Papel de Arbol

lunes, 14 de diciembre de 2015

DIARIO 16,MADRID, RENACIMIENTO DE LA IMAGINACION Y LA LIBERTAD

Diario16, Madrid

Jorge  Zavaleta Alegre – Lima-Washington DC
Escribo en el Grupo Cambio16 desde  febrero  de  1992 incluyendo el Diario16. Conocí a gran parte del equipo del  Diario 16, del  Semanario C16,  de  Cambio Financiero, Cuadernos para el Diálogo,  cuando  dirigía Tomás  Salas, fundador del  Grupo. 
Igualmente  compartí  responsabilidades con  Daniel  Samper en el  proyecto   Cambio16 América  con sede en Colombia, que después se convirtió  en  Cambio,  cuyo presidente del  directorio  fue  Gabriel García  Márquez.
Recuerdo a  editores  como Ana  Zarzuela, Miguel  Ángel Antola  y  editores  de una alta  calidad  humana como Juan  Emilio  Ballesteros.
De Juan  Domínguez Moreno, que  ahora asume el liderazgo  del  Diario16,  me  acuerdo siempre sus crónicas. Solo una de ellas, por ahora: “Sólo reír nos hará verdaderamente libres”, junto a reflexiones de  José Martí   y Balzac.


En el Perú, Lima, desde donde escribo  ahora,  el 80 por ciento de medios de comunicación  forma parte del monopolio  de El Comercio, una concentración donde el mensaje cotidiano es oponerse a todo intento  de modificar cualquier norma o accion que pretenda alterar  el rìgido neoliberalismo y conservar  un país donde el 99% de la riqueza está concentrada en el UNO  %   de una población nacional de 30 milllones de personas.  Es el país conocido  por el  Banco Mundial  como el  de mayor concentraciòn  de la riqueza, que termina en manos  del  capital  extranjero.

Leamos a  Manuel Domínguez Moreno
La libertad de expresión ha recibido un serio aviso del terror. Se ha presentado sin llamar a la puerta, vestida de negro y con la guadaña bien afilada buscando sangre indiscriminadamente. Su modus vivendi por antonomasia, no debemos sorprendernos a estas alturas. Ante esta desazonadora visita no cabe otro camino posible que la explosión pacífica de la ciudadanía inundando calles y plazas, armarse de paciencia y valentía y propalar a los cuatro vientos que ese bien universal que enarbola el poder de la palabra en libertad, logrado sin desmayo tras milenios de oscurantismo y opresión, no caerá de nuevo bajo la extorsión de una banda de desalmados, que no esgrime más razón que la del humo insaciable de sus armas.
Ni mil balas podrán romper las puntas de unos lápices que siempre van directos al corazón, al corazón de unos ciudadanos ávidos de libertad, que desean hacer de la vida una sátira antes que un valle de lágrimas opresor y regresivo. La risa siempre ha sido un bien innato de los humanos demasiado perseguido por dogmatismos de diverso pelaje. Aquellas creencias que mantienen a sangre y fuego que nuestro fin primordial en este mundo no es otro que lamentarnos de nuestras heridas pecadoras tienen en la risa y la inteligencia que las provocan sus principales enemigos. Por ello la verdadera cruzada no se da entre civilizaciones bajo la sombra de distintos dioses sino enfrentándose a cualquier modo de concebir el humor como cauce de expresión de la razón.

Estas fuerzas opresoras no quieren, por evidentes y oscuras razones, que nos carcajeemos de las mismas cosas cristianos, ateos, musulmanes, judíos, hindúes o budistas. Y no lo quieren porque así pueden someter más dócilmente a la masa antes de que el humor desnude sus vergüenzas más pronto que tarde.

La libertad de expresión no debe tener más límites que los de la razón y la inteligencia. Ni siquiera la, a veces, frontera infranqueable del respeto y el honor deben ser impedimento para que la sátira y el humor –sanos y bienintencionados por antonomasia– campen a sus anchas en un mundo donde de verdad y sin medias tintas ondeen las libertades emanadas de la Francia de 1789.

Por todo ello, y dada la difícil coyuntura socioeconómica en que se mueven actualmente los medios de comunicación en general en un panorama desolador donde las mordazas intentan imponer la ley del más fuerte, la noticia de la aparición de nuevas cabeceras que anuncian su irrupción en el siempre complicado espectro de los medios en general no puede sino congratularnos con el poder de la libertad de expresión, un logro de la sociedad que siempre halla cauces para clamar a los cuatro vientos que las desigualdades, la injusticia y la opresión deben dar paso de una vez por todas a otro mundo posible más humano, solidario y siempre atento a la consecución de los derechos más fundamentales del ser humano.

Y si la risa y el humor nos deben dar siempre la medida de lo mejor del ser humano, esta expresión de lucha por un mundo mejor debe ir remitida sin compasión y en sobre cerrado vía urnas a las almas emporcadas de las élites que nos gobiernan sin atender que la brecha entre un lado y otro se acrecienta sin vía para el entendimiento mutuo. Este año que comenzamos es clave para que los ciudadanos expresemos de una vez por todas el hartazgo, la ira y la impotencia que nos atenazan, y que gritemos al unísono que tanta podredumbre y mediocridad no deben continuar un minuto más dirigiendo nuestros designios. Sólo de nosotros depende.

José  Martí
El extraordinario  escritor, predijo  muchos aspectos  de la  historia de la isla  “Verde como las  palmeras”, con la siguiente glosa:

“El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón. Al menor accidente, debe saltar sobre la silla, sacudir la fusta, y echar a escape el caballo para salir pronto y para que nadie llegue antes que él. Debe, extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos. Deber desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público. Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dicta. No hay cetro mejor que un buen periódico".
Este ilustrado intelectual  sostenía que “La prensa debe ser examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo".

En "O Yara o Madrid", se revela el futuro periodista comprometido con la libertad de Cuba. En ese primer periódico del Apóstol aparece un editorial que, escrito por él, dice: "nunca supe yo lo que era público, ni lo que era escribir para él, mas a fe de diablo honrado, aseguro que ahora como antes, nunca tuve tampoco miedo de hacerlo".

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