Papel de Arbol

sábado, 22 de junio de 2013

PUNTO FINAL A LA ERA DE LOS INDULTOS


Jorge Zavaleta Alegre. Lima-Madrid.-
























































































La corrupción principal flagelo de la Región

Jorge Zavaleta Alegre

En lo que va del siglo XXI, en América Latina es más difícil cabrear o esquivar engañosamente los tribunales que defienden los derechos humanos.  El indulto o extinción de la responsabilidad penal y la amnistía, que supone el perdón del delito,   han sido los instrumentos  para disipar los abusos de crueles dictadores.

Lo sucedido en los últimos  meses en Guatemala y el Perú - respecto a un nuevo juicio por genocidio al dictador Ríos Montt y la negación del indulto a Alberto Fujimori, condenado a 25 años por asesinato y complicidad – revelan  un  avance en la administración de la justicia,   como componente de la democracia.

La empinada pirámide  económica y  social que   disfraza soluciones  contra la pobreza y la emergencia de presuntas clases medias  (Informe BID 2013), plantea nuevas reformas para humanizar  las economías de mercado.

“En la historia, como en la naturaleza, la podredumbre  es el laboratorio de la vida”,   afirmó  Carlos Marx,  sentencia que  Eduardo Galeano recuerda en sus “Noches de amor y de guerra,  cuando   analiza los delitos  de quienes aún transitan en la impunidad,  escaparon al exilio y  aquellos pocos jefes de Estado que han llegado a la  prisión.  

Luis Harss, en Los Nuestros, edición 2012, al recordar el boom literario de los sesenta, recuerda  el pensamiento de muchos escritores  jóvenes que luchar por que nadie sea dueño de nadie: ni ricos ni pobres, ni pobres ni ricos.
“Una noche los muchachos contaron  como Castillo Armas se había sacado encima a un lugarteniente peligroso. Para que no lo robara el poder o las mujeres, este tirano  de Santa Lucía Cotzumalguapa (1914 – 1957) Ciudad de Guatemala, 1957), lo mandó en misión secreta a Managua. Llevaba un sobre lacrado para el dictador Somoza. Somoza lo recibió en el palacio. Abrió el sobre, lo leyó delante de él, le dijo:

-Se hará como pide su presidente.
Lo convidó con tragos.
Al final de una charla agradable, lo acompañó hasta la salida. De pronto, el enviado de Castillo Armas se encontró solo y con la puerta cerrada a sus espaldas.
El pelotón, ya formado, lo esperaba rodilla en tierra.
Todos los soldados dispararon a la vez.

Entre 1970-1980, Latinoamérica siguió siendo  victima de cruentas dictaduras militares, y los opositores fueron silenciados  con golpes,  balas, muerte, prisión,  desaparición,  tortura y exilio. Cuando llegaron las elecciones y surgieron leyes e instituciones para sancionar a los depredadores de los Estados, la ética  del poder quedó en el olvido y queda aún al margen.
Los ex presidentes con procesos judiciales abiertos en América Latina son muchos, pero pocos los condenados y muchos menos los que efectivamente han ido a parar a una cárcel.

Volvamos a  Guatemala. Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, recuerda  a Asturias leyendo las Meditaciones  de Descalzo: ·”Sube  y exige, tú eres llama de fuego,/Tu conquista es segura donde el horizonte definitivo / Se hace gota de sangre, gota de vida, / Allí donde sus hombres sostendrán el universo, / Y sobre el universo tu esperanza”.

El 26 de enero de 2012, en Ciudad Guatemala se inició un proceso judicial por genocidio en contra José Efraín Ríos Montt,  dictador, general en retiro y político de derecha. Se le acusa entre otros delitos, por más de 100 masacres, 1771 muertes (de mujeres, hombres, ancianos y niños), 1485 mujeres menores de edad violadas y el desplazamiento forzoso de cerca de 30 mil ciudadanos.   

Ríos Montt, al perder la inmunidad que como diputado al Congreso le había permitido evadir la justicia, no pudo seguir obstaculizando  los procesos que se siguen. Desde la legalidad, actualmente existente, en materia de crímenes de lesa humanidad, se abre la posibilidad para una condena ejemplar. En Guatemala de 2013 se sentencia la narcoactividad, los delitos contra el Medio Ambiente.

Casi un centenar de testigos  han relatado crímenes cometidos por el Ejército contra indígenas de la etnia ixil.  La juez  dictó el 10 de mayo una condena por genocidio contra el ex dictador… El proceso ha despertado la indignación de la mayoría de los pobladores.

POR ASESINATO  Y SECUESTRO…
El peruano Alberto Fujimori (1990-2000), se ha convertido en el primer ex presidente latinoamericano elegido en las urnas que es condenado por violaciones de los derechos humanos:  matanzas perpetradas por un grupo paramilitar y secuestros de un periodista y un empresario.

Fujimori ya cumplía una pena de seis años de cárcel por allanamiento de morada.  Pero él sigue  considerándose preso político e inocente ante la Comisión de Indultos.

Fujimori, disfrazó la democracia, cerró y reabrió el Congreso. Gobernó  de la mano  de una cúpula militar entre 1990 y 2000 y en el marco de un conflicto contra la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, aprovechó para desarticular instituciones públicas, rematar empresas públicas, mediante una red de corrupción,  cuyos socios, en parte, están entre rejas, fugitivos o han desparecido de muerte natural.

El pedido de indulto humanitario de  Fujimori, solicitado por  sus cuatro hijos y el respaldo de su bancada en el Parlamento, le ha sido denegado por el presidente Ollanta Humala, quien explicó al país haber seguido  las recomendaciones de la Comisión de Gracias Presidenciales, que  el reo no cumplía con los requisitos, y ha remarcado que continuará  en sus esfuerzos por combatir la corrupción enraizada.

Su tercera reelección, Fujimori la consiguió, mediante un fraude. A fines del 2000, las protestas populares lo obligaron a dejar el poder. Viajó a Japón y desde allí envió su renuncia. El Congreso lo había inhabilitado por "incapacidad moral".

El colapso del fujimorismo permitió el regreso a Perú de otro ex presidente, Alan García, quien venía de un largo exilio acusado por el régimen de corrupción. En el 2013, una mega comisión del Congreso, presidida por un joven parlamentario del partido de gobierno,   ha acordado abrir la investigación de las cuentas bancarias de García y su responsabilidad en el adulto a presos por  narcotráfico.

América Latina en tanto muestra un solido crecimiento económico también registra una creciente corrupción.

CORRUPCION   EN EL CONTINENTE
Aquí, una lista referencial  de presidentes y jefes de Estado:
En México, Salinas de Gortari ha sido acusado por sus adversarios políticos  de desvío de recursos, corrupción y vínculos con el narcotráfico y fraude electoral.
Luis Echeverría, estuvo muy cerca de la condena y fue exonerado del delito de genocidio por una matanza de estudiantes en 1968.

De Brasil, Fernando Collor de Mello, tuvo que renunciar al cargo, acusado por corrupción.
El argentino Rafael Videla acaba de morir, preso en un cuartel cercano a Buenos Aires, indultado en de la condena a reclusión perpetua que recibió en 1985.
Carlos Menem estuvo privado de libertad en una casa de campo varios meses por un caso de contrabando de armas.

Por violaciones de los derechos humanos están actualmente procesados dos ex presidentes uruguayos, Gregorio Álvarez y Juan María Bordaberry.
El venezolano Carlos Andrés Pérez (1974-1979 y 1989-1993) fue destituido por corrupción y condenado a dos años y cuatro meses de cárcel, pero la pena la cumplió en su domicilio en razón de sus más de 74 años.

El boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada,  presidente de 1993 a 1997 y de 2002 a 2003, es solicitado a EEUU en extradición por  las autoridades bolivianas por genocidio. Además, está procesado por la firma de contratos presuntamente ilegales.

De  Panamá, Manuel Noriega, juzgado y condenado en Francia (en ausencia), Estados Unidos y en su país (en ausencia) por narcotráfico, y  asesinatos de opositores.
En Paraguay, Luis Ángel González Mácchi (1999-2003)  condenado a ocho y seis años de cárcel en dos causas por corrupción, pero en la apelación una fue sobreseída y de la otra fue absuelto.

Juan Carlos Wasmosy (1993-1998), otro paraguayo, fue sobreseído en 2007 por la Corte Suprema, acusado de irregularidades en una operación de auxilio financiero.
De Nicaragua: Arnoldo Alemán Lacayo,  condenado a 20 años de cárcel en 2003. La justicia le autorizó a no ir al penal por estar enfermo. La  Corte Suprema de Justicia le liberó de todos los cargos.

En Costa Rica está siendo juzgado Rafael Ángel Calderón y espera juicio Miguel Ángel Rodríguez, ambos por casos de corrupción.

El hondureño Rafael Callejas (1990-1994), ha sido beneficiado por la justicia, librándole de culpa de los delitos administrativos.

El colombiano Ernesto Samper (1994-1998), fue sindicado de  haber recibido dinero del narcotráfico durante la campaña electoral. No llegó a estar procesado. Sí tuvo una investigación parlamentaria, de la cual salió libre de culpa.

En Ecuador: los ex presidentes procesados, Abdalá Bucaram, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, León Febres Cordero y Lucio Gutiérrez. Ninguno ha sido condenado.

El ex presidente dominicano Salvador Jorge Blanco (1982-1986), condenado en 1987 a 20 años de prisión por enriquecimiento ilícito,  tiempo después fue declarado "no culpable" por los jueces.

El ex dictador boliviano Luis García Meza (1980-1981),  en 1993 fue condenado en ausencia a más de 200 años de prisión.  Está preso desde el 15 de marzo de 1995, cuando llegó extraditado desde Brasil.

El ex dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990) murió en 2006 procesado, pero no condenado. Tenía abiertos juicios por el origen de su fortuna, por fraude tributario y uso de pasaportes falsos, y por algunos casos de encubrimiento de la desaparición de opositores.

INDICE DE PERCEPCION
Transparencia Internacional,  en  el Índice de Percepción de la Corrupción en el sector público – IPC 2012,  rankea la ubicación de 175 países. Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda comparten el primer lugar, con una puntuación de 90, alcanzada gracias a eficaces sistemas de acceso a la información y normas regulatorias para funcionarios públicos y empresas privadas.

Al extremo inferior de la tabla se ubican Afganistán, Corea del Norte y Somalia.
En América Latina, Venezuela (19 puntos) y Paraguay (25) siguen siendo percibidos como los países más corruptos.  Chile (72) y Uruguay (72) se mantienen como los líderes en transparencia.  Estados Unidos (73) rebota desde la posición 24 hasta la 19.

En el informe del 2011, que utiliza otra metodología,  Chile (7,2) ocupa el puesto 22 de los 183 países analizados.  Uruguay (7,9) el 25 y Puerto Rico (5,6) el 39.  Nicaragua (2,5), Paraguay (2,2) y Venezuela (1,9) los últimos de la cola.  Próximos al aprobado se posicionaron Costa Rica (4,8) y Cuba (4,2), seguidos por Brasil (3,8) -por encima de China-, Colombia (3,4), El Salvador (3,4), Perú (3,4) y Panamá (3,3).

Argentina y México se quedaron en el 3,0 sobre diez -al nivel de Malawi e Indonesia. A continuación  logran situarse Bolivia (2,8), Ecuador (2,7), Guatemala (2,7), República Dominicana (2,6) y Honduras (2,6).


El ÍPC 2012 de Transparency International muestra que la corrupción continúa 
devastando a sociedades en todo el planeta.

















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