Papel de Arbol

sábado, 17 de mayo de 2014

Ricardo Letts, una vida: LA IZQUIERDA Y LA ECONOMÍA GLOBAL



Jorge Zavaleta Alegre
Ricardo  Letts Colmenares en 1969,  cuando era dirigente  de la organización estudiantil  de la  Universidad  Nacional de La Molina, visitó  EE UU, invitado por el Departamento de Estado.

En ese entonces tuvo ocasión de realizar algunas tareas en una granja de ganadería lechera en Nueva York, y en las universidades de Cornell, Dartmouth  y Massachusetts Institute of Technology se encontró con compañeros de promoción de su colegio limeño,  que estudiaban allí.

Al regresar al Perú,  Letts debía  presentar sus conclusiones del viaje en  el  Instituto  Peruano  Norteamericano. Había  conversado, previamente con los directivos, algunos puntos sobre la  Independencia de Puerto Rico. En su exposición debía contar la verdad, como  la segregación  contra los negros  y la ausencia de un movimiento estudiantil que cuestionara problemas de esta índole.  Por  cierto, la  movilización juvenil  surgió después en rechazo a la  guerra  norteamericana contra Vietnam.

La exposición en el ICPNA fue suspendida, actitud que provocó el justificado descontento de sus amigos y militantes. Tal anécdota,   cincuenta años  después, revela un cambio en las  relaciones y procesos migratorios, convirtiéndose los EEUU en uno de los países  que alberga a más de doce  millones de inmigrantes, muchos de ellos informales, que pagan impuestos, trabajan  con bajos salarios para beneficio de  ciudadano  norteamericano  con  servicios y productos a menor precio.  Las remesas del exterior al  Perú  superaban antes de la reciente crisis global más de tres mil millones anuales.

La historia confirma que la consolidación del  Estado Federal fue y es fruto de  los pioneros europeos y los esclavos de África que aportan sus mejores valores, incluyendo muchas voces en el idioma inglés.

La cuasi extinción de su   población nativa y el constante enfrentamiento  con las demandas del  Sur del  Río Bravo, dio lugar a que en los años sesenta,  la llamada  Alianza para el Progreso, no fuera aceptada como un cooperación del  Cuerpo de Paz sino una injerencia en los  asuntos internos de la Región.

En el siglo XXI el clima no es el mismo. En América Latina no existen dictaduras militares. Hay gobiernos de centro, mejor motivados  en impulsar planes y políticas  sociales,  que aminoran el uso la fuerza y alientan el diálogo, aunque en varios  casos es muy embrionaria.

El reciente  homenaje a Ricardo Letts del 09-05-14, en Lima,  constituye un referente para la reflexión de su vida política, que puede ser parecida o semejante a otros militantes, que con matices, inducen y  aportan un nuevo dinamismo a la política en Uruguay, Argentina, Chile,  Brasil, Venezuela, Nicaragua, Cuba, Perú y  Colombia.

Los ciudadanos de izquierda, sobre todo de los 60’s que  asistieron al auditorio Cory Wasi, en Miraflores, revelaron la función que les corresponde asumir como militantes de una noble causa  para contrarrestar el dinamismo, la  vehemencia y la ceguera de los   neoliberales, cuyos líderes transitan cada día por las instancias  judiciales  evadiendo  culpabilidad  en  delitos corrupción, lavado de dinero, narcotráfico, abusos de autoridad y violaciones de los Derechos  Humanos, entre otros.

Después de la  caída del Muro de Berlín,  las iniciativas desde la izquierda, aunque dispersas  y discrepantes entre sus gestores, son  las que los gobiernos ponen en tímida para aplacar crisis mayores.

LA RUPTURA
En la década del sesenta Letts,  escribió en su libro La Ruptura, pp 302: “Qué lejos estoy de ser realmente revolucionario correcto. Queé lejos  de tomar la línea correcta. Que ilusión tonta pensar  en pajaritos preñados, en soluciones burocráticas, en reformas agrarias  hechas desde el  gobierno tradicional. Vamos a la Sierra,  vamos al campo, vamos con el campesino, luchemos  con él.  ¡Maldita sea!, que fácil  es claudicar  sin darse cuenta. ¡Qué fácil es engañarse y engañar…!


Ricardo Letts, ha logrado ganarse el cariño y respeto de la gente que en realidad quiere un cambio para Perú, como lo expresa el  vídeo resumen presentado en su homenaje. La palabra y las  imágines revelan  que, gracias a las iniciativas e ideas que discurren, anuncian que el gran cambio, la revolución social, aún no se ha perdido y que —tal vez pronto— llegarán a Perú.

El economista holandés Jan Lust, autor de La lucha revolucionaria en Perú, 1958 – 1967,  tras 9 años de investigación, propone un camino para la izquierda peruana e invita al debate urgente.  
Cambio16 de Madrid, Argenpress y El Mercurio, entre otras publicaciones de prestigio, coinciden   que después de medio siglo, América Latina vive nuevas situaciones que enriquecen la memoria de sus ciudadanos, respecto a la necesidad de promover cambios integrales de los Estados democráticos para evitar que el olvido y la indiferencia sigan dominando la vida futura.

A lo largo de once largos capítulos, este Lust - joven de Holanda, uno de los países con mayor equidad,  junto con Noruega y Finlandia, profesor en centros académicos de Perú y México - destaca la presencia de presidentes en Uruguay y Brasil, José Mujica y Dilma Rousseff, militantes en los movimientos guerrilleros Tupamaros y Vanguardia Revolucionaria Palmares, respectivamente.

En Argentina, nos habla de una vertiente del peronismo, con los esposos Kirchner, y Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, en la conducción de Venezuela, Bolivia y Ecuador, que intentan modelos de renovación del Estado tradicional.

Vive aún en el recuerdo popular el asesinato del Che, del poeta Javier Heraud, militante del Ejército de Liberación Nacional; de Luis de la Puente Uceda, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria – MIR, entre otras expresiones  en la historia del Perú.

También  advierte que en cincuenta años, son escasos los cambios en el Perú, de manera estructural, a favor de los explotados y oprimidos. El gobierno de Velasco, solo fue capaz de suspender por siete años, los pasos del neoliberalismo, y a las izquierdas les faltó análisis  y proyección para entender que el proceso militar del  68  necesitaba un respaldo orgánico para afianzar  las propuestas populares que el  gobierno militar asumió y neutralizó el ideario  de  las   guerrillas y   subversivos de entonces.

Del gobierno de Ollanta Humala se analiza la expectativa que despertó su programa inicial, y que al ganar las elecciones, en lo económico ha seguido la orientación de sus predecesores, rescatando,  el énfasis de la gestión en los programas sociales para aliviar la pobreza.

De los diversos testimonios de las guerrillas peruanas, Lust, enfatiza el rol del MIR, movimiento que surge como respuesta a la conciliadora alianza del APRA fundada por Haya de la Torre, en México de 1917.


EL MIR Y EL VASO DE LECHE
El MIR, desde la emblemática piurana de Catacaos mantuvo la lucha por sus tierras, pero que sus líderes tenían poca experiencia política.  La gente que apoyó el MIR fueron los amigos y familiares de los guerrilleros. Al estallar el movimiento guerrillero, la represión fue intensa en Piura y se extendió a varias regiones del país…, recuerda Julio  Andrés  Rojas Julca, secretario general del MIR, aliado al desarrollo del  Vase de Leche que el Alcade de Lima, Afonso Barrantes promovió y que con los años se ha impuesto en varios países de América Latina.

La acción guerrillera fue simiente para la izquierda democrática, que en 1985, alcanzó una candidatura presidencial, la de Alfonso Barrantes, pero que no ha logrado aún un proyecto de unidad, en tanto las fuerzas del mercado consolidan el país mono exportador de materias primas y un ejército de consumidores con bajos salarios.

El balance político de los años sesenta, facilita la comprensión de los problemas y las condiciones 
económicas, sociales y políticas que llevaron a la insurgencia de los movimientos guerrilleros peruanos, y “descubre las causas de la derrota”.

En el marco de la hegemonía política, económica y social de la burguesía peruana, además integrada con la clase dominante internacional, Lust propone: Debate y  trabajo en torno al desarrollo de la vanguardia para la lucha por la transformación social.

Estudios actuales sobre la realidad peruana no existen. La historia de la izquierda, en general, es escrita por la derecha y por los “caviares” enclaustradas en ONG. El periodo 1980-2000 demanda un  análisis basado en las lecciones de lucha y construir, sobre las derrotas políticas, un proyecto de largo aliente hacia la liberación social.

La izquierda debería ponerse a trabajar en ganar la confianza de los pueblos peruanos para construir un proyecto en el cual los pueblos determinen su propio destino.   La unidad de la izquierda  debe ser la consecuencia de una confluencia programática.

¿Cuál es la forma de lucha, la táctica, la estrategia y la forma de organización, más apropiada para alcanzar en el Perú el poder revolucionario democrático y popular?:  
Algunas exposiciones  como las de Jan Lust, Raúl Wiener Fresco,  Edmundo Murrugarra,    Delfina Paredes Aparicio, Ricardo Noriega Salaverry, Guillermo Bermejo, Luis Arana Seguín, Milciades Ruiz, Enrique Ghersi Silva,  Nelson Manrique, Héctor Béjar, Genaro Ledesma.  Más la participación artística de Delfina Paredes, Margot Palomino y Jaime Guadalupe, constituye una  acertada convocatoria, un punto de partida, un contrapeso a la acción intensa de la derecha local que pretende presentar un gran progreso económico, en términos de inversiones de  trasnacionales, pero  con  una  irregular distribución  de los  ganancias en perjuicio de los trabajadores que han perdido su pequeña parcela  hipotecada o perdida finalmente.

Para los sectores populares los hospitales son  puertas colindantes a los cementerios. La educación un pingüe negocio particular. Las políticas sociales, cuestionadas por prensa cuasi monopólica que distorsiona la inversión social como un gasto  que pervierte a los pobres.

*75 AÑOS

Ricardo Letts Colmenares (*Lima, 9 de agosto de 1937 - ) ingeniero agrónomo, político y periodista. Dirigente de la izquierda desde 1960. Uno de los fundadores de Vanguardia Revolucionaria (VR), Partido Unificado Mariateguista (PUM). Asesor en los movimientos campesinos para la Reforma Agraria en la década de 1960 y de 1970. Diputado en el Congreso de la República de 1990 a 1992, representando a la alianza de partidos izquierdistas Izquierda Unida. Fundó el Comité Malpica (CM) en 1998, con Raúl Wiener, Delfina Paredes y otros, organización en memoria de Carlos Malpica Silva Santisteban, destacado intelectual  de izquierda. Con el CM participó en la Marcha de los Cuatro Suyos y en la Rebelión Popular del Pueblo de Lima del 28 de julio del año 2000. Fue director de las revistas Marka y Zurda  y director del Diario de Marka (1983-1984.)