Papel de Arbol

sábado, 10 de octubre de 2015

Stiglitz pidió que el FMI sirva a la economia real

Jorge Zavaleta Alegre

“Hay que pensar más en el medio plazo y el crecimiento sostenible” dijo

En el marco de la Asamblea  del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que se realiza en Lima,   Nobel Joseph Stiglitz urgió la noche del viernes  a “reescribir las reglas del mercado”, de modo que se haga más énfasis en el combate de la desigualdad, y en especial las del sistema financiero para que “sirva de verdad a la economía real”.
“Debemos dejar de lado el pensamiento al corto plazo, las empresas constantemente pensando en términos de trimestres”, explicó Stiglitz en una conferencia sobre “Desigualdad, Crecimiento y Reformas Estructurales”
“Hay que pensar más en el medio plazo y el crecimiento sostenible”, apuntó, al recordar un reciente reporte del Fondo que apunta a que las sociedades con menos desigualdad registran un crecimiento más sólido.

TESTIGO DE DENTRO


Stiglitz, que fue economista jefe del BM entre 1997 y 2000 y es conocido crítico de las recetas neoliberales, señaló que es importante recordar además que “las normas han sido escritas por alguien” y no por “una mano invisible”, por lo que pueden ser “revertidas”.
Cargó, en concreto, contra el concepto de reformas estructurales, algo que, a su juicio, “no significa mucho” y esconde más que ilustra.
“La pregunta es qué diseño y sobre qué aplicamos estas reformas”, dijo acompañado Videgaray; el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem; el segundo vicepresidente del FMI, Min Zhu, y la directora ejecutiva de Oxfam, Winnie Byanyima.

Stiglitz, de 73 años, aseguró que se ha centrado demasiado el debate en las cuestiones de “austeridad”, como único modelo para salir de una recesión.

Agregó el profesor de Economía de la Universidad de Columbia en Nueva York, en la necesidad de “las reformas del sistema financiero, para que sirva a la economía real, que es su cometido original, y no solo en beneficiarse a sí mismo, como hemos visto en EE.UU. en los años previos a la crisis”.

REGION MAS DESIGUAL DEL MUNDO
Byanyima, por su lado, recordó que Latinoamérica es la región “más desigual del mundo”, mientras que su recaudación fiscal es una de “las más bajas del mundo”.
Joseph Stiglitz, consejero del gobierno de Clinton (1993-1997) y vicepresidente del Banco Mundial (1997 y 2001), es un ferviente crítico de la globalización descontrolada.
Sus críticas al neoliberalismo y a la política del Fondo Monetario Internacional desplegadas en su último libro, El malestar de la globalización, han  suscitado una polémica mundial de imprevisibles consecuencias.
El denuncia que la economía mundial está en manos de las grandes superpotencias y analiza los errores del mercado y los efectos catastróficos que esos fallos causan en el Tercer Mundo.
Además, el Nobel pone en tela de juicio los dogmas rígidos y lucha para que la política, con ayuda de los expertos en economía, dirija los procesos sociales mundiales, en lugar de que sean éstos quienes se rijan por los intereses de los medios financieros.
PREGUNTAS
Usted ha exigido una reforma de estas instituciones. ¿Qué fallos ha observado en dichas organizaciones?
-Mi cargo como vicepresidente y Economista Jefe del Banco Mundial fue decisivo para conocer de primera mano el funcionamiento de estas instituciones. Me llamó la atención que debía superar muchas dificultades para conseguir reformas convenientes y aún me resultó más difícil hablar públicamente de dichas reformas.
En todas las sociedades democráticas antes de tomar medidas políticas se debe promover sobre todo el diálogo público. Sin embargo no existen debates públicos sobre dichas medidas políticas.
“En mi opinión, dijo Stiglitz, esto se debe a la gestión y al funcionamiento de estas instituciones”.

¿Quién toma las decisiones?
La dirección del FMI, que está formada por ministros de Economía y jefes de bancos centrales. éstos son los únicos grupos que tienen voz y voto. Pero las decisiones que toma el FMI tienen una repercusión inmediata en las tasas de desempleo, el medio ambiente y la sanidad pública.
-¿Puede poner un ejemplo?
-Por supuesto. La intervención del FMI en Tailandia llevó a una reducción presupuestaria y a un incremento del desempleo. El gobierno se vio obligado a reducir los gastos en medidas de prevención contra el sida, pese a que previamente había logrado importantes avances en la lucha contra esta enfermedad.
Cuando el FMI se retiró, el número de casos de sida volvió a aumentar. Los programas del FMI afectan a todos los ámbitos de la sociedad, aunque esta institución sólo esté compuesta por personalidades del mundo financiero

¿El FMI es un abanderado del neoliberalismo?
-Sí, efectivamente. No obstante, no se basa en ninguna filosofía coherente. Digamos que se mantiene gracias al neoliberalismo y desea instalar una economía de libre mercado, lo que significa la ausencia de intervenciones estatales. Sin embargo, mi experiencia como consejero económico de Clinton me demostró todo lo contrario. Todos abogan por una economía de libre mercado excepto en los campos que les atañen. Y todos están en contra de las subvenciones, excepto las que van destinadas a sus sectores. El FMI dispone de miles de millones para poder apoyar a los bancos. Pero cuando los pobres de Indonesia piden un par de millones de dólares para comprar alimentos, el FMI alega que no cuenta con dinero.

-¿Cuál es el mayor peligro del neoliberalismo?
-En primer lugar, no fomenta el crecimiento económico y, en segundo lugar, no aumenta los niveles de productividad.

-Algunos expertos discuten esa opinión...
-Los hechos no dejan lugar a dudas. Pongamos como ejemplo Suramérica que, digamos, refleja la historia de los mayores éxitos de la doctrina neoliberal. Antes, Argentina gozaba de un gran apoyo por parte del FMI. Fíjese cómo está ahora el país después de décadas de soportar las reformas directas del FMI. Las cifras son claras: las tasas de crecimiento de las últimas décadas apenas llegan a la mitad de las alcanzadas en los años 50, 60 y 70, es decir, antes de las reformas.
 Pero aún hay cosas peores: en los lugares donde se ha producido algún tipo de crecimiento, solamente un 10% de privilegiados disfruta de los beneficios. Los sectores más pobres de la sociedad siguen sin apreciar las mejoras. Es más, la mayoría considera que su situación ha empeorado.

-Usted ha declarado que el neoliberalismo es el eje de determinados grupos de interés, como la hacienda pública y otras elites que se benefician del capital. ¿Cómo puede ser, políticamente, que dichos grupos de interés puedan aceptar semejantes condiciones en los países en vías de desarrollo?
-En primer lugar, me gustaría volver a destacar que se trata de una especie de mantra... o incluso una especie de religión. En mi trabajo, por el cual recibí un premio Nobel, comprobé que los mercados por sí mismos, sobre todo aquellos de los países en vías de desarrollo, no son eficientes. El Estado debe intervenir en esos mercados “incompletos”.
La “mano invisible”, que debería preocuparse por una mayor eficiencia en este ámbito, es invisible porque ni siquiera existe. De ahí que el neoliberalismo no tenga ninguna base.

CHINA
Además, países como China han conseguido atraer inversiones extranjeras pese a carecer de dicha liberalización, sin abrir las corrientes financieras especulativas que normalmente fluyen y se secan demasiado rápido.

-¿Por qué algunos jefes de gobiernos socialdemócratas como Tony Blair o Schrüder apenas critican a instituciones como el FMI o el Banco Mundial? Incluso parece la personificación del neoliberalismo.
-En ciertos países los socialdemócratas han subido al poder temiendo a los mercados financieros.
-¿Estamos en una época de cambios de paradigmas?
 En los últimos 20 años hemos sido testigos de cómo la economía sometía a la política. ¿Ha llegado ya el momento de que la política recupere la supremacía como instrumento de regulación social? ¿Acaso no necesitamos ya una revolución moral?
-En nuestras decisiones debemos incluir sistemas de valores duraderos. Algunas de las decisiones que se han tomado últimamente en EE.UU. han demostrado que no sólo es necesaria una base económica, sino también una base moral, sobre todo en lo relacionado con los derechos humanos.

UNA IDEA, UNA RELIGION

Stiglitz afirma “lo que hoy en día se vende como ciencias económicas es en realidad una ideología, una religión. Por eso daríamos un gran paso adelante si prestásemos más atención a los aspectos científicos o teóricos de la economía en el proceso de toma de decisiones”. 

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LOS FONDOS BUITRE, EL CASO DE ARGENTINA
Axel Kicillof y Joseph Stiglitz hablaron sobre 
procesos de reestructuración de deuda
 y lucha contra fondos buitre
El académico estadounidense le otorga al diseño de una resolución de las quiebras de países, coincidente con el planteo argentino.
Previo al encuentro con Stiglitz, Kicillof comenzó la jornada con la firma de acuerdos para desembolso de créditos por 550 millones de dólares de parte del Banco Mundial y luego participó de los distintos foros como representante de economía y finanzas de la Argentina.
También mantuvo reuniones bilaterales con Rusia y con China, para avanzar en los acuerdos alcanzados entre ambos países durante el último tiempo.
Kicillof tuvo  previsto regresar a Buenos Aires en las últimas horas de la tarde de Lima, para retomar la agenda de actividades previstas en el marco de la campaña electoral de cara a la elección del 25 de octubre próximo.

Los procesos de reestructuración de deuda y lucha contra los fondos buitre fueron los principales temas que hoy abordaron el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, durante un encuentro que mantuvieron en Lima, Perú.

Kicillof calificó de “excelente” el desayuno que compatieron en la capital del país incaico, sede de la asamblea anual conjunta del FMI y el Banco Mundial.
El ministro destacó la importancia que el aca