Papel de Arbol

viernes, 17 de octubre de 2014

EDUCACIÓN: Sinfónicas, tunas y bibliotecas

Los conciertos descentralizados que ofrece la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Nacional de Música (OSCNM) constituyen aliados de una indispensable educación integral e interdisciplinaria, en especial de las nuevas generaciones formadas en negocios. La orquesta está conformada por alumnos de las especialidades de cuerdas, vientos y percusión, pertenecientes a las secciones de estudios superiores y preparatorios.

Una demostración de la calidad del espectáculo fue el reciente concierto en el teatro de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), con la asistencia mayoritaria de los padres de familia y sus hijos, niños y adolescentes, que disfrutaron y respondieron con sonoros y prolongados aplausos de pie.

En el reciente concierto, la OSCNM incluyó en el programa la Obertura de la ópera La forza del destino, de Giuseppe Verdi; Intermezzo de la ópera Cavallería Rusticana, de Pietro Mascagni; y Sinfonía Nº 9, de Dimitri Shostakovich, con la dirección del maestro Marnix Willem Steffen, de Holanda.

La referencia al músico holandés evoca la labor de otros directores visitantes, como Alfredo Rugeles, de Venezuela, y Luca Pfaff, de Suiza. Y del Perú, David del Pino, Óscar Vadillo, Carmen Moral y Miguel Harth Bedoya. Igualmente, a los nacionales Armando Sánchez Málaga, Andrés Santa María, Carlota Mestanza, Florencia Ruiz-Rosas y Fernando Valcárcel, entre otros.

A este espectáculo de la UNI, primer centro científico y tecnológico del país, fundado en 1876, se suma la labor de las tunas, cuya finalidad es promocionar una de las tradiciones internacionales más consolidadas, por la gran acogida en las comunidades universitarias y la ciudadanía.

Con sus conciertos, su reconocida tuna y su moderna biblioteca, la UNI colabora así a la difusión de la cultura, además del aporte de sus docentes y de una rectoría creativa, gracias a un mayor apoyo de la caja fiscal. Sin duda, sus manifestaciones culturales, bellas y atractivas para toda la población, sin distinción de credo, espacio territorial o dinero, son una alternativa para diversificar la oferta y la calidad de otros circuitos que el libre mercado alienta.

La cultura, en el mejor sentido de la palabra, abre las compuertas para competir con calidad dentro de la globalización académica de nuestras universidades. Las metas de la UNI son las metas del país, asegura su actual rector, Aurelio Padilla, recordando el 138° aniversario de esta casa de estudios, incluida entre las tres primeras universidades del Perú, en una interesante competencia con la Pontificia Universidad Católica, Cayetano Heredia y San Marcos. Una oportunidad para destacar el liderazgo del arquitecto Javier  Sota Nadal, quien ante la indiferencia gubernamental por esta casa de estudios, en la década de los noventa se promovió empresas desde la universidad para generar rercursos propios y evitar la  profundización de la violencia y la falencia económica.

No podemos dejar de lado a otros centros de estudios superiores que irradian esas luces de cultura musical. Entre las tunas del Perú destacan las universidades Enrique Guzmán y Valle, Nacional Mayor de San Marcos, Cayetano Heredia, San Antonio Abad del Cusco; y entre las extranjeras, la tuna de la Facultad de Mecánica Eléctrica de la Universidad Autónoma de Nuevo León (México); de Temuco, Chile, cuyos festivales constituyen actos de hermandad y amistad entre tunos, como valioso antecedente para otras asociaciones culturales y profesionales.

Las tunas en el Perú nacieron a comienzos de los años sesenta. Existen en Lima unas 18 tunas en 13 universidades, y en todo el Perú, más de 37, y otro tanto en formación.

A manera de conclusión, recordamos ahora a la maestra peruana Ángela Torres de Fernández Dávila (Huaylas, Áncash), cuya carrera empezó en su tierra natal y que dedicó sus mayores esfuerzos docentes a enseñar a leer mediante la música y el canto. Ha demostrado que la pedagogía no demanda necesariamente costosas infraestructuras, sino la grandeza y la necesidad de los pobladores, la voluntad y el buen gusto.

Las campiñas floridas, el paisaje arrobador de los nevados, los riachuelos transparentes, la frondosidad amazónica, junto con el cariño de los padres y niños permitieron que Ángela Agripina Torres, egresada de la Universidad Nacional de Trujillo, lograra sus objetivos, con grabaciones acompañadas por música de la soprano Margarita Ludeña Guerrero y el piano de José Mazzini Armas.

Por último, la fundación del reconocido tenor Juan Diego Flórez contribuye a promover orquestas infantiles en distintas ciudades, utilizando el método musical para representar dramas sociales y superar dificultades de lenguaje en los niños.