Papel de Arbol

domingo, 12 de marzo de 2017

Las Artes y la Crítica Genética

Jorge Zavaleta Alegre
La droga  y  las obras de arte constituyen en el presente siglo las dos mayores fuentes de  dinero en el  comercio internacional. Esta  es una aseveración de un foro realizado en París,  en torno a lo que hoy significa la posibilidad de acceder  a las fuentes originales de la producción literaria del siglo XX.

La investigación genética, es demasiado costosa, inalcanzable. En algunos casos,  los archivos no  fueron conservados o protegidos por el autor o  sus familiares. En otros, manos clandestinas manejan   grandes fortunas,  trasfiriendo la valiosa información a  bibliotecas o museos privados. No es raro diplomáticos,   ex jefes de estado,  reyes, príncipes, banqueros  sean propietarios  de bienes ajenos.

La crítica genética, desarrollada desde mediados de la década de 1970,  entre borradores y materiales pre-textuales de textos literarios, ha tenido un enorme avance. Esta disciplina nace de una preocupación específica por estudiar “los procesos de escritura que engendran una obra mediante el análisis de las evidencias que deja el autor en dicho proceso”, según afirma Godinas e Higashi. En la última década se observa un creciente interés de los estudios genéticos sobre materiales no literarios.

Los trabajos pioneros de J. Bellemin-Noël adoptaban una perspectiva psicoanalítica sobre los textos, lo cual ha llevado –junto a un interés biográfico por los autores- a una concepción muchas veces idealizada del proceso de escritura, que fuera cuestionada por P. Bourdieu (1995), el cual sostiene, básicamente, que el seguimiento, a través de los borradores, del trabajo escriturario de un autor, más que reconstruir los textos posibles, debería permitir dar cuenta de las acciones sociales posibles –y descartadas- y sus condiciones de posibilidad.

En efecto, la crítica genética, al analizar las huellas que el trabajo de escritura de una persona deja en borradores, esquemas y notas sueltas, despliega, por detrás de la superficie aparentemente uniforme y homogénea del texto publicado, una arborescencia de opciones tomadas y luego descartadas.

“Las tachaduras, sustituciones, omisiones y adiciones que atestiguan el proceso escriturario muestran una parte –la única visible- del despliegue del lenguaje como sistema de opciones. Estas operaciones, que pueden leerse como huellas del proceso individual de generación de un texto, pueden también interpretarse desde el punto de vista de las condiciones sociales de lo pensable y de lo decible. Desde este punto de vista, tanto las opciones tomadas como las descartadas son significativas; del mismo modo que aquello que ni siquiera se consideró.

Esta particular mirada sobre los textos nos permite un acceso privilegiado a aquellos aspectos de la producción discursiva que, de otro modo, serían invisibles. De este modo, los paradigmas de reformulaciones, omisiones, sustituciones y adiciones subyacentes al texto publicado son comprendidos como una confluencia de opciones individuales y restricciones sociales que convierten al autor en sujeto de la escritura, advierte un centro de investigación de Buenos Aires.

Más allá del interés originario por la literatura, recientemente asistimos a una proliferación de estudios sobre materiales no literarios: discurso pedagógico y apuntes de niños en edad escolar (Doquet-Lacoste 2007), el discurso autobiográfico (en el caso de Althusser, analizado por Fenoglio 2001, o de infectados de VIH-SIDA,   presentado por Cugnon y Artières 2001), el discurso científico (como los trabajos sobre R. Barthes de Fenoglio 2002, Pétillon 2002, Lebrave 2003 o las inminentes investigaciones sobre el archivo de M. Foucault, reseñadas por Bellon 2007), el discurso político-religioso (Bonnin 2009, 2010 b).

También desde el punto de vista teórico-metodológico encontramos un progresivo abandono del aparato conceptual de la teoría literaria a favor de la adopción de perspectivas lingüísticas variadas: los géneros discursivos (Arnoux 2006), las dimensiones campo, tenor y modo de la Lingüística Sistémico Funcional (Lois 2001), el análisis de objetos discursivos y formas pronominales Fenoglio (Bonnin 2010) y, especialmente, la lingüística de la enunciación (Grésillon 1994, Ferrer 2001, 2006).

Otro de los aportes de la crítica genética consiste en devolver al actor su carácter de agente. Nuevamente, una mirada a menudo sobredeterminada –y sobredeterminante-   sobre los procesos sociales de producción de sentido no se interesa por lo que un actor pudo haber dicho en lugar de otra cosa. Los borradores, sin embargo abren la puerta al espacio individual de agencia discursiva del actor, donde éste dice en el espacio de lo íntimo lo que no quiere (o no puede) enunciar en el espacio de lo público.

O, en la misma dirección, donde éste construye y desarrolla sus criterios de lo decible. Esto no indica una mirada ingenua sobre el decir de un individuo que realiza el cálculo de lo que puede enunciar o no. Permite, sin embargo, flexibilizar las interpretaciones estructurales que muchas veces se realizan a partir del análisis de textos publicados, ignorando los paradigmas de opciones inicialmente tomadas y luego descartadas por los mismos actores.

El Quijote ha tenido una influencia enorme en el desarrollo de la ficción en prosa. Según Rene Girard, en la novela occidental no hay ninguna novela que no haya tenido su germen en El Quijote.  Sin intentar atribuirle todas las paternidades posibles, es claro que esta novela, en cuanto a haber coincidido con el nacimiento del género, ocupa un lugar primordial en la formación de todos los novelistas. Y en el siglo en que vivimos la huella de Cervantes perdura en todos los grandes innovadores de la novela contemporánea, explica M Sun Kwon, Univ. Kyung de Seúl.

El interés de América Latina por la nueva y abundante creación literaria, se reactualiza a cincuenta años del Boom, aquel movimiento que en las figuras de Cortázar, García Márquez, Fuentes y Vargas Llosa, entre otros grandes escritores,  presentó una nueva visión del continente al resto del orbe. En las últimas décadas surge una diversidad temática, crece la autoría femenina y más de una obra es adaptada para el cine.

Esta impresión se ha fortalecido durante los  congresos internacionales realizados en Lima, en Octubre del 2014, sobre Literatura Latinoamericana y Narrativa Fantástica, organizados por el Instituto Raúl Porras Barrenechea y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – UNMSM; el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar; y las conferencias en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Perú-PUCP.


En este espacio académico destacó la participación del Dr. Daniel Balderston, profesor de University of Pittsburgh, EE.UU, quien ofreció tres conferencias sobre el célebre escritor argentino Jorge Luis Borges, cuya universalidad se consolida, precisamente, con la crítica genética, aplicada a sus manuscritos, que permiten comprobar la fortaleza de su obra.

Recurriendo a una invalorable documentación, Balderston abordó la obra de Jorge Luis Borges desde el análisis de la forma cómo escribía, su cercana relación con Adolfo Bioy Casares, y el estudio de las versiones primarias de “El jardín de senderos que se bifurcan”, uno de sus cuentos más difundidos. En la PUCP, el profesor Balderston mantuvo ameno diálogo con alumnos, directivos y docentes. El conversatorio fue propiciado por la Decana de la Facultad, Susana Reisz, Dra. en Filología Clásica por la Universidad alemana de Heidelberg, la directora de estudios Carmela Zanelli, la profesora principal Cecilia Esparza y Giovanna Pollarolo, poeta, narradora y guionista.

En ambos Congresos Internacionales de Literatura Latinoamericana como de Literatura Fantástica, participaron más de cuarenta ponentes. El presidente de ambas citas, Elton Honores, candidato doctoral por la UNMSM y el diplomático Harry Beleván McBride, de la Academia Peruana de la Lengua, además de otros destacados investigadores y especialistas, consideraron que en el Perú la investigación genética, siendo un valioso instrumento, recién está dando sus primeros pasos.

En las mencionadas citas hubo exposiciones de libros de los autores participantes y editoriales independientes como Altazor, Animal de Invierno, Agalma, Micrópolis, Cuerpo de la Metáfora, entre otras. Las exhibiciones de óleos de Delia Revoredo Sedero y la cronología literaria de José Adolph.
Otro importante aporte nos ofrece el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL),  dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina. Fue creado en el año 1971 en el ámbito del Instituto de Investigaciones Administrativas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.

La finalidad del Ceil es producir, comunicar y transferir conocimientos científicos de excelencia, preservando la libertad académica y promoviendo el pluralismo en cuanto a marcos teóricos y enfoques metodológicos, interviniendo con diversas modalidades para lograr la equidad social y el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo de la población.

El Ceil pertenece a la red de institutos del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y a numerosas organizaciones académicas de la Argentina, América latina y Europa vinculadas con sus temas de investigación.

Nota aparte. El MALI, Museo  de  Arte de Lima, que se modernizó a principios del  200, con una cooperación del Banco Interamericano de Desarrollo, ha descuidado las donaciones de varios pintores. El caso más evidente es la obra de Teresa Mestres, pintora española que  formalizó  la donación de  su  obra. Unos  250 lienzos, no  han sido debidamente canalizados por el MALI.  El manejo burocrático, ha  dado lugar que los cuadros de  Teresa  Mestres, ahora están en venta por un sistema  electrónico, cuyo administrador  es invisible. El MALI no ha dado  respuesta   a la  comunidad española radicada en Lima ni a sus familiares que radican en Europa.

Teresa Mestres Planas, reconocida artista plástica de nacionalidad española,  llegó al Perú exiliada de la guerra civil de su país, falleció en Lima la madrugada del 14 de enero y fue sepultada en un cementerio muy cerca de la ciudad pre inca de Pachacamac, despedida por sus discípulas y amigas.
La pintura de esta Niña de la Guerra Civil Española es una alegoría del tiempo en las culturas de Iberoamérica. Su última exposición “Vivencias” fue el pasado verano en la sala Luis Miro Quesada del Municipio de Miraflores, como parte del 475 aniversario de fundación de la capital peruana, convocada por España, en el semestre que ejerció la presidencia de la Unión Europea.

Teresa Mestres en una de sus libros testimonio recuerda que tuvo que salir de su natal Villanova i La Geltru, junto con sus padres. Y acompañó a su familia en un peregrinaje por Nueva York, Argentina, México, Cuba y Perú. En la Habana, su padre recibió de Ernesto Che Guevara un documento de expropiación de la planta azucarera que acababa de construir con inversión española.

Estudió química y literatura en Argentina y Perú; y arte con Teodoro Núñez Ureta, connotado representante de la plástica nacional. Y hoy no cesó  de volcar sus conocimientos de artista a otras generaciones. Una fructífera lección se aprecia en el grupo multinacional del Taller que lleva su nombre y ha creado un estilo, integrado por la lingüista brasileña-japonesa Ritsuko Shima de Yoshimoto;  Valeria Susti de Musante;  María Antonieta Mercado, July Balarezo Alayo y Lucy Gutiérrez Dongo, joven lingüista que interpreta el arte y los dialectos de las comunidades amazónicas.

Teresa estudió permanente la historia de América. Y en su obra pictórica recogió las costumbres y tradiciones, incluyendo conceptos del esoterismo, tema tan vigente en los sectores populares, alternando con juegos de naipes, sesiones con brujos, hechiceros y chamanes. Además de la acuarela, destacaba en el óleo, en el acrílico, en el grabado. No obstante sus años, poseía una vitalidad que muchos jóvenes quisieran tener. Ella dictaba cátedra a la juventud.