Papel de Arbol

jueves, 20 de febrero de 2014

La integración y la geografía convergente




 MÚLTIPLES VOCES LATINOAMERICANAS.

JORGE ZAVALETA ALEGRE PERIODISTA

La integración latinoamericana multiplica sus voces. Abundan las cumbres, foros e investigaciones de instituciones académicas, financieras y de sus Estados que son convocados en grandes y/o pequeños bloques, tratando de superar o conservar sus diferencias o matices ideopolíticos.

En este esquema está siempre presente la Unión Europea, cuyos países han sacrificado sus soberanías, a cambio de la paz, quebrantada por la barbarie de las guerras mundiales. Otro referente es ASPA, que conglomera a los países árabes y América Latina.
En América Latina no han ocurrido felizmente guerras de la magnitud de Europa. Será por ello que los procesos a favor de la integración no caminan con la celeridad que sueñan las poblaciones, y que aún mantiene vaivenes del libre mercado y desarticulación de los movimientos renovadores. Se vive una geografía mutable, de un regionalismo cerrado a uno abierto con una multiplicidad de esquemas, manteniendo la democracia como forma de convivencia.

En esa diversidad de iniciativas destaca la Comunidad Económica de Latino América y Caribe (Celac), que acaba de consolidarse en la Cumbre de La Habana, con la presencia de 33 países miembros, y con un mensaje directo contra la tradicional quietud de la OEA.

El Mercosur, que a partir de los años 90 alentó un mercado común entre cuatro países, ocupó preponderancia en el tratado de libre comercio propiciado por los EE. UU., introduciendo las inversiones, con acuerdos complementarios en temas ambientales y de la legislación laboral. Una nueva etapa se manifiesta con Alba y Unasur, que representan una visión de integración con solidaridad y cooperación.

Los grupos integracionistas, desde el ala conservadora, alientan la idea de romper con la lógica colectiva, cuando todos o la mayoría de los países asumen la unión económica, la unión aduanera y exigen mayores responsabilidades sociales para el capital transnacional. Es el caso de la Alianza del Pacífico, que convoca a los países ubicados frente a este océano, queriendo hallar coincidencias entre sus socios, fundamentalmente en el comercio, aunque en su última cumbre se han pronunciado también por la seguridad interna y la lucha contra el narcotráfico.

La integración incluye el pragmatismo y la flexibilidad para sus socios, sin romper con la solidaridad, que es la esencia de la Celac y Unasur. Valga la ocasión para señalar que dentro de ese pragmatismo Colombia sigue la experiencia integracionista del Ecuador en la frontera con nuestro país. Los presidentes del Perú, Ollanta Humala Tasso, y de Colombia, Juan Manuel Santos, han reafirmado su compromiso de atender con servicios de salud, educación, cultura y recreación las zonas de frontera común.


Publicado: 20/02/2014

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