  canciones,  costumbres,  con el apoyo  de  instituciones y personas que comparten  el ideal común: un mundo mejor para todos. 

Esta experiencia, trasladada a  otras urbes,  revela la importancia de los actuales Communty Colleges,  en el encuentro armonioso de familias de las más lejanas latitudes, cuyas primeras escuelas y  universidades   en América,  particularmente en Maryland - Emmitsburg, son los aportes más destacados del pensamiento innovador de los primeros migrantes, en constante innovación.

El Hatillo, Colombia, una comunidad en resistencia y con sueños

El  Grupo El Mercurio denuncia la fragilidad jurídica de Colombia para las multinacionales mineras, característica presente también en los países del macizo andino.

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Sergio Ferrari*.- La peor de las suertes de la población de El Hatillo, en el departamento caribeño del César ha sido, paradójicamente, la riqueza de su subsuelo. 

La pasible actividad campesina y pescadora de sus habitantes vivió un terremoto social cuando arrancó la explotación minera del carbón a cielo abierto en la región.  Desde hace más de siete años la comunidad negocia con varias multinacionales extranjeras -entre ellas la Glencore suiza, la CNR y la Drummond- un Plan de Acción de Reasentamiento (PAR). 

Espera en un nuevo hábitat poder superar el drama cotidiano actual de la contaminación – y las enfermedades derivadas-, el desplazamiento y el desempleo. Así como la fragilidad alimentaria, la inseguridad y la violación de sus derechos culturales. Tatiana y Francesco Gerber, cooperantes suizos de comundo, acompañan a la comunidad en esta compleja transición apoyando a la organización local ASOCAPROHA.

jueves, 17 de agosto de 2017

Perezoso gigante hallan México

https://www.lagranepoca.com/mundo-hispano/latinoamerica/163417-mexico-descubren-un-perezoso-gigante-nunca-antes-visto.html

martes, 15 de agosto de 2017

Las sentencias deben ser cumplidas cuando son justas, por Manuel Domínguez

Por Manuel Domínguez Moreno
Presidente del directorio del Diario16, Madrid
La carta de Juana, la madre coraje, que más que la madre coraje es la madre, madre…, la madre que tod@s hemos tenido o deseado tener. En mi caso la he tenido.
Es una confesión sobrecogedora. La entiendo perfectamente y, desde la razón sin miedo, deseo expresar lo que siento como hombre, sin contribuir con mi cómplice silencio a que un “mal nacido” maltratador italiano, o de la calle Serrano, de la City o del Vaticano, esté escondido en una isla italiana o en la propia ONU. 
Amigas y amigos honestos, etic@s abogad@s que han vivido y conocido, que han visto y soportado, este tipo de cosas; juez@s burócratas que no dejan hablar, ni tienen interés alguno en escuchar a la víctima y a su defensor sino únicamente en celebrar unos cuantos juicios en una mañana y que les importa poco la trascendencia que para unas cuantas vidas —muchos de ellos niños y niñas— tiene su decisión. Dispongo del conocimiento de varios casos por los relatos estremecedores de est@s amig@s, en el ejercicio de su profesión, con ejemplos de juzgados de Madrid y otros lugares.
Hay que cumplir las sentencias, pero las sentencias tienen que ser dictadas por hombres y mujeres, jueces y juezas justos y justas y con conciencia; se trata de la vida de otros seres humanos, que acuden a la justicia a buscar amparo, no un papel sellado.
Comencemos por dejar claro, y la justicia más que nadie, que estamos ante un caso que se fundamenta en el principio del mismo, o sea, que lo de “Señor Francesco Arcuri” es por intentar ser educado y respetuoso, aunque su calificativo no es otro que el de maltratador, el de su defensor, machista, el de sus defensores, fraudes humanos y el de los representantes de la justicia en este caso, presuntamente “frivol@s”.
No olvido, aunque este no es el momento por el espacio que habría que dedicar al tema, a las personas con intereses espurios que están aprovechando el caso que nos ocupa para justificar socialmente sus diferentes comportamientos que éticamente en nada se le parece al caso que hace sufrir injustamente a Juana y a sus hijos.
Mientras todo esto ocurre, los que poseen el privilegio constitucional de resolver esta injusticia están disfrutando de sus hijos, sin la amenaza de perderlos o dejarlos en manos de un secuestrador “legal”, en lugares igualmente privilegiados de vacaciones públicas pagadas por el pueblo al que dejan “maltratar”, con el cómplice silencio de medios de comunicación que venden sus “historias familiares” como de interés de Estado en portadas que exhiben en privilegiados puntos de ventas para atraer la atención de lo “terriblemente humano del pueblo”.
Repito e insisto, es el momento de la revolución de las conciencias y con ella de la desobediencia cívica, pacífica y legal, con el único fin de intentar de una vez por todas influir en los representantes, los mayormente interesad@s, democráticos para que insten al gobierno, incluso al Estado, a la revolución pendiente desde la dictadura, la “revolución de la justicia”.



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Memorias del futuro, una severa crítica de Jan Lust

Una crítica al libro del peruano Hugo Coya sobre la dinámica de las izquierdas y sus desencuentros.


Jan Lust
Es economista holandés que estudia la lucha revolucionaria del  Perú, entre 1958-1967. Se trata  de un trabajo sistemático  y completo que existe sobre la izquierda insurreccional en un periodo poco estudiado de la historia peruana. En un país con escasos balances y publicaciones históricas desde y sobre la izquierda nacional, sorprende gratamente un libro sustentado en una amplia diversidad de fuentes documentales. Aquí un comentario sobre la obra de Hugo Coya, investigación que deja espacios y caminos para ahondar la historia que en la presente década pareciera que ha perdido horizonte. Cada día más escindido, con una juventud que ha perdido la fé y confianza en los
líderes del espectro político y el envejecimiento prematuro  de la acción y el pensamiento de aquella izquierda, tan pobre de espíritu y voluntad para persistir en sus ideales. Ha preferido copar el espectro laboral desde el  Estado, la cooperación internacional, sin más horizonte que su propio "bienestar", en medio de una crisis profunda de liderazgo y de indiferencia de la corrupción generalizada.JZA.
.....

En este año se conmemora los 50 años del asesinato del Che Guevara. En el Perú y en otros países, y especialmente en Bolivia, se están desarrollando diversas actividades en relación al guerrillero heroico. Nuevos libros y artículos sobre el Che o sobre asuntos en relación a él mismo se están publicando. En mayo de este año se publicó en el Perú la obra Memorias del futuro. El Che Guevara y el Perú 50 años después: Nuevas verdades y grandes mentiras sobre su histórica gesta.

            Con gran interés he empezado a leer este trabajo de Hugo Coya, pero la terminé con una gran decepción. Es un trabajo que no debe pasar a la historia. El título anuncia mucho sobre el Perú, pero en su contenido hay muy poco. Solamente 6 capítulos (de los 17 capítulos) hacen referencia específica a asuntos peruanos. Pero eso es no es todo.

En gran parte, lo que podemos encontrar en el libro no es nuevo. Cuando uno empieza a revisar las biografías sobre el Che elaborado por Anderson, Kalfon, Castañada, O’ Donnelly, Taibo II y Massari, entre otros, se da cuenta que lo que Coya trata de presentar como nuevo es viejo. Peor cuando se empieza a leer los trabajos de Gálvez sobre el Che en Bolivia, de Pombo (el guerrillero que estaba con el Che en Bolivia) y de Gleijeses. 

Además, en el cuerpo del texto casi no hay ninguna referencia a la bibliografía o a las 15 personas entrevistadas. Entonces, es difícil de comprobar las afirmaciones de Coya y eso puede dar espacio a la creación (y la publicación) de fantasías que luego se convierten en verdades históricas. 

Asimismo, la referencia bibliográfica de una información que encontramos en el libro no está incluida en la bibliografía, por ejemplo, sobre el problema de salud de Luis de la Puente (página 130) y cómo fueron capturados los principales integrantes de la guerrilla liderado por De la Puente en el Cusco (páginas 130 y 131).[1] ¿Eso no es plagio?

En el prefacio el autor dice que ha hecho decenas de entrevistas. Sin embargo, en la lista de entrevistados solo figuran 15 personas. Uno de ellos fue una persona con el nombre Juan Pablo Chang (¿Chang-Navarro?). También, Coya hace referencia a documentos inéditos pero no están sustentados en la bibliografía. Menciona los archivos históricos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, los National Archives and Records Administration de los Estados Unidos y los National Archives del Reino Unido, pero no específica los documentos que ha usado o que ha consultado. Los documentos de la CIA que menciona están disponibles en el Internet como también los del White House Memorandum y del Departamento del Estado ¿Estos son los documentos inéditos?

Todo eso no es el problema principal que tengo con este texto. Tampoco la posición política del autor o lo que quiere demostrar. Las opiniones se pueden discrepar. Lo que molesta es la burla de la historia revolucionaria peruana que encarna este libro. A continuación presento los errores u “horrores”, que he detectado, en relación al Perú o a los peruanos mencionados en el libro.

1) Página 91: Según Coya, en 1958 Hugo Blanco fue expulsado del PCP. Error: Hugo Blanco nunca fue un militante del PCP.

2) Página 113: “Un segundo grupo estaba constituido por quienes habían militado en el Partido Comunista del Perú (PCP), como Guillermo Lobatón, Mario Rodríguez, Vladimiro Gallegos, Julio Dagnino y Gonzalo Fernández”. Error: Guillermo Lobatón y Gonzalo Fernández nunca fueron militantes del PCP. En este apartado Coya dice que estas personas formaron parte del grupo de estudiantes (los “becados”) que subieron el Pico Turquino. Error: Todos los mencionados nunca formaron parte del grupo de estudiantes (como Javier Heraud) que fueron invitados por el Gobierno cubano.

3) Página 116: El autor habla sobre el ingreso al territorio peruano por parte del ELN en 1963, a través de la ciudad de Reyes. El autor dice que el viaje empezaba en Cochabamba para finalizar en Puerto Maldonado. Error: la idea era entrar el Perú a través de la ciudad de Reyes. Por diferentes razones los planes cambiaron y luego los guerrilleros tomaron la ruta por la selva boliviana, pasando por Cochabamba. Este viaje terminó en Puerto Maldonado.

4) Página 118: “Lama, Márquez y Flores pasaron la noche en el monte, igual que Elías y Heraud, pero lejos unos de otros.” Coya refiere a los guerrilleros del ELN que fugaron después del incidente en Puerto Maldonado. Error: inicialmente el grupo logró huir, pero esa misma noche fueron detenidos Abraham Lama y Edilberto Márquez. El guía se entregó. Los otros cuatro todavía podían, por un tiempo, mantenerse en libertad.

5) Páginas 121-122: “Los guerrilleros, por su parte, luego de una asamblea en medio del bosque, decidieron diseminarse, para intentar alcanzar nuevamente la selva boliviana. […] De forma cada vez más pausada lograron alejarse del peligro y alcanzar algunos pueblos ya en territorio boliviano.” Coya refiere a los guerrilleros del ELN que no formaron parte de la vanguardia que se enfrentó con la policía en Puerto Maldonado. Error: estos guerrilleros no regresaron a la selva boliviana porque nunca salieron de ahí. Fue únicamente la vanguardia del ELN que partió de la selva boliviana hacia Puerto Maldonado.

6) Páginas 127-128: “El segundo, al que se llama Pachacútec, estaría comandado por Rubén Tupayachi Solórzano, y actuaría en el sur, en la provincia de la Mar, en Ayacucho […].” Error: la unidad guerrillera Pachacútec fue dirigida por Luis de la Puente. El frente luchaba en el departamento de Cusco.

7) Página 128: “El 7 de junio de ese mismo año [1965], la guerrilla Túpac Amaru del MIR [….] tomó por asalto el puesto policial de la localidad de Andamarca […].” Error: el 7 de junio dos agentes de la Guardia Civil fueron capturados en la cercanía del pueblo de Torolumi y fueron liberados cinco días después. El 9 de junio fue el ataque al puesto policial de Andamarca.

8) Página 132: “Todo se les facilitó porque en Ayacucho lograron captar a un joven de la comunidad de Chungui, en la Mar, que no solo conocía bien el área, sino que tenía también una gran ascendencia en la población local.” Coya habla sobre los preparatorios del ELN en la provincia de La Mar en el departamento de Ayacucho. Error: este joven fue Horacio Juárez. Él fue miembro del ELN desde su fundación en septiembre de 1962. Horacio fue un estudiante que llegó a Cuba becado en 1962.

9) Página 133: “Pronto, en Lima, las acciones de propaganda dentro de la red urbana, en las que estaban involucrados Chang, Galván y Ruiz, se intensificaron. Así, para anunciar el lanzamiento del ELN [en septiembre de 1965], el poeta César Calvo, que había estado en Cuba, fraguó una entrevista a Héctor Béjar, con fotos de la guerrilla que tomó Elías. El material ficticio fue deslizado una noche por debajo de la puerta del local de la revista donde trabajaba Lucio como fotógrafo. El artículo fue publicado y causó gran revuelo.” Error: el artículo no anunció el inicio de las acciones del ELN. El artículo fue publicado bajo el título “Reportaje al último guerrillero” en el periódico Gestos el 31 de enero de 1966. Es decir, 4 meses después del inicio de la guerrilla.

10) Página 136: “A fines de 1966, la guerrilla [del ELN] era derrotada y desarticulada definitivamente en las montañas de Ayacucho”. Error: fue al final de 1965.

11) Página 227: “Después de este incidente [el alzamiento en Callao en 1948 por el APRA, entre otros] varios apristas se rebelan conformando el APRA Rebelde.” Error: en 1960 se fundó el APRA Rebelde.

12) Página 228: Coya dice que Lucio Galván formó parte de la vanguardia del ELN que entró en Puerto Maldonado. Error: Lucio Galván no formó parte de esta vanguardia.

13) Página 228: “1 de marzo de 1966. Es capturado Héctor Béjar en Lima”. Error: el 27 de febrero Héctor Béjar llegó a Lima. El siguiente día fue detenido en la casa de Virgilio Roel, excuadro del PCP. Ahí había pasado la noche junto con su esposa e hija.

Esta lista de barbaridades puede extenderse cuando revisamos lo que dice sobre el Che, sobre Fidel, etc., pero eso es otro trabajo.



[1] Esta información viene de un artículo de Carlos Pongo. Ver: https://es.groups.yahoo.com/neo/groups/tumi/conversations/messages/80968. Coya  no menciona este artículo de Pongo.

LA CULTURA UNA ASIGNATURA PENDIENTE, Por Jorge Zavaleta Alegre

                                    Lienzo July Balarezo,1998 Un calle del sur de Italia.
Cuándo uno  se pregunta porqué  es tan inmensa la brecha que separa entre el Norte y el Sur del Planeta, uno puede encontrar respuestas teóricas y reales en el respaldo o  la indiferencia de los Estados con respecto a los  valores  de la Cultura.

Dentro de la gama de ingresos del comercio inmternacional el turismo cultural, hoy en día,  es la industria más rentable del mundo. Pues los países que ofrecen las principales lecciones están en la Europa Central.

Italia, por ejemplo, cuenta con la mitad del patrimonio monumental del mundo,   son ciudades con mucho celo en la  administración. Entre los vestigios físicos de antes de la era cristiana y actuales  junto con el aporte de sus artistas, sus escritores, cineastas... y por cierto una conducta ciudadana formada y convencida en los valores que guarda su terruño. Ese  valor lo acompaña por el mundo. En este camino  figuran España, Francia, Alemania, Grecia…con los presupuestos fiscales más altos y una conducta positiva de los consorcios privados y de las universidades.

Un artista con  reconocimento  en el mundo es el  fruto concurrente de muchos  factores individuales y sobre todo de la comunidad y sus instituciones que amplian grandes avenidas para su devenir.

Italia, por  ejemplo, es una de las economías más fuertes de la  Comunidad  Europea, cuyas arcas fiscales se llenan por una movilización orgánica e  internalizada  en el amor  y la admiracion  a  su pasado histórico,  con sólida proyección en el tiempo.

Veamos solo una muestra.  El  cantante de ópera Andrea Bocelli anuncia para diciembre del 2017 varios conciertos en América, empezando por  Washinton DC y Nueva York. Y en la maquinaria que promueve este acontecimiento  están  presentes el  cuerpo  diplomático, con un personal  extremadamente  cordial, siempre  con el rostro de alegría, compartiendo conscientemente el  rol que juega  en el desarrollo  de la industria del turismo cultural, como una avanzada del  resto  de actividades  económicas.

La mayoría conoce a Bocelli,  por canciones como "Vivo por ella" o "Bésame mucho" o las óperas de la llamada música  culta. Pero no muchos saben de la ceguera que padece y de sus planteamientos al mundo para conocer  esta limitación y la responsabilidad privada y pública para incluir recursos en las  universidades y laboratorios para seguir descubriendo el cómo ver la  realidad con los ojos o sin ellos, solo con el corazón.

Es verdad que la persona con ceguera desarrolla otros sentidos como el oído,  muy importante en un músico, a la hora de cantar y tocar el piano, pero sin  duda encuentra grandes barreras en la lectura de partituras o ausencia de ejemplos visuales, que hoy conocemos en la figura de Bocelli, un eximio tenor, músico, escritor y productor musical italiano. Nos ofrece al mundo ocho óperas completas, discos con canciones clásicas y de música pop.


Natural de Lajatico, septiembre de 1958, en la  provincia de Pisa,  una ciudad moderna y visitada entre otros referentes por ser cuna de Bocelli. El, a los 6 años, comienza a estudiar piano y posteriormente flauta y  saxofón. Cuando cumple 12 años, tuvo un accidente jugando el fútbol que, a causa de un glaucoma congénito anterior, le produjo una hemorragia cerebral y  a la pérdida de la vista.  No obstante,  estudia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pisa, llegando a licenciarse. Es capaz de compatibilizar las clases de Derecho con las de canto, que recibe del maestro y reconocido tenor Franco Corelli. También actúa en numerosos locales para pagar las clases y perfeccionar su técnica vocal.  Forma una familia y tiene dos hijos, Amos y Matteo.

Se suman nuevas actuaciones  en el Festival de San Remo brilla con "el Miserere". Invitado  a ser parte de un grupo de cantantes en el "Pavarotti &ramp; Friends", regresa a San Remo y canta  a dúo con Sarah Brightman, con quien emprende una gira por Alemania y los Países Bajos.

Bocelli con  "Viaggio Italiano", se convierte en el embajador  de la cultura, inspirado en los emigrantes y en los artistas que popularizaron la ópera italiana en el mundo. Propaga la misión de la familia según la Iglesia Católica, Bocelli es una figura  relevante en la música de nuestros tiempos, aspecto que le motiva nuevas metas y ahora  ofrece grandes  reflexiones para aquellas personas e instituciones  y  repúblicas  donde los presupuestos para la salud, la educación y la cultura, son insuficentes. La Cultura sin duda es la puerta grande para una patria  grande.

Andrea Bocelli regresa  a los Estados Unidos porque su música conmueve a la gente, Después de haber ofrecido lecciones de música Latina a través de Universal Music Group,  la prensa norteamericana, como El Hollywood Reporter resaltó, “[Bocelli] trae una pasión y alegría a piezas [de música Clásica] tan familiar”, proclamando, “Fue una presentación triunfal”.

Su canción "Vivere”, es una de las más sentidas y ha hecho de Bocelli uno de los artistas más queridos en el mundo, como lo  es Italia en el corazón del mundo. No  es casualidad que Bocelli es el preámbulo  de la visita del Papa Francisco, en  enero del 2018 a la América Latina (Perú, Chile). Ya el 2015 visitó Nueva York.

sábado, 12 de agosto de 2017

LOS LIBROS EN LA MALETA

Elga Reátegui Zumaeta, nació en Lima. Reside en Valencia (España).  Ella  forma parte de esa avanzada migratoria, que dejó  su país tan pequeño y mezquino a la vez, sobre todo con los suyos. Es periodista y escritora  de varios poemarios y tres novelas.  Sus poemarios son  “Ventana Opuesta” (1993), “Entre dos polos” (1994), “Alas de acero” (2001), “Etérea” (2004), “En mi piel” (2005). Junto al escritor y decimista, Pedro Rivarola (ya fallecido) publicó  los epistolarios “Correo de Locumba” (2002) y “Violación de correspondencia” (2003), además de la plaqueta de poesía “Madera y fuego” y el CD “Abrazados” (2003)

En 2007 publicó su primera  novela de título “El Santo Cura”. Dos años después, en el 2009, llegó al Perú, en una segunda edición que estuvo a cargo del Grupo Editorial Arteidea.
Tiene un blog que  lleva su nombre,  un espacio de audio  y un canal en Youtube.
En octubre de 2012,   en Estados Unidos dio a conocer su novela “De ternura y sexo” a nivel de bibliotecas y otros  recintos culturales. En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), donde presentó su novela “De ternura y sexo”…
  
A continuación la entrevista  de Isabel Alamar en Libros en la maleta:

Sé que una de las grandes pasiones de Elga es escribir, otras quizá sean: viajar, el yoga, el contacto con la naturaleza… Pero ¿por qué le gusta tanto a Elga escribir? Y háblanos también un poco de tus otras grandes pasiones.

Sí, me la he pasado escribiendo para mí y para otros casi toda mi vida. Ya de adolescente les redactaba  las composiciones a mis a compañeras de clase en el colegio  o corregía (o mejoraba la prosa) de los discursos o trabajos monográficos de mis amigos y conocidos que cursaban la universidad.  Luego, en la Facultad Comunicaciones, fue más de lo mismo, y cuando entré como redactora a mi primer medio de comunicación siendo tan solo una estudiante, el círculo se amplió, comencé a escribir para varias revistas y periódicos, pero sin cobrar un céntimo. Eso de “apóyame, coleguita”, no ha permitido que llene mis arcas y hoy viva de mis rentas, ja,ja,ja…

El primer viaje internacional que realicé fue a Machala (frontera con Ecuador). Lo hice con salvoconducto. En esos tiempos era imposible ir más allá debido a la severa crisis económica y el accionar terrorista que se había apoderado de mi país, y que nos impedía soñar con un futuro distinto. No había dinero para ‘despilfarrar’ en esas cosas, lo prioritario era dar de comer a los tuyos, sacar a familia adelante como sea. El resto, quizá con el tiempo.

Mi gran oportunidad vino con el nuevo siglo, a través de una invitación de la
UNEAC para celebrar el natalicio del poeta Nicolás Guillén en La Habana. Recuerdo que mientras aterrizaba el avión lloraba recordando los románticos boleros y alegres guarachas que había escuchado en casa desde pequeña. Fue un momento mágico.

Ese fue mi primer viaje internacional, pensé que iba a ser el último, pero de allí se han presentado muchos otros de especial significación para mí, como por ejemplo, el realizado a Egipto. Le doy importancia porque nunca pensé contemplar aquellos magníficos lugares que solo vi en las fotos de mis libros de Historia Universal. Nunca lo soñé, sin embargo, fue posible muchísimos años después.

Debo decir que nací y crecí en la ciudad, en un distrito de la populosa y caótica Lima, pero mis raíces están en la selva amazónica peruana. Mis padres yurimagüinos (Loreto), se fueron dejaron su pueblo en busca de mejora a la capital, pero añoraron su tierra por siempre.  A mis viejos les gustaba las plantas y los animales, y la azotea de mi casa asemejaba a una granja: criábamos pollos, patos, cuyes, conejos,  además de gatos y un perro que se coló, y que mantuvimos oculto hasta que mi padre lo descubrió y tuvo que irse (no le agradaban). Era nuestro rancho bonito hasta que un vecino nos denunció, y tuvimos que decirle adiós a nuestro paraíso. Solo las plantas aún sobreviven, mi madre les habla y ellas responden dándole flores y frutos. Deberías ver lo contenta que se pone mi Bruja (la llamo así de cariño), cuando cosecha sus fresas de maceta. Le salen grandes y dulces.....Sigue....


miércoles, 9 de agosto de 2017

EL ROTO, por Nicolás Augusto González, Chile 1903

Cortesía del abogado y periodista César Augusto Ames Angeles. Crónica  publicada por el  Diario  de Chimbote, Perú, por su editor Manuel López Inga.Chimbote es un puerto cuyo mar ha sido deborado la industria de harina de pescado.  Un documento para la reflexión y la necesidad de impulsar la integración real de los países  andinos. Un crónica para  y por el nuevo periodismo. No al chauvinismo. JZA

El roto, escribe: Nicolás Augusto González
(1903), Chile

Don Manuel Puelma Tupper, escritor chileno, muy conocido, se expresa, al hablar de su pueblo, en estos términos: “El roto no tiene necesidad de cosa alguna: él vive sin economía, sin hogar, sin otro vestido que el que lleva consigo. El roto jamás hace lavar una camisa. El sábado en la tarde, después del ajuste, el roto compra una camisa nueva, que arroja el sábado siguiente para comprar otra. El roto no tiene familia. Si se llegase a decir a uno de ellos: ¿Quieres acompañarme para Panamá, para Montevideo, para el fin del mundo? ¡Sí quiero! respondería inmediatamente.

“El roto es triste. No ama la vida, pero tampoco desea la muerte. Todo cuanto gana lo gasta en la taberna; se casa, tiene muchos hijos, que mueren casi todos por falta de higiene, y los que sobreviven son melancólicos por la vida que llevan. A la primera señal de guerra el roto se anima y se hace soldado, y un buen soldado vigoroso y resistente. La pereza, sin embargo, y la borrachera, conservan al roto en estado de ignorancia completa”.

¿De dónde proviene ese instinto guerrero de los rotos? De su amor al robo, de su sed de sangre; (Puelma Tupper se olvidó de decir que por tal razón el roto es ladrón y asesino)

No es, por eso, de extrañar que al primer grito de guerra contra el Perú, miles de rotos se alistaron en el ejército que debía invadir a este país. Veían, en perspectiva, un pueblo rico al cual poder saquear; ciudades de las que habían oído hablar siempre con entusiasmo; mujeres de maravillosa hermosura, viñedos de fama universal, y más que el valor in­consciente de la brutalidad, los arrastró a la guerra el ansia de todo eso, tan desconocido para ellos, como el supuesto Dorado para los conquistadores.

Era “aquel un pueblo que estaba muriendo por el exceso de alcohol”, dice Bellesort en su precioso libro premiado por la academia francesa en 1899, y titulado: La joven América (Chile y Bolivia).

Los jefes del ejército chileno y los políticos de la Moneda sabían, per­fectamente, que su país tendría que quedar aislado en el Pacífico, por falta de trabajo y de producción, sino se trataba de inocular oro derretido en las entrañas de su tierra agotada. Comprendían que les era imposible efectuar la conquista comercial que los Estados Unidos, por ejemplo, van llevando lentamente a cabo, y quisieron precipitarse a la conquista política de países militarmente débiles y llenos de los recursos que faltaban a Chile.

Temerosos de que el roto se lanzara a una revolución salvaje, comen­zaron a hablarle del Perú en los términos más encomiásticos. ¡Allí estaba el porvenir! Su plan era excelente aunque pérfido y cruel: vencido Chile, el exceso de rotos vagabundos que temían ver alzarse a demandar pan con el corvo en la diestra, quedaría destruido, aniquilado en la guerra. Vencedor, el enemigo tenía oro en abundancia para dar cierto bienestar proveniente del implantamiento de nuevas industrias, a los que regresaran de los campos de batalla.

Su profunda ignorancia y su codicia, hábilmente encendida, impidieron al roto ver el lazo que se le tendía. Vino a la guerra como habría ido al infierno, indiferente al sufrimiento físico, sostenido por la esperanza del botín que pensaba recoger.

Al principio, cuando el Huáscar recorrió triunfante la costa occidental de América, desde Valparaíso hasta Panamá, el roto, arrojado al mar a cañonazos, se llenó de terror. Su grito de ¡Viva el Perú generoso! lo de­muestra así palmariamente. Después, cuando la loca fortuna le alzó del polvo de la derrota a la cumbre de victorias preparadas por la traición de Daza y la ineptitud de otros; todos los instintos de su ferocidad nativa se despertaron en su corazón y se entregó al pillaje, como los bárbaros que, con el azote de Dios a la cabeza, invadieron las fértiles praderas de Italia.

Así se vio al roto cebar su cólera indigna en los náufragos de la Independencia; degollar a los prisioneros en San Francisco, mutilar a los heridos en el Alto de la Alianza, pasar a cuchillo a compañías enteras, que se habían rendido, en Arica; recorrer con la tea incendiaria y el puñal asesino las calles de Chorrillos, sembrando el estrago y la muerte; fusilar en Lima a varios inocentes; poner a precio la cabeza de caudillos como Cáceres; repasar a los moribundos en los campos de batalla y enviar a la muerte a valerosos jefes peruanos, como Leoncio Prado, Emilio Luna y tantos otros, que supieron caer defendiendo a su patria con la espada en la mano.

Ni se crea que el roto es únicamente el hombre del pueblo. Diplomáticos chilenos hemos conocido, que escondían afiladas garras debajo de los guantes blancos, y que si no podían llevarse una moneda o un reloj del bolsillo del enemigo que no podía defenderse, se apoderaban de museos, bibliotecas, imprentas y laboratorios.

El roto no ama ni a su mujer, ni a sus hijos, ni a su patria: no ama sino el botín y la sangre. Los anales del crimen en Chile horrorizan al hombre menos sensible.

Suponemos que no se habrá olvidado aún ni se olvidará jamás, el infame asesinato del cónsul del Ecuador en Valparaíso, Don Alberto Arias Sánchez, llevado a cabo, con inaudito refinamiento de crueldad en 1901, en una de las calles más centrales, y por criminales que la justicia chilena no ha que­rido descubrir. Para la conciencia universal aquél odioso delito fue cometido por un personaje chileno altamente colocado en la política y en la sociedad de su país. Celoso del joven cónsul, por complacencias de su esposa con él, le hizo espiar, le hizo arrancar la vida y luego, como refinamiento de crueldad y de infamia, cortar las orejas de raíz.

¿Qué queda para las tribus salvajes a cuyos inmundos aduares no ha penetrado jamás un rayo del sol de la civilización?

Para vergüenza eterna de la justicia chilena aquel crimen no fue ni será castigado nunca. El roto de frac que pagó a los rotos de poncho para que lo cometieran, sigue ocupando un puesto distinguido en el parlamento chileno y no será extraño, no, que llegue un día a la presidencia de la re­pública, saltando por encima del cadáver de aquel desgraciado joven, arran­cado a la existencia en la flor de sus risueños años de primaverales idilios.

Espantan, horrorizan, conmueven, los hechos llevados a cabo por los rotos en la sierra del Perú durante la guerra del Pacífico con los míseros indios de las punas. Sus cultivados campos fueron destruidos, sus madres, sus esposas, sus hijas, sus hermanas violadas miserablemente; sus cabañas in­cendiadas, sus animales muertos, sus tiernos hijos estrellados contra las peñas.

Si el roto amara el hogar, habría pensado en el suyo antes de destruir el ajeno; si amara a la familia, habría respetado los lazos de esos desgraciados y pobres descendientes de una raza sometida a la esclavitud; si amara a la patria, no habría procedido de manera que esa patria fuera vista con menosprecio y horror por los pueblos civilizados de la tierra, a consecuencia de los hechos de cobarde ferocidad y ruin venganza de sus hijos.

Los escritores chilenos, generalmente, adulan al roto: el roto es elector y soldado, peón y sirviente, bandido y agricultor.

En la época de elecciones va al choclón, especie de club, donde unos cuantos oradores de plazuela le hablan de sus derechos, le adulan y le em­briagan. En época de guerra marcha a batirse no por Chile, eso es pura fantasía de los muchos Vicuñas Mackennas de aquella nación, sino por la esperanza del botín, del saqueo, del asesinato y del incendio.

Los ricos lo tratan con el más soberano desdén y le obligan a ejecutar rudo trabajo, o le pagan miserable soldada; los dueños de haciendas y pro­piedades rústicas le odian y le temen. Es cosa común en aquel país, que se presenten en una de esas estancias, diez, doce y quince hombres armados, y sin previa intimación entren a sangre y fuego en la casa, se lleven cuanto hay en ella de valor y dejen tendidos en lagos de sangre a los dueños, sin respetar ni las edad ni el sexo de las víctimas. Llenos están siempre los grandes diarios de Santiago y Valparaíso, de relatos espeluznantes y do­lorosos de esta clase. Los soldados que salen a perseguir a los bandidos, fra­ternizan muchas veces con ellos y les ayudan a cometer sus fechorías.

Después de la toma de Lima fue cuando el roto desplegó, en las cam­pañas del centro, todo su instinto de ave de rapiña o de felino de las selvas.

Los escritores que han escrito antes que nosotros sobre estas cosas, han relatado lo ocurrido en varios puntos de la sierra y la venganza tomada por los indios peruanos de los crímenes horrorosos de los invasores.

No soñó sin duda la imaginación calenturienta de Dante Allighieri lo que pasó en Vilca. Tan sólo en la época de la revolución francesa pueden hallarse escenas de desolación como las de aquel día. No las repetiremos para que no se crea que existe un plan preconcebido de acusaciones contra Chile. A los cuarenta años se miran los sucesos con cierta claridad que no existe en la juventud. La vejez, madre de la muerte, nos hace razonar con más imparcialidad sobre las cosas de la vida.

Respetable sería Chile si hubiera sido guiado, al declarar la guerra al Perú, por alguna causa noble. Pero ¿cuál fue el pretexto? El tratado secreto con Bolivia, tratado del que Chile tenía conocimiento casi desde el día en que se firmó cuatro o cinco años antes de la guerra. Si el Perú hubiera te­nido la intención, después de firmar ese tratado, de herir los intereses de Chile, para obligarlo a la guerra, ni habría desarmado su escuadra y redu­cido su ejército, ni habría hecho todos los esfuerzos imaginables por mediar pacíficamente para impedir que se rompieran las hostilidades.

Chile lanzó sus rotos al territorio peruano, como jauría de hambrientos lobos sobre el noble corcel en que yacía, por venganza del destino, atado Mazzepa, y esos lobos desgarraron al espantado bruto, le arrancaron el pellejo con los agudos colmillos y las garras, y palpitante aún metieron sus ensangrentados hocicos en sus entrañas y las devoraron.

En la obra que ya en otro episodio hemos nombrado titulada Memorias de un roto, publicada en Valparaíso, pueden leerse escenas de desolación inenarrable, en las que fueron héroes los rotos y víctimas los cholos. Sobre todo después de Huamachuco la persecución de los vencidos fue atroz. Soldado peruano al que encontraba un grupo de aquellos rotos, era despojado de su uniforme y sometido a toda clase de torturas. A algunos les quemaron las plantas de los pies y las palmas de las manos; a otros les cortaron los dedos; a aquellos, como los salvajes de los relatos de Mayne Reid, le arrancaron el cuero cabelludo; a éstos les sacaron los ojos con las puntas de las bayonetas. Muchos fueron tostados a fuego lento; muchos abandonados en la cordillera, atados de pies y manos, para que sirvieran, vivos aún, de horrible banquete a los cóndores carniceros. Mujer que caía en su poder era violada sin misericordia y muerta, después, a palos.

Increíble parecerá mañana al historiador el relato de todo este cúmulo de horrores. El pintor que quiera inmortalizarse puede elegir en aquella matanza fríamente llevada a cabo, cien asuntos de un espantoso realismo. En el fondo del cuadro el incendio de la humilde choza, albergue de muchas generaciones de seres entregados al trabajo y al amor; y en primer término hacinados en lívido montón los cuerpos de multitud de esos seres, y pisándolos con la amarilla bota herrada el roto de barba hirsuta y cabellera revuelta, que blande en la diestra el corvo tinto en sangre hasta la empuñadura.

Venezuela, Colombia y México tienen en América al llanero, soldado de las sabanas; la República Argentina al gaucho, que galopa en la pampa y vive en libertad. Chile tiene al roto siniestro, que en las ciudades y en los campos vive entregado al ocio, al vicio y al crimen.

En los tristes días de la ocupación de esta capital, por las fuerzas vencedoras en San Juan y Miraflores, ya que no pudieron los rotos en­trar a Lima a sangre y fuego, fueron, en las noches, terror de sus míseros habitantes. El desdichado que se atrasaba en la calle y llegaba a su casa después de las nueve de la noche, era robado, maltratado y asesinado; y cuando en legítima defensa o en justa represalia un peruano mataba a un roto, al día siguiente los habitantes de un barrio eran quintados y fusilados sin piedad.

Ya hemos oído a Puelma Tupper: “el roto no tiene familia”, “vive en la taberna”, “vive sin economía” porque vive del producto de sus robos, “tiene muchos hijos, que mueren casi todos por falta de higiene”; la mujer es úni­camente para él instrumento de placer; la trata a patadas; muchas veces le ha reventado la cría en el vientre o le ha vaciado las tripas con el puñal, no guiado por el instinto de la dignidad ofendida, o por el sentimiento del honor mancillado, sino por odio al rival preferido o porque la desgraciada se ha negado a prostituirse para pagar sus desórdenes y alimentar sus vicios.

El hijo es un estorbo para el roto. Crece en una atmósfera de corrupción é ignorancia que va perpetuando el crimen de generación en generación, en familias formadas por la casualidad o por el alcohol. El roto no va a la escuela. En ninguna parte de América hay tantos analfabetos como en Chile.

Así se comprende que esos miserables, instrumentos del odio implacable de una oligarquía arruinada, entraran a saco en la biblioteca de Lima, ven­dieran al peso inapreciables documentos, que encerraban la historia colonial e independiente de un pueblo, o los esparcieran en las calles, riéndose bestial­mente de su hazaña, que no tiene parangón en la historia.

Ahora el roto odia al Perú porque teme el porvenir. Siente no haber aniquilado por completo a un pueblo que va resucitando lentamente y re­construyendo sus ruinas, y tiembla al pensar que el Perú generoso pueda empuñar un día la espada de Themis, para vengar la destrucción de sus hogares y el horrendo asesinato de sus mejores hijos.