Papel de Arbol

lunes, 2 de noviembre de 2015

.D0E RUN (ciervo que huye) y los Bonos Buitre

Tres mil trabajadores están enfermos y han perdido su trabajo

  
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DOE RUN y LOS BONOS BUITRE
Los EEUU declararon su independencia en 1776, el año que el economista escocés Adam Smith escribió The Wealth of Nations, que ha tenido enorme influencia en el desarrollo económico de ese país. Aunque la gente actúa por el deseo egoísta de enriquecerse, Smith dijo que “una mano invisible” la guía para enriquecer y mejorar a toda la sociedad.
Estos conceptos que rigen la vida de la primera potencia económica del mundo, cuyo liderazgo comienza a ser disputado por China, que según el “libro blanco” del Consejo de Estado, procura desarrollar “una defensa nacional fortalecida, compatible con los intereses de seguridad y el desarrollo nacional”, a la par de construir “una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos”.
Entre estos dos universos, existen en ambos sistemas, personas e instituciones que burlan sistemáticamente los principios básicos de la convivencia y logran con anuencia de gobiernos, en diversos casos, violentar el orden y atentar contra la dignidad humana.
UN CIERVO QUE HUYE
Existe una inmensa bibliografía sobre empresas y sus directorios que vienen haciendo daño sistemático a amplios sectores sociales. Veamos el caso de Doe Run (Ciervo que Corre, en español), cuyo proceso de liquidación de activos sigue en la incertidumbre y los afectados son más de 3 mil trabajadores y una población intoxicada con las emanaciones de gases de la metalúrgica La Oroya, en la Cordillera Central de Los Andes.
El Estado Peruano, vía el Ministerio de Energía y Minas, encabeza la Junta de Acreedores, pero los avances son nulos. Su fuerza laboral, capaz de generar ingresos por US$ 876 millones, reclama transparencia en el proceso. En el daño ambiental Doe Run y las empresas anteriores nunca asumieron responsabilidad alguna por la intoxicación masiva de La Oroya, Cerro de Pasco y comunidades vecinas. Inclusive el Mantaro uno de los ríos de agua pura que desemboca en la cuenca del Atlántico ha sido destruido y no sirve para la agricultura.
El intento de exportar fruta y alcachofas, con aguas del Mantaro, no ha tenido condiciones para captar ningún mercado externo. En alguna ocasión, a un grupo de agricultores las aduanas de NA devolvieron toneladas de alcachofas, regadas con las aguas de esta fuente de curso permanente.
EL NEGOCIO ES LA LIQUIDACION
Doe Run Perú, desde hace seis años en proceso de liquidación con dos de sus activos (Complejo Metalúrgico de La Oroya y la mina Cobriza), ha causado, inclusive, una explicable reacción violenta de los trabajadores. Los muertos, heridos y desbloqueo de carreteras, son acciones del Estado que opera con la represión policial en tácita alianza con la empresa, disfrazando la realidad con leyes y tratados intangibles.
Doe Run, la década pasada, logró silenciar a la prensa, ningún corresponsal de Huancayo se atrevía a escribir sobre la intoxicación de los pueblos, por los gases de La Oroya y los relaves de las minas.
El dirigente Luis Castillo, acreedor de la demanda de los trabajadores manifiesta: “Lo que se quiere en el fondo es mandarnos (a los trabajadores) a nuestra casa, sin pago ni nada. Eso bajo ningún criterio lo vamos a aceptar”, versión publicada en Lima, por un diario que no forma el conglomerado de El Comercio.
El problema de La Oroya sigue en el limbo. Se habla de vender la mina para saldar las deudas con los acreedores mineros. Se anuncia que en febrero del 2016 debe realizarse la subasta de los activos del Complejo Metalúrgico de La Oroya y Cobriza, después de haberse modificado la Ley Concursal.
En los últimos 6 años, el Estado peruano ha perdido fundamentalmente la unidad de cobre, valorizada en US$ 4 mil millones. Se estima que en los próximos cinco meses, hasta la realización de la subasta, la pérdida será de unos US$ 250 millones. Lo que está en juego, el costo del seguro, alcanza los US$ 2,5 millones que cubre hasta por US$ 1.500 los activos de la empresa.
IRA L. RENNERT, DUEÑO DE DOE RUN
El dueño de Doe Run nació en 1934, en Brooklyn, Nueva York, donde reside actualmente, estudió en la Universidad M.B.A. Nueva York. Su ocupación es inversor, cuyo patrimonio neto supera los $ 6,1 mil millones en marzo 2015.
Su patrimonio ha sido multiplicado con los bonos buitre o basura para financiar adquisiciones de empresas, a menudo en quiebra. Rennert ha acumulado participaciones significativas en industrias cíclicas básicas, como la minería y los metales, incluyendo fundiciones de plomo, magnesio, productores, proveedores de aparatos industriales, y las líneas de montaje de vehículos. Hoy él controla uno de los imperios industriales privadas más grandes del país, y su fortuna personal se estima en $ 5.9 mil millones.
En 1998, Doe Run vendió $305 millones en bonos basura para financiar la adquisición del Perú, así como más minas de plomo en Missouri, de acuerdo con los documentos presentados de Doe Run. Desde el año 1998 la mayoría de los financiamientos Renco han sido deuda bancaria.
EL CIERVO EN PLENA LIBERTAD
Doe Run, Perú, como parte de Renco Group Holding, opera la planta de fundición en La Oroya. Hasta el año 2010, con el mismo tipo de retos ambientales a los que se enfrenta en otras y en escala más grande, asumió
La Oroya (creada en 1922) de manos de Centromin, una entidad del gobierno peruano, sin ningún tipo de controles ambientales.
La fundición se vendió a Doe Run en 1997, principalmente debido a que el gobierno peruano aprobó una ley que requiere la mejora del medio ambiente en el negocio.
Como parte de la venta de Renco, Centromin acordó pagar para remediar (pre-1997) los problemas ambientales preexistentes y Doe Run Perú acordó realizar inversiones ambientales sustanciales. Estas inversiones se estimaban en aproximadamente $ 100 millones en el momento de la operación.
Informes del Estado peruano indican que cumplió parcialmente el problema de la remediación ambiental durante su propiedad pero no fue capaz de limpiar hasta alcanzar los estándares requeridos por la legislación peruana.
La Oroya fue y sigue siendo un lugar muy contaminado. El Instituto Blacksmith coloca La Oroya en su lista de los diez lugares más contaminados del mundo, junto con Chernobyl, Ucrania. En agosto de 2007, se informó de que los niveles en el aire de los niveles de arsénico eran 85 veces más que el nivel “seguro” , y el de cadmio 41 veces más.
Un estudio realizado por científicos de la Universidad de St. Louis encontró que el 97% de los niños de La Oroya sufren de deficiencias mentales y físicas relacionadas con la exposición al aire contaminado.

Jorge Zavaleta Alegre