Papel de Arbol

viernes, 22 de abril de 2016

El Pulitzer y el Nobel


Jorge Zavaleta Alegre
Este año el Premio Pulitzer por un mayor énfasis al valor de la imagen. El hecho de vivir en una sociedad y en una época dominada por el signo icónico origina interrogantes respecto de la eficacia de la imagen junto a la palabra pero es evidente que la palabra no es el único mensaje.

Hubo un  tiempo en que, para mí – y para muchos de sus coetáneos y aún después, Hemingway era un dios, escribió el italiano Italo Calvino en “Por Qué Lee Los Clásicos”, periodista y Nobel 1954.
Hemingway es alguien que sabe que antes de escribir sobre el mundo hay que salir a conocerlo y que ya responde a ciegas al credo vitalista que ordena ser alguien antes de hacer algo. Y este Hemingway sabe también que el mundo espera  ahí afuera la llegada de alguien que lo escriba para, de paso, ascender de simple persona a persona inmortal.

Esta afirmación  es parte del  prólogo de Rodrigo Fresan,  Paren las Rotativas, sobre Ernest Hemingway, publicado en Toronto, que reúne los artículos periodísticos,  para el  Toronto Star, 1920-1924. “Cuando empezó escribir en  el Toronto  Star era totalmente desconocido, sus escritos solo se habían publicado en periódicos  escolares en Oak Park, precisa William, en la introducción a la primera edición en inglés.

Al  romper  el alba,  es el título del más reciente libro póstumo del gran Hemingway, apenas publicado en el 2000 en versión inglesa. El más reciente decimos porque  no sabemos si vendrán otros títulos póstumos, teniendo en cuenta que ha aparecido ya más de uno  desde ahora lejano Islas en el Golfo,  cuya legítima autoría como del mismo  Al romper el alba, tampoco está confirmada. El escritor  y crítico de cine Jorge Zavaleta Balarezo (Universidad  de Pittsburgh). También destaca la expresiva narración en   El  Viejo y el mar, filmada en las playas peruanas de Cabo Blanco, cerca de la línea ecuatorial, llevada al cine  y protagonizada  por el mítico Spencer Tracy, es una obra en la cual  trasciende  y  nos habla de mucho de las poderosas  virtudes literarias del  abuelo “Hem”.

 Ernest Hemingway, el Premio nobel de literatura 1954, vivió y murió al estilo de sus obras: con una violencia y un ansia por aventuras y emociones desbordantes. Polémico pero a la vez respetado, tanto la temática de sus novelas como su estilo directo y claro han marcado un antes y un después en la literatura contemporánea de los Estados Unidos. .

Los premios Pulitzer
El  fin  principal de Joseph Pulitzer al establecer los premios era reconocer la labor periodística sobresaliente, para lo cual creó 14 categorías, también previó 5 premios para las letras (novela, teatro, historia, biografía y ensayo), a los que luego se agregaron el de poesía y el de música.

Los premios Pulitzer se entregan desde 1917, tienen su sede en la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, y están a cargo de un comité de reconocidos expertos, incluyendo al presidente de la universidad. Cabe mencionar que el escritor dominicano-estadounidense Junot Díaz, ganador en la categoría de ficción en 2008, ha formado parte del comité desde 2010.

Sólo pueden acceder a estos premios literarios los ciudadanos estadounidenses (salvo en el caso de historia, aunque el tema debe girar en torno a la historia de los Estados Unidos), por establecerlo así su fundador. Aunque no lo exigen los estatutos, se supone que los trabajos a ser considerados han sido escritos en inglés.

El único Presidente de los Estados Unidos en ganarlo ha sido John F. Kennedy, por su libro de biografías "Perfiles de coraje", en 1957.

Ganadores más destacados en letras
En la categoría de ficción (hasta 1947 se premiaban sólo novelas) destacan premios nobel como William Faulker (que lo obtuvo dos veces), Toni Morrison y John Steinbeck y, más recientemente, populares escritores como Michael Chabon y Philip Roth.

En 2013 el jurado escogió como ganador del Pulitzer de Poesía a Sharon Olds por Stag's Leap, libro de poemas que giran en torno a su divorcio y abordan los temas del amor, el sufrimiento y el conocimiento de uno mismo.

Fredrik Logeval obtuvo el premio Pulitzer de Historia en 2013, por Embers of War: The Fall of an Empire and the Making of America's Vietnam, donde analiza las decisiones de los líderes políticos estadounidenses que llevaron a una participación total en la guerra de Vietnam.

En 2014 el ganador fue Alan Taylor con un libro sobre la esclavitud en el Estado de Virginia durante la época de la independencia. En 2015 el laureado ha sido el libro Encounters at the Heart of the World: A History of the Mandan People, por  Elizabeth A. Fenn.

El valor de la Imagen
The New York Times y Thomson Reuters comparten  este 2016 el Premio Pulitzer en la categoría de “Fotografía de Noticias de Última Hora” por la cobertura de la crisis de refugiados de Europa. El equipo del Times estuvo compuesto por Mauricio Lima, Sergey Ponomarev, Tyler Hicks y Daniel Etter. Este es el cuarto Pulitzer de Fotografía para el periódico en los últimos tres años.

El premio de Fotografía de Reportaje fue para Jessica Rinaldi del Boston Globe “por la descarnada y reveladora historia fotográfica de un niño que lucha para recuperarse después de haber sufrido el abuso por parte de aquellos en los que confiaba”.

El grueso de las fotografías que conquistaron el premio por parte del equipo del Times pertenecen a Ponomarev y Lima; en ellas se narra la travesía de una familia de refugiados sirios desde Grecia hasta Suecia, donde solicitaron asilo. Ponomarev fotografió la primera parte del viaje de la familia Majid por Macedonia y Serbia, en tanto que Lima los siguió por Belgrado y Serbia hasta llegar a Trelleborg, Suecia. En total, los fotógrafos acompañaron a la familia durante 40 días en tren, autobús y barco, pero principalmente a pie.

Michele McNally, quien es directora de fotografía y editora asistente de The New York Times, dijo que el premio solo reafirmaba el compromiso del periódico con la fotografía, especialmente, en relación con temáticas complejas que rápidamente acaparan la atención mundial. “He sido editora de fotografía durante mucho tiempo, y esta historia es importante para mí porque afecta a todo el mundo: América, Europa y Medio Oriente”, comentó. “Nos afecta a todos, también a ti y a mí”.

David Furst, el editor de fotografía internacional del Times, asignó a los fotógrafos y guio la cobertura visual del periódico. “Lo que hace a este premio tan importante es que en verdad retrata todo el espectro de la migración multitudinaria y además muestra el sufrimiento personal”, explicó. “Estos fotógrafos se merecen un enorme reconocimiento. Son fotógrafos talentosos que dedican tiempo significativo a generar imágenes que importan. Estamos muy orgullosos de ellos”.

“Habla del miedo y el control al que están sometidos en estos países”, relata Hicks. “Fue muy conmovedor para mí ver llegar a esas personas y poder identificarme con una parte del trauma que vivieron”.

Este es el tercer Pulitzer de Hicks: ganó en 2014 por sus fotografías del ataque terrorista en el centro comercial Westgate de Nairobi. Anteriormente, fue parte del equipo de The New York Times que compartió el premio en 2009 en la categoría de cobertura de reportaje internacional en Pakistán y Afganistán.

“Tyler puede capturar las imágenes más estéticas, memorables y significativas en cualquier situación. Incluso bajo fuego”, comentó McNally.

El director de fotografía para Grecia y Chipre de Thomson Reuters, Yannis Behrakis, dirigió la cobertura y es autor de ocho de las 17 fotografías que se ganaron el premio.

“Le mostramos al mundo lo que estaba ocurriendo, y al mundo le importó. Esto demostró que la humanidad sigue viva”, dijo Behrakis. “Hicimos que se escucharan las voces de estas personas que han caído en desgracia. Ahora con un Pulitzer, sentimos que nuestro trabajo ha recibido reconocimiento internacional”.

El reportaje de Rinaldi “The Life and Times of Strider Wolf” narró la historia de un niño cuya vida estuvo marcada por el abuso y las penurias, desde las golpizas hasta el desalojo. En la carta de aceptación del premio que emitió el periódico, el editor del Globe,

“Esta historia es sobre más que una familia”, escribió el Globe en su carta. “Es un retrato devastador y único de la pobreza y la fuerza de las experiencias traumáticas que trascienden a las generaciones. En última instancia, también es sobre la historia hermosa, compleja y dolorosa de los anhelos del espíritu humano”, menciona la carta. Este año, Rinaldi también fue finalista en la categoría de Fotografía de Reportaje por sus imágenes de las luchas de los adictos a la heroína en el este de Boston.

Rinaldi se enteró de que había ganado el Pulitzer mientras conducía un auto rentado en Atlanta después de cubrir una práctica de los Boston Celtics antes del juego eliminatorio del martes. Casi se sale del camino cuando Bill Greene, director de fotografía del Globe, llamó para darle la noticia, relata. Para ella fue un reconocimiento a los meses de esfuerzo invertidos en un reportaje que era un desafío.

A manera de conclusión
El hecho de vivir en una sociedad y en una época dominada por el signo icónico origina interrogantes respecto de la eficacia de la imagen junto a la palabra pero es evidente que la palabra no es el único mensaje. Los chicos sienten el poder sugestivo de las luces y el color. En nuestra cultura asociamos automáticamente la visión de un hecho con su existencia: identificamos la imagen con la realidad.

Sin embargo, las imágenes son siempre signos de algo ajeno que incorporan diversos códigos comunicativos, algunos muy específicos, como el código gráfico o el de relación compositiva entre los elementos que forman la imagen. Para leer de forma comprensiva y crítica las imágenes es necesario conocer estos códigos.


La lectura de imágenes es una actividad muy interesante para los no alfabetizados o que están transitando las primeras etapas de la lecto-escritura. Síntesis armónica de dibujo y color, favorecen el vuelo imaginativo y alientan el potencial lector para crear y vivenciar situaciones de diversa índole. Pero nunca puede afirmarse que una fotografía  hace por  mil palabras, es una frase impropia para el  conocimiento y valor de la  cultura.

jueves, 21 de abril de 2016

SOLO EL CAMBIO DE MODELO PERMITE CONSTRUIR DEMOCRACIA, EL MERCURIO


Jorge  Zavaleta  Alegre .-El próximo  5 de junio, el  Perú  tendrá que elegir, en segunda  vuelta, entre los candidatos Pedro Pablo Kuzinysnki y la hija del ex presidente  Alberto  Fujimori.  La tercera  fuerza según las elecciones, en primera vuelta, la tiene el Frente Amplio liderado por  Verónica Mendoza, quien representa  el voto  de los más pobres del Perú, de los distritos más pobres del  país de 31 millones de habitantes.





Una  carta  del  escritor  latinoamericano Hugo  Neira  al  Nobel Mario Varga Llosa, con  quien mantiene una antigua amistad, le acaba de escribir una carta, en la cual le expresa  su discrepancia respecto  al  futuro  de la Democracia  en el Perú  sino se cambia  el Modelo.

La misiva tiene fecha 18 de Abril del 2016 y la  segunda  vuelta de las elecciones  generales del Perú la candidata  hija de Alberto  Fujimori, preso a una condena de  25 años por violación  de DDHH y otros delitos de corrupción,  golpista y promotor  de una Constitución  ultra liberal, el Perú  no podrá  cambiar. Urge un cambio de  Modelo, sino será el continuismo.  El Mensaje de Neira es comparado  con la  historia de España, que si no se cambia la monarquía  las consecuencias seguirán las mismas de siempre.

Este es el mensaje de Neira “para nuestro Premio Nobel”

“A finales de 1976, llego yo a Madrid cuando reina Juan Carlos I. Dejo el Perú de Morales Bermúdez y, en ruta hacia Francia, me detengo en la España de la Transición. Mis amigos españoles me reciben con los brazos abiertos y entro a Cambio16. Anteriormente, había combatido en el diario Madrid a Franco en vida. Esa estación fue muy feliz porque vi el nacimiento de la monarquía parlamentaria, vi cómo un pueblo ponía por encima de sus querellas el deseo de volver a la democracia. Eso me cambió por completo.

Así, en diciembre de 1976 estaba en Madrid cuando el rey decide convocar un plebiscito. Hasta ese instante seguía intacto el franquismo, las Cortes, el Poder Judicial, la ausencia total de elecciones y la prohibición penal de formar partidos. Todo eso salta por los aires en pocos meses. El rey y una persona excepcional, Adolfo Suárez, convencen a las Cortes de disolverse, aprueban la inscripción del Partido Comunista y el Partido Socialista, y el 15 de junio de 1977 las primeras elecciones en 40 años. Es la Constituyente. ¿Y quién las gana? Una derecha liberal que había aparecido tras Adolfo Suárez. Es decir, los franquistas reciclados. Ahora bien, comunistas y socialistas aceptan una monarquía parlamentaria.

El mundo está asombrado. Se esperaba para después de Franco la continuidad o la ruptura. Un régimen militar, como en Grecia, o bien el retorno a la República. En cambio fue la apertura, “una ruptura pactada”. En las ciencias políticas la llamamos Transición española. Madre de las otras, de la Argentina después de Videla, de Uruguay y Chile. La nuestra tarda. Se está prolongando excesivamente.

Este preámbulo, aunque largo, es necesario. Porque tengo un amigo, un escritor famoso, muy famoso. Lo conozco de toda mi vida, que también comienza a ser larga, y lo admiro y respeto. Y sin embargo sus opiniones me obligan a discrepar. Discrepar: es un disentimiento, un desacuerdo personal (Diccionario Julio Casares). A otra persona que no conociese la historia reciente de España, le podría pasar por alto, pero no contigo, Mario. Las transiciones tienen una lógica.

Vives en Madrid, eres amigo del rey. Y sin embargo sostienes lo siguiente: Keiko es hija de su padre; en consecuencia, en el poder va a ser dictatorial. Pero qué es esto, fatalidad genética, ¿qué? ¿Y qué hacemos ante el caso del rey Juan Carlos I, que desfranquizó a España, y no fue acaso creatura de Franco? No es conjetura, son los hechos. Hijo de don Juan, Conde de Barcelona, vive su infancia en Italia. ¿Y quién lo manda traer a España? El caudillo. ¿Es cierto o no que se ocupa de su formación y lo matricula en Madrid? ¿Y de adolescente, en 1954, en las academias militares? En la Infantería, en la Marina, en la Aviación. En las tres. Un golpe maestro, Franco logra un enlace nupcial de los ejércitos con la Corona. ¿Y no es cierto acaso que Franco, con un referéndum, proclama a España como un Reino? ¿Y a él, como Regente? Y en 1969, Franco hace aprobar en las Cortes la sucesión de Juan Carlos. No será su hijo carnal, pero vaya.

¿Y qué es lo que hace, ya en el trono, el joven rey? ¡Se deshace del franquismo! Pero no de la noche a la mañana. Gobierna un año y medio con los ministros franquistas. Es el periodo que los españoles llaman “Arias Navarro”. Pero visto que tiene que salvar a España de ese pasado de horror, y buscando una legitimidad por las urnas (que consigue, en 1978) halla a un hombre joven, un franquista, el secretario general del partido único, pero que no ha hecho la guerra. ¿Y qué hacen? Llaman a partidos y elecciones. Exactamente lo contrario de lo hechos por Franco que concentró toda forma de poder en su persona. Tu amigo, el rey, desfranquiza España. Y Adolfo Suárez, a quien conocí y fue un honor. Y entonces te pregunto, si desprecias a la hija del autoritario que dio el golpe de 1992, tendrías que aborrecer a tu amigo el rey, que proviene de las entretelas mismas del dictador Franco.

No te entiendo, sinceramente. Tus amigos en Madrid son gente como Rajoy, José María Aznar, gente del PP (Partido Popular). No tiene nada de malo, hombre, y son de derecha popular. ¿Y qué crees que es Keiko Fujimori? ¡Es derecha popular! Ahora cuando llegues a Santiago, te verás con amigos tuyos, el expresidente Piñera por ejemplo. ¿No percibes que son una misma familia política? Y son los partidarios del mercado libre, etc. Y va a ser difícil que les expliques por qué te opones a que una versión —bien peruana y plebeya por cierto— de ese tipo de derecha esté ganando las elecciones peruanas.

Por mi parte he sostenido, en esta misma columna, que podría ganar Keiko, PPK o Alan García, incluso Barnechea, y el modelo liberal continuaba. Y no porque crea a fardo cerrado en el mercado, sino porque al crecer la riqueza, crece también la conciencia popular y, con ello, las izquierdas, los centros y los regímenes plurales.

Sostienes que estas elecciones legitiman el golpe de 1992. En realidad, eso ya ocurrió, en 1993, y en 1995. ¡Pero han pasado 24 años! No creo que hoy 5.9 millones de peruanos han votado para que regresen los asesinos tipo grupo Colina. Mario: ¡ha habido elecciones! Eso es lo que cuenta. Por muy poco no las hay.

Suele suceder que los acólitos de una ideología se automodifican. Los franquistas se reciclaron en la democracia. Y Santiago Carrillo y los comunistas españoles. Y, por el amor de Dios, ¿quién puso fin al comunismo soviético, sino un soviético llamado Gorbachov? ¿Y Roma no hizo suaggiornamento con Vaticano II? ¿Y los chinos después de Mao? ¿Y sabes qué? ¡Todo el mundo en Perú se está reciclando! Y no solo Keiko. Acaso una nueva izquierda con Verónika o Guzmán, ya se verá. Acaso un aprismo renovado, tras lo ocurrido. ¡Todo el mundo está mudando de piel! Este es un país con prisa. Las similitudes que he señalado hacen que el keikismo no parezca tan extraño. Me resisto a pensar que mi amigo sea de esos que creen que los alemanes están destinados a ser nazis hasta el fin de los tiempos. La realidad es tan ingeniosa como la ficción y nos da lecciones, tanto a novelistas como a sociólogos. Las cosas ocurren, como decía un filósofo político que conoces y que yo no olvido, «más allá de la voluntad de los hombres».

Tu preocupación la entiendo. Pero no es ahora que la democracia sucumbe, en cambio nada me impide pensar que si aquel que gobierne, sea PPK o Keiko, no hace reformas básicas, entonces el poder legítimo colapsa en el 2021. En fin, me conoces, y lo que te digo ahora es menos para ti que para el lector que se asoma por encima de mis hombros. Soy un hombre libre de las ideologías dominantes y sin partido alguno. Pienso en el bien común. Por eso esta carta, por el peso que tiene tu opinión. La escribo con la mejor buena voluntad. La situación del Perú es frágil. Conversemos, estoy a tu disposición, y entre tanto, recibe el afecto de siempre.

Cordialmente,

Hugo Neira

Santiago de Chile, 17 de abril del 2016






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Sino se cambiar el modelo no es posible construir democracia, Los Andes de Puno


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Una carta de Hugo Neira a Vargas Llosa

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Escribe: Jorge Zavaleta Alegre | Opinión - 15:47h
FOTO:Internet
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El próximo 5 de junio, el Perú tendrá que elegir, en segunda vuelta, entre los candidatos Pedro Pablo Kuzinysnki y la hija del ex presidente Alberto Fujimori. 
La tercera fuerza según las elecciones, en primera vuelta, la tiene el Frente Amplio liderado por Verónica Mendoza, quien representa el voto de los más pobres del Perú, de los distritos más pobres del país de 31 millones de habitantes.

Una carta del escritor latinoamericano Hugo Neira al Nobel Mario Varga Llosa, con quien mantiene una antigua amistad, le acaba de escribir una carta, en la cual le expresa su discrepancia respecto al futuro de la Democracia en el Perú sino se cambia el Modelo.

La misiva tiene fecha 18 de Abril del 2016 y la segunda vuelta de las elecciones generales del Perú la candidata hija de Alberto Fujimori, preso a una condena de 25 años por violación de DDHH y otros delitos de corrupción, golpista y promotor de una Constitución ultra liberal, el Perú no podrá cambiar. Urge un cambio de Modelo, sino será el continuismo. El Mensaje de Neira es comparado con la historia de España, que si no se cambia la monarquía las consecuencias seguirán las mismas de siempre.

ESTE ES EL MENSAJE DE NEIRA “PARA NUESTRO PREMIO NOBEL¬”
“A finales de 1976, llego yo a Madrid cuando reina Juan Carlos I. Dejo el Perú de Morales Bermúdez y, en ruta hacia Francia, me detengo en la España de la Transición. Mis amigos españoles me reciben con los brazos abiertos y entro a Cambio16. Anteriormente, había combatido en el diario Madrid a Franco en vida. Esa estación fue muy feliz porque vi el nacimiento de la monarquía parlamentaria, vi cómo un pueblo ponía por encima de sus querellas el deseo de volver a la democracia. Eso me cambió por completo.

Así, en diciembre de 1976 estaba en Madrid cuando el rey decide convocar un plebiscito. Hasta ese instante seguía intacto el franquismo, las Cortes, el Poder Judicial, la ausencia total de elecciones y la prohibición penal de formar partidos. Todo eso salta por los aires en pocos meses. El rey y una persona excepcional, Adolfo Suárez, convencen a las Cortes de disolverse, aprueban la inscripción del Partido Comunista y el Partido Socialista, y el 15 de junio de 1977 las primeras elecciones en 40 años. Es la Constituyente. ¿Y quién las gana? Una derecha liberal que había aparecido tras Adolfo Suárez. Es decir, los franquistas reciclados. Ahora bien, comunistas y socialistas aceptan una monarquía parlamentaria.

El mundo está asombrado. Se esperaba para después de Franco la continuidad o la ruptura. Un régimen militar, como en Grecia, o bien el retorno a la República. En cambio fue la apertura, “una ruptura pactada”. En las ciencias políticas la llamamos Transición española. Madre de las otras, de la Argentina después de Videla, de Uruguay y Chile. La nuestra tarda. Se está prolongando excesivamente.

Este preámbulo, aunque largo, es necesario. Porque tengo un amigo, un escritor famoso, muy famoso. Lo conozco de toda mi vida, que también comienza a ser larga, y lo admiro y respeto. Y sin embargo sus opiniones me obligan a discrepar. Discrepar: es un disentimiento, un desacuerdo personal (Diccionario Julio Casares). A otra persona que no conociese la historia reciente de España, le podría pasar por alto, pero no contigo, Mario. Las transiciones tienen una lógica.

Vives en Madrid, eres amigo del rey. Y sin embargo sostienes lo siguiente: Keiko es hija de su padre; en consecuencia, en el poder va a ser dictatorial. Pero qué es esto, fatalidad genética, ¿qué? ¿Y qué hacemos ante el caso del rey Juan Carlos I, que desfranquizó a España, y no fue acaso creatura de Franco? 

No es conjetura, son los hechos. Hijo de don Juan, Conde de Barcelona, vive su infancia en Italia. ¿Y quién lo manda traer a España? El caudillo. ¿Es cierto o no que se ocupa de su formación y lo matricula en Madrid? ¿Y de adolescente, en 1954, en las academias militares? En la Infantería, en la Marina, en la Aviación. En las tres. Un golpe maestro, Franco logra un enlace nupcial de los ejércitos con la Corona. ¿Y no es cierto acaso que Franco, con un referéndum, proclama a España como un Reino? ¿Y a él, como Regente? Y en 1969, Franco hace aprobar en las Cortes la sucesión de Juan Carlos. No será su hijo carnal, pero vaya.

¿Y qué es lo que hace, ya en el trono, el joven rey? ¡Se deshace del franquismo! Pero no de la noche a la mañana. Gobierna un año y medio con los ministros franquistas. Es el periodo que los españoles llaman “Arias Navarro”. Pero visto que tiene que salvar a España de ese pasado de horror, y buscando una legitimidad por las urnas (que consigue, en 1978) halla a un hombre joven, un franquista, el secretario general del partido único, pero que no ha hecho la guerra. ¿Y qué hacen? Llaman a partidos y elecciones. Exactamente lo contrario de lo hechos por Franco que concentró toda forma de poder en su persona. Tu amigo, el rey, desfranquiza España. Y Adolfo Suárez, a quien conocí y fue un honor. Y entonces te pregunto, si desprecias a la hija del autoritario que dio el golpe de 1992, tendrías que aborrecer a tu amigo el rey, que proviene de las entretelas mismas del dictador Franco.

No te entiendo, sinceramente. Tus amigos en Madrid son gente como Rajoy, José María Aznar, gente del PP (Partido Popular). No tiene nada de malo, hombre, y son de derecha popular. 

¿Y qué crees que es Keiko Fujimori? ¡Es derecha popular! Ahora cuando llegues a Santiago, te verás con amigos tuyos, el expresidente Piñera por ejemplo. ¿No percibes que son una misma familia política? Y son los partidarios del mercado libre, etc. Y va a ser difícil que les expliques por qué te opones a que una versión —bien peruana y plebeya por cierto— de ese tipo de derecha esté ganando las elecciones peruanas.

Por mi parte he sostenido, en esta misma columna, que podría ganar Keiko, PPK o Alan García, incluso Barnechea, y el modelo liberal continuaba. Y no porque crea a fardo cerrado en el mercado, sino porque al crecer la riqueza, crece también la conciencia popular y, con ello, las izquierdas, los centros y los regímenes plurales.

Sostienes que estas elecciones legitiman el golpe de 1992. En realidad, eso ya ocurrió, en 1993, y en 1995. ¡Pero han pasado 24 años! No creo que hoy 5.9 millones de peruanos han votado para que regresen los asesinos tipo grupo Colina. Mario: ¡ha habido elecciones! Eso es lo que cuenta. Por muy poco no las hay.

Suele suceder que los acólitos de una ideología se automodifican. Los franquistas se reciclaron en la democracia. Y Santiago Carrillo y los comunistas españoles. Y, por el amor de Dios, ¿quién puso fin al comunismo soviético, sino un soviético llamado Gorbachov? ¿Y Roma no hizo suaggiornamento con Vaticano II? ¿Y los chinos después de Mao? 

¿Y sabes qué? ¡Todo el mundo en Perú se está reciclando! Y no solo Keiko. Acaso una nueva izquierda con Verónika o Guzmán, ya se verá. Acaso un aprismo renovado, tras lo ocurrido. ¡Todo el mundo está mudando de piel! Este es un país con prisa. Las similitudes que he señalado hacen que el keikismo no parezca tan extraño. 

Me resisto a pensar que mi amigo sea de esos que creen que los alemanes están destinados a ser nazis hasta el fin de los tiempos. La realidad es tan ingeniosa como la ficción y nos da lecciones, tanto a novelistas como a sociólogos. Las cosas ocurren, como decía un filósofo político que conoces y que yo no olvido, «más allá de la voluntad de los hombres».

Tu preocupación la entiendo. Pero no es ahora que la democracia sucumbe, en cambio nada me impide pensar que si aquel que gobierne, sea PPK o Keiko, no hace reformas básicas, entonces el poder legítimo colapsa en el 2021. En fin, me conoces, y lo que te digo ahora es menos para ti que para el lector que se asoma por encima de mis hombros. 

Soy un hombre libre de las ideologías dominantes y sin partido alguno. Pienso en el bien común. Por eso esta carta, por el peso que tiene tu opinión. La escribo con la mejor buena voluntad. La situación del Perú es frágil. Conversemos, estoy a tu disposición, y entre tanto, recibe el afecto de siempre.
Cordialmente,
Hugo Neira
Santiago de Chile, 17 de abril del 2016

E-mail: Telf.: +51-51-369388, +51-51-327436 | Dir.: Jr. Lima Nro. 819 Cercado - Puno, Jr. Salaverry 411 Of. 307 Plaza de Armas - Juliaca
GRUPO PUNORED S.A.C. Diario Los Andes

miércoles, 20 de abril de 2016

Entrevista de Alfonso Tealdo a Julio César Tello‏


De lectura obligatoria. Tello ganó una beca para Harvard y después se fue a Europa. En la nota cuenta que las mayores alabanzas las ha recibido de sus enemigos. Nuestro tan típico Perú. A Tealdo lo recuerdo cuando era niño y veía Panamericana TV, yo creo que recién había aprendido a leer, pero ya advertía su agudeza, su inteligencia. Es gracioso, porque en el mismo programa, que pasaban los sábados por varias horas, también aparecía César Miró y yo los confundía, los veía muy parecidos.
Hace unos años, en la PUCP, leí un texto de Marisol de la Cadena, una historiadora peruana que enseña en EEUU, donde ella contaba cómo el andino JC Tello era despreciado en su propio barrio, por su origen, su físico, su color de piel.
Disfruten esta entrevista de 1942, no tiene pierde. Entrevista publicada. en la Revista Turismo.La fuente es la página de Facebook "Rescatemos la memoria milenaria de Lima.
Jorge Zavaleta Balarezo,Universidad de Pittsburgh.
.....

Tealdo y Julio C. Tello, 

un lujo de entrevista para la eternidad

Era 1942 y el periodista desnuda la vida y sueños de uno de los intelectuales más prestigiosos de nuestro país. Hay en cada línea una verdadera obra maestra. Imposible leerlo sin ponerse de pie.
Redacción: Alfonso Tealdo Bicentenario | Publicado el: 15/04/2016 19:04
Tealdo y Julio C. Tello, un lujo de entrevista  para la eternidad
Quiero -le dije- que usted desentierre su pasado, toda su vida, como si se tratara de descubrir una momia.
Y entonces pude comprobar cuánto oro y cuánta plata había en esa tumba. Primero, fue un leve escarbar con la uña; pero después la evocación tomó el pico y la lampa del entusiasmo, y los brazos se movieron como aspas de molino, el derecho por la obra y el izquierdo por el orgullo. Y su voz fue al principiar leve como el rumor de la brisa, y después vibrante y ruidosa como el trueno. Y sus ojos dijeron: “Sapallaymi kjarin ruakuni”.
Nací -me dijo- en Huarochirí el año de 1880. Mi padre era alcalde. Tenía yo más o menos unos siete años cuando el doctor Manuel A. Muñiz, el gran alienista Director del Manicomio del Cercado, encargó a un hermano suyo que le consiguiera cráneos para su colección antropológica. En su tiendecita de coca mi padre tenía precisamente uno con un corte en la frente. Pasaron los años. Yo era empleado de la Biblioteca Nacional, y un día, curioseando libros, encontré un grueso volumen publicado por la Smithsonian Institution, y en una de sus láminas, el mismo cráneo de la tiendecita paterna. “Chancuya” decía al pie de la calavera. Chancuya, lugar de gentiles cercano a mi pueblo. Pero esa obra monumental de Mac Gee, editada en los Estados Unidos, estaba en inglés.
Libro oscuro como cuencas vacías para el joven serranito. Chancuya. ¡Ah, la tiendecita de coca, y el padre y la madre, y la tía María y el tío Belisario, y los carneros en los campos de Huarochirí! Y el frontal herido se convirtió en un valle donde los hombres trabajan y parten leña y son pastores y son felices. Y el corazón del empleadito no pudo más:
- Mi amigo José Arce Dávila, entonces, me tradujo la obra, y yo me dediqué a estudiar esas cosas. Tenía ambición de muchacho, y al llegar las vacaciones, fui a Huarochirí y realicé mi primera expedición.
Hacia Lima
La tía María había sido empleada de la familia Pardo. Al regresar a Huarochirí llevó ideas nuevas, y soñaba con indios altos, rubios y de azules ojos.
-Era una eugenista y quería que todos los serranos se casaran con “gente superior”, no con cholitos retacos; y creía que sólo por la educación se alcanzaba la felicidad. Quiso educar, pues, a toda mi familia y un día me tocó el turno de venir a Lima. “Tú no vas”, dijo mi madre. “Julio va”, dijo mi padre. De esto hace cincuenta años. Salí sobre una mulita, y en el zaguán de la casa -no lo puedo olvidar- mi tío Belisario le dijo a mi padre: “Vamos a tomar esta copita por el porvenir de Julio para que algún día, educándose, haga bien a su pueblo y a su país”.
Sí, de eso hace cincuenta años. Ahora hay plata erizada en el pelo del eminente arqueólogo peruano, y se ha cumplido el brindis. Su nariz recuerda al búho muchic que toca la flauta, y en su rostro ya están definidos los rasgos como en una escultura de Chavín.
-Después de los años vividos, creo que mi tía María sufría de un error. Todo no consiste en educar, pues yo pienso que la educación no da mucho al hombre. La felicidad no sólo está en los libros sino en un conjunto de pequeños placeres, como los que en mi niñez me brindaba el ambiente de Huarochirí. A veces pienso, por eso, que más felicidad habría sido manteniéndome en la sierra misma, donde no tenía grandes comodidades, pero sí una vida sencilla llena de cosas agradables…
Sí, ya había sido aceptada y resuelta la idea de tía María, pero ¿cómo iba a sostenerse en Lima el chiquillo de 11 años de edad? Muchos carneros habían perecido.
-Entonces mis padres decidieron vender la chafalonía heredada, recuerdos de familia que se hallaban escondidos bajo el trigo. Los adornos de plata fueron vendidos al peso, y a mí me dio pena. Pero sirvieron para traerme a Lima. Al entrar por Barbones, me encantaron dos figuras de soldados tocando la trompeta.
Estaban tocando la marcha de su porvenir. “Sapallaymi kjarin ruakuni”.
En la casa del peluquero
Recostado en su asiento giratorio, el doctor Julio C. Tello me está hablando de su infancia. Sus piernas no tocan el suelo y se balancean en el aire como péndulos de un reloj evocativo. Y detrás de los cristales reductores, sus ojos se achican mucho más.
-Mi padre me entregó a la esposa de un peluquero en el Cercado y le asignó seis soles al mes para que me diera de todo. Fui casi un sirviente, pues tuve que lavar ropa y hacer otros menesteres domésticos. Cuando, al mes, regresó mi padre, le dije: “Papá: tú pagas seis soles y sin embargo tengo que lavar medias de otros”. “No importa, hijito -me contestó-, algún día ellos te lavarán a ti las medias”. Y así fue…
Pero pronto el serranito quejumbroso despierta a la realidad, y allá, en los Barrios Bajos, arrastra tranvías descompuestos con zambitos criollos tiernos, se baña en el Martinete, roba abridores y uvas en las huertas del Cercado y sus hombros cargan a un Señorcito de los Milagros. Y el chisporroteo de las luces y el estampido de los cohetes de los fuegos artificiales llenan de alegría y de optimismo a su alma. Julio C. Tello ya está sumergido: es miembro del Batallón “Cuchara”. En el colegio de Osma, sin embargo, ocupa la banca de los cholitos, al lado de Próspero Suyo, el sirviente del cura de Santa Clara; y al mirar la de los blanquitos, sabe Dios en qué piensa. A lo mejor, y con los puños cerrados: “Sapallaymi kjarin ruakuni”.
Su primera expedición
Estamos en la Rotonda de Paracas, en el Museo de Antropología de Magdalena Vieja. En los escaparates se yerguen, por milagro de la Arqueología, las momias que durmieron siglos de siglos en la falda del Cerro Colorado, y que ahora, revestidas de yeso y de color se presentan como orgullosos maniquíes de una raza fuerte que tuvo raro esplendor. Y sus mantos anteriores a la era Cristiana, son magníficos esfuerzos de eternidad en la gracia de sus bordados y en su arco iris indeleble.
Y junto a vicuñas panzonas y de atentas orejas verticales, me dijo el doctor Tello:
-Tenía ambición de muchacho, y al llegar las vacaciones fui a Huarochirí y realicé mi primera expedición, en busca de cráneos trepanados. La hice con 25 libras y auxiliado por un secretario y otro compañero, quienes se embriagaron en el primer pueblo. Conocí por entonces a José Sebastián Barranca, un hombre de sabiduría muy discutida. Me acerqué a él y aprendí mucho, pues siembre buscaba hechos y planteaba problemas. Una vez, estaba con él en La Punta y me dijo señalando la playa: “Mira, ¡si algún día se hiciera un estudio de estas conchitas!”. Cursaba yo los últimos años de Instrucción Médica…
Peripecias
Ya es estudiante de Medicina y muy claramente ve el ideal de su vida: estudiar el pasado remoto de su país.
-Cierta vez, en una de mis correrías por los cementerios de Sunicancha, allí como a las tres de la tarde en dirección a Huarochirí. Montado sobre una mula con sus alforjas repletas de cráneos, llegué hasta un río que estaba muy cargado, pues había llovido mucho. A la mitad del puentecito, la bestia metió las patas entre dos palos, y así se quedó, inmóvil. Vi la muerte. Por delante, la cabeza del animal; detrás, sus ancas; y a uno y otro lado, cráneos y cráneos. Abajo, el tumulto de las aguas. Vi la muerte, y me puse a rezar. Yo nunca había rezado. Y la mula comenzó a quejarse, hasta que al fin sacó una pata y después la otra, y entonces besé al noble bruto.
Y los cráneos indiferentes, siguieron su camino. Y las aguas también.
-Por aquella misma época yo vivía en un cuartito de callejón en la calle de Comesebo. Acababa de traer sobre unos burros un cargamento de momias y cráneos que los vendedores del Mercado confundieron con aclamación, y de allí data mi amistad con los doctores Guillermo Gastañeta y Leónidas Avendaño.
Un oscuro estudiante de Medicina, “habitué” de cementerios, atrae quesos y sandías. En mi cuarto, como estaban húmedos los fardos, los abrí para que se orearan por la noche. Por la ventana del techo, sin embargo, me había espiado un muchacho. ¡Y cayó la policía! El escándalo fue tremendo: ¡se había descubierto un “crimen”! El comisario me hizo multitud de preguntas y terminé en el calabozo. Felizmente…
Es verdad, pues, cuando él dice que nunca ha necesitado de la propaganda. Oídlo:
-Yo soy producto de mis enemigos. Las más grandes alabanzas de mi vida a ellos se las debo. Me han ayudado mucho. Nadie se habría ocupado de mi persona sin sus pequeños celos. Yo les estoy profundamente agradecido.
Y un Dios de piedra del antiguo Perú, ante nosotros, sentenció: “Sapallaymi kjarin ruakuni”.
Anunciación
Sentado sobre la piedra del reconstruido templo de Nepeña, en el patio del Museo de Antropología, continúa su discurso el doctor Tello:
-Desde la iniciación de mi carrera tuve la firme intención de estudiar las enfermedades existentes en el Antiguo Perú. Me guiaban las sombras tutelares de mi padre, de mi madre y de mi tía; y me parecía oír sus voces: “¡no hagas eso!”, “¿por qué no haces esto?”. Y yo obedecía como cuando era pastorcillo. Mi tesis fue “La antigüedad de la Sífilis en el Perú”. La hice a base de las lesiones que presentaban los huesos y de las huellas de intervenciones quirúrgicas. Fue aprobada por la atención pública del país hacia 1908:
-Los jóvenes de mayor brillo, por entonces, eran Víctor Andrés Belaunde, Oscar Miro Quesada, Juan Bautista de Lavalle, José de la Riva Agüero, Pedro Oliveira, José Gálvez y otros más. Era Ministro de Educación un hombre joven, Manuel Vicente Villarán, y la publicación de mi tesis coincidió con la de la obra “El Perú contemporáneo” de Francisco García Calderón. Toda la intelectualidad peruana le ofreció un banquete en el “Maury” y a ese agasajo asistieron también los maestros Alejandro Deustua y Ricardo Palma. El tradicionista me tenía cobijado en su casa. Un día, almorzando, me dijo: “No deje, Tello, de tomar su “ticket”. “¿Qué voy a hacer allí?, le respondí. Don Ricardo insistió: “No; ¡compre usted su boleto y vaya!”.
Y fueron.
-Fuimos al “Maury” y tomé asiento en una de las últimas mesitas, al lado de Valdizán. Comenzaron los discursos, y le tocó el turno de hablar a don Ricardo Palma. ¡Fue como si se hubiera caído el techo! Dijo que en la primera fila de la generación actual se encontraban tres jóvenes: Francisco García Calderón, José de la Riva-Agüero y ¡Julio C. Tello! Todos se quedaron espantados y yo tuve deseos de enterrarme como una momia…
Al día siguiente, en la casa del gran arqueólogo de nuestras tradiciones, el todavía estudiante de medicina avergonzado y agradecido no supo qué responder al “que hay de nuevo” de don Ricardo. Pero estaba en marcha el “Sapallaymi kjarin ruakuni”.
Estados Unidos, Europa
-Como mi cuarto ya estaba repleto de momias y cráneos, otros llevé a una habitación que me había cedido don Ricardo en la biblioteca. Un día los estaba estudiando, cuando el Director me presentó a Reinch, profesor de Wisconsin, y a Holmes, de Coolidge, llevados a la biblioteca, a su paso por Lima, por don Antonio Miro Quesada. Ese señor, me dijo al salir: “Jovencito, voy a hacer algo para que estos gringos le ayuden en su carrera”. Un día, recibí un catálogo de Harvard y el anuncio de una beca para estudiar allí. Y así fue como marché a los Estados Unidos. Conseguí luego mi traslado a Europa, me casé en Inglaterra y estuve seis años en Alemania. Traté a numerosos hombres de ciencia, entre ellos, Seler, von Luschan, Birchow, Rivet y Bandelier.
Y nunca fue más encantador el balido de las ovejas de Huarochirí. “Sapallaymi kjarin ruakuni”.
La obra
Hemos dejado el Museo y ahora estamos en el terreno anexo que ha donado al doctor Tello el señor Germán Luna Iglesias, propietario de la antigua Hacienda “La Cueva”. Y a esta tierra abrupta y desolada la mira con alegría, y con entusiasmo se ensucia los zapatos como si todavía fue el lejano palomilla del Martinete. Y es que la ve convertida en esmerados pabellones, guardando para siempre los mejores testimonios de la civilización antigua. Al fondo, un depósito y en él miles de cráneos y cientos de fardos, como de papas, pero de momias. Momias acurrucadas durante milenios y que en la oscuridad atesoran los siete colores de este mundo. Como si fueran del arco iris del cielo, que nunca envejece.
Su primera expedición, ¿y las demás?
-Han sido muchas. En total, unas veinticinco importantes. En 1913 fui al sur del Perú, Puno, Cusco y después Nazca. Dos años más tarde exploré la región comprendida entre Paita y el Pongo de Manseriche. En 1919 hice otra, patrocinada por don Javier Prado, hacia Áncash, Chavín y Huari. En 1925 descubrí las ruinas de Paracas, y en 1937 viajé por el Marañón.
En la actualidad, el doctor Tello está acumulando datos e informaciones históricas sobre una región todavía no explorada: la comprendida entre el Apurímac y el Urubamba, un poco al sur de Machu Picchu.
-Saldré -me dice- el 15 de julio para practicar un corte arqueológico desde la costa de Pisco hasta Paucartambo, atravesando por el Cusco. Mi afán es explorar los sitios arqueológicos de Salkantay, Ninantay, y conocer a fondo la vieja Civilización de los Chankas. Haré el viaje por cuenta de “The Viking Fund Inc” que ha botado con ese objeto una apreciable suma que ¡jamás imaginé llegaría a manejar!
“Sapallaymi kjarin ruakuni”
En Inka Wasi, las seis de la mañana y el automóvil listo para el viaje a Pachacámac. Ya iba a partir el doctor Tello. Como solía hacer Clemenceau, duerme por etapas y se levanta muy temprano.
Miraflores, Barranco, Chorrillos. El indio de la antigüedad no conoció la rueda -quizás porque amó verticalmente a la tierra y quiso ser como la planta, enamorada del Sol-, pero este chofer andino que conduce es experto y arriesgado en el volante como un corredor de Indianápolis. Pasamos por Armatambo:
-Aquí almorzó Hernando Pizarro -según refiere el cronista Estete- en su viaje a Pachacámac.
Avanzamos por la pista, que más o menos sigue el trazo del Camino de los Incas. Arenas, y a lo lejos, intermitente, estalla en espuma un mar embravecido. De vez en cuando, algunos pinos heroicos, y el veloz desfile de las señales amarillas que indican las distancias vencidas. Y son como el trabajo realizado: “La Antigüedad de la Sífilis en el Perú”, “El Uso de las Cabezas Momificadas en el Arte Antiguo Peruano”, “Wiracocha”, “Antiguo Perú”, “El Origen de las Civilizaciones Antiguas”, “Anáhuac”. Y ahora:
-Pronto publicaré una “Introducción al Estudio de la Civilización de Paracas”, primer volumen de un material fantástico y obra patrocinada por el “Institute of Andean Researge”.
A la vista, el Templo del Sol. Unos cuarenta obreros están removiendo estos médanos que ocultan a la ciudad sagrada. Avanza, en cuarto creciente, la reconstrucción del Templo de la Luna. Ya está asomando su faz la muy antigua piedra labrada del edificio, y en las plataformas superiores, como ojos de la eternidad, nos miran los nichos de los lejanos muertos. Pasamos por sus corredores y observamos el agua verde esmeralda de los arcaicos pozos. Y el doctor Tello me dijo con ira:
-Este es el único Perú cierto y verdadero, un Perú con sus indios y sus huacos. Debemos amar la tierra donde Dios los arrojó.
“Tierra: desde el fondo de ti y arrodillado,
un indio triste, como yo, nos mira”.
Pasó una anciana mujer y él la llamó:
-¿Cómo estás, mamita?
-El paludismo, taita.
-¿Tienes huevos que me vendas?
-Como no, taita.
Y fue a su choza y en una canasta trajo ocho huevos. Y mientras el doctor Tello los llevaba a su automóvil, le pregunté a la buena mujer:
-¿Cómo se dice en quechua “solo me hice hombre”?
- Sapallaymi kjarin ruakuni, señor.
-Y sonrío con frío en las mejillas oscuras.
Entrevista de Alfonso Tealdo.
*Publicada en la revista “Turismo” en mayo de 1942.
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