Papel de Arbol

jueves, 22 de julio de 2021

DESDE LAS ALTURAS DE MACHU PICCHU, Poesía-Música-Historia del Futuro. Jorge Zavaleta Alegre.

 

    FOTO  UNESCO-BID-DIARIO16, JULIO 2021.


Desde las alturas de Machu Picchu, después de un siglo de su descubrimiento a los ojos del mundo, se constata que la pobreza sigue siendo el principal denominador de la mayoría de los habitantes del mágico Cuzco. 

Junto con  Pablo Neruda, la gente se pregunta: ¿Piedra sobre piedra/el hombre dónde estuvo?. 

Y desde la misma montaña desde se mira la ceja de la amazonia,  preguntamos a Gheorghe Zamfir, (1943, Rumania)  músico virtuoso en la flauta de pan (zampoña), quien reitera su amor por el Perú y su crítica  a los gobernantes alejados del  cantar de sus pueblos. 

https://www.youtube.com/watch?v=UXhWBDfqyqU



Décadas atrás,  un proyecto de rescate del Centro Histórico de la Ciudad Imperial - a cargo del Centro Bartolomé de las Casas, con la documentación municipalidad y los recursos financieros del canje de deuda de Italia - evitó la ruina total de las principales casonas, que muchos turistas aún no perciben porque las puertas de esos conventillos permanecen cerradas, y sus ocupantes transcurren en la penumbra.

Más allá de esas céntricas manzanas urbanizadas por los primeros conquistadores españoles, el drama se extiende a la margen derecha del Huatanay, río que en las épocas de lluvia arrasa puentes y viviendas de pobladores que viven entre montañas de residuos sólidos, no obstante la prédica ecológica de las autoridades públicas.

Inventarios de diferente procedencia coinciden que el turismo puede ser una bendición para acabar o aumentar la marginalidad. En el Valle de Urubamba donde se ha concentrado la inversión privada en hotelería, no existen mayores oportunidades para los agricultores y artesanos.

Los recursos del canon minero y los llamados presupuestos descentralizadas y participatorios no han incidido en mejores condiciones para los habitantes de las provincias altas. El turismo rural comunitario solo es un enunciado. No existen esfuerzos de planificación y concertación públicos-privados para generar nuevos destinos turísticos, tales como Choquequirao y Quillabamba al norte y Andahuaylillas o Pacaritambo al sur.

El valor de Machu Picchu será relativo, conforme pasen los años. Gracias al desarrollo de la comunicación virtual, esta maravilla arqueológica no requiere ya de una visita in situ. El Turismo en tiempos modernos tampoco se centraliza en un solo lugar. 

Desde esta perspectiva, la integración de UNASUR, es clave. El número de turistas de Europa y EEUU se reducirá porque esa parte del mundo atraviesa por severas crisis. 

La nueva oportunidad está en los nuevos destinos turísticos, considerando al Perú como un todo, articulado a los países vecinos. En este sentido la OGD Cusco, nos ofrece lecciones a seguir y aprender.

El circuito del Norte peruano, que incluye Trujillo, Chiclayo, Cajamarca, Chachapoyas, Tarapoto, demanda creatividad para convocar a ecuatorianos y colombianos. Ancash, Huánuco, Ucayali y Loreto pueden acercarse mejor a las fronteras norte y centro del Brasil. El sur peruano (Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua, Tacna) a Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay. Lima, tiene sus propios mecanismos como capital, pero no puede seguir absorbiendo, irracionalmente, los recursos generados por las otras regiones.

El turismo interno, con una economía inclusiva, será en el futuro el gran sostén del desarrollo nacional. Impulso a la empresa familiar, mejores canales para el flujo de las remesas del Norte y promoción de las industrias culturales (cine, música, danzas, gastronomía, prensa libre y creativa) son elementos muy bien aprovechados en otras latitudes.

 

https://www.youtube.com/watch?v=UXhWBDfqyqU

Pablo Neruda, a Machu Picchu.


I


Del aire al aire, como una red vacía,
iba yo entre las calles y la atmósfera, llegando y despidiendo,
en el advenimiento del otoño la moneda extendida
de las hojas, y entre la primavera y las espigas,
lo que el más grande amor, como dentro de un guante
que cae, nos entrega como una larga luna.

(Días de fulgor vivo en la intemperie
de los cuerpos: aceros convertidos
al silencio del ácido:
noches desdichadas hasta la última harina:
estambres agredidos de la patria nupcial.)

Alguien que me esperó entre los violines
encontró un mundo como una torre enterrada
hundiendo su espiral más abajo de todas
las hojas de color de ronco azufre:
más abajo, en el oro de la geología,
como una espada envuelta en meteoros,
hundí la mano turbulenta y dulce
en lo más genital de lo terrestre.

Puse la frente entre las olas profundas,
descendí como gota entre la paz sulfúrica,
y, como un ciego, regresé al jazmín
de la gastada primavera humana.

II

Si la flor a la flor entrega el alto germen
y la roca mantiene su flor diseminada
en su golpeado traje de diamante y arena,
el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge
en los determinados manantiales marinos
y taladra el metal palpitante en sus manos.
Y pronto, entre la ropa y el humo, sobre la mesa hundida,
como una barajada cantidad, queda el alma:
cuarzo y desvelo, lágrimas en el océano
como estanques de frío: pero aún
mátala y agonízala con papel y con odio,
sumérgela en la alfombra cotidiana, desgárrala
entre las vestiduras hostiles del alambre.

No: por los corredores, aire, mar o caminos,
quién guarda sin puñal (como las encarnadas
amapolas) su sangre? La cólera ha extenuado
la triste mercancía del vendedor de seres,
y, mientras en la altura del ciruelo, el rocío
desde mil años deja su carta transparente
sobre la misma rama que lo espera, oh corazón, oh frente triturada
entre las cavidades del otoño.
Cuántas veces en las calles del invierno de una ciudad o en
un autobús o un barco en el crepúsculo, o en la soledad
más espesa, la de la noche de fiesta, bajo el sonido
de sombras y campanas, en la misma gruta del placer humano,
me quise detener a buscar la eterna veta insondable
que antes toqué en la piedra o en el relámpago que el beso desprendía.

(Lo que en el cereal como una historia amarilla
de pequeños pechos preñados va repitiendo un número
que sin cesar es ternura en las capas germinales,
y que, idéntica siempre, se desgrana en marfil
y lo que en el agua es patria transparente, campana
desde la nieve aislada hasta las olas sangrientas.)

No pude asir sino un racimo de rostros o de máscaras
precipitadas, como anillos de oro vacío,
como ropas dispersas hijas de un otoño rabioso
que hiciera temblar el miserable árbol de las razas asustadas.

No tuve sitio donde descansar la mano
y que, corriente como agua de manantial encadenado,
o firme como grumo de antracita o cristal,
hubiera devuelto el calor o el frío de mi mano extendida.
Qué era el hombre? En qué parte de su conversación abierta
entre los almacenes de los silbidos, en cuál de sus movimientos metálicos
vivía lo indestructible, lo imperecedero, la vida?

III

El ser como el maíz se desgranaba en el incansable
granero de los hechos perdidos, de los acontecimientos
miserables, del uno al siete, al ocho,
y no una muerte, sino muchas muertes llegaba a cada uno:
cada día una muerte pequeña, polvo, gusano, lámpara
que se apaga en el lodo del suburbio, una pequeña muerte de alas gruesas
entraba en cada hombre como una corta lanza
y era el hombre asediado del pan o del cuchillo,
el ganadero: el hijo de los puertos, o el capitán oscuro del arado,
o el roedor de las calles espesas:

todos desfallecieron esperando su muerte, su corta muerte diaria:
y su quebranto aciago de cada día era
como una copa negra que bebían temblando.

IV

La poderosa muerte me invitó muchas veces:
era como la sal invisible en las olas,
y lo que su invisible sabor diseminaba
era como mitades de hundimientos y altura
o vastas construcciones de viento y ventisquero.

Yo al férreo vine, a la angostura
del aire, a la mortaja de agricultura y piedra,
al estelar vacío de los pasos finales
y a la vertiginosa carretera espiral:
pero, ancho mar, oh muerte!, de ola en ola no vienes,
sino como un galope de claridad nocturna
o como los totales números de la noche.

Nunca llegaste a hurgar en el bolsillo, no era
posible tu visita sin vestimenta roja:
sin auroral alfombra de cercado silencio:
sin altos enterrados patrimonios de lágrimas.

No pude amar en cada ser un árbol
con su pequeño otoño a cuestas (la muerte de mil hojas)
todas las falsas muertes y las resurrecciones
sin tierra, sin abismo:
quise nadar en las más anchas vidas,
en las más sueltas desembocaduras,
y cuando poco a poco el hombre fue negándome
y fue cerrando paso y puerta para que no tocaran
mis manos manantiales su inexistencia herida,
entonces fui por calle y calle y río y río,
y ciudad y ciudad y cama y cama,
y atravesó el desierto mi máscara salobre,
y en las últimas casas humilladas, sin lámpara, sin fuego,
sin pan, sin piedra, sin silencio, solo,
rodé muriendo de mi propia muerte.

V

No eras tú, muerte grave, ave de plumas férreas,
la que el pobre heredero de las habitaciones
llevaba entre alimentos apresurados, bajo la piel vacía:
era algo, un pobre pétalo de cuerda exterminada:
un átomo del pecho que no vio al combate
o el áspero rocío que no cayó en la frente.
Era lo que no pudo renacer, un pedazo
de la pequeña muerte sin paz ni territorio:
un hueso, una campana que morían en él.
Yo levanté las vendas del yodo, hundí las manos
en los pobres dolores que mataban la muerte,
y no encontré en la herida sino una racha fría
que entraba por los vagos intersticios del alma.

VI

Entonces en la escala de la tierra he subido
entre la atroz maraña de las selvas perdidas
hasta ti, Macchu Picchu.
Alta ciudad de piedras escalares,
por fin morada del que lo terrestre
no escondió en las dormidas vestiduras.
En ti, como dos líneas paralelas,
la cuna del relámpago y del hombre
se mecían en un viento de espinas.

Madre de piedra, espuma de los cóndores.

Alto arrecife de la aurora humana.

Pala perdida en la primera arena.

Ésta fue la morada, éste es el sitio:
aquí los anchos granos del maíz ascendieron
y bajaron de nuevo como granizo rojo.

Aquí la hebra dorada salió de la vicuña
a vestir los amores, los túmulos, las madres,
el rey, las oraciones, los guerreros.

Aquí los pies del hombre descansaron de noche
junto a los pies del águila, en las altas guaridas
carniceras, y en la aurora
pisaron con los pies del trueno la niebla enrarecida,
y tocaron las tierras y las piedras
hasta reconocerlas en la noche o la muerte.

Miro las vestiduras y las manos,
el vestigio del agua en la oquedad sonora,
la pared suavizada por el tacto de un rostro
que miró con mis ojos las lámparas terrestres,
que aceitó con mis manos las desaparecidas
maderas: porque todo, ropaje, piel, vasijas,
palabras, vino, panes,
se fue, cayó a la tierra.

Y el aire entró con dedos
de azahar sobre todos los dormidos:
mil años de aire, meses, semanas de aire,
de viento azul, de cordillera férrea,
que fueron como suaves huracanes de pasos
lustrando el solitario recinto de la piedra.

VII

Muertos de un solo abismo, sombras de una hondonada,
la profunda, es así como al tamaño
de vuestra magnitud
vino la verdadera, la más abrasadora
muerte y desde las rocas taladradas,
desde los capiteles escarlata,
desde los acueductos escalares
os desplomasteis como en un otoño
en una sola muerte.
Hoy el aire vacío ya no llora,
ya no conoce vuestros pies de arcilla,
ya olvidó vuestros cántaros que filtraban el cielo
cuando lo derramaban los cuchillos del rayo,
y el árbol poderoso fue comido
por la niebla, y cortado por la racha.

Él sostuvo una mano que cayó de repente
desde la altura hasta el final del tiempo.
Ya no sois, manos de araña, débiles
hebras, tela enmarañada:
cuanto fuisteis cayó: costumbres, sílabas
raídas, máscaras de luz deslumbradora.

Pero una permanencia de piedra y de palabra:
la ciudad como un vaso se levantó en las manos
de todos, vivos, muertos, callados, sostenidos
de tanta muerte, un muro, de tanta vida un golpe
de pétalos de piedra: la rosa permanente, la morada:
este arrecife andino de colonias glaciales.

Cuando la mano de color de arcilla
se convirtió en arcilla, y cuando los pequeños párpados se cerraron
llenos de ásperos muros, poblados de castillos,
y cuando todo el hombre se enredó en su agujero,
quedó la exactitud enarbolada:
el alto sitio de la aurora humana:
la más alta vasija que contuvo el silencio:
una vida de piedra después de tantas vidas.

VIII

Sube conmigo, amor americano.
Besa conmigo las piedras secretas.
La plata torrencial del Urubamba
hace volar el polen a su copa amarilla.

Vuela el vacío de la enredadera,
la planta pétrea, la guirnalda dura
sobre el silencio del cajón serrano.
Ven, minúscula vida, entre las alas
de la tierra, mientras -cristal y frío, aire golpeado -
apartando esmeraldas combatidas,
oh agua salvaje, bajas de la nieve.

Amor, amor, hasta la noche abrupta,
desde el sonoro pedernal andino,
hacia la aurora de rodillas rojas,
contempla el hijo ciego de la nieve.

Oh, Wilkamayu de sonoros hilos,
cuando rompes tus truenos lineales
en blanca espuma, como herida nieve,
cuando tu vendaval acantilado
canta y castiga despertando al cielo,
qué idioma traes a la oreja apenas
desarraigada de tu espuma andina?

Quién apresó el relámpago del frío
y lo dejó en la altura encadenado,
repartido en sus lágrimas glaciales,
sacudido en sus rápidas espadas,
golpeando sus estambres aguerridos,
conducido en su cama de guerrero,
sobresaltado en su final de roca?

Qué dicen tus destellos acosados?
Tu secreto relámpago rebelde
antes viajó poblado de palabras?
Quién va rompiendo sílabas heladas,
idiomas negros, estandartes de oro,
bocas profundas, gritos sometidos,
en tus delgadas aguas arteriales?

Quién va cortando párpados florales
que vienen a mirar desde la tierra?
Quién precipita los racimos muertos
que bajan en tus manos de cascada
a desgranar su noche desgranada
en el carbón de la geología?

Quién despeña la rama de los vínculos?
Quién otra vez sepulta los adioses?

Amor, amor, no toques la frontera,
ni adores la cabeza sumergida:
deja que el tiempo cumpla su estatura
en su salón de manantiales rotos,
y, entre el agua veloz y las murallas,
recoge el aire del desfiladero,
las paralelas láminas del viento,
el canal ciego de las cordilleras,
el áspero saludo del rocío,
y sube, flor a flor, por la espesura,
pisando la serpiente despeñada.

En la escarpada zona, piedra y bosque,
polvo de estrellas verdes, selva clara,
Mantur estalla como un lago vivo
o como un nuevo piso del silencio.

Ven a mi propio ser, al alba mía,
hasta las soledades coronadas.
El reino muerto vive todavía.

Y en el Reloj la sombra sanguinaria
del cóndor cruza como una nave negra.

IX

Águila sideral, viña de bruma.
Bastión perdido, cimitarra ciega.
Cinturón estrellado, pan solemne.
Escala torrencial, párpado inmenso.
Túnica triangular, polen de piedra.
Lámpara de granito, pan de piedra.
Serpiente mineral, rosa de piedra.
Nave enterrada, manantial de piedra.
Caballo de la luna, luz de piedra.
Escuadra equinoccial, vapor de piedra.
Geometría final, libro de piedra.
Témpano entre las ráfagas labrado.
Madrépora del tiempo sumergido.
Muralla por los dedos suavizada.
Techumbre por las plumas combatida.
Ramos de espejo, bases de tormenta.
Tronos volcados por la enredadera.
Régimen de la garra encarnizada.
Vendaval sostenido en la vertiente.
Inmóvil catarata de turquesa.
Campana patriarcal de los dormidos.
Argolla de las nieves dominadas.
Hierro acostado sobre sus estatuas.
Inaccesible temporal cerrado.
Manos de puma, roca sanguinaria.
Torre sombrera, discusión de nieve.
Noche elevada en dedos y raíces.
Ventana de las nieblas, paloma endurecida.
Planta nocturna, estatua dc los truenos.
Cordillera esencial, techo marino.
Arquitectura de águilas perdidas.
Cuerda del cielo, abeja de la altura.
Nivel sangriento, estrella construida.
Burbuja mineral, luna de cuarzo.
Serpiente andina, frente de amaranto.
Cúpula del silencio, patria pura.
Novia del mar, árbol de catedrales.
Ramo de sal, cerezo de alas negras.
Dentadura nevada, trueno frío.
Luna arañada, piedra amenazante.
Cabellera del frío, acción del aire.
Volcán de manos, catarata oscura.
Ola de plata, dirección del tiempo.

X

Piedra en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?
Fuiste también el pedacito roto
de hombre inconcluso, de águila vacía
que por las calles de hoy, que por las huellas,
que por las hojas del otoño muerto
va machacando el alma hasta la tumba?
La pobre mano, el pie, la pobre vida...
Los días de la luz deshilachada
en ti, como la lluvia
sobre las banderillas de la fiesta,
dieron pétalo a pétalo de su alimento oscuro
en la boca vacía?
Hambre, coral del hombre,
hambre, planta secreta, raíz de los leñadores,
hambre, subió tu raya de arrecife
hasta estas altas torres desprendidas?

Yo te interrogo, sal de los caminos,
muéstrame la cuchara, déjame, arquitectura,
roer con un palito los estambres de piedra,
subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.

Macchu Picchu, pusiste
piedra en la piedra, y en la base, harapos?
Carbón sobre carbón, y en el fondo la lágrima?
Fuego en el oro, y en él, temblando el rojo
goterón de la sangre?
Devuélveme el esclavo que enterraste!
Sacude de las tierras el pan duro
del miserable, muéstrame los vestidos
del siervo y su ventana.
Dime cómo durmió cuando vivía.
Dime si fue su sueño
ronco, entreabierto, como un hoyo negro
hecho por la fatiga sobre el muro.
El muro, el muro! Si sobre su sueño
gravitó cada piso de piedra, y si cayó bajo ella
como bajo una luna, con el sueño!
Antigua América, novia sumergida,
también tus dedos,
al salir de la selva hacia el alto vacío de los dioses,
bajo los estandartes nupciales de la luz y el decoro,
mezclándose al trueno de los tambores y de las lanzas,
también, también tus dedos,
los que la rosa abstracta y la línea del frío, los
que el pecho sangriento del nuevo cereal trasladaron
hasta la tela de materia radiante, hasta las duras cavidades,
también, también, América enterrada, guardaste en lo más bajo
en el amargo intestino, como un águila, el hambre?

XI

A través del confuso esplendor,
a través de la noche de piedra, déjame hundir la mano
y deja que en mí palpite, como un ave mil años prisionera
el viejo corazón del olvidado!
Déjame olvidar hoy esta dicha, que es más ancha que el mar,
porque el hombre es más ancho que el mar y que sus islas,
y hay que caer en él como en un pozo para salir del fondo
con un ramo de aguas secretas y de verdades sumergidas.
Déjame olvidar, ancha piedra, la proporción poderosa,
la trascendente movida, las piedras del panal,
y de la escuadra déjame hoy resbalar
la mano sobre la hipotenusa de áspera sangre y silicio.
Cuando, como una herradura de élitros rojos, el cóndor furibundo
me golpea las sienes en el orden del vuelo
y el huracán de plumas carniceras barre el polvo sombrío
de las escalinatas diagonales, no veo la bestia veloz,
no veo el ciego ciclo de sus barras,
veo el antiguo ser, servidor, el dormido
en los campos, veo el cuerpo, mil cuerpos, un hombre, mil mujeres,
bajo la racha negra, negros de lluvia y noches,
con la piedra pesada de la estatua:
Juan Cortapiedras, hijo de Wiracocha,
Juan Comefrío, hijo de estrella verde,
Juan Piesdescalzos, nieto de la turquesa,
sube a nacer conmigo, hermano.

XII

Sube a nacer conmigo, hermano.
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.

A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.

Dadme el silencio, el agua, la esperanza.

Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.

Apegadme los cuerpos como imanes.

Acudid a mis venas y a mi boca.

Hablad por mis palabras y mi sangre


miércoles, 21 de julio de 2021

MARYLAND Y LA ECOLOGIA EN AMERICA


 


Jorge Zavaleta Alegre. 

La tierra es menos verde y más negra. El presidente de los EEUU, Joe Biden,  ha iniciado  la administración de su país dando prioridad   a las crisis climáticas y de biodiversidad,  tratando de brindar alivio a las comunidades más afectadas, que sin duda son las de menos ingresos y habitan zonas geográficas más vulnerables.

Reconocidos estudios de arquitectura destacan la importancia de los jardines verticales, como la tendencia urbanística más ecológica. No solo tienen una apariencia artística que destaca por su belleza, sino que además presentan muchas ventajas medioambientales.

Los programas de Sierra Verde,   comienzan su trabajo con las preciadas tierras públicas, de las cuales solo el 12 por ciento están protegidas actualmente.

Los científicos afirman que para detener estas crisis duales y preservar el agua limpia, el aire limpio y estabilizar nuestro clima,  se necesita proteger el 30 por ciento de las tierras y aguas de los EE. UU que son  espacios frágiles al finalizar  la década pasada.

Es muy importante la reciente decisión para dar una pausa sobre el nuevo arrendamiento de petróleo y gas en tierras públicas, responsables de la cuarta parte de las emisiones climáticas de este país continente. 

Se suman a los objetivos de organizaciones como Sierra Verde, la experiencia de Jacqueline Goodall,  alcaldesa de la pequeña ciudad de Forest Heights, en Maryland.

Ella con la ayuda de los alumnos de la única escuela plantó en una zona urbana más de 1.100 árboles desde 2008. Ese bosque pudo crecer en diversos espacios  con el apoyo de la comunidad, de su principal universidad pública y una escuela para niñas y niños, ubicada en un área proclive a inundaciones.

Forest Heights,  la ciudad de 2 mil 400 habitantes,  no está muy lejos de Washington, D.C, muy a pesar de su nombre no era una comunidad llena de árboles.

La NASA  ayuda a comprender mejor el estado de los bosques del planeta. Los estudios de la deforestación y los incendios están cambiando la forma de como se ve el planeta desde el espacio. Las zonas urbanas, con los cambios ambientales han minado la resistencia de los árboles a la sequía. Los efectos en la salud humana de la contaminación del aire se calculan  aproximadamente en más de siete mil millones de dólares al año.

Mundo Verde  señala que los Árboles salvan 850 vidas al año en EE.UU. gracias a la eliminación de contaminación. Eso es importante para casi 80 por ciento de los estadounidenses que viven en áreas urbanas y que dependen de los beneficios ecológicos, económicos y de salud que ofrecen los árboles.

Para detener estas crisis y preservar el agua limpia, el aire limpio y estabilizar el clima, ya están en marcha  promesas audaces de acción climática impactante.

La migración no es un problema. Si se revisa la historia, encontraremos algunas razones irrebatibles para seguir considerando el valor de la migración.

Crear una Iniciativa para la Inversión y Exportación de Energía Limpia y Clima es también un momento de oportunidad para la innovación estadounidense.

EEUU anuncia acciones para  ser la superpotencia de energía limpia. Desde la Casa  Blanca se da a conocer un nuevo esfuerzo gubernamental para promover las exportaciones e inversiones de energía limpia en todo el mundo para impulsar la mitigación, la adaptación y la resiliencia al clima.

La iniciativa ofrecerá incentivos para las empresas estadounidenses que suministren soluciones con bajas emisiones de carbono al mercado internacional con el fin de estimular la industria, el empleo y la competitividad de Estados Unidos.

 Las metas son  hacer del país el líder mundial en tecnologías de energía limpia. Se dará prioridad a las asociaciones con países que hagan compromisos de alta ambición climática bajo el Acuerdo de París y proporcionará financiamiento de bajo costo a estos países para las exportaciones estadounidenses de energía limpia.

EEUU no  financiará energía sucia. Asegurará que la Corporación de Inversión Privada en el Extranjero (OPIC, por sus siglas en inglés), el Banco de Exportación e Importación y la nueva Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional reduzcan de forma significa las huellas de carbono de sus carteras.

Por ejemplo, a estas agencias se les prohibirá cualquier financiamiento para centrales eléctricas de carbón, por lo que las finanzas de los Estados Unidos ya no son más una alternativa al Banco Mundial.



EEUU anuncia que cumplirá con el compromiso de financiamiento climático de Estados Unidos y brindará “alivio de deuda verde” a los países en desarrollo que hacen compromisos climáticos.

En 2015, el gobierno Obama-Biden lanzó la Misión Innovación, una iniciativa mundial de 23 países y la Unión Europea centrada en la investigación, el desarrollo y el uso de posibles tecnologías de vanguardia para acelerar la innovación de la energía limpia. Sin embargo, Estados Unidos se retiró de esta asociación aun cuando la ciencia ha reforzado la urgencia de la emergencia climática.

En EEUU, tierra de todas las sangres, comienza a retomar los antecedentes iberoamericanos en las localidades donde llegaron las primeras comunidades religiosas de nacionalidad española y fundaron iglesias y universidades como Mount St. Mary's (1809). .

España dominó bastos territorios de los que hoy son los Estados Unidos de América durante más de tres siglos. Los hispanos suman en la actualidad 57,5 millones, el 17,8% de la población del país. Los indicadores educativos, sociales y económicos de la población latina han experimentado mejoras, pero persisten importantes diferencias con el resto de la población estadounidense, según el Mapa hispano de los Estados Unidos 2017.

Los cinco estados con la mayor población hispana en 2016 eran California (15,3 millones), Texas (10,9 millones), Florida (5,1 millones), Nueva York (3,7 millones) e Illinois (2,2 millones). También hay que tener en cuenta la concentración creciente en Pensylvania, Virginia, Maryland, donde se ha desarrollado una creciente integración a la economía.

Volvemos a  Forest Heights, Maryland, que originalmente fue parte de una plantación de 6.478 acres, establecida en 1687 por el coronel John Addison, y se llamaba St. Elizabeth.

Los primeros residentes de Forest Heights fueron verdaderamente pioneros. La construcción fue lenta debido a la escasez de materiales, debido a la guerra. Había siete calles, cada una de una cuadra de largo. Las casas tenían un horno de carbón y se usaba un balde para calentar el agua. 

Forest Heights Homemakers era un grupo de madres jóvenes que necesitaban ayuda de los Servicios de Extensión, bajo la dirección del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la Universidad de Maryland.  

Durante muchos años, solo hubo una escuela para los grados 1 a 12. En 1959, se construyó una nueva escuela secundaria de Oxon Hill, y albergó a 785 estudiantes.

Las inundaciones por tormentas eran un problema frecuente. El agua de su rio llegaría a ser tan profunda que habría que utilizar botes de remos.  En 1959 se inició un programa de plantación de árboles en flor y hoy en día todavía brindan a los residentes y visitantes sus hermosas flores en la primavera.

El 19 de abril de 1999 esta localidad celebró su cincuentenario como municipio incorporado. Forest Heights siempre ha sido un buen lugar para vivir; y ha estado libre de deudas desde su constitución. Forest Heights es el hogar, según revela el ex concejal George F. Wiggers,  mostrando  la publicación del archivo de este gobierno local. 

Estados Unidos, asume el propósito de hacer del país el líder mundial en tecnologías de energía limpia. Se dará prioridad a las asociaciones con países que hagan compromisos de alta ambición climática bajo el Acuerdo de París y proporcionará financiamiento de bajo costo a estos países para las exportaciones estadounidenses de energía limpia.

Estados Unidos anuncia su participación con el Fondo Verde para el Clima, ayudando a los países en desarrollo a manejar mejor los efectos adversos del cambio climático.

Catalizará la investigación global de energía limpia. En 2015, el gobierno Obama-Biden lanzó la Misión Innovación, una iniciativa mundial de 23 países y la Unión Europea centrada en la investigación, el desarrollo y el uso de posibles tecnologías de vanguardia para acelerar la innovación de la energía limpia.

 

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