Papel de Arbol

viernes, 29 de julio de 2016

Aprender a Vivir, meditaciones de Nora Castillo

Jorge Zavaleta  Alegre
La felicidad es fugaz. La tragedia, por lo general,  es casi permanente para una gran parte de la  humanidad desposeída de las condiciones para vivir.  Sin embargo, el ser  humano defiende la  vida, a todo costo, con pasión y muchos mediante sólidas filosofías inspiradas en el cristianismo y otras  vertientes.
Aprender  a vivir, de Nora Castillo, “es un libro valiente, un libro real”, que describe con profunda emotividad el dolor que ocasiona la muerte súbita de Nora,  una de sus niñas, y la enfermedad infinita de su hijo Fernandito, un niño excepcional, para quien pide el médico de cabecera que retire el oxígeno para  continuar viviendo como un ángel  celestial. Y tres décadas después, la misma  autora, arrastra la ausencia de su esposo, eterno compañero de sus propuestas del bien común.
La obra literaria Nora Castillo (Huaraz, 1941) revela, en pocos versos lo que significa el amor de madre y de mujer: Mi alma marchita por el  dolor/ hoy le ha pedido al  Señor/que me conceda un poco de paz,/ pues un largo camino he recorrido/ derramando llanto, dolor y penas. Quiero cambiar lo vivido/por sonrisas, alegría y felicidad…
Este  testimonio de vida fortalece el camino de la Asociación de Padres y Amigos de Excepcionales – APAE, institución que fundó para promover   la construcción del centro  educativo especializado Juan Pablo II, en la ciudad de Lima.
Los centros  geográficos donde se desarrolla la temática del libro, la autora los ubica en la ciudad  andina  de Huaraz,  en aquel territorio que es parte del  Arco  de Fuego  del Pacífico, que se extiende desde el extremo sur de América hasta  la  estribaciones del Orinoco,  en los  arrecifes de la costa  colombiana.  Son  60 mil kilómetros de camino, cuya reconstrucción sería un generoso  aporte a los pueblos vecinos  yel homenaje a quienes construyeron  esta vía hace más de dos mil  años.
APRENDI A VIVIR es un libro que tiene por objetivo llegar a personas para demostrar que a pesar de las dificultades que se presentan en la vida se puede ser feliz. Género: Narrativo. Tamaño: 16 x 21 cm. Páginas: 132. Editora  Mesa  Redonda.
La autora cuenta las experiencias que pasó desde 1970 en el terremoto de Huaraz:  la pérdida de su hija menor, la llegada a la familia de un hijo especial y el recorrido a médicos y lugares especializados  para brindarle la mejor calidad de vida, que excepcionalmente necesita este universo de una infancia, que los instituciones públicas de salud casi  la ignoran.
Literatura y proyecto social. Mientras imaginaba, recopilaba fuentes y se decidiera  escribir  el libro, la autora fue  motivada a la creación de un colegio para niños con necesidades educativas  especiales, claro está,  en unión a otros padres que atravesaban las mismas necesidades en materia de educación  para sus hijos.
Con todas las atenciones el niño Fernando pasó las expectativas de vida anunciada. Se quedó en la familia por 32 años. Nora tuvo que enfrentar luego a la partida de su hijo, el fallecimiento de su esposo, el compañero de toda la vida.
La autora testifica en su libro, que ahora  es una mujer feliz pese a las dificultades que tuvo que asumir. Y recomienda a todos los padres que atraviesan dificultades, desesperanzas, temores, fracasos, angustias, para demostrarles que si se puede salir adelante, manejando las circunstancias de la mejor manera posible. Hay muchas formas de vivir, Nora nos cuenta cómo lo logró y cómo se puede seguir aprendiendo.
En esa misma ruta se encuentra  la problemática de los  niños trabajadores. Y Alejandro Cussiánovich nos habla de la otra infancia que es posible.
La renovadora visión sobre la infancia proviene del  maestro y sacerdote católico en Perú, que ha dedicado más de treinta años de su vida a estudiar y poner en práctica la educación de los niños trabajadores y los municipios escolares no solo como parte del plantel sino con incidencia en la vida local, articulados a la innovación democrática, con propuestas del niño, que por cierto, no siempre pueden ser aceptadas, debido a la prioridad de la comuna, del distrito.
Cussiánovich define a los niños y niñas como sujetos de derechos y protagonistas. Considera un ´mal ejemplo´, poner ´orden´ a las masas mendigantes”, una corriente conocida como “pedagogía de la ternura”, que hace más de tres décadas dedica su vida a los chicos que trabajan.
La dinámica y los resultados de los colegios del movimiento estudiantil, tienen algunas características parecidas a la de los colegios de fe y alegría, en tanto la participación coloca a las niñas y niños como actores sociales y no meros ejecutores o consentidores de algo.
Del liberalismo no solo son políticas económicas, es un modo de vida, un modo de entender la presencia del ser humanos, en el globo terráqueo, en cosmos, inclusive.
 Este 27 de julio la OIT transmitió  en vivo el Diálogo de Expertos “Fronteras, trabajo y niñez”. Buscando mejores oportunidades para la niñez migrante que trabaja.
En los últimos años el fenómeno migratorio se ha intensificado en todo el mundo debido a diversos factores políticos, económicos y sociales. En las Américas,  desde el año 2007,  la cifra de población infantil migrante también ha incrementado, en especial en el caso de niños, niñas y adolescentes centroamericanos,  principalmente provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras,  quienes se encaminan hacia los Estados Unidos.

Muchos de estos niños, niñas y adolescentes que migran lo hacen sin la compañía de sus padres o de algún adulto responsable capaz de brindarles asistencia y protección.  Esto, los expone a una serie de riesgos vinculados al accionar del crimen organizado en los países de tránsito y de destino e incluso hasta la muerte.

No obstante esas condiciones, para la población infantil migrar se convierte en una alternativa necesaria para buscar nuevas y mejores oportunidades, aumentar su nivel de ingresos  y huir de la violencia  social, entre otros, profundizando así su situación de vulnerabilidad en general.


En suma, tanto los niños  excepcionales que requieren un  cuidado  singular, nos lleva a pensar también en la necesaria  unión de causas para defender políticas de  Estado  para alentar  el bienestar en  el  planeta que nos cobija.