Papel de Arbol

miércoles, 14 de junio de 2017

DESOCUPACION, EL MILAGRO DEL MERCADO


Jorge  Zavaleta Alegre
La piramide de la desocupacion crece, se estrecha el vertice y se amplia la base.

Jean Monnet, Cognac,1888 - Yvelines,1979,  uno  de los principales artifices del Proyecto de la Union Europea, dijo que si tuviera una nueva oportunidad de participar en el desarrollo de la Comunidad del Viejo Mundo, seria incidir en el valor de  la diversidad, es decir  la cultura, la educacion, como  valores fundamentales.

Esta reflexion  la recuerda July Z. Camerieri, en un trabajo grupal para la Mount St. Mary's University. Pues, en lo que va del siglo XXI,  cuan valiosas son las reflexiones sobre la creciente migracion y desocupacion laboral que viene provocando el libre Mercado, por el escaso valor que las empresas otorgan  a  la Diversidad, tendencia que persiste en la ausencia  de  politicas de  Estado tanto del Norte como del Sur.

El mundo ahora mira hacia la mayor economía de Europa, que sigue creciendo en plena crisis, produciendo puestos de trabajo y sanando sus deudas. El “modelo alemán” es un referente importante. ¿Cuál es el secreto de Alemania?

Para el éxito de una economía social, el modelo de economía suele ser importante, ya que establece el marco de las actividades económicas. En Alemania, el modelo se llama “economía social de mercado”. Se basa, por un lado, en la competitividad capitalista, y por otro, en la intervención del Estado en las reformas sociales.

Sus raíces se encuentran en las medidas que Otto von Bismarck, en el siglo XIX: “Estableció seguros médicos y de jubilación”, explica Werner Schreiber, exministro de Asuntos Sociales de Sajonia-Anhalt, en entrevista para la television  DW. Con ello se consiguió una paridad: la mitad de estas sumas las pagaban los trabajadores, y la otra mitad los empresarios.

Ese principio que se convirtió en el núcleo de la actual legislación social, tras la II Guerra Mundial se amplió para incluir también ayudas sociales, políticas familiares y otros campos.

También forma parte de la economía de mercado la autonomía de tarifas: “Esto significa que los sindicatos y empresarios gestionan los sueldos libremente, sin intervención del Estado”, dice Schreiber. Esta medida ha llevado a que en los últimos años se den pocos conflictos en el mercado laboral.

En un momento en el que los niveles de desempleo alrededor de Alemania alcanzan cifras de récord, en Alemania 42 millones de personas tienen trabajo: más que nunca antes en la historia de la república federal. Un éxito que se debe en buena parte a la Agenda 2010, una reforma laboral que se estableció hace diez años: “Un punto importante de esta reforma fue la creación de un sector de salarios reducidos, la desregulación y flexibilidad del mercado laboral. Por un lado, esto ha resultado en más puestos de trabajo, pero por otro, muchos de estos puestos están mal pagados”, dice Uli Brüchnker, profesor de la Universidad de Stanford.

Por otro lado, el número de especialistas cualificados en Alemania no deja de crecer: cada año surgen 100.000 nuevos ingenieros e investigadores medioambientales en el mercado, diplomados en una de las 200 escuelas o universidades técnicas que hay en Alemania. La alta productividad de estas instituciones se debe al afamado sistema de formación dual, cuyas raíces se encuentran en el sistema de formación de trabajos manuales en el medievo. Se trata de un método en el que los estudiantes aprenden practicando en puestos de trabajo reales y estudiando en una escuela de formación profesional.

La empresa mediana es aquella que no tiene más de 500 empleados. Estas constituyen más del 99 por ciento de las casi tres millones de empresas que hay en Alemania. La mayoría de ellas, familiares, y lo suficientemente rentables como para que no haya necesidad de ponerlas en bolsa.

“Los empresarios no deben planear de trimestre en trimestre según la información bursátil, sino que se pueden plantear objetivos a largo plazo y dedicarse a ellos. No deben apresurarse excesivamente, ni ampliarse de forma más rápida de lo que puede beneficiar a la compañía”, explica Klaus-Heiner Röhl, del Instituto Alemán de Economía, en la misma cadena de la DW.

En lo referente a la calidad de los productos hechos en Alemania, en tiempos de gran competencia con países con costes de producción más baratos, sobre todo asiáticos, a veces no basta ya solo con ofrecer productos de buena calidad. Por ello, en el sistema “Made in Germany” se incluyen una serie de servicios adicionales, según Röhl: “Una empresa aquí no solo vende un aparato, sino que también lo instala, capacita al personal del comprador y ofrece un servicio de reparaciones las 24 horas del día. Al final, se trata de garantizar el buen funcionamiento del producto”.

Y es una garantía importante, ya que uno de los pilares del éxito del “modelo alemán” es la alta tecnología: Alemania apuesta por las innovaciones técnicas. Once por ciento de los alemanes trabajan en la industria de la alta tecnología, y 70.000 millones de euros se invierten cada año en investigación. Ambas cifras superan ampliamente la media del resto de países europeos. Asimismo, la infraestructura de redes de energía, telecomunicaciones, calles, conexiones ferroviarias y aéreas está entre las mejores del mundo. En menos de 24 horas se puede llegar a cualquier país europeo desde Berlín.

Tambien se afirma como ventaja  la posición geográfica de Alemania: en pleno corazón de Europa.
La tasa de desempleo es una medida del porcentaje de la fuerza de trabajo total que está desempleada, pero que buscan activamente empleo y dispuestos a trabajar en los EEUU.

Otro referente de desarrollo economico lo encontramos en Corea del Sur. Las investigaciones recientes nos indican  que el milagro económico de ese pais es una de las grandes historias de éxito del último siglo. Cuando la Guerra de Corea terminó en 1953, la nación, destruida por el conflicto, era más pobre que la mayoría de las naciones latinoamericanas. Hoy, es una de las potencias económicas más sofisticadas del mundo, con altos niveles de educacion.

Para Jasper Kim, profesor de la Universidad Ewha en Seúl, Corea del Sur consiguió apostar por el único recurso que tenía en abundancia: su gente. “Tanto el gobierno como las familias se dieron cuenta del valor de la educación, e invirtieron en ello de modo extraordinario, declara  al programa Business Daily de la BBC. Y esa apuesta fue la que suministró los ingenieros y trabajadores industriales que necesita la base manufacturera de donde sale la riqueza del país.

Economistas y dirigentes de todas las corrientes políticas están de acuerdo en que el aumento del capital humano mediante una gran inversión en educación es uno de los secretos del éxito de la nación asiática. En Corea del Sur existen  grupos empresariales dominados por familias, conocidos como "chaebol".

Samsung es el más famoso de ellos. Venden desde lavadoras hasta teléfonos celulares, pasando por hoteles y empresas de seguros. Samsung, por ejemplo, ha sido controlado por la familia Lee desde 1938.  Pero en Corea del Sur estas industrias "hereditarias" han conseguido resultados tan importantes como competirle al gigante estadounidense Apple en el campo de la telefonía celular.

El Banco Mundial,  considera que  el milagro del Este Asiático en una buena parte  estaba en seguir partes importantes del llamado recetario neoliberal: cosas como manejar el gasto público de manera prudente o evitar excesos de inflación.

Otros argumentaban que en el centro había una cuestión de cultura: en este caso, la asiática influida por Confucio y su énfasis en el orden, la devoción por el bienestar colectivo y el respeto por las jerarquías, ideas que en su momento eran presentadas como apropiadas para el desarrollo económico.

No obstante, muchas de esas teorías pasaron a segundo plano cuando el crecimiento económico asiático sufrió fuertes traspiés en los años finales del siglo XX, pese a que esos países eran poseedores de una cultura que supuestamente era la más apropiada para el éxito empresarial. El estado promovió el desarrollo tecnológico. Tal vez el más complejo de explicar de todos los factores es el del papel que jugaron las instituciones políticas, particularmente en los años en que comenzaba el despegue económico del país, en la década de 1960.

No falta quiénes aseguran que el carácter autoritario del gobierno surcoreano de la época tuvo que ver en ello. Estos sistemas políticos como el de Corea del Sur fueron muy efectivos en ofrecer ayuda y protección estatal a sectores claves de la economía, como la industria pesada, pero exigiendo al mismo tiempo resultados de eficiencia y de responsabilidad social a los empresarios privados que recibieron esos subsidios estatales, aseguran expertos como el australiano Robert Wade de la London School of Economics, en su célebre libro "Gobernando al mercado".

EL EMPLEO FEMENINO
“La brecha de género en los salarios se debe, en gran parte, a la maternidad”. Este fue un titular del The New York Times. El artículo resumía una tendencia real en Estados Unidos: la brecha salarial y de participación laboral entre hombres y mujeres aumenta durante la edad reproductiva de las mujeres. ¿Cómo afecta esto a las madres y qué hacer para remediarlo? ¿Qué sucede en América Latina?, nos recuerda Maria Caridad Araujo  (Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo).

Aunque los avances en la región en materia educativa han disminuido en algo esta brecha, la participación laboral femenina continúa siendo demasiado baja: la mitad de las mujeres latinoamericanas en edad de trabajar se encuentran fuera del mercado laboral. El costo sobre su trayectoria profesional es alto, pero podría remediarse con políticas públicas enfocadas en apoyar a las mujeres que deciden ser madres.

Parte de la explicación de esta brecha está en las decisiones de las parejas de dividir el trabajo de manera que, típicamente, mientras el hombre genera ingresos, la mujer se dedica a las labores domésticas. Lo curioso es que incluso entre las mujeres que no dejan de trabajar cuando se convierten en madres, los salarios por hora son menores a los de sus pares varones. Las brechas salariales más pronunciadas se encuentran en carreras profesionales que demandan jornadas extendidas con horarios menos flexibles, privando a las mujeres de acceder a trabajos que por lo general son mejor remunerados.

Como consecuencia, en el largo plazo, aún si logran recuperar su trayectoria profesional e igualarse con sus pares hombres, pagan un costo en términos de salario perdido pues han acumulado menos ahorros y promociones y han contribuido un menor monto a su fondo de jubilación.

En este contexto, urgen cambios en las políticas públicas, en la cultura empresarial y en las normas sociales que favorezcan la equidad de género. Hay que combatir la cultura empresarial inflexible y poco amigable que castiga a los hombres que desean tener una paternidad equitativa, imponiéndoles una carga de trabajo incompatible con las tareas del hogar bajo la premisa de que así tendrán una “trayectoria profesional exitosa”.

En lo que se refiere a políticas públicas, una solución efectiva tiene que ver con los permisos para que padres y madres tomen licencias remuneradas tras el nacimiento de un hijo. Aunque esta es una medida importante, no es suficiente dados los niveles de informalidad en los mercados laborales de la región. Incluso si todos los países contaran con esquemas de licencia idóneos, existiría un enorme segmento de la población que se quedaría fuera.

Los servicios de cuidado infantil podrían ser una respuesta. Para asegurar su efectividad, será esencial reconocer la importancia de la calidad como una condición no negociable para promover el bienestar y el desarrollo de los niños.


El BID hace la siguiente pregunta: ¿Conoces políticas que hayan beneficiado a las madres trabajadoras y a sus hijos? ¿Qué características tendría una política efectiva? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

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