Papel de Arbol

domingo, 26 de junio de 2016

BANCA DE DESARROLLO y EL DESENCUENTRO DE LA BANCA PRIVADA


Jorge Zavaleta Alegre
Diversas  fuentes académicas coinciden que un banco de desarrollo es aquel que financia, normalmente a una tasa de interés inferior a la del mercado, proyectos cuya finalidad es promover la economía de bienestar en una determinada región o grupo de países.

Por lo general el capital de este tipo de Banca es consecuencia de las contribuciones de los estados nacionales miembros, los cuales tienen un voto ponderado, en proporción del aporte en el Directorio y las decisiones.

En el caso del Banco Mundial nació como el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento de la Europa destruida por la segunda guerra mundial, con la sigla  BIRF (en inglés: International Bank for Reconstruction and Development o IBRD).

En la actualidad  se mantiene mediante pagos regulados por sus Estados miembros. Opera sobre tres ejes: contribuir a la reconstrucción de los países, ayudar a elevar el nivel de vida de los habitantes de los países miembros mediante el crecimiento equilibrado y cooperar en la transición de una economía de guerra en una economía de paz.

El BIRF entró formalmente en funcionamiento el 27 de diciembre de 1945, luego de la ratificación internacional de los acuerdos de Bretton Woods, realizada entre el 1 y el 22 de julio de 1944, en Bretton Woods (Nuevo Hampshire), Estados Unidos.

LATINOAMERICA

El Banco Interamericano de  Desarrollo – IADB, nació  en 1959, funciona en Washington  y su primera operación fue  crear la Autoridad del  Agua  en Arequipa, ciudad al  sur del Perú, parte  del Arco de Fuego  del Pacífico, que había sufrido un violento  sismo que destruyó incluso los canales de distribución  del  agua.

Atendiendo la solicitud del  Alcalde  de la Ciudad Blanca, al  pie del  Volcán Misti, el  BID promovió una moderna administración del sistema de distribución del agua, que permitiera crear una estructura ágil que  brindara un servicio a todos los habitantes. Así fue. Cincuenta y cinco años, ese proyecto  funciona  y ha servido de referente para otras  urbes.

En la actualidad el BID es el banco regional de desarrollo más grande a nivel mundial y ha servido como modelo para otras instituciones similares en la región y subregión. Aunque nació en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) no guarda ninguna relación con esa institución panamericana, ni con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o con el Banco Mundial.

La proyección del  BID, se sustenta en la visión de  Enrique Iglesias, ex canciller del  Uruguay y uno de los más destacados americanistas promotores del desarrollo Regional.

BANCO ANDINO DE FOMENTO
La CAF   es un banco de desarrollo constituido en 1970 y conformado por 19 países - 17 de América Latina y el Caribe, España y Portugal- y 14 bancos privados de la región.

Promueve un modelo de desarrollo sostenible, mediante operaciones de crédito, recursos no reembolsables y apoyo en la estructuración técnica y financiera de proyectos de los sectores público y privado de América Latina. Con sede en Caracas, Venezuela, cuenta con oficinas en Buenos Aires, La Paz, Brasilia, Bogotá, Quito, Madrid, México D.F, Ciudad de Panamá, Asunción, Lima, Montevideo y Puerto España.

Sus socios y diversos alcaldes se preguntan: ¿Son inclusivas las ciudades latinoamericanas?.

 La respuesta es que el 80% de los habitantes de América Latina vive en zonas urbanas, por lo que las ciudades son el objeto central de las agendas de desarrollo e inclusión.

En los últimos años,  el debate sobre el desarrollo que anima la CAF se ha centrado más en definir cuáles son las mejores políticas para el crecimiento y la inclusión y  en las capacidades de las agencias encargadas de poner en marcha esas iniciativas.

 Uno de los obstáculos más notorios que enfrenta América Latina para aumentar el bienestar general de una manera inclusiva es la falta de conocimiento sobre cuál es la mejor manera de diseñar e implementar una política pública.

Por esta y otras explicaciones, la  CAF, en varias de sus investigaciones, analiza la Participación electoral y no electoral en América Latina. La importancia que tiene el ciudadano como auditor externo del Estado es una idea ya establecida tanto en la región como en el mundo entero. Cada vez son más los ciudadanos que se deciden a cumplir un rol cívico más activo, demandando una relación productiva entre los países  y sus gobiernos democráticos.

Hay  otros  bancos  de desarrollo nacional, que no siempre marchan  en función de los grandes objetivos nacionales.  De  allí la  trascendencia de ALIDE, Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo, organismo internacional, sin fines de lucro, que representa a la banca de desarrollo de América Latina y el Caribe.

Opera desde Lima (Perú), a través de prácticas financieras que impulsa entre sus asociados, como el financiamiento de proyectos inclusivos, responsables y sustentables. Cuenta con más de 80 miembros activos en Latinoamérica, el Caribe y en países fuera de la región como Alemania, Canadá, China, España, Portugal, Suecia y Rusia. Su sistema de gestión de calidad cuenta con certificación ISO 9001-2008.

EL  GREMIO REGIONAL
En ALIDE se practican tres valores fundamentales: La integridad, El compromiso y El trabajo en equipo. Todos apuntan   o deben fortalecer la acción y participación de las instituciones financieras de desarrollo en el proceso económico y social de América Latina y el Caribe, así como de su propia condición de organismo representativo de la banca de desarrollo de la región.

 Recientemente Alide ha renovado su secretaria general,  tras el  fallecimiento  de su tenaz funcionario y el  temporal reemplazo de  Ricardo Palma Valderrama, abogado y  banquero, cuya conducta institucional  sobresale en medio de un país con una profunda crisis moral, ética, política  y administrativa en el Estado y el sector privado.

Durante su breve gestión, Alide  creó  el premio sobre banca de desarrollo “Rommel Acevedo”.  El  15 de abril de 2016 finalizó la convocatoria con el fin de impulsar los proyectos de investigación sobre la banca de desarrollo en América Latina y el Caribe.

El nuevo Secretario General de ALIDE, desde el 20 de mayo de 2016, reconocido en la 46° Reunión Ordinaria de la Asamblea General de dicha entidad, es Edgardo Álvarez,  quien asume en un acto  especial con la participación en videoconferencia de la Presidenta de ALIDE, María Soledad Barrera, de nacionalidad ecuatoriana, y miembros del Consejo Directivo y personal de la Secretaría General.

Álvarez agradece el respaldo y felicita a los jefes de programas y colaboradores de la Secretaría por el accionar y coordinación que vienen realizando. Así también, indicó sentir una gran responsabilidad y orgullo de incorporarse a una institución que está comprometida con el crecimiento de los países, a través del fortalecimiento del sistema de financiamiento del desarrollo en la región. Ello debido a que considera que ALIDE contribuye con la visión de banca de desarrollo creadora e incentivadora de mercados para la inclusión de personas, proyectos y territorios excluidos del financiamiento de fuentes tradicionales y del apoyo a la transformación estructural de las economías de sus respectivas naciones.

El flamante secretario general expresó su determinación para contribuir con el crecimiento de ALIDE, que ha sido,  y está llamada a servir de vaso comunicante entre sus asociados, para trasmitir las mejores prácticas y gestión del financiamiento del desarrollo.

Así, dentro de las acciones que espera implementar está la elaboración de un plan estratégico para los siguientes cinco años, que incorpore la temática desarrollada en las Asambleas Generales y que se pueda llevar a niveles de acciones operativas.

Con sede en Lima, ALIDE es el organismo internacional representativo de la banca de desarrollo de América Latina y el Caribe. Tiene casi un centenar de miembros en Latinoamérica, el Caribe, Alemania, Canadá, China, España, Francia, Portugal y Rusia. ALIDE es el primer organismo internacional con sistema de gestión de calidad certificado con la ISO 9001.

La entidad financiera Cofide, uno de los miembros de ALIDE obtuvo el premio al mejor Banco de Desarrollo del 2016 de la región. Alide resaltó la realización de operaciones por más de 700 millones de dólares, como parte de su programa Bionegocios, las cuales se destinaron a minicentrales hidroeléctricas, parques eólicos y plantas de tratamiento residual, entre otros.

Alide consideró su mejor calificación de riesgo, según la agencia calificadora Moody’s, al haber obtenido un grado de inversión estable de acuerdo a Standard and Poor’s y Fitch Rating, y la calificación A+ de Equilibrium. Cuenta con casi un centenar de miembros en Latinoamérica, el Caribe, Alemania, Canadá, China, España, Francia, Portugal y Rusia.

REFLEXIONES
La Banca Privada no ve con buena  cara los   recursos de la  Banca de desarrollo, porque esta   canaliza, por lo general sus recursos, vía la  banca de primer piso,  es decir con la banca tradicional, bajo la  supervisión estatal, aunque en estas  comarcas estas superintendencias de la Banca, Seguros y Administradoras de Fondos de Pensiones suelen mantener  una  equivocada
 autonomía, impidiendo el  cumplimiento  de objetivos de la banca de desarrollo.
La banca  privada  suele ofrecer  las líneas de crédito de la banca  de desarrollo a tasas iguales o menores para evitar la competencia y/o pérdida del cliente.

Valiéndose de la “filosofía del libre mercado”, la intervención  de los  Bancos  de  Desarrollo no encuentran aliados para alentar el crédito en inversiones, en proyectos sociales.
Este es un escollo muy serio, que  debe ser analizado, superado y evitar  el  boicot. Con  esta acción, la banca ha conseguido revivir el viejo latifundio, arrebatando la propiedad de los campesinos beneficiarios  de   reformas agrarias, que fueron procesos que permitirían dar  el gran salto  del latifundio a pequeños  agricultores o asociaciones.

De  continuar  estas prácticas, los productores agrarios, agropecuarios, avícolas,  artesanos,  no logran consolidar asociaciones de productores, pierden la razón  de  ser productores  y sujetos formales de exportación.

Un solo ejemplo demuestra esta incoherencia perversa, En los valles  del  sur andino  del Perú, como  Andahuaylas, la tierra  de José  María Arguedas, el  kilo de la papa, planta originaria  de esta parte del planeta, el campesino vende su cosecha a 0.10 centavos de sol el kilo del sabroso tubérculo, y el camionero de los supermercados paga 1 sol con 20 centavos  la arroba (11g) para ser comercializados   en 50 y 60  veces más el kilo. Y en la  exportación, que selecciona el producto seleccionado, el campesino del poblado serrano mantiene su pobreza, llegando  al  extremo de ni siquiera extraer la papa  de su parcela  porque provoca un  trabajo  sin utilidad monetaria alguna.

Esta  misma figura, lacera la vida, la economía  de agricultores de materias primas, como  cacao, café, té, ajíes, tomates, tejidos con fibras  de llamas y vicuñas.
El mercado  puede  funcionar  siempre  cuando la  banca olvida que la  producción  es un concepto ético, humano y responsable.


Respecto a los recursos que no necesariamente pasan  por la banca de primer piso, es decir cooperaciones  cuya lógica y argumentación parecieran ideales, terminan en gastos  de una empleocracia desmotivada, corrupta, y  el proyecto concluye apenas se  acaban los fondos. Nada más imposible, que  un proyecto  de desarrollo local, en tanto existan los fondos de la  banca de  segundo piso.  Esta  es la arquitectura  fantasma de la  Banca de Desarrollo  vs  Banca Privada,  y gobierno  ausente. Es indispensable fortalecer  a la banca que  trabaja con productores de los pueblos mas apartados y volcar la Universidad a escenarios  reales.