Papel de Arbol

martes, 6 de septiembre de 2016

LA SIN RAZON SE IMPONE. CHEVRON BURLA LA VOLUNTAD DEL ECUADOR. POR JORGE ZAVALETA ALEGRE, en Panoramical

LATINOAMERICANA

POR JORGE ZAVALETADEJE UN COMENTARIO

Reserva ecuatoriana  que  las transnacionales  también esperan  dar un zarpazo
Un viejo proverbio Etíope dice: “Cuando las telas de araña se juntan, ellas pueden amarrar a un león”.

Tiempos modernos creo que fueron los de antaño. Hoy el mundo camina al revés y más rápido, si conocemos lo que está ocurriendo en el Ecuador, donde la vida de las poblaciones amazónicas no vale nada. El conflicto ecológico causado por la petrolera Chevron, permite conocer la dimensión del capital contra la razón y la ética. 
“Amazonía sin mitos”. Es una edición del BID, cuidada por Gabriel García Márquez en 1992, en la que señala un inventario de este infinito territorio: que la cerámica más antigua del hemisferio occidental se encontró cerca deSantarem, Brasil, en la cuenca amazónica.
En unas pocas hectáreas de ese vasto laboratorio del mundo hay más especies de árboles nativos que en toda América del Norte, y en una sola de ellas viven tantas especies de hormigas como todas las de Inglaterra. Su superficie, que ocupa solamente el siete por ciento de la Tierra, constituye más de la mitad del patrimonio biológico del mundo. Sus ríos tienen la quinta parte de toda el agua dulce del planeta, y el sistema hídrico del Amazonas es el tributario mayor de todos los océanos.
Más de 20 millones de personas viven en ese enclave de fascinación, poblado de mitos milenarios y simplificaciones fantásticas que han terminado por confundirse con la realidad. Es, en la imaginación del mundo, el último reducto del paraíso terrenal. Y sin embargo, es un paraíso en extinción, cuya agonía lenta y silenciosa es una amenaza dramática para la supervivencia de la humanidad.
Siempre se creyó que el mundo se acabaría con un cataclismo bíblico. Pero la realidad es más tremenda: el mundo empezó a acabarse hace mucho tiempo, por obra y desgracia de la degradación ambiental. Los datos son pavorosos.
Se estima que cada hora desaparecen seis especies por la destrucción masiva de bosques tropicales. En sus orígenes, muchas de las tribus que habitaban las selvas amazónicas, conscientes de sus propios estragos, mudaban de residencia cada cinco años para reducir al mínimo el desgaste de su medio ambiente. Sin embargo, esta sabiduría atávica se ha ido olvidando y extinguiendo, por la acción de predatoria de intereses extraños a la región, que, destruyen año con año cinco millones de hectáreas.
ECUADOR DEFENSOR AMBIENTAL
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en una exposición en París a un grupo de intelectuales, señaló que la Chevron es acusada de destrucción medioambiental y de daños a la salud de miles de personas.
Este conflicto ecológico ha adquirido un carácter muy emblemático.Ecuador –primer país del mundo en reconocer, en su Constitución, los inalienables derechos de la naturaleza, convirtiendo a esta en sujeto de derecho–, se enfrenta a una multinacional petrolera, la Chevron Corporation, que es la segunda más importante de Estados Unidos y la sexta del mundo, denunciada por múltiples casos de contaminación medioambiental en diversos lugares del planeta, resume la revista Le Monde Diplomatique.
“Todo empezó en 1964 – explica Rafael Correa–, cuando la empresa estadounidense Texaco [adquirida en 2001 por Chevron] inició su explotación petrolera en una amplia zona de la Amazonia ecuatoriana….”
Esa actividad duró hasta 1992. Al año siguiente, 1993, las comunidades amazónicas de la provincia de Sucumbíospresentaron, en Estados Unidos, una demanda contra la petrolera Texaco por contaminación medioambiental y atentado a la salud de los habitantes. O sea, debe quedar claro que no es el Estado ecuatoriano quien lleva a los tribunales a Texaco-Chevron, sino un grupo de ciudadanos víctimas de un crimen medioambiental.
Chevron heredó esa demanda cuando compró y absorbió Texaco en 2001. Poco después, a petición de la propia empresa, el caso –que los tribunales de Estados Unidos se negaron a juzgar– fue trasladado a una corte de Ecuador.
“Hay que añadir –precisa el ex-canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, presente también en esa reunión parisina junto al presidente Correa– que Texaco, antes de retirarse definitivamente de Ecuador en 1992, dijo haber ‘limpiado’ los dos millones de hectáreas de selva virgen en los que operó. Lo cual no solo es inverosímil sino falso. Porque todos esos terrenos, como cualquier testigo puede comprobar, se hallan totalmente degradados, con decenas de abominables vertederos de alquitrán que han contaminado ríos y acuíferos. El agua, en toda esa región, es ahora no apta para el consumo. Y se ha multiplicado el número de cánceres entre la población. En toda esa selva, la excepcional biodiversidad ha sido sencillamente asesinada.”
“Y lo peor –añade Rafael Correa es que el Gobierno ecuatoriano de la época le firmó a Texaco, en 1998, un ‘acto de finiquito’ en el que reconocía que la empresa estadounidense lo había dejado ‘todo limpio’, y la exoneraba de cualquier responsabilidad sobre consecuencias futuras de sus desmanes petroleros. Esto es muy importante.
Ese ‘acto de finiquito’ le da un argumento enorme a Texaco-Chevron. En caso de demanda contra ella, la empresa puede decir –¡y con todo cinismo, lo dice!–: ‘Yo lo entregué todo limpio. Así me lo reconoció oficialmente el Estado ecuatoriano. En consecuencia: cualquier condena contra mí debe ser asumida por el Estado de Ecuador porque él es responsable de lo que ocurrió en esos terrenos después de mi partida…’
Hay que saber –sigue exponiendo el presidente Correa– que la Corte Provincial de Sucumbíos, en enero de 2012, condenó a Chevron a pagar una indemnización de 9.500 millones de dólares por haber causado uno de los ‘mayores desastres medioambientales del mundo’ entre 1964 y 1990.
Una suma que se duplicaría –¡y alcanzaría los 19.000 millones de dólares!– en caso de que la empresa no presentase excusas a los damnificados en las semanas siguientes a la sentencia. Pero Chevron, para desprestigiar esa decisión judicial y evadir su responsabilidad, alegó que, en ese juicio, los abogados de los demandantes habían falsificado los datos y presionado a los peritos científicos para encontrar contaminación donde no la había. Y presentó un recurso de casación ante la Corte Nacional de Justicia.”
“Ante esa situación –prosigue ahora el ex-canciller Ricardo Patiño Chevron decidió ampararse en el Tratado de protección recíproca de inversiones firmado entre Ecuador y Estados Unidos, y que entró en vigor en 1997. Pero este tratado, en nuestra opinión, no concierne a este caso, pues la demanda de las comunidades indígenas contra Chevron es de 1992, y el tratado, establecido en fecha posterior, 1997, no contempla aplicación retroactiva.”
“Con ese argumento –nos explica el presidente Rafael Correa Chevron acudió a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, la cual nombró, como es habitual en estos casos, un Tribunal específico para este asunto. Este Tribunal está compuesto por tres jueces, designados (y pagados) por las partes en litigio; uno por la empresa, otro por el país y el tercero por estos dos jueces anteriores.
Aquí también el poder judicial ecuatoriano cometió un error, porque designó a uno de los jueces, con lo cual implícitamente dio la impresión de que Ecuador aceptaba ese Tribunal de arbitraje. Cuando, en realidad, nuestro Gobierno rechaza ese Tribunal, no lo considera competente.”
“El caso es que ese Tribunal –agrega el canciller Ricardo Patiño concluyó, en 2012, que Ecuador ‘incumple leyes internacionales al no tratar de impedir’ la ejecución de un fallo contra Chevron que obliga a esta empresa a pagar miles de millones de dólares a varias comunidades indígenas por la contaminación de la Amazonia. El Tribunal insiste en que ambas partes –el Estado de Ecuador y Chevron– habían alcanzado previamente un acuerdo, mediante un ‘acto de finiquito’, que exoneraba a Texaco-Chevron de responsabilidades medioambientales futuras.
El Tribunal de arbitraje también alega que Ecuador ha violado el Tratado bilateral de inversiones entre Quito y Washington, según el cual Ecuador debe ‘tomar todas las medidas a su alcance para suspender o hacer que se suspenda la ejecución o el reconocimiento dentro o fuera de Ecuador de cualquier sentencia contra una firma estadounidense’.
En resoluciones anteriores, ese Tribunal ya había advertido, además, de que ‘cualquier pérdida surgida de la ejecución de la sentencia de la Corte de Sucumbíos sería una pérdida por la que el Estado ecuatoriano sería responsable ante Chevron, bajo el derecho internacional’.”
NO AL DESPOJO
El presidente Rafael Correa retoma entonces la palabra para explicar que “las decisiones del Tribunal de arbitraje de La Haya han sido rechazadas por nuestro Gobierno. Primero, porque Ecuador, como Estado, no está implicado, repito, en esta querella. Defendemos los derechos de las comunidades indígenas afectadas por la contaminación y víctimas de los desmanes de una multinacional petrolera. Pero no somos parte en el pleito. Y por respeto al principio democrático de la separación de poderes, no queremos inmiscuirnos en asuntos de la rama judicial.
Sin embargo, por otra parte, observamos que, en el marco actual del despojo de la soberanía de los Estados, los tribunales de arbitraje tienen cada día más poder. Cada vez más, los tribunales de arbitraje están fallando a favor de las corporaciones multinacionales. Y si no acatamos el fallo del Tribunal de arbitraje (que aún no es definitivo), Ecuadorpodría quedar aislado comercial y políticamente.
Todo esto es triplemente escandaloso, porque si la decisión del Tribunal de arbitraje se aplicase, Ecuador estaría violando su propia Constitución pues significaría que nuestro Gobierno estaría interfiriendo con el Poder Judicial.Chevron no solo quedaría exonerada de pagar por la limpieza de la selva y la reparación a las comunidades afectadas, sino que podría demandar pagos al pueblo ecuatoriano por el costo legal del litigio…
Nosotros consideramos que este caso no es jurídico, sino político: contra nuestro gobierno –concluye el presidenteRafael Correa–. Por eso apelamos a la solidaridad internacional. En todas partes se están constituyendo Comités de apoyo a nuestra Revolución Ciudadana. E invitamos a todos nuestros amigos y amigas, de Europa y del mundo, a expresar igualmente su rechazo a la prepotencia de aquellas empresas multinacionales que destrozan el medio ambiente y quieren luego lavarse las manos. La ‘mano sucia’ de Chevron no debe quedar impune.”
EL MERCURIO Y CAMBIO16
Energía 16, publicación que es parte de Cambio16 de Madrid informa recientemente que una corte federal de apelaciones falló que los demandantes ecuatorianos no podrán ejecutar en Estados Unidos la demanda por la queChevron debería 9.000 millones de dólares en compensación por los daños medioambientales que tuvieron lugar en Ecuador entre 1964 y 1992.
Esta sentencia viene a ratificar la emitida en el marzo de 2014 por un juez neoyorquino, que decretó que la sentencia a favor del país que preside Evo Morales ha sido dictada de manera fraudulenta, ya que consideró probado que el abogado estadounidense que promovió la demanda, Steven Donziger, falseó informes medioambientales y sobornó al juez que emitió el fallo.
La decisión del juez Lewis Kaplan no anuló la multa, pero sí que impidió que pudiera ser ejecutada en cualquier tribunal de Estados Unidos. Además, favorecía que no se pudiera llevar a efecto en los tribunales de Canadá, Brasil y Argentina,donde la petrolera tiene activos. Los defensores de la demanda ecuatoriana apelaron la sentencia, que ahora, dos años y medios después, ha sido ratificada por el tribunal de apelaciones.
“No existe una autoridad que sugiera que una de las partes, ignorante de las acciones fraudulentas de sus abogados, pueda implementar una sentencia obtenida de forma fraudulenta”, argumentaron este lunes los jueces. “Ni siquiera los clientes inocentes pueden beneficiarse del fraude realiza por su abogado”, continuaron.
El abogado de Donziger, Deepak Gupta, afirmó que el fallo judicial “no tiene precedentes” y advirtió del peligro que puede suponer en casos futuros contra grandes corporaciones. “La decisión pone en manos de corporaciones adineradas un patrón para eludir la responsabilidad legal en cualquier parte del mundo”, afirmó Gupta en un comunicado reproducido por la agencia Reuters. Además, advirtió, “tira por la ventana todo el marco de implementación internacional de sentencias”.

Por el contrario, el vicepresidente de Chevron, R. Hewitt Pate, celebró la sentencia como una prueba más, dijo, de que “el juicio ecuatoriano contra Chevron es ilegítimo y el producto inaplicable de una mala praxis”.

Pese a haber ganado esta batalla, la guerra judicial por este caso está lejos de terminar. Una portavoz de los demandantes, Karen Hinton, aseguró a medios estadounidenses que se seguirán “explorando todas las opciones para una futura apelación” de la sentencia.
“Por muy decepcionante que sea, este fallo no va a impedirle a los ecuatorianos, a sus abogados y a sus seguidores seguir buscando la justicia en Canadá y en otros países donde están en marcha juicios para decomisar activos de Chevron”, prometió Hinton, que calificó la decisión del tribunal de apelaciones como un “día triste para el sistema judicial estadounidense”.
El origen de la disputa legal se remonta a 1993, cuando Donziger interpuso una demanda ante los tribunales de Nueva York en nombre de 30.000 indígenas de Lago Agrio, en el noreste de Ecuador, exigiendo una reparación económica aTexaco por haber contaminado las aguas de la región con sus prácticas extractivas entre 1964 y 1992. Texaco consiguió que la demanda fuera admitida en Ecuador y, cuando Chevron adquirió la compañía en 2001, también heredó la contienda legal.
En 2011, el juez ecuatoriano Nicolás Zambrano resolvió en contra de la multinacional, condenándola a una indemnización de 19.000 millones de dólares, la más dura contra una petrolera por contaminación medioambiental, hasta la fecha. La pena fue rebajada posteriormente a la mitad, 9.500 millones, por la Corte Nacional de Justicia de Ecuador. Chevron se ha negado reiteradamente a pagar la multa.
LA JUSTICIA AMBIENTAL ES UNA QUIMERA

La justicia de EEUU le vuelve a dar la razón a Chevron sobre el caso de Ecuador. Energía 16/Cambio16
El pasado 12 de noviembre del 2015 esa Corte Nacional de Justicia de Ecuador emitió un fallo en el que confirmó la condena de la petrolera estadounidense Chevron a pagar 9.500 millones de dólares “por contaminación ambiental en la Amazonia ecuatoriana”.
La explotación desmesurada de recursos, el afán por el lucro desmedido y la ganancia, la falta de equidad, la contaminación del agua y del aire, la ceguera frente a los impactos de los fenómenos naturales y sociales (hambrunas, violencia, corrupción, etc.) son expresiones de una descomposición social que afecta la vida.
Tiempos modernos los de hoy, si uno recuerda, por ejemplo, al presidente Theodore Roosevelt, quien después de su expedición, en 1909, comparó Africa con “el Pleistoceno tardío”. Y muchos de esos países adquirieron popularidad para los safaris en los campos que alojaban manadas de elefantes y cebras, de jirafas, leones, hipopótamos, leopardos.
FUENTES:
Argenpress
http://www.argenpress.info/2013/08/el-yasuni-seguira-viviendo-un-mensaje.html
http://papeldearbol-papeldearbol.blogspot.pe/2014/05/ecuador-vs-chevron-y-el-poder_27.html
www.cambio16.es

JORGE ZAVALETA


Jorge Zavaleta Alegre, es Periodista, Licenciado en Ciencias Sociales y Filosofía. Co-fundador de Gestión, primer diario de economía y negocios del Perú. Oficial de prensa del BID, autor de cinco libros sobre America Latina y ahora, Corresponsal del Diario16 de Madrid, desde Washington.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Un viaje sideral de Honduras a Silicon Valley


La H-1B: El viaje de un desarrollador iOS desde Honduras hasta Silicon Valley


BY CARLOS HERNANDEZ - SOFTWARE DEVELOPER @ TOPTAL (TRANSLATED BYPABLO FABREGAT)

This article was originally written in English
Por estos días, vivo en la gran ciudad de San Francisco. Obtuve un trabajo que amo, y uno con el cual soñé con tener durante mucho tiempo. Parece fácil ahora, pero no siempre fue así.

Cómo empezó todo
Nací en San Pedro Sula, un pequeño pueblo en la esquina noroeste de Honduras. Comencé a programar cuando tenía 12 años. Todo empezó con BASIC. Un día, estaba jugando un vídeo juego y se colgó. Cuando ví la pantalla llena de códigos de error y mensajes, me picó la curiosidad—entonces comencé a aprender algunos comandos BASIC, que eventualmente me llevaron a comprar libros de programación sobre Clipper, Turbo Pascal, C, C++, etc. Fue genial. Tenía todo el tiempo del mundo para gastar programando cualquier cosa que quisiera: sin limites de tiempo (aparte de la escuela, que no era tan demandante como un trabajo de tiempo completo) o responsabilidades de adulto.

Muchos años más tarde, a la edad de 15 años, mi padre estaba teniendo problemas con una aplicación defectuosa de contabilidad. Le dije que podía crear una versión mejor—sin realmente entender en dónde me estaba metiendo (nunca había abierto una base de datos SQL). Entonces compré algunos libros más y me puse a trabajar. (Nota: Esto sucedía en la época en donde Internet no era algo predominante como lo es hoy: estaba viviendo en un país del tercer mundo, e Internet llegó a finales de 1997, 5 años después de haber comenzado a programar).

Sueños y ambiciones

Recuerdo que me dije a mí mismo: “Quiero ser un ingeniero informático”. Por supuesto, no tenía idea exactamente qué es lo que eso abarcaba, pero sabía que me gustaban las computadoras (estoy hablando de esos viejos y cuadrados monitores de fósforo verde, PCs lentas con DOS—horribles, por supuesto, ahora que tenemos de esos brillantes nuevos sistemas operativos).
Entonces, siendo un ingenuo de veinte y tantos, decidí que quería emigrar hacia los EEUU—pero por supuesto, eso es un camino largo e inestable.
Recuerdo muy claramente que en mi segundo o tercer viaje a los EEUU (solíamos ir de vacaciones), decidí que quería vivir ahí. Todo era tan avanzado! Por supuesto que hoy, con la globalización e Internet, las diferencias no son tan vastas, pero brechas en el crecimiento y en el progreso pueden seguir viéndose en el desarrollo de infraestructura, inestabilidad política, el índice de delincuencia, etc.

Entonces, siendo un ingenuo de veinte y tantos, decidí que quería emigrar hacia los EEUU—pero por supuesto, eso es un camino largo e inestable.
Por esos tiempos, mi padre tenía una empresa de contabilidad, y habían empezado a tener problemas con su aplicación contable. El desarrollador era obstinado y sin deseos de ayudar, entonces mi padre empezó a buscar alternativas. El quería que me ponga al día como programador, fue a la universidad local—el único lugar donde vendían libros avanzados de programación—y se abarrotó de recursos. Fue un mundo nuevo para mí: tenía una de esas nuevas (en esa época) PCs de monitor de fósforo verde con un procesador de 5 MHz, 256kb de memoria RAM y un disco rígido de 10mb de capacidad. Usaba de esos viejos discos mecánicos, por lo que podías oír todo lo que estaba procesando. El teclado era también mecánico y el sonido al teclear era placentero. 10 años más tarde todavía seguía trabajando en la misma aplicación contable; ahora, sin embargo, lo vendía a clientes, con una interfaz en Windows, una base de datos SQL y conectividad vía Internet.

Yendo a la quiebra

Por esos tiempos, decidí dejar la universidad y empezar mi propia compañía. Había estado trabajando con mi padre, de alguna manera: dividíamos las ganancias de la aplicación contable (a pesar de que era mi idea y ejecución, el invirtió mucho tiempo enseñándome contabilidad). Así que tomamos caminos separados: él seguía vendiendo la versión actual de la aplicación y yo me embarqué a crear una nueva. Pero como descubriría pronto, el negocio de desarrollo de software en Honduras no es ningún paseo en el parque: los clientes no quieren pagar por tus servicios, y ellos ven siempre el desarrollo de software como una tarea relativamente fácil dado que no requiere trabajar con un producto tangible; a menudo, no perciben el valor en el software al no crear ganancias inmediatas, haciéndolo más difícil de vender.
Del lado del negocio, había contratado a algunos de los mejores estudiantes de la carrera (a quienes encontré cuando volví a la universidad). Pero con el tiempo, comencé a usar demasiados títulos: CEO, contador, Representante de RRHH, Servicio y Soporte al cliente, Jefe de proyecto, y (mi favorito) Desarrollador. Yo sólo quería programar, pero se volvió demasiado difícil mientras mantenía todos esos roles. Eventualmente, nos encontramos con problemas, como que nuestros clientes no estaban pagando a tiempo y luchábamos para encontrar nuevos proyectos: cuando tienes a los mejores talentos alrededor, estos quieren ser bien pagados, y estábamos pagando bien; pero los clientes no estaban respondiendo como esperábamos. Además, el vivir en un país del tercer mundo había desalentado cualquier tipo de interés de inversión. Tendría que haber ido con un modelo de negocio distinto, pero estaba demasiado ocupado haciendo malabares con todos mis títulos. Al final, la compañía quebró, y a mi me quedó una tonelada de deudas, empleados enojados y un gusto amargo en la boca. Tenía que empezar de nuevo desde el principio.

El SDK de iPhone


150 mil descargas de aplicaciones pagas después, demostré que tenía razón.
Lo que más importa es cómo nos levantamos de vuelta cuando enfrentamos la derrota, y cómo aprendemos de nuestros errores. Empezar de nuevo y re-pensar todo es desalentador, pero eso es lo que tenía que hacer. Mi esposa me ayudó durante esos momentos difíciles y me empujó a hacer cosas que no pensé que podría ser capaz. Así que empecé a trabajar en mi aplicación contable de nuevo, pero sin ningún dinero para marketing era muy difícil de promover. Los ingresos eran escasos, y necesitaba mantener a mi familia. 

Tuve que cambiar de marcha. Alrededor de la misma época, Apple introdujo el SDK de iPhone. Sonaba como una plataforma arriesgada para mí; además, era nuevo con el Mac en sí. (mi transición al Mac empezó con el iPhone y unHackintosh, que me dejó probar el sabor de OS X sin desembolsar dinero en una máquina costosa). Algunos de mis amigos se reían y me ignoraban por completo cuando decía que iba a desarrollar para el iPhone; pero realmente creía que había dinero de por medio en la App Store. 150mil descargas de aplicaciones pagas después, demostré que tenía razón; aunque, por supuesto, esos números solos no cuentan la historia completa:la economía de la App Store es compleja, realmente necesitas invertir en tu producto y encontrar clientes para crear valor a largo plazo.

 Y para eso, necesitas un equipo. Así que aunque le estuviera yendo bien a mi aplicación, no era sostenible (desde el punto de vista del negocio) para seguir desarrollándola por mi cuenta. A pesar de todo, había demostrado lo que podía hacer—entonces, un día, me levanté y me dije a mi mismo que finalmente emigraría a los EEUU.


Como pude descubrir, emigrar a los EEUU no era una tarea fácil. Probablemente la ruta más simple era conseguir una Green Card por medio de un miembro de la familia, pero mi opción más cercana era mi hermano, que había nacido en los EEUU; sin embargo, el vivía con nosotros en Honduras y no podía pedir por nadie ya que no estaba trabajando en ese momento. Y aunque pudiera, el proceso podría llegar a tomar 15 años (Nota:los hermanos tienen menor preferencia en lo que respecta a miembros familiares para el patrocinio de la Green Card). Mi solución era crear una compañía estadounidense. Conseguí que un amigo invirtiera y empezamos a crear juegos para iPhone y iPad. 

En los papeles, todo parecía genial; pero, por supuesto, la economía de la App Store nos demostró lo contrario. Pronto, estábamos necesitando más dinero; mi amigo no había anticipado eso. Al final, publicamos una aplicación (había otra en desarrollo, pero nunca fue finalizada debido a problemas de financiación). De vuelta, las cosas parecían poco prometedoras. Decidí perseguir lo que creí que era mi último recurso: trabajar para una compañía de EEUU.

Consiguiendo un empleo

Es duro ser contratado por una compañía de EEUU desde el extranjero. Me postulé para varias posiciones, pero el primer problema era que requerían relocación: ellos tendrían que solicitar y patrocinar una visa de trabajo. El proceso era caro en términos de tiempo (hasta un año, si no hay visa disponible en ese momento) y dinero (por ej., honorarios de abogados). Así que, en vez de eso, comencé buscando trabajo por medio de un sitio de trabajo independiente online. En teoría, es un buen servicio. Pero, al principio, debes empezar por construir confianza—lo cual es duro. Hay también hordas de desarrolladores que cobran menos que el promedio sólo para llamar la atención; por esto, es difícil ser bien pagado. Terminé haciendo un sólo proyecto por medio del sitio, que valía 8 horas de trabajo.
Más tarde, fui contactado por Toptal con lo que parecía una muy buena oportunidad: ellos contratan grandes programadores y los conectan con los clientes. Además, puedo trabajar desde casa, y para una empresa de EEUU. Aparecí en sus radares por medio de mi trabajo en la App Store, pero todavía tenía que pasar un estricto proceso de selección, haciendo de todo, desde comprensión de textos hasta trivia de programación, desde algoritmos de optimización hasta sesiones de programación cronometradas.

Lo más memorable fue la entrevista final, que incluía discutir uno de mis proyectos y guiando a un ingeniero de Toptal por algunas partes de mi código para demostrar que era realmente mío.
Luego de que Toptal me aceptara dentro de su red de desarrolladores, fui puesto en una lista de espera. Una vez que el cliente muestra interés en un desarrollador en particular, este entrevistará a ese candidato (cómo en una entrevista de trabajo normal) para asegurarse que es el adecuado. Antes de mi primer entrevista, estaba bastante nervioso. Comenzó con el cliente explicando lo que se esperaba de mí, así como también el proyecto en general, y haciendo preguntas todo el tiempo para comprobar sí había entendido todo. 

Mientras la entrevista avanzaba, las cosas no estaban yendo como esperaba, y las preguntas se fueron volviendo cada vez más específicas y técnicas. Terminaron contratando a alguien más. En retrospectiva, fue bueno que no me hayan querido: una semana después, fui entrevistado por quien, eventualmente, terminó siendo mi empleador a tiempo completo.
Me preparé mejor para la siguiente entrevista, la cual fue tan bien como podría haber esperado: hablamos más sobre mi experiencia cómo desarrollador, y la compañía se familiarizó con mi enfoque para solucionar problemas. Tres días después, había firmado contrato y comencé a trabajar para este nuevo cliente via Toptal.
Trabajé para Life360 via Toptal al menos 9 meses. Su producto estrella es una aplicación móvil de localización de familiares, pero inicialmente estuve trabajando sólo en algunos proyectos paralelos: la primera, una aplicación de alertas de terremotos; y la segunda, un escáner policial. Por algunos meses, mi flujo de trabajo consistía principalmente en: recibir requerimientos de alto nivel de Life360, devolviendo bocetos y preguntas, e integrando sus respuestas dentro de esas aplicaciones, repetía este ciclo varias veces. Estaba en contacto con un diseñador y algunos empleados de Life360 (la compañía tenía sólo cinco o seis en esa época), pero tenía mucha autonomía. 
Era liberador trabajar desde casa: no tenía que viajar a diario y había creado un ambiente de trabajo sin distracciones.

Pronto me encontré más y más profundamente integrado con el equipo—había demostrado mi valor, por decirlo de alguna manera, con estos dos proyectos iniciales. Para Diciembre, me preguntaron si quería formar parte del equipo a tiempo completo en San Francisco—Acepté con entusiasmo y ellos empezaron el papeleo. Para Enero, estaba atendiendo reuniones diarias de Scrum (virtualmente, ya que estaba todavía en Honduras), describiendo mi trabajo del día anterior y mi lista de tareas para lo que seguía. Mi flujo de trabajo se volvió más organizado, y me comprometí más con la empresa.

Reubicación

Era un sueño hecho realidad: había hecho un gran trabajo para una compañía de EEUU, y estaba en camino de reubicarme—pero todavía faltaban varios obstaculos a superar. En primer lugar, nunca había completado mi carrera universitaria. 

Aunque no es estrictamente necesario para trabajar en una empresa de tecnología en estos días, sí se necesita el título de bachiller para calificar para una visa de tipo H-1B. Así que tuve que terminar mi carrera; esto requería de un compromiso de seis meses a un proyecto de mayor escala, el cual tenía justo el tiempo necesario para completar.

Aunque no es estrictamente necesario para trabajar en una empresa de tecnología en estos días, sí se necesita el título de bachiller para calificar para una visa de tipo H-1B
El abogado llenó el papeleo el 1ero de Abril, el día en el que el proceso de la visa tipo H-1B abre (al momento del envio, dejó la sección del diploma cómo “pendiente”, dado que el tipo de visa H-1B es limitado y podía enviar la documentación más tarde). Terminé mi proyecto a tiempo, atendí a mi ceremonia de graduación y recibí un diploma.

Desde ese punto en adelante, la compañía que te contrata tiene que ser muy abierta, por sobre todo, y muy paciente. El proceso para la aplicación de la visa empieza en Abril; si optas por la opción del proceso premium, obtienes tus resultados de la USCIS en dos semanas. Luego de eso, todavía tienes que pasar por un proceso de entrevistas, punto en el cual todavía te pueden denegar la visa; pero si todo sale bien, puedes entrar a los Estados Unidos después del 1ero de Octubre — seis meses después de la fecha de la aplicación, y no antes. 

Esto significa que no puedes trabajar para esa compañía hasta que realmente consigas la visa de tipo H-1B, lo cual puede ser un problema: la compañía necesita resolver como continuar trabajando remotamente mientras esperan que la visa se active. En mi caso, la compañía decidió contratarme como un desarrollador independiente, facturar mis horas como servicios profesionales, y no rompió ninguna ley de inmigración y trabajo.

Volé a San Francisco el 1ero de Octubre de 2012. El objetivo que había ansiado desde que puedo recordar fue finalmente completado.
Artículo original en Toptal.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Chevron atenta contra la seguridad de América Latina por Jorge Zavaleta Alegre/Grupo El Mercurio



Chevron burla la voluntad del Ecuador




LA SIN RAZON SE IMPONE

Jorge Zavaleta Alegre.- Un viejo proverbio Etíope dice: “Cuando las telas de araña se juntan, ellas pueden amarrar a un león”

Tiempos modernos creo que fueron los de antaño. Hoy el mundo camina al revés y más rápido, si conocemos lo que está ocurriendo en el Ecuador, donde la vida de las poblaciones amazónicas no vale nada. El conflicto ecológico causado por la petrolera Chevron, permite conocer la dimensión del capital contra la razón y la ética.

"Amazonía sin mitos". Es una edición del BID, cuidada por Gabriel García Márquez en 1992, en la que señala un inventario de este infinito territorio: que la cerámica más antigua del hemisferio occidental se encontró cerca de Santarem, Brasil, en la cuenca amazónica.

En unas pocas hectáreas de ese vasto laboratorio del mundo hay más especies de árboles nativos que en toda América del Norte, y en una sola de ellas viven tantas especies de hormigas como todas las de Inglaterra. Su superficie, que ocupa solamente el siete por ciento de la Tierra, constituye más de la mitad del patrimonio biológico del mundo. Sus ríos tienen la quinta parte de toda el agua dulce del planeta, y el sistema hídrico del Amazonas es el tributario mayor de todos los océanos.

Más de 20 millones de personas viven en ese enclave de fascinación, poblado de mitos milenarios y simplificaciones fantásticas que han terminado por confundirse con la realidad. Es, en la imaginación del mundo, el último reducto del paraíso terrenal. Y sin embargo, es un paraíso en extinción, cuya agonía lenta y silenciosa es una amenaza dramática para la supervivencia de la humanidad.

Siempre se creyó que el mundo se acabaría con un cataclismo bíblico. Pero la realidad es más tremenda: el mundo empezó a acabarse hace mucho tiempo, por obra y desgracia de la degradación ambiental. Los datos son pavorosos.

Se estima que cada hora desaparecen seis especies por la destrucción masiva de bosques tropicales. En sus orígenes, muchas de las tribus que habitaban las selvas amazónicas, conscientes de sus propios estragos, mudaban de residencia cada cinco años para reducir al mínimo el desgaste de su medio ambiente. Sin embargo, esta sabiduría atávica se ha ido olvidando y extinguiendo, por la acción de predatoria de intereses extraños a la región, que, destruyen año con año cinco millones de hectáreas.

ECUADOR DEFENSOR AMBIENTAL

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en una exposición en París a un grupo de intelectuales, señaló que la Chevron es acusada de destrucción medioambiental y de daños a la salud de miles de personas.



Este conflicto ecológico ha adquirido un carácter muy emblemático. Ecuador –primer país del mundo en reconocer, en su Constitución, los inalienables derechos de la naturaleza, convirtiendo a esta en sujeto de derecho–, se enfrenta a una multinacional petrolera, la Chevron Corporation, que es la segunda más importante de Estados Unidos y la sexta del mundo, denunciada por múltiples casos de contaminación medioambiental en diversos lugares del planeta, resume la revista Le Monde Diplomatique.

“Todo empezó en 1964 – explica Rafael Correa–, cuando la empresa estadounidense Texaco [adquirida en 2001 por Chevron] inició su explotación petrolera en una amplia zona de la Amazonia ecuatoriana….”


Esa actividad duró hasta 1992. Al año siguiente, 1993, las comunidades amazónicas de la provincia de Sucumbíos presentaron, en Estados Unidos, una demanda contra la petrolera Texaco por contaminación medioambiental y atentado a la salud de los habitantes. O sea, debe quedar claro que no es el Estado ecuatoriano quien lleva a los tribunales a Texaco-Chevron, sino un grupo de ciudadanos víctimas de un crimen medioambiental.

Chevron heredó esa demanda cuando compró y absorbió Texaco en 2001. Poco después, a petición de la propia empresa, el caso –que los tribunales de Estados Unidos se negaron a juzgar– fue trasladado a una corte de Ecuador.”

“Hay que añadir –precisa el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, presente también en esa reunión parisina junto al presidente Correa– que Texaco, antes de retirarse definitivamente de Ecuador en 1992, dijo haber ‘limpiado’ los dos millones de hectáreas de selva virgen en los que operó. Lo cual no solo es inverosímil sino falso. Porque todos esos terrenos, como cualquier testigo puede comprobar, se hallan totalmente degradados, con decenas de abominables vertederos de alquitrán que han contaminado ríos y acuíferos.

El agua, en toda esa región, es ahora no apta para el consumo. Y se ha multiplicado el número de cánceres entre la población. En toda esa selva, la excepcional biodiversidad ha sido sencillamente asesinada.”

“Y lo peor –añade Rafael Correa– es que el Gobierno ecuatoriano de la época le firmó a Texaco, en 1998, un ‘acto de finiquito’ en el que reconocía que la empresa estadounidense lo había dejado ‘todo limpio’, y la exoneraba de cualquier responsabilidad sobre consecuencias futuras de sus desmanes petroleros. Esto es muy importante.

Ese ‘acto de finiquito’ le da un argumento enorme a Texaco-Chevron. En caso de demanda contra ella, la empresa puede decir –¡y con todo cinismo, lo dice!–: ‘Yo lo entregué todo limpio. Así me lo reconoció oficialmente el Estado ecuatoriano. En consecuencia: cualquier condena contra mí debe ser asumida por el Estado de Ecuador porque él es responsable de lo que ocurrió en esos terrenos después de mi partida…’

Hay que saber –sigue exponiendo el presidente Correa– que la Corte Provincial de Sucumbíos, en enero de 2012, condenó a Chevron a pagar una indemnización de 9.500 millones de dólares por haber causado uno de los ‘mayores desastres medioambientales del mundo’ entre 1964 y 1990.

Una suma que se duplicaría –¡y alcanzaría los 19.000 millones de dólares!– en caso de que la empresa no presentase excusas a los damnificados en las semanas siguientes a la sentencia. Pero Chevron, para desprestigiar esa decisión judicial y evadir su responsabilidad, alegó que, en ese juicio, los abogados de los demandantes habían falsificado los datos y presionado a los peritos científicos para encontrar contaminación donde no la había. Y presentó un recurso de casación ante la Corte Nacional de Justicia.”

“Ante esa situación –prosigue ahora el canciller Ricardo Patiño– Chevron decidió ampararse en el Tratado de protección recíproca de inversiones firmado entre Ecuador y Estados Unidos, y que entró en vigor en 1997. Pero este tratado, en nuestra opinión, no concierne a este caso, pues la demanda de las comunidades indígenas contra Chevron es de 1992, y el tratado, establecido en fecha posterior, 1997, no contempla aplicación retroactiva.”

“Con ese argumento –nos explica el presidente Rafael Correa– Chevron acudió a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, la cual nombró, como es habitual en estos casos, un Tribunal específico para este asunto. Este Tribunal está compuesto por tres jueces, designados (y pagados) por las partes en litigio; uno por la empresa, otro por el país y el tercero por estos dos jueces anteriores.



Aquí también el poder judicial ecuatoriano cometió un error, porque designó a uno de los jueces, con lo cual implícitamente dio la impresión de que Ecuador aceptaba ese Tribunal de arbitraje. Cuando, en realidad, nuestro Gobierno rechaza ese Tribunal, no lo considera competente.”

“El caso es que ese Tribunal –agrega el canciller Ricardo Patiño– concluyó, en 2012, que Ecuador ‘incumple leyes internacionales al no tratar de impedir’ la ejecución de un fallo contra Chevron que obliga a esta empresa a pagar miles de millones de dólares a varias comunidades indígenas por la contaminación de la Amazonia. El Tribunal insiste en que ambas partes –el Estado de Ecuador y Chevron– habían alcanzado previamente un acuerdo, mediante un ‘acto de finiquito’, que exoneraba a Texaco-Chevron de responsabilidades medioambientales futuras.

El Tribunal de arbitraje también alega que Ecuador ha violado el Tratado bilateral de inversiones entre Quito y Washington, según el cual Ecuador debe ‘tomar todas las medidas a su alcance para suspender o hacer que se suspenda la ejecución o el reconocimiento dentro o fuera de Ecuador de cualquier sentencia contra una firma estadounidense’.

En resoluciones anteriores, ese Tribunal ya había advertido, además, de que ‘cualquier pérdida surgida de la ejecución de la sentencia de la Corte de Sucumbíos sería una pérdida por la que el Estado ecuatoriano sería responsable ante Chevron, bajo el derecho internacional’.”

NO AL DESPOJO

El presidente Rafael Correa retoma entonces la palabra para explicar que “las decisiones del Tribunal de arbitraje de La Haya han sido rechazadas por nuestro Gobierno. Primero, porque Ecuador, como Estado, no está implicado, repito, en esta querella. Defendemos los derechos de las comunidades indígenas afectadas por la contaminación y víctimas de los desmanes de una multinacional petrolera. Pero no somos parte en el pleito. Y por respeto al principio democrático de la separación de poderes, no queremos inmiscuirnos en asuntos de la rama judicial.



Sin embargo, por otra parte, observamos que, en el marco actual del despojo de la soberanía de los Estados, los tribunales de arbitraje tienen cada día más poder. Cada vez más, los tribunales de arbitraje están fallando a favor de las corporaciones multinacionales. Y si no acatamos el fallo del Tribunal de arbitraje (que aún no es definitivo), Ecuador podría quedar aislado comercial y políticamente.



Todo esto es triplemente escandaloso, porque si la decisión del Tribunal de arbitraje se aplicase, Ecuador estaría violando su propia Constitución pues significaría que nuestro Gobierno estaría interfiriendo con el Poder Judicial. Chevron no solo quedaría exonerada de pagar por la limpieza de la selva y la reparación a las comunidades afectadas, sino que podría demandar pagos al pueblo ecuatoriano por el costo legal del litigio…

Nosotros consideramos que este caso no es jurídico, sino político: contra nuestro gobierno –concluye el presidente Rafael Correa–. Por eso apelamos a la solidaridad internacional. En todas partes se están constituyendo Comités de apoyo a nuestra Revolución Ciudadana. E invitamos a todos nuestros amigos y amigas, de Europa y del mundo, a expresar igualmente su rechazo a la prepotencia de aquellas empresas multinacionales que destrozan el medio ambiente y quieren luego lavarse las manos. La ‘mano sucia’ de Chevron no debe quedar impune.”

EL MERCURIO Y CAMBIO16

Energía 16, publicación que es parte de Cambio16 de Madrid informa recientemente que una corte federal de apelaciones falló que los demandantes ecuatorianos no podrán ejecutar en Estados Unidos la demanda por la que Chevron debería 9.000 millones de dólares en compensación por los daños medioambientales que tuvieron lugar en Ecuador entre 1964 y 1992.

Esta sentencia viene a ratificar la emitida en el marzo de 2014 por un juez neoyorquino, que decretó que la sentencia a favor del país que preside Evo Morales ha sido dictada de manera fraudulenta, ya que consideró probado que el abogado estadounidense que promovió la demanda, Steven Donziger, falseó informes medioambientales y sobornó al juez que emitió el fallo.

La decisión del juez Lewis Kaplan no anuló la multa, pero sí que impidió que pudiera ser ejecutada en cualquier tribunal de Estados Unidos. Además, favorecía que no se pudiera llevar a efecto en los tribunales de Canadá, Brasil y Argentina, donde la petrolera tiene activos. Los defensores de la demanda ecuatoriana apelaron la sentencia, que ahora, dos años y medios después, ha sido ratificada por el tribunal de apelaciones.

"No existe una autoridad que sugiera que una de las partes, ignorante de las acciones fraudulentas de sus abogados, pueda implementar una sentencia obtenida de forma fraudulenta", argumentaron este lunes los jueces. "Ni siquiera los clientes inocentes pueden beneficiarse del fraude realiza por su abogado", continuaron.

El abogado de Donziger, Deepak Gupta, afirmó que el fallo judicial “no tiene precedentes” y advirtió del peligro que puede suponer en casos futuros contra grandes corporaciones. “La decisión pone en manos de corporaciones adineradas un patrón para eludir la responsabilidad legal en cualquier parte del mundo”, afirmó Gupta en un comunicado reproducido por la agencia Reuters. Además, advirtió, “tira por la ventana todo el marco de implementación internacional de sentencias”.

Por el contrario, el vicepresidente de Chevron, R. Hewitt Pate, celebró la sentencia como una prueba más, dijo, de que “el juicio ecuatoriano contra Chevron es ilegítimo y el producto inaplicable de una mala praxis”.

Pese a haber ganado esta batalla, la guerra judicial por este caso está lejos de terminar. Una portavoz de los demandantes, Karen Hinton, aseguró a medios estadounidenses que se seguirán “explorando todas las opciones para una futura apelación” de la sentencia.

“Por muy decepcionante que sea, este fallo no va a impedirle a los ecuatorianos, a sus abogados y a sus seguidores seguir buscando la justicia en Canadá y en otros países donde están en marcha juicios para decomisar activos de Chevron”, prometió Hinton, que calificó la decisión del tribunal de apelaciones como un “día triste para el sistema judicial estadounidense”.

El origen de la disputa legal se remonta a 1993, cuando Donziger interpuso una demanda ante los tribunales de Nueva York en nombre de 30.000 indígenas de Lago Agrio, en el noreste de Ecuador, exigiendo una reparación económica a Texaco por haber contaminado las aguas de la región con sus prácticas extractivas entre 1964 y 1992. Texaco consiguió que la demanda fuera admitida en Ecuador y, cuando Chevron adquirió la compañía en 2001, también heredó la contienda legal.

En 2011, el juez ecuatoriano Nicolás Zambrano resolvió en contra de la multinacional, condenándola a una indemnización de 19.000 millones de dólares, la más dura contra una petrolera por contaminación medioambiental, hasta la fecha. La pena fue rebajada posteriormente a la mitad, 9.500 millones, por la Corte Nacional de Justicia de Ecuador. Chevron se ha negado reiteradamente a pagar la multa.

LA JUSTICIA AMBIENTAL ES UNA QUIMERA

La justicia de EEUU le vuelve a dar la razón a Chevron sobre el caso de Ecuador. Energía 16/Cambio16

El pasado 12 de noviembre del 2015 esa Corte Nacional de Justicia de Ecuador emitió un fallo en el que confirmó la condena de la petrolera estadounidense Chevron a pagar 9.500 millones de dólares “por contaminación ambiental en la Amazonia ecuatoriana”.

La explotación desmesurada de recursos, el afán por el lucro desmedido y la ganancia, la falta de equidad, la contaminación del agua y del aire, la ceguera frente a los impactos de los fenómenos naturales y sociales (hambrunas, violencia, corrupción, etc.) son expresiones de una descomposición social que afecta la vida.

Tiempos modernos los de hoy, si uno recuerda, por ejemplo, al presidente Theodore Roosevelt, quien después de su expedición, en 1909, comparó Africa con “el Pleistoceno tardío”. Y muchos de esos países adquirieron popularidad para los safaris en los campos que alojaban manadas de elefantes y cebras, de jirafas, leones, hipopótamos, leopardos.

FUENTES:

Ignacio Ramonet. Le Monde Diplomatique

Le Monde  Diplomatique
Jorge Zavaleta, El Mercurio
Argenpress

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