Papel de Arbol

miércoles, 22 de marzo de 2017

NO CULPEMOS A LA NATURALEZA

Arturo Rocha Felices


Después de  125  años, la  tragedia se  repite tal  cual.  Actualmente vivimos los mismos problemas, pero con mayor intensidad: falta de previsión y de un tratamiento armonioso de los ríos y sus cuencas, nos  recuerda  Rocha  Felices,  profesor  de la  Universidad  Nacional de Ingeniería  del Perú, en un  foro de Abril del  2011. Y la  investigación también advierte, la  gestación  de nuevas fortunas, con la  sustracción  de los  fondos que destina el  Estado.

Leamos  la  voluminosa investigación que realizó años  atrás sobre los Meganiños.  Y comprobaremos que no culpemos a la naturaleza sino  a la  cadena  de  gobernantes y administradores  de los fondos públicos.

Problemas en el Manejo de Ríos en Áreas Urbanas
Hay ríos como el Rímac y los otros que  bañan la costa,  que en realidad son torrentes, de régimen muy irregular, escasos de agua, con mucho transporte de sólidos y gran contaminación, en los que preocupa los estrechamientos causados por acciones humanas que provocan aumento de la velocidad de la corriente y la peligrosa degradación del cauce. Preocupa también la erosión de la cuenca, la irregularidad de las descargas y el elevado grado de contaminación que presentan, lo que dificulta su incorporación al paisaje urbano.

Reflexiones 
A la luz de la información  queda suficientemente confirmado que en el verano de 1891 se presentó en la costa norperuana un cambio violento y transitorio del clima dominante. Dicho cambio no se manifestó significativamente en otras partes del mundo.

Estuvo caracterizado por fuertes lluvias con una duración aproximada de dos meses, altas descargas de los ríos y elevación de la temperatura ambiental, se registró en toda la costa norperuana y, con menor fuerza, en algunos lugares de la costa central y sur.


Hubo cuantiosos daños. Sin embargo, no se presentaron Índices de Oscilación Sur Negativos persistentes, característicos de la aparición del Fenómeno El Niño internacionalmente definido, lo que lleva a la conclusión de que se habría tratado de un Meganiño de la Costa Norperuana.

El evento de 1891 es el primero que en su época fue estudiado científicamente y su origen se atribuyó al aumento de la temperatura del mar. La por entonces recientemente creada Sociedad Geográfica de Lima contribuyó notablemente al mejor conocimiento del fenómeno ocurrido. Pasaron 34 años y se produjo el Meganiño de 1925, que Basadre calificó como de verdadera catástrofe.

Las investigaciones que viene realizando el autor le han permitido identificar once Meganiños que han afectado la costa norperuana en los últimos cinco siglos con un intervalo medio de 42 años, lo que debe hacernos pensar seriamente sobre su consideración en los diseños. Lo expuesto nos recuerda la necesidad de intensificar las tareas de prevención para contrarrestar los efectos negativos del fenómeno y, sobre todo, tener en cuenta en los diseños de ingeniería la alta probabilidad de repetición de estos fenómenos.


Amplia información en el link indicado.  Agradecemos los aportes  de este destacado profesional,  sobre todo para conocimiento  de miles  de personas  que viven en otras latitudes,  y cuya cooperación  tiene que ser brindada y publicitada.  Porque de cada  gran tragedia natural, emergen  nuevas fortunas. 

No hay comentarios: