Papel de Arbol

miércoles, 4 de febrero de 2015

SEÑOR DE SIPAN, UN TEST PARA EL PERU




Jorge Zavaleta Alegre. C16, Argenpress,  El Mercurio.  
Amalia Cornejo. Directora de la Revista Cultural Voces de Lima.
El 9 de Marzo de 1993, el Señor de  Sipán y sus bienes culturales, restaurados en Alemania,  fueron  recibidos en Perú con honores de Jefe de Estado en el Palacio de Gobierno de Lima. El  Señor de Sipán, es comparado con el hallazgo  de Tutankhamón, faraón de la dinastía XVIII de Egipto.

Las Tumbas Reales de Sipán,  representan a la cultura Moche que  se extiende desde  Piura  en el norte hasta Huarmey en el sur,  unos 600 Km.  “donde una sociedad   basada en la organización de pequeños reinos o señoríos locales, garantizó la existencia de colosales templos, pirámides, palacios, fortificaciones, sofisticadas obras  hidráulicas,  cementerios que testimonian su alto desarrollo artístico, tecnológico y compleja organización”

Los restos del Señor de Sipán expresan  1700 años de historia. Es el hallazgo de mayor valor que ha permitido desentrañar   el  modo de vida de los Mochicas, una de las grandes culturas del Perú Preinca.

Volviendo al  Viejo Señor de Sipán a su lugar de origen   debería ser reconocido y saludado por su homólogo contemporáneo. Para ello, con el   respaldo de los pobladores de Lambayeque, a 700 km. al norte de Lima, se había imaginado un programa especial.

El director del Museo Tumbes Reales de Sipán y del Museo de Sitio, arqueólogo Walter Alba -  desde un concurrido foro  sobre  Historia del Arte  Peruano promovido por  la  Biblioteca Nacional - recuerda que el entonces canciller de la República cuestionó  la recepción del líder preinca, aduciendo que era indispensable  cumplir el rígido protocolo,  y que no ameritaba tanto esfuerzo  tratándose de un indio…. no ungido por ninguna elección.

¿Si se tratara del retorno de un Virrey, cuál sería el protocolo?, fue la réplica que no se dejó esperar.



Ante la falta  de argumentos, y al haber sido descubierto el enfermizo racismo, el Ministro de Relaciones Exteriores, optó por llevar adelante  la bienvenida oficial, que a  su entender no tendría la oposición del  presidente de entonces, un ciudadano de origen japonés.

La escolta de las Fuerzas Armadas,  acompañó  el saludo de las autoridades  al Señor de Sipán. Después de cruzar la alfombra roja del aeropuerto internacional del Callao,  se  repitió la ceremonia en el  patio de ingreso  a la Casa  Pizarro,  sede  de  gobernantes elegidos y  también de golpistas.

Los comentarios, cargados de ironía y racismo,  enmudecieron cuando dos semanas  después, el 24 de Marzo,  el pueblo de Chiclayo, se volcó a las calles para recibir los restos de su gobernante Mochica. El Gobierno Regional  de Lambayeque,  declaró  el 20 de Julio de cada año Día del Descubrimiento de la Tumba Real del Señor de Sipán.
Los  esfuerzos  arqueológicos  para salvar  el monumento Mochica de  manos de los  “huaqueros” - profanadores de tumbas - han  permitido construir  pacientemente una nueva  cultura, de respecto a la historia precolombina.

El descubrimiento de la Tumba del Señor de Sipán, en 1987, y  de otras quince tumbas;  la localización de un depósito de ofrendas con 1137 vasijas,  adornos y osamentas y otros enseres, marcaron un nuevo hito en  la arqueología peruana.

Luego vino  la organización  civil del Grupo de Protección Arqueológica, la promulgación  de  EEUU de la ley de emergencia  para evitar  el ingreso a su territorio de bienes culturales de Sipán. A continuación el Congreso de la República aprobó la Ley  26282. 

Todo ello  es  parte  de un Proyecto Arqueológico de Desarrollo de largo aliento.  Un  grupo de arqueólogos sigue trabajando con mística y coraje, pero con   evidente sequía de recursos públicos y una disminuida   cooperación internacional como la  de Alemania, España, Suiza  e  Italia.


Con la exposición itinerante  por los  museos de EU como el Fowler de Historia Cultural  en Los Angeles, de Bellas Artes de Houston, de Historia Natural de New York,  Instituto de Are de Detroit, Institución  Smithsoniana de Washington, Sipán ha consolidado su imagen internacional.

Si se suma las visitas de un público diverso,  más los registrados en la región Mochica,  llegan a cinco millones  (5 000 000) de personas que  han tomado contacto con  la Cultura Lambayeque,  en el contexto de una América precolombina.      

El Museo  de Sipán y el Museo de Sitio, al 2015, nos muestra el legado cultural del Perú, que se suma a la maravilla  arquitectónica de  Machu Picchu. Las  divinidades, hombres, animales y plantas y escenas  representadas con imágenes escultóricas o vasijas decoradas a pincel, permiten la identificación de las creaciones Mochica.

Esta es una realidad ratificada  por  estudios de Max Uhle y Julio César Tello y por aquellos migrantes sicilianos y de otras latitudes, que al apoderarse de grandes extensiones de tierra para sembrar cultivos de exportación, descubrieron la gran riqueza  arqueológica. Pues las pandillas de aventureros alentaron y participaron en el huaqueo. Ahora sus  herederos, dada la fragilidad de un  Estado republicano,  usufructúan la renta del  turismo por mostrar  valiosas colecciones en sus  museos privados.

El Museo de las Tumbas Reales de Sipán  marca, en materia de arqueología, un antes y un después  de Sipán. “Uno de los aspectos más importantes, aparte de los beneficios económicos, Lambayeque, con su capital Chiclayo,  es ahora  uno de los primeros destinos turísticos. Antes lo eran Trujillo y Cajamarca.

Otro logro es la identidad  lambayecana. La gente vivía con la leyenda del Naylamp, uno de los lugares más saqueados y depredados, empezando por Batán Grande donde casi se concentra todo los objetos de oro de la zona.

Para los arqueólogos, el descubrimiento de  la Tumba del Señor de Sipán  es el descubrimiento  de un personaje. Es la dimensión humana. Es el impacto que ha tenido en la comunidad. Es un eslabón  entre  lo preinca y el virreinato, el enlace entre pasado y el presente.

UN MODELO DE GESTION

Sipán es un Proyecto de  Desarrollo Continuado, una arqueología de largo aliento, que involucra comunidades, distritos, provincias, regiones, Al principio no fue grato, porque la gente estaba acostumbrada a huaquear, a tal punto que afirmaba que el mérito de lo  avanzado no es de los arqueólogos sino de los huaqueros.

Sipán es un producto cultural que ha motivado el interés de los principales medios de comunicación, que consideran al Museo como  uno de los 10 más importantes del mundo. Entre la producción cinematográfica, destaca el  filme de Novoa, estrenado en Perú y la Casa de América en Madrid.  En este documental participaron   actores peruanos como Reynaldo Arenas, Mónica Sánchez y 300 extras. También    la recreación de una pirámide. Pronto será inaugurado el Paseo Cultural, que a lo largo de un kilómetro y medio se muestra  la cultura Lambayeque.

La idea es multiplicar los productos culturales para ponerlos  a disposición de las escuelas y colegios, para que los niños y jóvenes encuentren fuentes de conocimiento sobre el Perú.  Se necesita Museos Dinámicos.

Este ejemplo es parte, sin duda, de un indispensable  retorno a la educación del arte, la historia, las humanidades, como parte de la formación integral y con participación multidisciplinaria,  incidiendo en los valores  de nuestras  regiones, inmerso en el conocimiento del mundo.

La experiencia de Sipán  debe ser replicada en otras ciudades, como las puestas en valor de los hallazgos de la Señora de  Cao, las Huacas del  Sol y de la Luna, en la provincia de  Trujillo. Otras ciudades del país están muy ligadas al pasado colonial.

Definitivamente,  el Estado  no debe postergar más su responsabilidad de invertir en investigación arqueológica. La cooperación  internacional,  que se ha alejado porque el Perú ha sido declarado por las  multilaterales como país de renta media alta, no afecta  al país en tanto  cuenta con reservas por más de  60 mil millones de dólares. El país tiene dinero, goza de solvencia. Menos del 1% de su presupuesto anual se dispone a la cultura. “El Perú tiene  el futuro en su pasado”.

GRUPO DE PROTECCION ARQUEOLÓGICA
Walter Alva -Contumazá, Cajamarca, 28 de junio del 1951- graduado en la Universidad Nacional de Trujillo, ejercía el cargo de director del Museo Brünning de Lambayeque, cuando  fue alertado por la policía del saqueo de una tumba moche en la localidad de Sipán.

Este aviso fue el punto de partida para crear GRUPA,  una organización civil que ha recibido el respaldo de diferentes latitudes. Es una especie de rondas campesinas que  visitaba a las comunidades para dialogar  sobre la necesidad de proteger el patrimonio.
Emprender labores de arqueología de rescate implicó un esfuerzo especial del equipo compuesto, entre otros, por los arqueólogos Luis Chero Zurita y Susana Meneses.

Susana Meneses(+),  esposa de Walter Alva,  arriesgó su vida al proyecto Sipán, tarea que han continuado sus dos hijos, igualmente arqueólogos. Reconocida por su especial capacidad de  comunicarse  con los pobladores,  logró articular esfuerzos para proteger  lo que quedaba de la tumba  del Señor de Sipán y rechazar,   con el conocimiento, la razón y la pasión,  las peligrosas voces  de huaqueros y de la prensa amarilla.

La Zona de Batán Grande,  depositario  de un tesoro de oro y plata, muy cerca a Sipán, fue   violentado por bandas que  operaban al margen de la ley y en algunos casos con la indiferencia  de las autoridades de instituciones públicas.

La labor de los GRUPA permitió encontrar evidencias  de una riqueza inusual en los entierros moche. Aquello que empezó como una campaña de arqueología de rescate  se convirtió en un proyecto arqueológico permanente.  El milagro de la arqueología comprometida con el Perú permitió los hallazgos de las tumbas intactas de dos reyes moche, (conocidos "El Señor de Sipán" y "El viejo Señor de Sipán") enterrados con sendos acompañantes, punto de partida para empezar a innovar las   facultades y escuelas universitarias de ciencias humanas.   
jorgez@telefonica.net.pe