Papel de Arbol

domingo, 5 de abril de 2015

¡¡¡La Biblioteca Pública que necesita un distrito!!!




  • EL MERCURIO GLOBAL

"Adiós a los depósitos de libros, empolvados, sin uso y sin lectores"

•elmercuriodigital Jorge  Zavaleta Alegre.- Un distrito, una comunidad,  el municipio, el gobierno local, necesitan encontrar en su Biblioteca las respuestas para resolver e impulsar iniciativas que van a plasmar sus sueños. Adiós a los depósitos de libros, empolvados, sin uso y sin lectores.

Este concepto de  Biblioteca Pública, respaldado por infinidad de usuarios e instituciones especializadas, convierte a la institución en una aliada del desarrollo articulado: local-provincial-regional-nacional-global, que con la tecnología  contemporánea es posible. Es una realidad.

En los libros debemos encontrar las soluciones a los problemas inmediatos de las comunidades, para trasmitir los  valores tradicionales, combatir  la drogadicción, promover campañas de salud, tecnología  agrícola, industrial. Las Bibliotecas Públicas son aliadas del desarrollo social.


En síntesis, según Ramón Mujica Pinilla, director de la BNP desde hace cinco años, “….cada biblioteca pública debe ser el espejo de las necesidades de desarrollo de su propia comunidad”.

Después de tantas batallas legalistas y las presiones de  libreros para hacer negocios con el Estado en la compra de centenas de  miles de textos impresos para los centros educativos, presuntamente, de los últimos rincones de un país de agreste geografía.

La política  se construye con  gestos. En el  Día de la Mujer, la Biblioteca Nacional del Perú – BNP, ha pedido  de sus trabajadores expresó  su satisfacción de poner en marcha el Sistema Nacional de Bibliotecas, expresando su   homenaje a Carmen Checa de Silva, pionera de la bibliotecología que a lo largo de su trabajo consiguió plasmar el funcionamiento de MIL BIBLIOTECAS, entre los más alejados distritos de Piura, en la frontera ecuatoriana, en los municipios más poblados de Lima y otras localidades del país.

En ese acto, la BNP entregó la Medalla de Honor “Clorinda Matto de Turner” a tres destacadas intelectuales en reconocimiento a sus aportes a la educación, las artes y la cultura: la abogada y periodista Alfonsina Barrionuevo, la arqueóloga, antropóloga y educadora, Ruth Shady Solís y la educadora, abogada y antropóloga Aída Vadillo Gutiérrez.

Recordemos que Clorinda Matto de Turner, autora de la novela Aves sin Nido, representa  la literatura en defensa del indígena,  tarea que la llevó a su expulsión del país por el clero. Escritora (Cuzco 1852 - Buenos Aires 1909), ejerció el periodismo y publicó con el  seudónimo Carlota Dimont y otros, en El Heraldo, El Ferrocarril, El Rodadero, El Eco de los Andes y El Mercurio.

Fundó la revista El Recreo. En Arequipa, dirigió el diario La Bolsa. En Lima se integró al Círculo Literario y el Ateneo de Lima. La Unión Iberoamericana de Madrid la nombró socia honoraria. Dirigió el semanario El Perú Ilustrado, en el cual destacó la obra Magdala, del escritor brasileño Henrique Coelho Netto (23-VIII-1890), considerado sacrílego, hecho que provocó que el arzobispo de Lima Manuel Antonio Bandini prohibiera, bajo pena de pecado mortal, la lectura, venta y difusión de El Perú Ilustrado.

Clorinda Matto había  denunciado la corrupción del clero y el maltrato a la población indígena, basado en el asesinato de una campesina por un fraile enceguecido por  los celos. Tras ser excomulgada, Clorinda presentó su renuncia para que se levantase la censura eclesiástica contra el  semanario de su propiedad.

Perseguida por su militancia en el Partido de Avelino Cáceres, líder en la guerra con Chile, fue expatriada y fijó su residencia en Buenos Aires, donde defendió a  "Las obreras del pensamiento en la América del Sur".

En su largo  trajinar murió de congestión pulmonar. Años más tarde, el Congreso peruano dispuso la repatriación de los restos de la escritora. Clorinda Matto, propulsora del indigenismo moderno en América, siguió los pasos del boliviano Alcides Arguedas, autor de Raza de bronce.

CARMEN CHECA DE SILVA

Su hijo Enrique Silva Checa, autor de dibujos, cerámicas y esculturas, presenta una exposición sobre su madre, promotora  de la lectura, investigadora y propulsora de  la Ley que crea, en junio 2014, el Sistema Nacional  de Bibliotecas.

Conseguir esta norma legal es la suma previa de la labor de Carmen  Checa, quien creó  los programas Bibliobús, el Fondo San Martín, Estaciones Bibliotecarias. Formó parte del  primer grupo de bibliotecarias que organizó el historiador y director de la BNP Jorge Basadre. El balance se resume en 1000 Bibliotecas, liderando el equipo intregrado por Olivia Ojeda de Pardón, Amalia Cavero. Martha Chiriboga, y Carlos  Cueto.

En su memoria, Carmen Checa  registra el pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del Apra en México 1917: “El único camino: educar para integrar, poder romper la discriminación y el subdesarrollo”.

Creó el Centro de Documentación de Literatura Infantil. Recibió las Palmas Magisteriales. Es Honoris Causa de la Universidad de Piura. Autora de varios libros de  su especialidad y cuentos.

Defendió  la idea central que  un alfabetizado no es igual a leer. El término es para  cumplir  el  trabajo y el desarrollo de bibliotecas.

Respecto al Fondo San Martín - creado por Ley 10747 cuando Fernando Cueto Fernandini, dirigía la BNP durante el gobierno de Velasco Alvarado - era financiado con un impuesto a las ventas al por menor de las joyas y objetos de oro y plata de lujo de uso personal.

En el año 20015, una reciente Ley  reconoce como Política Pública la creación del Sistema Nacional de Bibliotecas,  punto de partida de un camino sin tropiezos, aunque las Políticas Públicas, denominación que se va multiplicando en el léxico de la tecnocracia, pierde su esencia cuando se trata de una labor multidisciplinaria e intersectorial.

Que el pesimismo no prosiga. La tecnología posibilita democratizar las fuentes de lectura. Una Biblioteca Municipal, es la casa  de la cultura de todos, un centro cívico de la comunidad, donde se puede reconstruir lo mejor de nuestro pasado histórico, como lo remarca Ruth Shady,  desde Caral, la Ciudad Sagrada, la más antigua de Nuestra América.

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