Papel de Arbol
martes, 9 de octubre de 2012
PAPELDEARBOL: SER NIÑO EN EL PERU, SEGUN LOS ANDES DE PUNO
PAPELDEARBOL: SER NIÑO EN EL PERU, SEGUN LOS ANDES DE PUNO: http://www.losandes.com.pe/Opinion/20121005/65802.html Escribe: Jorge Zavaleta Alegre | Opinión - 05 oct 2012 Mi infancia, q...
lunes, 8 de octubre de 2012
SER NIÑO EN EL PERU
http://www.elperuano.pe/Edicion/noticia-ser-nino-el-peru-49233.aspx
http://www.andina.com.pe/espanol/opinion/noticia.aspx?id=431347
http://www.andina.com.pe/espanol/opinion/noticia.aspx?id=431347
Jorge Zavaleta Alegre Periodista
Hay avances importantes respecto a la protección de la niñez y adolescencia en el Hemisferio Sur, específicamente en América Latina.
El representante de Unicef en el Perú, Paúl Martin, confirma que en las dos últimas décadas en nuestro país se ha reducido la mortalidad de la niñez, la mortalidad materna y las complicaciones durante el parto, entre otros aspectos sociales relacionados con la familia. Hay otros avances igualmente importantes. Es positivo el balance de la universalización de la educación primaria y la reducción del analfabetismo. Lo mismo acontece con la incursión de profesionales con capacidad y conocimientos en gestión pública. La posibilidad de que esta política se extienda dependerá de la decisión política, más recursos financieros, fiscalización, y el apoyo imaginativo de los medios de comunicación, en una relación transversal y multidisciplinaria orientada a proteger a la infancia y prepararla para la vida.
El Perú, en el Plan Nacional por la Niñez y Adolescencia 2012-2021 aprobado oficialmente en abril último, precisa que sí es posible interrumpir, en una sola generación, el ciclo perverso de la pobreza y la violencia.
El éxito integral de este plan demanda un esfuerzo concertado multisectorial y con presencia de la gestión local, así como de la empresa privada.
Existen actualmente elementos que posibilitan atender las demandas básicas de los niños, niñas y adolescentes. Se constata que no hay justificación alguna para que no avancen los planes sociales con miras al Bicentenario de la República y a los Objetivos del Tercer Milenio.
El Perú ha suscrito la Convención de los Derechos del Niño, ha promulgado la Ley 27337 que aprueba los Códigos correspondientes, ha elaborado cuatro planes nacionales de acción por la infancia y la adolescencia desde 1992 hasta la fecha.
La ejecución del citado plan por la niñez lo lidera la ministra de la Mujer y de Poblaciones Vulnerables, Ana Jara, con la asistencia de un comité multisectorial permanente en manos de su viceministro de PV, el educador y sociólogo Julio Rojas Julca.
Lo respalda el Centro de Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (Ceplan).
Este plan de acción figura entre los Programas Estratégicos, como una nueva herramienta para hacer factible la inclusión social, priorizando la lucha contra la pobreza en 26 regiones del país.
El Plan se sustenta en 25 resultados, pero son condicionados para su viabilidad, en la voluntad de la sociedad y del gobierno nacional para luchar contra la pobreza, empezando por las zonas rurales y urbano marginales.
Existe financiamiento con los recursos derivados de las altas tasas de crecimiento económico de los últimos años.
Llevar adelante el Plan implica la participación transversal de los sectores, de los gobiernos locales, de sus poblados más alejados, con presupuestos condicionados a resultados.
El desarrollo de las poblaciones que sufren pobreza y pobreza extrema en el país demanda una acción activa y concertad del Gobierno nacional, los gobiernos regionales y locales y el aporte del sector empresarial privado. Ese será el eje de una verdadera descentralización.
PAPELDEARBOL: ALEMANIA Y EL CAMINO DE UNASUR
PAPELDEARBOL: ALEMANIA Y EL CAMINO DE UNASUR: Jorge Zavaleta Alegre. Cambio16-Madrid S udamérica y la Europa de los 27 tienen mucho de común en lo que va de este siglo para construi...
ALEMANIA Y EL CAMINO DE UNASUR
http://www.losandes.com.pe/?c=noticia&id=65888
http://www.elmercuriodigital.net/2012/10/alemania-y-el-camino-de-unasur.html
Jorge Zavaleta Alegre. Cambio16-Madrid
Sudamérica y la Europa de los 27 tienen mucho de común en lo
que va de este siglo para construir su futuro. Diversas investigaciones coinciden en que la
experiencia integracionista europea es la más avanzada de la historia de la
humanidad y que América Latina también sigue el mismo camino, con algunas
ventajas. El debate está abierto.
La UE es un lugar de libertad, de pluralismo. Fue creada también como una
comunidad de cultura y valores. A más
crisis más Europa, en base a una estrategia: de presupuestos sólidos,
crecimiento a través de competitividad y solidaridad con los socios más
débiles. Terminar con el endeudamiento y promover una política de crecimiento a
través de reformas, se plantea Europa como el camino para superar la espantosa
crisis del neoliberalismo.
El fortalecimiento en Europa tiene que ve ver con una más estrecha inclusión de los Parlamentos, tanto en Bruselas
y Estrasburgo como en las capitales nacionales. Alemana y Francia lideran con
sus propuestas para revisar el
modelo extremadamente consumista que afecta
a la mayoría de sus ciudadanos. Con el Pacto
Fiscal y el Mecanismo Europeo de Estabilidad existe ahora un fondo para atender
un caso de emergencia.
Será difícil que el norte
desarrollado vuelva a insistir en el modelo económico social que excluye a los
más y que pueda ser abastecido por la riqueza de América del Sur en las mismas
condiciones del pasado. En América del Sur, organizados en UNASUR, se camina
hacia una democracia que va más lejos de lo político. La revolución tecnológica
viene contribuyendo a nuevas formas de organización para exigir una democracia política,
económica y social con un Estado transparente, con capacidad y coraje de
regular los extremismos de los
inversionistas y el lucro desmedido.
Los estudios más rigurosos
sobre inversión extranjera en América Latina, no consignan absolutamente ningún caso de empresa privada
que haya desistido las nuevas condiciones que plantean sus gobiernos. Esto
ha ocurrido en Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Venezuela, Uruguay, Perú y
Colombia.
América del Sur constituye una despensa de recursos naturales,
atractiva para China, EEUU y Europa. Y esta es la oportunidad para que el Sur siga consolidando una
alternativa de desarrollo humano.
Destacados filósofos como Edgar Morín, Pedro Sotolongo, los expresidentes
Lula, Cardoso, Bachelet, Lagos, consideran que
no es la época para ningún tipo
de dogmatismo, ni del mercado ni de la economía Estatal, argumentos que también
comparte Angela Merkel, la canciller federal y la influyente “ala económica” de
la CDU.
Un trabajo serio y profundo sobre Las Relaciones entre Perú y
Alemania (1828-2012), de Fabián Novak Talavera, demuestra la fortaleza y las perspectivas de
ambos países. Del análisis se puede concluir que el primer período de 1828-1870, la inmigración alemana hacia el Perú fue alentada por la crisis
económica y política vivida en Alemania en el siglo XIX. El segundo momento se
inicia con la unificación alemana antes del inicio de la guerra del Pacífico, en
la cual la relación bilateral sufrió las consecuencias de la guerra de Chile contra,
Perú y Bolivia.
La posición neutral del Perú ante a la primera guerra mundial
determinaría la primera ruptura de las relaciones bilaterales, por un incidente
como el vapor Lorton. A consecuencia de la segunda guerra mundial, el Perú nuevamente rompe relaciones y declara la guerra, ruptura que se
extendería hasta inicios de la década de los cincuenta, produciéndose en el ínterin
la partición de Alemania en Federal y Democrática.
La nueva y definitiva relación surge desde 1951 con la Alemana Federal, y
con la República Democrática, veinte años después, durante el gobierno del
general Juan Velasco. En las dos últimas décadas, el Perú se convierte en el
principal receptor de cooperación técnica
y financiera de Alemania reunida.
Hoy, Alemania se suma a la cruzada para preservar el agua en la cuenca del
Pacífico, tan escasa respecto a la cuenca del Atlántico. Igualmente, persiste
el interés en el tema del
transporte, saneamiento y promoción de las microfinanzas. Las alianzas
público privadas encuentran un espacio
fértil en el Sur – Sur, compartiendo la
experiencia de Alemania, la tercera potencia después de EEUU y Reino Unido.
PAPELDEARBOL: LA RUTA DEL SPONDYLUS y TUMBES ACCESIBLE
PAPELDEARBOL: LA RUTA DEL SPONDYLUS y TUMBES ACCESIBLE: Jorge Zavaleta Alegre S udamérica vive un momento mágico. Los pobladores de la frontera ecuaperuana conocen los avances derivados de...
LA RUTA DEL SPONDYLUS, TUMBES ACCESIBLE y OLEODUCTO NORPERUANO
Jorge Zavaleta Alegre
En este nuevo contexto, la Ruta del Spondylus (nombre de una hermosa concha que abunda en esta parte del Pacífico, insumo para la vida de miles de artesanos), se extiende desde las costas ecuatorianas de Cuenca, Machala, parte de Loja hasta las regiones peruanas de Tumbes, Piura, Lambayeque, Trujillo, parte de Cajamarca y Amazonas.
En el campo productivo ambiental, persisten las expectativas con el viejo proyecto Puyango - Tumbes en el marco de la declaración presidencial de 29 de setiembre último. Próximamente, se realizará en Cuenca una nueva reunión de los dos gabinetes ministeriales, cita que los empresarios ven con simpatía para avanzar en la gestión de los recursos de la cuenca del río Zarumilla y la promoción de proyectos de inversión. Queda aun pendiente el compromiso del BID de financiar los estudios de navegabilidad del río Morona. Para concluir, algo no menos importante es la labor de la comisión de vecindad ecua - peruana que viene estimulando el funcionamiento de la Beca de la Amistad para los jóvenes.
Sudamérica vive un momento mágico. Los pobladores de la
frontera ecuaperuana conocen los avances
derivados del encuentro presidencial y
la quinta reunión binacional de
ministros realizada en Chiclayo en febrero del presente año, que se traducen en mayor desarrollo cultural, turístico y aprovechamiento binacional del oledoducto norperuano, entre otros.
Democracia política estable, crecimiento económico e intercambio comercial.
Mutua cooperación para mejorar carreteras, cuencas, salud y seguridad social en la frontera,
incidiendo en personas con discapacidad con el programa Tumbes Accesible.
En este nuevo contexto, la Ruta del Spondylus (nombre de una hermosa concha que abunda en esta parte del Pacífico, insumo para la vida de miles de artesanos), se extiende desde las costas ecuatorianas de Cuenca, Machala, parte de Loja hasta las regiones peruanas de Tumbes, Piura, Lambayeque, Trujillo, parte de Cajamarca y Amazonas.
Esa ruta involucra la
puesta en valor de los bienes culturales y la recuperación y mejoramiento de
Huaquilas - Aguas Verdes y el Canal de Zarumilla, como puerta de ingreso.
Además, el reconocimiento internacional del Golfo de Guayaquil como bahía
histórica y la insistencia de la población en
el desminado en las zonas remanentes.
Tumbes Accesible. Es un proyecto que nace en el
Ecuador a favor de los discapacitados. Ha sido reconocido por la ONU y la OEA como una valiosa experiencia
científica y técnica, y que está en
marcha en el departamento de Tumbes, tomando la metodología y la rigurosidad que demanda una propuesta,
concebida para ser replicada en otras
regiones del territorio peruano, comenta
la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú, Ana Jara.
Este proyecto empezó en
el Perú con un censo regional de
población y vivienda a cargo del INEI. El resultado: más de 22 mil personas con dificultades diarias, y una prevalencia de 14.7% en la provincia
Contralmirante Villar, 11% en Tumbes y 9% en Zarumilla.
Luego, viene el estudio
biosipcosocial, el cual revela
que un censo no es suficiente para conocer la dimensión exacta de una realidad. La movilización casa por casa de las brigadas de médicos, de
especialistas sociales y líderes comunitarios en los distritos de Zorritos, Canoas Punta Sal y
Casitas, provincia de Villar, revela que
la nueva información garantiza el financiamiento
real y el mayor alcance del programa, según explica el doctor Julio Rojas,
viceministro de Poblaciones Vulnerables y presidente del comité intersectorial
para la integración de la persona con discapacidad – CONADIS, al mismo tiempo
que destaca el apoyo del la misión ecuatoriana Manuela Espejo y el Fondo
Binacional de Desarrollo.
Otro elemento nuevo en el campo social es el convenio de atención recíproca en
la salud, ya en marcha en la zona ecuatoriana. La decisión peruana está en el
Legislativo, decisión indispensable para su aplicación.
La integración binacional abarca varios planes de de
integración física. Pronto será recibido el puente internacional sobre el río
Macará, y se definirá el Puente de la Paz como centro de control migratorio. Continúan las acciones
preventivas para atenuar los
efectos de fenómenos naturales como El Niño. Otros logros: la integración energética en poblaciones rurales, como de Cabeza de Toro, en Ecuador y Pampa
Redonda en Perú. El convenio Petroperú - Ministerio de Energía del Ecuador para
el trasporte de crudo por el oleoducto
norperuano.
En el campo productivo ambiental, persisten las expectativas con el viejo proyecto Puyango - Tumbes en el marco de la declaración presidencial de 29 de setiembre último. Próximamente, se realizará en Cuenca una nueva reunión de los dos gabinetes ministeriales, cita que los empresarios ven con simpatía para avanzar en la gestión de los recursos de la cuenca del río Zarumilla y la promoción de proyectos de inversión. Queda aun pendiente el compromiso del BID de financiar los estudios de navegabilidad del río Morona. Para concluir, algo no menos importante es la labor de la comisión de vecindad ecua - peruana que viene estimulando el funcionamiento de la Beca de la Amistad para los jóvenes.
La integración ecua peruana cuenta con el respaldo de diferentes organizaciones,
familiares, profesionales, artistas, a iniciativa de las personas con
discapacidad. El 16 de octubre en Lima se realizará el festival por una
“Sociedad Inclusiva y sin Barreras”, en conmemoración a los 31 años de la
primera movilización de 5000 mil personas y la institución del día Nacional de las
Personas con Discapacidad, por la Ley 23241 ratificado por Ley 27050.
sábado, 6 de octubre de 2012
LA PRIMAVERA ARABE Y LATINOAMERICANA: TUNEZ Y URUGUAY
Jorge Zavaleta Alegre
Las citas cumbre son
más frecuentes en el siglo XXI. Sus principales bondades se expresan en el mayor conocimiento de las
culturas y la sublimación de prejuicios
y distorsiones sobre cada
sociedad.
De acuerdo a la "Carta de las Naciones Unidas",
pueden ser Miembros de la ONU (actualmente 193) “todos los países amantes de la
paz que acepten las obligaciones previstas en ella y que, a juicio de la
Organización, sean capaces de cumplir esas obligaciones y estén dispuestos a
hacerlo”. Sin embargo, el Consejo de
Seguridad solo cuenta con 5
miembros permanentes, y 10 no permanentes elegidos cada dos años. Es
decir, el voto minoritario decide la
suerte de la democracia en el mundo.
Esta es la gran inquietud que fue formulada en un
concurrido diálogo a dos luchadores
sociales: los presidentes de Túnez, Moncef Marzuki y José Mujica, de Uruguay. La provocadora interrogante vino del
ex presidente del Congreso Nacional, Daniel Abugattás, peruano de origen palestino, en el seno de la III Cumbre América del Sur –
Países Árabes (ASPA) realizado en Lima, el 1º y
2º de Octubre.
"No abandonemos la filosofía. Solo la integración, la
formación de una sola república latinoamericana nos permitirá ser sólidos y
asegurar nuestra independencia. La gran verdad es que hemos aprendido que ni
tocamos el cielo con la mano, ni la democracia está terminada (de construir).
La democracia no es perfecta sino eternamente perfectible", dijo Mujica,
el austero gobernante que no cobra sueldo del Estado y que a sus 77 años, vive junto con su esposa
de la venta dominical de flores en el cementerio.
"Hemos aprendido que nuestra querida democracia liberal era,
como decía (Winston) Churchill, la mejor porquería, porque también fuimos progresando
como sociedad con ella. La historia de los latinoamericanos es que desde casi
hace 200 años queremos andar del brazo de esta novia que se llama
democracia", agregó Mujica, el emblemático líder de la guerrilla urbana de
los Tupamaros en los años 60 y 70, en una síntesis en la cual destacó la importancia
de las batallas por vivir en democracia.
El presidente Marzuki, militante histórico de la defensa de
los derechos humanos y primer presidente elegido en diciembre del 2011 por una
Asamblea Constituyente, reconoció que las revoluciones en el mundo árabe fueron
el puente hacia la democracia en Túnez, Egipto y Libia. "Estas
revoluciones han traído la democracia y han llevado al poder (incluso) a
partidos que jamás tuvieron algo que ver con ellas", en alusión a los partidos islamistas, “cuyo poder fue un regalo envenenado, porque
éstos no tienen la capacidad de manejar la situación y podrían perder en las próximas elecciones”.
Marzuki, médico de 67 años,
perseguido y exiliado, afirmó
que en el mundo árabe la revolución "ha entrado en la historia
porque todo el pueblo árabe, de más de 300 millones, se ha liberado de sus
miedos, de sus sistemas policiales y hoy los que gobiernan tiemblan de miedo
por esas revoluciones. No sé dónde llegará la revolución árabe ni qué será de
ella dentro de 50 años, lo que sé es que los sistemas totalitarios árabes se
acabaron", remarcó el jefe de Estado
magrebí.
El diálogo permitió reconocer que el mundo que vivimos es
producto de otras revoluciones precedentes, como la francesa, rusa y china y la
existencia aún de monarquías y dictaduras en el mundo árabe. En relación a
Siria, explicó que la revolución que llegó a ese país, de
"pacífica se ha convertido en violenta por la presencia de grupos armados
enemigos de la democracia. La heroicidad del pueblo sirio nos está mandando un
mensaje: vamos a acabar con el régimen déspota y eso lo lograremos tarde o
temprano".
El presidente de la Liga de Estados Árabes, Nabil El-Araby,
también llamó la atención sobre la “crisis asfixiante” que vive Siria y el
reclamo del pueblo palestino a tener un Estado.
LA ECONOMIA
Para los empresarios árabes aparecen oportunidades para
invertir en infraestructura, telecomunicaciones,
energía, comercio, y sobre todo en el campo del turismo. Para el Perú el abanico se reduce a la exportación de productos pesqueros, más allá de la harina
y agroindustria.
El intercambio marcará una clara diferencia entre un conjunto
de países con economías sólidas, y el Sur de América Latina, donde está en
marcha un modelo que recoge las bondades de la inversión extranjera, no solo de capitales sino la necesaria trasferencia de ciencia y
tecnología y busca construir una
democracia política, social y
económica.
La próxima Cumbre ASPA será en Arabia Saudita en 2015. Durante los próximos cuatro años, realizará reunioes uno de los pronunciamientos políticos más concretos de la Región Sur en busca de su autonomía. El Perú anteriormente se adhirió a las resoluciones de la ONU sobre Palestina, Y ahora se reitera a las partes en conflicto a retomar las negociaciones en un clima de buena fe, disposición y respeto y anuncia un programa intenso de trabajo:
LA CAUSA PALESTINA
LA CAUSA PALESTINA
La Declaración de Lima, suscrita por ASPA III, ratificó la paz como tema fundamental, respaldando el derecho del pueblo palestino y de las naciones de su región a la independencia y a vivir en paz y seguridad, dentro de fronteras reconocidas. Las pñixunas reuniones: Este año, en Beirut, será la segunda reunión de Ministros Responsables de Asuntos Sociales. En 2013: en Ecuador, la segunda reunión de Ministros Responsables de la Protección del Medio Ambiente.En Bolivia, la tercera cita de Ministros de Economía. En Perú, la primera de Ministros de Salud y la segunda de Ministros de Educación y un encuentro de mujeres que ocupan cargos en el Gobierno y Parlamento de los países de ASPA.
Después de la I ASPA
en Brasilia, II ASPA en Doha, la III ha
convocado a los jefes de Estado y de gobierno de 32 países (21 de la Liga Árabe
y 11 de Sudamérica). Al parecer en el Sur Sur comienza a tener presencia el
pensamiento filosófico de Edgar Morín y Pedro Sotolongo, con su pensamiento complejo: “La complejidad emergente de la actividad
social y de la interioridad humana convoca a transformarse en la vanguardia de
una nueva cultura, de construir un civilización planetaria que “supere su
actual estado de barbarie”, a través de un”nuevo contrato social” con la
naturaleza” y la reconfiguración del orden del saber y su relación con el poder
tecno científico”.
PAPELDEARBOL: ARGENPRESS.info - Suplemento Cultural # 211
PAPELDEARBOL: ARGENPRESS.info - Suplemento Cultural # 211: El pensamiento complejo y el Sur de América Por: Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL) http...
ARGENPRESS.info - Suplemento Cultural # 211
El pensamiento complejo y el Sur de América
Por: Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Dos poemas
Por: Pablo Neruda
En torno a los instrumentos del poderío nacional de los Estados Unidos
Por: Alejandro L. Perdomo Aguilera (Desde La Habana, Cuba. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
El rosal y la culebra
Por: Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Venezuela. En la recta final de la campaña, entrevista a Jacqueline Faria: “El 7-O saldremos a consolidar nuestra victoria”
Por: Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
El 25S, la policía y el futuro de España en el mundo
Por: Jon Juanma (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
El pensamiento complejo y el Sur de América
Por: Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Música: Contra toda la estética tradicional, la música concreta
Elegimos nacer al futuro de la mano de la Revolución Bolivariana
Por: Daniela Saidman (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Las luces de la escena cubana encendidas pese al bloqueo
Por: Octavio Borges Pérez (AIN. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
La cara oculta de un terrorismo de Estado
Por: Guillaume de Rouville
Crítica literaria: “Silas Marner” de George
Por: Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Lais, manceba de Alcibíades
Por: Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Tiempitis
Por: Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Réquiem para las Torres
Por: Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Pese al bloqueo, los turistas apuestan por el destino Cuba
Por: Luz Marina Fornieles Sánchez (AIN. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
jueves, 4 de octubre de 2012
TIENES QUE SER UN NIÑO PARA IR AL CIELO
Jorge Zavaleta Alegre. Cambio16, Madrid
"Mi infancia, que fue
dulce, serena, triste y sola, / se deslizó en la paz de una aldea lejana,/
entre el manso rumor con que muere una ola/y el tañer doloroso de una vieja
campana./: Tristitia de Abraham Valdelomar (Ica,
1888 - Ayacucho, 1919)
No hay futuro para la
niñez y adolescencia de un país del Sur Sur, como el Perú, sino se suman varios
factores y voluntades, como: decisión política,
recursos financieros, respaldo fiscalizador, imaginativo, libre de los
medios de comunicación con sus más diversas
opiniones e instrumentación tecnológica y en una relación transversal y multidisciplinaria
del conocimiento complejo.
El Perú ha dado a conocer un Plan Nacional que pretende, en una sola generación, interrumpir el perverso
ciclo de la pobreza y la violencia, en
muchos casos limitada por la discapacidad
física y mental de las personas; impulsando
hacia el desarrollo integral de este sector de la población en un esfuerzo
concertado y con presencia de la gestión local.
Existen elementos que posibilitan atender las demandas
básicas de los niños, niñas y adolescentes. No debería haber justificación
alguna para que no avancen los planes sociales del actual gobierno con miras al
II Bicentenario de la República y a los
objetivos del III Milenio.
El Perú supera los 30
millones de habitantes. Ha suscrito la Convención de los Derechos del Niño, ha
promulgado la Ley 27337 que aprueba los Códigos correspondientes, ha
elaborado cuatro planes nacionales de
acción por la infancia y la adolescencia desde 1992 hasta la fecha. El más
reciente es el que lidera el Ministerio de la Mujer y de Poblaciones Vulnerables
– PNAIA 2012 – 2021, a través de la jurista
Ana Jara, con la presidencia un
comité multisectorial permanente en
manos de su viceministro de PV, el
educador y sociólogo Julio Rojas Julca.
El Plan, refuerza el Plan
Estratégico de Desarrollo Nacional – CEPLAN, una entidad que está reactivando
el rol de la Planificación, tan desatendida por el neoliberalismo. Recoge entre
otras experiencias, el camino transitado desde el 2008 con los Programas
Estratégicos, una nueva herramienta del Ministerio de Economía y Finanzas; el
Proyecto la “Educación que queremos”; la
estrategia Crecer.
También sigue de cerca
los programas Juntos y Agua para todos; el Seguro Integral de Salud, la Mesa de Concertación para la lucha
contra la pobreza en 26 regiones; el positivo balance de la universalización de la educación
primaria y la reducción del analfabetismo. Y la incursión de profesionales con capacidad y
conocimientos en gestión pública.
La población ve con
expectativa el Plan 2021, aprobado oficialmente
el 20 abril último, porque
involucra cuatro objetivos relacionados con la vida de niñas, niños y adolescentes
desde la perspectiva de sus derechos, ciclo y curso de vida, género,
intercultural y equidad.
Las principales metas
son: Garantizar el crecimiento y desarrollo integral de niñas y niños de 0 a 5
años de edad. Continuar este proceso para los menores de 6 a 11 años de edad.
Consolidar el crecimiento y desarrollo integral de ellas y ellos de 12 a 17
años de edad. Y garantizar la protección de ese universo social 0 a 17 años de
edad.
El Plan se sustenta en 25 resultados, pero son condicionados, para su viabilidad, en la
voluntad de la sociedad y del gobierno nacional para luchar contra la pobreza,
empezando por las zonas rurales. Existe financiamiento con los recursos derivados de las altas tasas de crecimiento económico de los últimos
años. Hay dinero público y utilidades
del sector privado con iniciativas en la capacitación productiva.
Llevar adelante el Plan
implica participación transversal de todos los sectores, de los gobiernos
locales, de sus poblados más alejados, con presupuestos condicionados a resultados. Y herramientas
técnicas, para fotografiar avances,
errores y metas emblemáticas, valiéndose
del Sistema de Monitoreo: Simone.
Pero la ejecución y cumplimiento de metas tampoco será sencillo sino persiste el
compromiso de los gestores y beneficiarios. El
liderazgo ha sido adscrito al Ministerio de la Mujer y Poblaciones
Vulnerables, más el concurso multisectorial de decenas de instituciones, del Poder Judicial, UNICEF, estructura que de ser replicada en los diferentes territorios deberá
facilitar la descentralización del
Estado.
CONSIDERACIONES CLAVES.
Cuatro de cada diez peruanos son niñas, niños o adolescentes, teniendo el
derecho a ser felices, a recibir amor, a gozar de un ambiente equilibrado. Es
alentador el incremento de las tasas de control prenatal de parto institucional en las regiones y en Lima.
Existen iniciativas de responsabilidad social empresarial para
enfrentar la desnutrición crónica familiar. En educación, resalta el aumento de
la cobertura en la educación primaria en la sierra y algunos indicios de
mejoramiento de la calidad educativa en la sierra rural.
DEMOGRAFIA. Siguen en
la raíz del problema, el limitado acceso
a la
educación inicial y secundaria, junto al bajo nivel de logros de aprendizaje en general. Según el
INEI, al 2011, el país cuenta con uno 29 millones 797 mil 694 personas, de las
cuales 10 millones 550 mil son menores de 18 años de edad (35,4% de la
población total): 50.9% son hombres y 49.1% mujeres. El porcentaje de población menor de 18 años de
edad ha venido descendiendo en las últimas cinco décadas.
El descenso de la fecundidad ha ocasionado que la tasa de
crecimiento promedio anual de la población desciende del 2.8% en el período
1961 -1972 hasta 1.6% para el período 1993-2007, según censos nacionales de
esos años. La pobreza afecta en mayor número
a la niñez y adolescencia (45.4%
de los 10 millones 572 mil niñas, niños y adolescentes) que significa
10,6 puntos porcentuales por encima del promedio
de pobreza del país.
La situación es aún más
crítica en los residentes del área rural, donde la pobreza afectó al 68.5% de
sus niñas, niños y adolescentes, es decir 2,3
veces la pobreza urbana (29,3%). Una
tercera parte del mencionado universo,
la niñez y adolescencia son indigentes
o pobres extremos. Las condiciones son mucho más complicadas para aquellos con
lengua materna - quechua, aymara o una lengua de la Amazonía. Los
departamentos de Puno y Loreto presentan
las tasas más altas de mortalidad infantil.
A manera de conclusión,
el desarrollo rural, deposita su futuro
en la presencia activa de los Gobiernos,
los actores regionales y locales para hacer realidad las metas emblemáticas. La
descentralización es una tarea de las municipalidades provinciales y
distritales, al asumir la articulación y el liderazgo.
¿QUÉ ES UNA NIÑA O
NIÑO?: “Es un ser humano pequeño que tiene derecho a ser feliz y ser una
persona querida para los demás”. Respuesta de un niño en una calle del Centro de Lima. Carátula del Plan 2021.
PETROPERU, UNIVERSIDAD Y LOS PAISES ARABES
Jorge Zavaleta Alegre Periodista
http://www.forumdesalternatives.org/la-integracion-andina-y-el-petroleo-ecuaperuanoLos países árabes, los mayores productores de petróleo del mundo, durante la Cumbre ASPA, en Lima, tuvieron oportunidad de apreciar la dimensión y proyecciones de Petroperú, empresa pública con prácticas sociales parecidas a las que existen en el Oriente.
Una de las novedades presentadas por la petrolera peruana es la creación de la empresa PetroUni, destinada a convertirse en un Centro de Formación para carreras universitarias dedicadas al sector de los hidrocarburos.
Por supuesto que las cifras y proyecciones del actual perfil financiero de Petroperú aún son pequeñas comparadas a las de los árabes, si se tiene en cuenta que estuvo casi desactivada por dos décadas, sobre todo en lo que concierne a exploración y explotación petrolera.
Por lo pronto, ya existe un primer contacto con una empresa pública de Argelia, la misma que ya está participando en proyectos gasíferos en el Perú.
En la cumbre de Lima, los visitantes han podido informarse de la Refinería Talara de Petroperú, que acaba de obtener el Premio Nacional a la Calidad 2012 y la Medalla Líder en Calidad - Categoría Oro, otorgados por el Comité de Desarrollo Industrial (CDI) de la Sociedad Nacional de Industrias.
El Premio Nacional a la Calidad es el reconocimiento que se otorga en el país a las organizaciones públicas y privadas que, con el fin de alcanzar la excelencia en la gestión, realizan la mejora continua de sus procedimientos y resultados. Dicha distinción otorgada a la Refinería Talara, administrada por Petroperú, fue obtenido luego de una evaluación que tomó en cuenta el desempeño con relación a: liderazgo, planeamiento estratégico, orientación hacia el cliente, orientación hacia el personal, gestión de procesos.
Asimismo, además de medición, análisis y gestión del conocimiento, y resultados.
La evaluación de las postulaciones estuvo a cargo del Comité de Adex, SNI, Capeco, Produce, Indecopi, SGS del Perú, Senati, Tecsup y de las universidades del Pacífico, Esan, Católica, San Marcos, San Martín de Porres, Agraria, y Ricardo Palma.
En lo referente a la capacitación y proyección universitaria de Petroperú, hay que recordar que la universidad peruana sufrió una profunda crisis durante la etapa subversiva que desencadenó Sendero Luminoso, y de esta debacle, la Universidad Nacional de Ingeniería llevó la peor parte.
El terrorismo copó las aulas, presionó a las autoridades y estudiantes, los laboratorios fueron destruidos, desmantelados, como lo señaló en su libro Testimonio: Universidad Campus de Batalla, el entonces rector de la UNI Javier Sota Nadal, quien, posteriormente, fue ministro de Educación.
En esos momentos tan críticos, surgió la iniciativa de crear PetroUni, en los campos de Talara. Petroperú y la Facultad de Petróleo de la UNI, en reciente foro estudiantil, dieron a conocer que está en marcha un acuerdo para dar un nuevo impulso a ese centro nacional de formación, al servicio de todas las universidades públicas.
Fecha:04/10/2012
martes, 2 de octubre de 2012
PETRO PERU Y EL MODELO DE LOS PAISES ARABES
PETRO PERU, FORTALECERA APOYO A UNIVERSIDADES PUBLICAS
Jorge Zavaleta Alegre
Los países árabes,
los mayores productores de petróleo del
mundo, estuvieron presentes en la III
ASPA, en Lima, y tuvieron oportunidad de apreciar la dimensión de Petroperú, empresa
pública con prácticas sociales tan parecidas a las que existen en el Oriente,
incluyendo aportes en la formación de profesionales como es el caso de la
empresa PetroUNI que se convertirá en un Centro de Formación para carreras
afines de las universidades nacionales.
Por cierto,
con la diferencia que implica cifras y
proyecciones de una organización peruana, que empieza a reactivarse después de
casi dos décadas de injustificable
desarticulación. Argelia, con una empresa pública, está participando en
proyectos gasíferos del Perú.
En efecto,
los árabes pudieron informarse de la
Refinería Talara de Petroperú, que acaba de obtener el Premio Nacional a la
Calidad 2012 y la Medalla Líder en Calidad - Categoría Oro, otorgados por el
Comité de Gestión de la Calidad, cuya Secretaría Técnica es el Comité de
Desarrollo Industrial (CDI) la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).
El Premio
Nacional a la Calidad es el más importante reconocimiento que se otorga en el
país a las organizaciones públicas y privadas que, con el fin de alcanzar la
excelencia en la gestión, realizan la mejora continua de sus procedimientos y
resultados.
El premio por
la Refinería Talara fue obtenido al final de un largo proceso evaluador que tomó en cuenta el desempeño de las entidades
postulantes con relación a: liderazgo, planeamiento estratégico, orientación
hacia el cliente, orientación hacia el personal, gestión de procesos; además de
medición, análisis y gestión del conocimiento, y resultados.
La evaluación
de las postulaciones estuvo a cargo del Comité conformado por un grupo de entidades
empresariales, educativas y técnicas, públicas y privadas: Adex, SNI, Capeco,
Produce, Indecopi, SGS del Perú, Senati, Tecsup y de las universidades del
Pacífico, ESAN, Católica, San Marcos, San Martín de Porres, Agraria, Ricardo
Palma, y Cerper, Cotecna, Inassa, Perú Compite, AOTS.
Petroperú
también ha sido reconocida por la Bolsa de Valores de Lima por su buen gobierno
corporativo, tras una evaluación realizada por la prestigiosa empresa PricewaterhouseCoopers.
Ha conseguido el distintivo de Empresa Socialmente Responsable otorgado por la
Asociación Perú 2021.
Es una
empresa AA+.pe, según Equilibrium, afiliada a la prestigiosa Moody’s Investors
Service Inc. Además del respaldo de la clasificadora de riesgos Standard &
Poor’s.
La Refinería
Talara de Petroperú cuenta con diversas certificaciones internacionales que
confirman su vigencia: el ISO 9001, calidad en los procesos; ISO 14001: 2004,
protección ambiental; OHSAS 18001, seguridad y salud en el trabajo y, en su
laboratorio, la norma NTP ISO/IEC 17025 calidad para laboratorio. Asimismo, de la Autoridad Portuaria Nacional, a sus
instalaciones portuarias.
La ciudadanía
y el mercado han emitido su opinión favorable a la gestión de la Empresa y su
política de inversiones. Ipsos-Apoyo reveló que un 62% de los peruanos
invertiría en Petroperú y un 72% manifestó estar de acuerdo con el anuncio gubernamental
de de fortalecerla.
Petroperú es
la empresa con mayor facturación en el país, por encima de importantes firmas
vinculadas al rubro minero o a la telefonía. Está entre los 15 primeros
contribuyentes al Estado. Además de liderar el mercado refinero.
El
reconocimiento a Petroperú llega en los meses previos al inicio de un
megaproyecto de ingeniería y construcción, que convertirá a Refinería Talara en
una de las más modernas del Pacífico, con la construcción de nuevas
instalaciones industriales y la modernización y ampliación de las existentes.
El proyecto
apunta a convertir a la Refinería a la vanguardia mundial de las nuevas
refinerías “verdes”, mejorando la calidad del ambiente. La modernización va a permitir a la Refinería
producir diesel y gasolinas con bajo nivel de azufre, que reducirá el nivel de
contaminación del aire. Asimismo, procesar crudos pesados, que disminuirá el
costo de producción por el menor valor que representan dichos crudos, respecto
a los crudos livianos que actualmente se usan como materia prima para la
refinería. Reducirá la producción de residuales, con un incremento de
producción de diesel, que mejorará la canasta de productos a ofrecer al
mercado; un mayor volumen de diesel
respecto al residual, cuyo consumo se está reduciendo a nivel nacional. La
Refinería aumentará la capacidad de producción de 65 mil a 95 mil barriles
diarios, lo que mejorará la eficiencia de la refinería por factor de escala.
LA
UNIVERSIDAD y LA COMUNIDAD
A principios
de la década de los noventa, las principales universidades públicas atravesaron
por una de sus crisis más difíciles que traspasó las fronteras de la escasez
presupuestaria y poner al jaque la autonomía, la democracia estudiantil y la
vida. La violencia senderista había invadido las aulas, los laboratorios, las
oficinas del las autoridades académicas y acabó con la existencia física de un
profesor y la intimidación de muchos.
La peor parte
sufrió la Universidad Nacional de Ingeniería – UNI como señala el “Testimonio: Universidad Campus de Batalla, del entonces rector Javier Sota Nadal, posterior
Ministro de Educación del Perú: “La
Universidad es una necesidad radical de
la sociedad. No existe ante sí y para sí- Existe por la sociedad y para la
sociedad. Este es el ser universitario”
Pues en
momentos tan críticos, surgió la iniciativa
de crear tres empresas, entre ellas
PetroUni, en los campos de Talara, para
autofinanciar los crecientes déficits de
aquel centro científico y tecnológico
fundado en 1876 por el presidente Manuel Pardo, líder de la República Práctica, asesinado en las puertas del Congreso.
Petroperú y
la Facultad de Petróleo de la UNI, en un reciente foro con los estudiantes de petroquímica, dieron a
conocer que está en marcha un acuerdo
para convertirá la empresa en un
centro nacional de formación, al servicio de todas las universidades.
Preguntamos a
los expositores del foro sobre las perspectivas de los Lotes Petroleros que
actualmente tiene en concesión UNIPETRO
y cuáles serían las posibilidades
académicas.
El Ing.
Ernesto Barreda, gerente del Proyecto de
Modernización Refinería Talara, explicó también en su condición de miembro del directorio
de UNIPETRO, que es una empresa donde se privilegian las prácticas
profesionales de los alumnos de ingeniería de petróleo, labor financiada con parte de las utilidades de esta organización del primer centro tecnológico
del país.
Está por
terminar el periodo de la concesión y están trabajando con PerúPetro y con el gobierno
para que se extienda un periodo adicional esta concesión. El fin que se
persigue es que el lote petrolero sea básicamente de capacitación, de
entrenamiento, no solo de la UNI sino
para los alumnos de la Universidad de Piura, de San Marcos, de Arequipa y de cualquier centro donde exista ingeniería de petróleo, como
función básica.
Esa es
una actividad adicional a la parte de
producción de petróleo. En el convenio a
realizarse hay que reforzar lo académico,
de manera que Petroperú operando en lotes petroleros también tenga un
convenio con UNIPETRO y con la universidad para entrenar a su personal, a sus
trabajadores, sus ingenieros. Con la
experiencia que ya dispone UNIPETRO
podría entrar con Petroperú en el aspecto de capacitación en los lotes donde
llegue a participar la empresa.
El Ing. Luis
Antonio Del Castillo, decano de la Facultad de Ingeniería de Petróleo, Gas
Natural y Petroquímica, informa que desde junio integra el Directorio de
UNIPETRO y que ha tenido conversaciones con
Perúpetro sobre dos temas:
Primero, la
prórroga del contrato. Y segundo, la retribución, pues no es una concesión, es un contrato de
servicio.
En la
retribución se señalo inicialmente que teníamos una retribución hasta un límite
en precio del petróleo y se decía que si se pasaba de 65 dólares el barril el
precio del petróleo, se iba a negociar el incremento en la retribución.
Lógicamente
si el petróleo cuesta más caro el contrato de servicio. La base del contrato
es que se entrega el petróleo a
Perúpetro y esta paga en dinero una retribución, que debió ser mayor por
que el precio del petróleo se excedió de 65. Sin embargo se quedó congelado en
65. Con la nueva presidente de Perúpetro, Rosa María Ortiz, es con quien se verá
cómo se tenia que pagar por retribución adicional en el momento en que el
petróleo pasó por encima de 65 barriles por día y la prórroga del contrato
efectivamente.
En una última
conversación con la Gerente de Perúpetro
y con el Rector de la UNI, informa el
Decano Del Castillo, Unipetro iba a ser considerada, se le iba a dar una prórroga, considerando
como un contrato básicamente de capacitación, que se extendería no solo a la
UNI si no a las universidades nacionales que tengan relación o sea afines
a la industria del petróleo. Eso es todo lo que puedo manifestar. El
presidente del Directorio de Petroperú, Humberto Campodónico, en más de una
ocasión ha expresado su respaldo a la
relación académica con la UNI y particularmente
con la empresa donde los estudiantes realizan sus prácticas
profesionales.
ISAIAS ZAVALETA, 96 AÑOS, ESCRITOR Y PERIODISTA
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lunes, 1 de octubre de 2012
elmercuriodigital.es: ¿Para qué sirve el poder?
elmercuriodigital.es: ¿Para qué sirve el poder?: OPINIÓN de Jorge Zavaleta Alegre , Perú.- La respuesta es sencilla, lo cual no significa que no es compleja, porque el error, la ignoran...
domingo, 30 de septiembre de 2012
¿Para qué sirve el poder? y A. Filomeno Jarrín, 70 años de vida política
http://eltiempo.pe/2012/10/04/para-que-sirve-el-poder/
http://www.elmercuriodigital.net/2012/10/para-que-sirve-el-poder.html
http://www.losandes.com.pe/Opinion/20120930/65719.html
http://www.losandes.com.pe/Opinion/20120930/65717.html
Jorge Zavaleta Alegre- Semanario Cambio16-Madrid.
Enrique Bernales, ex senador de la República, defensor de los derechos humanos, recuerda junto con Alfredo, que a los jóvenes inquietos y ganados por la vocación política comenzaron a sernos familiares los nombres de Adenauer, Fanfani, Schumann, grandes figuras de la democracia europea. Temprano llegaron los nombres de Eduardo Frei, Rafael Caldera, Vladimiro Tomich, que desde América Latina hacia grande la sigla DC.
Igual que tantos jóvenes de la JDC, soñaban para el Perú parlamentarios como I. Bielich, M. Alzamora Valdés, H. Cornejo Chávez, M. Moreira, V. Paniagua, J. Silva, F.Guerra, H.Peace, y otros tantos como, R. Roncagliolo, F.Sánchez Albavera, con una enorme dosis de generoso compromiso de trabajo por la transformación del país.
Azucena Dávila, tomando palabras de Lebret, afirma: “Dios mío envíanos algunos locos, de aquellos que se comprometen a fondo, de aquellos que se olvidan de sí mismos”.
¿Para qué sirve el poder?, según Alfredo Filomeno, evoca a maestros como Emilio Barrantes, Walter Peñaloza. Y para comprobar que de ninguna manera se ha vivido en vano, las reflexiones, las páginas de este libro “están selladas por la contundencia del amor de su esposa e hijos”.
http://www.elmercuriodigital.net/2012/10/para-que-sirve-el-poder.html
http://www.losandes.com.pe/Opinion/20120930/65719.html
http://www.losandes.com.pe/Opinion/20120930/65717.html
Jorge Zavaleta Alegre- Semanario Cambio16-Madrid.
La respuesta es sencilla, lo cual no significa que no es compleja, porque el error, la ignorancia, la
ceguera, progresan, por todas partes, al mismo tiempo que nuestros
conocimientos. “Nos es necesaria una toma de conciencia radical, porque hay una
nueva ceguera ligada al uso degradado de la razón”, sostiene Edgar Morín en más de cincuenta libros desde
1976 al 2011.
Creo que este autor francés y otros estudiosos del conocimiento humano están presentes
en personas como Alfredo Filomeno Jarrín,
quien al cumplir 70 años de vida política nos explica, con el ejemplo, la
importancia de la ética del poder para enfrentar las amenazas a la humanidad ligadas al progreso ciego e
incontrolado del conocimiento y manipulaciones de todo orden.
Filomeno, fue
presidente de la Juventud Demócrata Cristiana
de América Latina – Judca y miembro del Comité Mundial de la DC entre 1969 y
1970, presidió la Conferencia Socialista Latinoamericana en 1986. Dejó la política activa en 1991,
junto con la mayoría de figuras públicas del Partido Socialista
Revolucionario -- PSR.
La reciente compilación y edición de Ana María Ramírez y
Susana Bedoya, presentada en un concurrido acto, en especial de estudiantes y jóvenes profesionales, con
saludos múltiples desde el exterior, particularmente de las universidades de
Pittsburgh, Arkansas y Washington, plantea el renacimiento de los conceptos y
acciones indispensables para recuperar las luces de la razón.
En el prólogo del libro, que contiene 20 comentarios y el anuncio de Crónicas del Pasado, José Miguel Insulza sostiene que esta obra “ha
sido escrita para celebrar al hombre político. Una persona que ha dedicado por
décadas sus mejores esfuerzos a intentar mejorar a vida de su país y de los hombres
y mujeres que viven en él”·
“Desde luego, agrega el secretario general de la OEA, no lo ha hecho
solo, la política es – o debería ser siempre – una actividad colectiva. Nuestra
historia no es una historia de individuos aislados, sino de personas que han
compartido muchas jornadas en una batalla por la democracia, la libertad y la
justicia, que parece no tener fin”.
El primer ensayo de esta publicación, Juan Borea, nos da la clave de lo
que vendrá.“Solo el compromiso con una causa y con una organización, que en
ocasiones requerirá el abandono y la renuncia de posiciones personales o expectativas
legítimas, abre la posibilidad de una acción política seria al servicio de la sociedad”.
José María Salcedo, productor de cine, escritor y activo comunicador de radio y televisión, comenta:
“Amigo Alfredo es el hombre de los sueños de invierno en una casona de
Miraflores. La lealtad es su divisa. Sucede que en el país de los charlatanes,
el guarda silencio. En el frívolo torneo político de las declaraciones de principios y los juramentos, él con su voluntaria opacidad, defiende las
instituciones…”
Enrique Bernales, ex senador de la República, defensor de los derechos humanos, recuerda junto con Alfredo, que a los jóvenes inquietos y ganados por la vocación política comenzaron a sernos familiares los nombres de Adenauer, Fanfani, Schumann, grandes figuras de la democracia europea. Temprano llegaron los nombres de Eduardo Frei, Rafael Caldera, Vladimiro Tomich, que desde América Latina hacia grande la sigla DC.
Igual que tantos jóvenes de la JDC, soñaban para el Perú parlamentarios como I. Bielich, M. Alzamora Valdés, H. Cornejo Chávez, M. Moreira, V. Paniagua, J. Silva, F.Guerra, H.Peace, y otros tantos como, R. Roncagliolo, F.Sánchez Albavera, con una enorme dosis de generoso compromiso de trabajo por la transformación del país.
Azucena Dávila, tomando palabras de Lebret, afirma: “Dios mío envíanos algunos locos, de aquellos que se comprometen a fondo, de aquellos que se olvidan de sí mismos”.
¿Para qué sirve el poder?, según Alfredo Filomeno, evoca a maestros como Emilio Barrantes, Walter Peñaloza. Y para comprobar que de ninguna manera se ha vivido en vano, las reflexiones, las páginas de este libro “están selladas por la contundencia del amor de su esposa e hijos”.
....
Palabras de Alfredo Filomeno
Presentación del libro “¿Para qué sirve el Poder? Vida, política y ética a los setenta años de Alfredo Filomeno”. Lima, 27 de septiembre de 2012, auditorio del BBVA Continental.
"Permitanme comenzar con una sola palabra: gracias.
Gracias a todos los que aquí se encuentran, gracias a los que enviaron sus palabras de adhesión, gracias a los que no están presentes pero se sienten identificados con el reconocimiento que hoy se ha querido dar.
Gracias a Juan Borea, quien me amenazó en las últimas navidades con celebrar lo que el llamó entre carcajadas, la efemérides de mis 70 años y que comprometió a Susana Bedoya, a Nano Guerra García y a muchas otras personas, principalmente a algunos que eran bastante jóvenes en los años 80, a todos los que agradezco especialmente, para organizar esta actividad que culmina hoy con la presentación de un libro que, a propósito de mis 70 años, intenta hacer algunos aportes sobre ética y política.
LA MILITANCIA DEMOCRATA CRISTIANA DE LOS 60
Gracias a los amigos que han participado con sus ensayos y testimonios. A aquellos con los que compartimos en los años 60 la militancia en el Partido Demócrata Cristiano que nos hermanó para siempre. A aquellos con los que luego fuimos parte de los fundadores del Partido Socialista Revolucionario a mediados de los 70. A los que conocimos en esa misma época e iniciamos desde el trabajo partidario una gran amistad y a quienes eran jóvenes militantes socialistas de los 80. Y en especial a dos antiguos amigos, en las buenas y en las otras, que desde fuera del país enviaron sus escritos: José Miguel Insulza e Ismael Llona, chilenos que conocimos como democristianos y con quienes tuvimos parecida radicalización ideológica que nos llevó a la izquierda de nuestros partidos, primero, y a partidos socialistas después. Debo indicarles además mi gran satisfacción al rencontrarme hace unos minutos con Ismael acompañado de su hija Andrea, que llegó al Perú en 1973 asilada a los 6 años. Ellos han viajado especialmente más de cuatro mil kilómetros para acompañarnos esta noche, algo que agradezco inmensamente.
EL GRUPO COHERENCIA
Gracias a Julio César Mateus y Elohim Monard, representantes del Grupo Coherencia, a quienes si bien poco conozco, he visto en sus aportes que en pleno siglo XXI es posible que jóvenes comiencen a gestar proyectos políticos serios y comprometidos con las actuales necesidades de nuestro país.
Este libro –del cual me enteré cuando estaban listos todos los textos y fotos, pero necesitaban identificar a los fotografiados- se gestó hace unos seis meses y no solo contó con los amigos que se mencionan en los créditos, sino con muchos colaboradores anónimos que cumplieron las ocultas pero siempre necesarias tareas de coordinación sin las cuales nada camina y a quienes también agradezco. Gracias al cariño manifestado por
Pancho Guerra García, por ofrecerse a pintar la carátula, la cual me permitieron ver hace muy pocos minutos.
Gracias a Augusto Shibuya y a su esposa Patty, dado que desde su imprenta no sólo pusieron profesionalismo y eficiencia, sino cariño, consideración, desinterés y generosidad.
Gracias, por cierto a Juan, Chema, Nano y Henry por acompañarme en esta mesa -espero que no para hacer patente que soy el mayor de todos ellos- por sus palabras que significan, más allá de cada particular forma de expresarlo, el compromiso que todos ellos asumieron desde muy jóvenes con la necesidad de un país más justo, más integrado, más solidario.
EL ROL DE LA FAMILIA
Gracias finalmente a mis tres hijos -dos que viven en Lima y una que llegó hace pocas horas de Washington dejando por tres días a mis dos nietas- por haberse adherido entusiastamente desde el inicio a este proyecto y por haber hecho lo necesario para que este libro sea entregado y no vendido, a tantos amigos asistentes y por cierto a los que no han podido venir. Gracias a los tres por ser como son y porque junto con su madre, me acompañaron aportando con creces en la principal tarea colectiva que creo haber cumplido a cabalidad: la construcción de una familia. Y para Ana Maria, mi esposa ya por más de 40 años, no sólo mi reconocimiento por el esfuerzo que desplegó para que el proyecto saliera adelante -sobre todo porque estoy seguro lo difícil que le debe haber sido guardarme un secreto- sino porque a este proyecto, al igual que a todo lo que hemos pasado en la vida, le inyectó su gran amor.
Aun ahora me resulta inusitada esta forma de celebración de los setenta años que cumplí hace unos tres meses, edad a la que hace algunas décadas me hubiera imaginado que llegaría en apacible retiro, cuando no en descanso final. Porque si me hubieran pedido a los 20, 30 ó 40 años, que defina en una sola palabra a quien tiene 70, es posible que sólo una se me hubiera ocurrido: viejo.
Hablemos entonces sobre viejos, calificativo siempre relativo dependiendo de cada época. Si recorro diversos momentos de mi actividad política a la que dediqué largos e intensos años, me resulta difícil encontrar mayores de 70 años. Por el mes de marzo de 1959 conocí y comencé a tratar a don Javier Correa Elías, entonces presidente del Partido Demócrata Cristiano. Los jóvenes de esa época se referían cariñosamente a él como “el viejo Correa”. Le faltaban un par de meses para cumplir 61 años. En 1966, mientras esperábamos que hubiera quórum para una reunión, seis dirigentes democristianos agarramos una pelota de plástico y jugamos una “pichanguita” de viejos contra jóvenes. Yo tenía 24 años y los otros dos jóvenes 30 y 31. Eran el diputado y ex ministro Valentín Paniagua y el ex ministro Javier Silva Ruete, extraordinaria persona desaparecida hace apenas una semana. Los viejos eran los también diputados Alfredo García Llosa y Federico Hurtado y el senador Héctor Cornejo Chávez. Ninguno de los tres llegaba a los 50 años.
EL PARTIDO SOCIALISTA REVOLUCIONARIO-PSR
A finales de 1977, a un año de fundado el Partido Socialista Revolucionario, para presentarlo realizamos un gira por varios países de Europa. La iniciamos en Suecia donde me encontré con los generales Leonidas Rodríguez y Arturo Valdés deportados en México y Rafael Roncagliolo asilado en ese mismo país. Alguno de nuestros amigos suecos consideró que era una buena combinación una delegación con dos dirigentes jóvenes, señalándonos a Rafo y a mí de 33 y 35 años, y dos dirigentes viejos, refiriéndose a los
generales. Leonidas tenía 56 años y Arturo cumplió 59 pocos días después. En Madrid, los cuatro y además otro más joven “Chema” de apenas 31, tuvimos ocasión de conversar con el reputado intelectual y parlamentario Enrique Tierno Galván, quien año y medio después sería elegido alcalde de Madrid, ciudad a la que gobernaría por dos periodos hasta su muerte en 1986. Cuando conversamos con él hacía un buen tiempo ya que se le conocía como “el viejo profesor”. Tenía 59 años.
Podría quizá seguir hurgando en mi experiencia para continuar dando ejemplos sobre “viejos” cincuentones o sesentones. Pero es evidente que la percepción de los menores es la que califica cuándo comienza la vejez de los mayores.
Pero dejemos esta ya incómoda reflexión sobre la edad, para ir a lo que significa que tantos amigos acepten escribir este libro, para un reconocimiento hacia mi vida –que me resisto a calificar de homenaje- que no he tenido más que aceptar agradecido.
Cuando hace poco más de tres semanas fui informado sobre la publicación, tuve por unos segundos un inicial y casi natural rechazo por lo que podría ser calificado como una tardía afición por la figuración. Pero casi inmediatamente me sentí halagado, ya que pensé en que si alguna vez se le puso nombre y apellido a algún “soldado desconocido” este libro puede ser una manera de homenajear al “militante desconocido”.
Se puede decir que lo que acabo de afirmar es exagerado, ya que es evidente que no puedo pretender haber sido exactamente un desconocido, dado los cargos ocupados en la política partidaria en las pasadas décadas. Se trata de otra cosa. Como el soldado que va a la guerra sin otra motivación que luchar por su país y termina protagonizando un acto inusual, los militantes políticos hace treinta, cuarenta o cincuenta años teníamos idéntica motivación. Y algunos, nos encontramos en el camino con los cargos y – por justamente la responsabilidad del compromiso- los asumimos tratando de hacerlo lo mejor posible. No ingresé a la militancia política para tener algún cargo, sino la temprana experiencia de ver el sufrimiento y las carencias en nuestro país, fue lo que me lleva a ella -como lo apunta Nano Guerra García- como forma de “buscar ideas que las eviten, que las corrijan, que las combatan…”.
El mérito que quizá sí tuve, fue que cuando me tocó pasar de la militancia a la dirigencia lo hice sin desafinar, en un país en que lo que resulta difícil es que alguien pueda trocar la dirigencia con la militancia sin desentonar. Y es sobre esto que quiero hacer algunas reflexiones en esta noche. Mis cerca de 35 años de militancia política efectivamente corresponden a la época que, desde otras trincheras y con distintos signos ideológicos, miles de jóvenes se entregaron a la actividad política dejando de lado legítimos intereses personales.
LA OPINION DE JOSE MIGUEL INSULZA
Pero más específicamente, mi militancia no se entendería sin contar con algunas características que son comunes a mi entorno político no sólo en el país sino fuera de él. Una de las principales es el sentido de equipo. Y acudo a lo que dice José Miguel Insulza, que es válido para varios países de nuestro subcontinente, cuando se refiere a la amistad entre quienes hicimos política desde los años 60 y remarca.”Eso es natural: en nuestra generación, la de Alfredo Filomeno, la mía y la de la mayoría de quienes le rinden homenaje en éstas páginas, eso ha sido así. Nuestra historia no es una historia de individuos aislados, sino de personas que han compartido muchas jornadas en una batalla por la democracia, la libertad y la justicia, que parece no tener fin”.
Pero no sólo es una generación en que el sentido colectivo primaba, sino también la de quienes vivieron momentos difíciles, amenazados en su vida incluso, y que –a diferencia de lo que dice la canción- cuando la tortilla se volvió, no guardaron rencores y se comportaron con la misma sencillez de siempre. Amigos chilenos, bolivianos, uruguayos, argentinos o nicaragüenses que pasaron por Lima cuando estuvieron en el exilio o perseguidos en sus países, no variaron su forma de ser cuando posteriormente volvieron a pasar, ejercieron cargos de ministros, parlamentarios o embajadores.
DISCREPANCIAS CON FERNANDO BELAUNDE
Como el dirigente nacional más joven de la Democracia Cristiana me tocó participar en esfuerzos unitarios, para formar un frente de centro izquierda con la dirigencia oficial de Acción Popular –cuando manifestaban discrepancias con su jefe Fernando Belaunde- y la Unidad de Izquierda que hegemonizaba el Partido Comunista Peruano a fines de 1967 e inicios de 1968. Diez años después ya como dirigente nacional del PSR me encargaron participar en los intentos frustrados de formar una lista unitaria de la izquierda para las elecciones constituyentes de 1978, así como en la gestación de un frente que resultó poco significativo a inicios de 1980. Pero fue en el segundo semestre de ese año cuando se creó Izquierda Unida, en la que pude jugar un papel de mayor importancia porque podía moverme con mayor libertad, debido a que era el único dirigente que no consultaba los detalles de los avances y podía firmar compromisos, ya que tenía un mandato general de buscar la unidad y, sobre todo, la confianza plena en que lo poco o mucho que consiguiera era todo lo que podía conseguir.
Como nuestros primeros años de aprendizaje político lo hicimos en estructuras partidarias que privilegiaban la democracia interna, la elección de sus dirigentes desde las bases distritales y la renovación periódica de sus autoridades, tratamos de conjugar esta fe en la democracia con los anhelos de justicia social. Eso puede ilustrarse mejor con un párrafo de mi intervención con ocasión del encuentro de más de 160 partidos y movimientos, realizado en Moscú en noviembre de 1987, con ocasión de los 70 años de la Revolución de Octubre. En esa ocasión, al referirme a nuestra opción por la democracia dije: “Si queremos la democratización de la sociedad, la democracia resulta estratégica y no sólo táctica y debemos adecuar nuestra acción política a esa situación…” No es casual entonces, cuando Rafo Roncagliolo escribe que los dos después de integrar la DC y el PSR, “renunciamos a la militancia partidaria e iniciamos una reflexión anclada en una preocupación compartida por la democracia”.
Sentido de trabajo colectivo, sencillez en el trato, confianza en lo que hace el otro, tratar de sumar voluntades, respeto a lo que cada uno puede hacer mejor, espíritu genuinamente democrático, son los rasgos que definen a la generación de quienes nacidos entre 1935 y 1945 -o un año mCs para incluir a Chema- ingresamos a la política en la Democracia Cristiana entre los años 1956 y mediados de los 60 y que hacia el final de la década evolucionamos a posiciones izquierdistas, sin perder varias de nuestras convicciones.
Pero lo común en un grupo generacional, no quita la individualidad. Y la percepción que sobre mí tienen los que escriben este libro, me hizo inicialmente mirarme desde afuera, como si se tratara de un personaje a analizar. Sé que puede ser poco elegante hablar sobre uno, pero no me queda más remedio considerando que el libro contiene muchos testimonios sobre mí.
Pese a mi predisposición a la búsqueda de consensos a través del diálogo, no fue fácil representar ininterrumpidamente al PSR, único destacamento partidario no marxista- leninista del frente, en el Comité Directivo Nacional de Izquierda Unida, desde su fundación en setiembre de 1980 hasta su división en enero de 1989, como miembro alterno primero y como titular después.
Como comprobarán al leer el libro, el mismo Insulza dice: “Lo que más llama la atención es que todos coinciden en poner de manifiesto su permanente disposición al diálogo y su incansable búsqueda de acuerdos que permitieran avanzar”. Hay también coincidencia en señalar mi opción por el perfil bajo y mi serenidad en momentos complicados. Pablo Tarazona afirma “está donde hay que estar pero nunca sale en la foto” e Ismael Llona dice que solidarizarse con los perseguidos por Pinochet a mediados de los 70 tenía sus riesgos y “Alfredo los corrió con su tranquilidad de siempre. Era ya un revolucionario quieto, el hombre que enfrentaba las tormentas de una manera apacible”.
Este deliberado perfil bajo por el que reconozco muchas veces he optado, se explica justamente por el sentido de trabajo en equipo de mi generación. Adaptando una comparación que fue utilizada hace unos treinta años en España, quiero decir que he vivido la actividad política pública como el manejo de una cafetería. Algunos tienen que atender en el mostrador, ser la cara ante el público, mientras otros deben estar en la cocina preparando las cosas para mantener la reputación del negocio. Pero los unos no funcionan sin los otros. Bueno, debo dejar cualquier alarde de modestia para decir que, aunque las veces que me tocó el mostrador, creo, no lo hice mal, la mayoría de las veces me tocó estar en la cocina donde lo hice mejor.
Quiero por lo anterior reivindicar el sitio de los segundos en política, a los que tratan de cumplir sus tareas sin que se le vaya la vida si no son los primeros. O en un término que pido prestado a Llona los mediocampistas de la política, que no meten goles ni los impiden en la línea del arco, pero que sudan la camiseta en todo el partido. A los que no imponen un liderazgo sino les llega. Como recién lo he terminado de comprender en los últimos días, son otro tipo de liderazgos que no obtienen incondicionalidad sino respeto, que no despiertan febriles adhesiones temporales sino permanente consideración y cariño.
Está suerte de análisis de personalidad al que he sido sometido en los distintos testimonios, descubren incluso una faceta que no hubiera imaginado que tenía: la imagen paterna, de educador y consejero, que implicó hasta que los dirigentes jóvenes sometieran a mi inspección sus calificaciones universitarias.
Varios de los testimonios presentados en el libro hacen alusión a mi memoria y más de uno reclama que debería compartir mis vivencias. He pensando sobre esto en las últimas semanas, ya que hay muchos sucesos, anécdotas o experiencias que guardo en la memoria y que puedan ser testimonio de más de tres décadas intensas. Como muestra, sólo dos, sobre amigos que comparten esta mesa ¿saben que una noche en 1970, junto con algunos otros, acompañé al maestro Luis Jaime Cisneros a la terraza del aeropuerto internacional para por lo menos gritarle adiós y buena suerte a José María Salcedo, presidente de la FEPUC, cuya expulsión del país había sido decidida horas antes en el ministerio del Interior? O que en 1987 una peruana residente en Francia contó que le habían hablado muy bien de un colegio limeño que creía se llamaba Héctor de Cárdenas y que el silencio de un elegante restaurante parisino se rompió cuando Juan Borea gritó “carajo, es mi colegio…”.
Lo leído en los últimos diez días, desde que me permitieron conocer los textos del libro, me ha ratificado la idea que tenía desde hace algunos meses de divulgar mis experiencias. Por eso, estoy en las coordinaciones finales para la aparición de un blog llamado “Crónicas del siglo pasado”, para relatar hechos políticos que viví como actor, mis experiencias de viajero internacional hablando sólo español, así como reminiscencias familiares y recuerdos de mi vida escolar y la de mis compañeros de la promoción 1958 de la GUE Ricardo Palma con los que hasta hoy me reúno.
Pero las referencias a mi memoria, quiero terminarlas con algo escrito por Chema Salcedo que creo que me interpreta cabalmente: “Su memoria es prodigiosa y casi una maldición porque le obliga a recordar siempre que hay un pasado en nuestro futuro…”
Esta afirmación me hace pensar que cuando me refería hace unos minutos a las características de mi generación, debí añadir otra: saber mantener, más allá de las discrepancias, el aprecio por la tienda que nos cobijó y por los amigos que ahí dejamos. Cuando renunciamos a la DC, no renunciamos a lo que por convicción en ese partido habíamos defendido durante años. Por eso el máximo respeto cuando ya estábamos en partidos distintos y el no caer en la farsa de proclamar haber sido engañados cuando allí llegamos con nuestros propios pies, ni tampoco a ocultar nuestra anterior militancia, sabiendo que por convicciones la habíamos asumido y por convicciones también la habíamos dejado, en momentos que por cierto, no habían elecciones ni candidaturas a la vista. Siempre he tenido muy claro que una cosa es vivir en el pasado y otra muy distinta es olvidar nuestro pasado.
Pero dejemos aquí el personaje para ver los cambios ocurridos en el país desde que comenzó a preocuparse por sus problemas.
EL PAIS DE MIGRANTES
Estoy seguro que formo parte de la generación que vivió la etapa en que más cambió nuestro país en términos demográficos. Y con el actual comportamiento en el crecimiento de la población es muy difícil que otra generación viva lo mismo más adelante. Sin ser plenamente conscientes de lo que estaba ocurriendo, en nuestra adolescencia y juventud vivimos la ola migratoria que se inició en los años 50 y que en los veinte o treinta años siguientes se hizo incontenible y cambió definitivamente el Perú. Nacimos en un país donde las dos terceras partes de la población vivía en la sierra y hoy allí sólo vive la mitad de los que habitamos la costa. Los 520 mil habitantes que vivían en Lima y Callao en los años 40 se han convertido actualmente en 9 millones. Vimos desaparecer élites provincianas, que no pocas veces desafiaban la hegemonía limeña. No nos dimos cuenta en varias décadas que éramos un país de migrantes. Y nuestra ciudad cambió de tal manera que si nos hubiéramos parado en este mismo sitio hace 50 años a pocos metros de nuestras cabezas, estarían pasando los aviones para aterrizar en el aeropuerto internacional de Limatambo cuyas pistas estaban situadas a dos o tres cuadras de aquí.
Tenemos entonces que entender que el Perú es ahora un país bastante distinto. Que hay paradigmas que hoy no sirven más. Sin duda que una de la razones del estallido de los partidos políticos y la incapacidad de recrearse hace más de 20 años, se debe a las peculiaridades de nuestro desarrollo político de la últimas décadas en que la mayoría de los votantes no se sentía expresada y jugaba al mal menor o a escoger a quien creía menos interferiría con sus emprendimientos iniciados sin contar con el Estado, o a pesar de él. Se requiere de partidos políticos, pero como dice Henry Pease “…cuando los entendemos como asociación de ciudadanos que buscan ser gobierno y tener poder para
cumplir determinados objetivos y programas comunes”. Y hay que considerar como los piensan los jóvenes de Coherencia que “…la política en todo momento debe ser una tarea creativa: nuevos espacios, nuevas ideas, nuevas soluciones” y, añado, nuevas generaciones de dirigentes.
Es que un país distinto requiere también liderazgos distintos. No es momento de mantenerse bajo cualquier condición. Que así como debemos reconocer que hubo quienes nos precedieron, no podemos ignorar que estamos precediendo a otros. O, peor aún porque es patético, no puede haber liderazgo que se conserve impidiendo asomarse a los que comienzan a destacar por temor a ser superados. Hay mantener los mismos ideales, confiados en que habrá manos más firmes para liderarlos y que no se trata de dejar la actividad, sino encontrar la modalidad que mejor recoja nuestra experiencia.
¿Para qué sirve el poder? se pregunta este libro. Y a lo largo de los ensayos se perfilan las bases de una respuesta. Pero dejando de lado las respuestas profundas de quienes con más formación y autoridad lo pueden hacer, debo expresar con simpleza que el poder debe servir para dejar un país mejor al que hemos recibido. Nada más, pero tampoco nada menos. Hay que buscar el poder para intentar mejorar la vida de todos los peruanos, hay que ejercerlo para mejorar la vida de todos los peruanos y hay que saber cuándo dejarlo para preservar la mejora de la vida de todos los peruanos.
HECTOR CORNEJO CHAVEZ, RODRIGUEZ FIGUEROA, ALFONSO BARRANTES
Quiero finalmente enunciar afirmaciones absolutamente personales, incluyendo quizás algunas políticamente incorrectas. Me siento esencialmente producto de la escuela pública. En la gran unidad escolar Ricardo Palma aprendí lo que es ser peruano, es decir producto de la mezcla de sangres y culturas llegadas de tres continentes confundidas con la sangre y cultura americana. Vengo de una familia de varias generaciones de maestros, que no tuvo riquezas, tuvo valores. En la década de los 60 pude tratar cercanamente y durante varios años a un hombre absolutamente brillante y honrado como Héctor Cornejo Chávez, sin duda mi primer maestro en política, y tener como amigos, pese a las diferencias de edades a Javier Correa Elías y Alfredo García Llosa. Traté en los 70 y 80, sucesivamente como jefe, compañero y amigo, a Leonidas Rodríguez Figueroa y comprobé que hay hombres esencialmente buenos. También en los 80 tuve una excelente relación personal con Alfonso Barrantes, lo apoyé las veces que fue necesario y discrepé con él las veces que me resultó imperativo.
Hice amigos a lo largo de toda mi vida - coincidiendo o no con sus ideas- con los que nos apreciamos mutuamente, pero en esta ocasión con sus escritos, testimonios, asistencia y adhesiones me han demostrado su amistad contundentemente. La mayor inversión de mi vida fue tratar de almorzar todos los días con mi esposa y mis tres hijos entre 1982 y 1991 y lograr hacerlo por lo menos cuatro veces semanales para reír, hablar y volver a reír todos juntos...
Al terminar estas palabras quiero hacerlo con algo que puede sonar a humor negro. Leyendo este libro, que es el mejor regalo de cumpleaños que pude imaginar, me he sentido testigo de mi propio velorio, cuando se suelen hablar sólo cosas buenas del que se va, pero lo he apreciado vivo, sano y con todas mis facultades, por lo que he recibido el impulso de seguir adelante por muchos años más.
Gracias a todos.
Palabras de Alfredo Filomeno
Presentación del libro “¿Para qué sirve el Poder? Vida, política y ética a los setenta años de Alfredo Filomeno”. Lima, 27 de septiembre de 2012, auditorio del BBVA Continental.
"Permitanme comenzar con una sola palabra: gracias.
Gracias a todos los que aquí se encuentran, gracias a los que enviaron sus palabras de adhesión, gracias a los que no están presentes pero se sienten identificados con el reconocimiento que hoy se ha querido dar.
Gracias a Juan Borea, quien me amenazó en las últimas navidades con celebrar lo que el llamó entre carcajadas, la efemérides de mis 70 años y que comprometió a Susana Bedoya, a Nano Guerra García y a muchas otras personas, principalmente a algunos que eran bastante jóvenes en los años 80, a todos los que agradezco especialmente, para organizar esta actividad que culmina hoy con la presentación de un libro que, a propósito de mis 70 años, intenta hacer algunos aportes sobre ética y política.
LA MILITANCIA DEMOCRATA CRISTIANA DE LOS 60
Gracias a los amigos que han participado con sus ensayos y testimonios. A aquellos con los que compartimos en los años 60 la militancia en el Partido Demócrata Cristiano que nos hermanó para siempre. A aquellos con los que luego fuimos parte de los fundadores del Partido Socialista Revolucionario a mediados de los 70. A los que conocimos en esa misma época e iniciamos desde el trabajo partidario una gran amistad y a quienes eran jóvenes militantes socialistas de los 80. Y en especial a dos antiguos amigos, en las buenas y en las otras, que desde fuera del país enviaron sus escritos: José Miguel Insulza e Ismael Llona, chilenos que conocimos como democristianos y con quienes tuvimos parecida radicalización ideológica que nos llevó a la izquierda de nuestros partidos, primero, y a partidos socialistas después. Debo indicarles además mi gran satisfacción al rencontrarme hace unos minutos con Ismael acompañado de su hija Andrea, que llegó al Perú en 1973 asilada a los 6 años. Ellos han viajado especialmente más de cuatro mil kilómetros para acompañarnos esta noche, algo que agradezco inmensamente.
EL GRUPO COHERENCIA
Gracias a Julio César Mateus y Elohim Monard, representantes del Grupo Coherencia, a quienes si bien poco conozco, he visto en sus aportes que en pleno siglo XXI es posible que jóvenes comiencen a gestar proyectos políticos serios y comprometidos con las actuales necesidades de nuestro país.
Este libro –del cual me enteré cuando estaban listos todos los textos y fotos, pero necesitaban identificar a los fotografiados- se gestó hace unos seis meses y no solo contó con los amigos que se mencionan en los créditos, sino con muchos colaboradores anónimos que cumplieron las ocultas pero siempre necesarias tareas de coordinación sin las cuales nada camina y a quienes también agradezco. Gracias al cariño manifestado por
Pancho Guerra García, por ofrecerse a pintar la carátula, la cual me permitieron ver hace muy pocos minutos.
Gracias a Augusto Shibuya y a su esposa Patty, dado que desde su imprenta no sólo pusieron profesionalismo y eficiencia, sino cariño, consideración, desinterés y generosidad.
Gracias, por cierto a Juan, Chema, Nano y Henry por acompañarme en esta mesa -espero que no para hacer patente que soy el mayor de todos ellos- por sus palabras que significan, más allá de cada particular forma de expresarlo, el compromiso que todos ellos asumieron desde muy jóvenes con la necesidad de un país más justo, más integrado, más solidario.
EL ROL DE LA FAMILIA
Gracias finalmente a mis tres hijos -dos que viven en Lima y una que llegó hace pocas horas de Washington dejando por tres días a mis dos nietas- por haberse adherido entusiastamente desde el inicio a este proyecto y por haber hecho lo necesario para que este libro sea entregado y no vendido, a tantos amigos asistentes y por cierto a los que no han podido venir. Gracias a los tres por ser como son y porque junto con su madre, me acompañaron aportando con creces en la principal tarea colectiva que creo haber cumplido a cabalidad: la construcción de una familia. Y para Ana Maria, mi esposa ya por más de 40 años, no sólo mi reconocimiento por el esfuerzo que desplegó para que el proyecto saliera adelante -sobre todo porque estoy seguro lo difícil que le debe haber sido guardarme un secreto- sino porque a este proyecto, al igual que a todo lo que hemos pasado en la vida, le inyectó su gran amor.
Aun ahora me resulta inusitada esta forma de celebración de los setenta años que cumplí hace unos tres meses, edad a la que hace algunas décadas me hubiera imaginado que llegaría en apacible retiro, cuando no en descanso final. Porque si me hubieran pedido a los 20, 30 ó 40 años, que defina en una sola palabra a quien tiene 70, es posible que sólo una se me hubiera ocurrido: viejo.
Hablemos entonces sobre viejos, calificativo siempre relativo dependiendo de cada época. Si recorro diversos momentos de mi actividad política a la que dediqué largos e intensos años, me resulta difícil encontrar mayores de 70 años. Por el mes de marzo de 1959 conocí y comencé a tratar a don Javier Correa Elías, entonces presidente del Partido Demócrata Cristiano. Los jóvenes de esa época se referían cariñosamente a él como “el viejo Correa”. Le faltaban un par de meses para cumplir 61 años. En 1966, mientras esperábamos que hubiera quórum para una reunión, seis dirigentes democristianos agarramos una pelota de plástico y jugamos una “pichanguita” de viejos contra jóvenes. Yo tenía 24 años y los otros dos jóvenes 30 y 31. Eran el diputado y ex ministro Valentín Paniagua y el ex ministro Javier Silva Ruete, extraordinaria persona desaparecida hace apenas una semana. Los viejos eran los también diputados Alfredo García Llosa y Federico Hurtado y el senador Héctor Cornejo Chávez. Ninguno de los tres llegaba a los 50 años.
EL PARTIDO SOCIALISTA REVOLUCIONARIO-PSR
A finales de 1977, a un año de fundado el Partido Socialista Revolucionario, para presentarlo realizamos un gira por varios países de Europa. La iniciamos en Suecia donde me encontré con los generales Leonidas Rodríguez y Arturo Valdés deportados en México y Rafael Roncagliolo asilado en ese mismo país. Alguno de nuestros amigos suecos consideró que era una buena combinación una delegación con dos dirigentes jóvenes, señalándonos a Rafo y a mí de 33 y 35 años, y dos dirigentes viejos, refiriéndose a los
generales. Leonidas tenía 56 años y Arturo cumplió 59 pocos días después. En Madrid, los cuatro y además otro más joven “Chema” de apenas 31, tuvimos ocasión de conversar con el reputado intelectual y parlamentario Enrique Tierno Galván, quien año y medio después sería elegido alcalde de Madrid, ciudad a la que gobernaría por dos periodos hasta su muerte en 1986. Cuando conversamos con él hacía un buen tiempo ya que se le conocía como “el viejo profesor”. Tenía 59 años.
Podría quizá seguir hurgando en mi experiencia para continuar dando ejemplos sobre “viejos” cincuentones o sesentones. Pero es evidente que la percepción de los menores es la que califica cuándo comienza la vejez de los mayores.
Pero dejemos esta ya incómoda reflexión sobre la edad, para ir a lo que significa que tantos amigos acepten escribir este libro, para un reconocimiento hacia mi vida –que me resisto a calificar de homenaje- que no he tenido más que aceptar agradecido.
Cuando hace poco más de tres semanas fui informado sobre la publicación, tuve por unos segundos un inicial y casi natural rechazo por lo que podría ser calificado como una tardía afición por la figuración. Pero casi inmediatamente me sentí halagado, ya que pensé en que si alguna vez se le puso nombre y apellido a algún “soldado desconocido” este libro puede ser una manera de homenajear al “militante desconocido”.
Se puede decir que lo que acabo de afirmar es exagerado, ya que es evidente que no puedo pretender haber sido exactamente un desconocido, dado los cargos ocupados en la política partidaria en las pasadas décadas. Se trata de otra cosa. Como el soldado que va a la guerra sin otra motivación que luchar por su país y termina protagonizando un acto inusual, los militantes políticos hace treinta, cuarenta o cincuenta años teníamos idéntica motivación. Y algunos, nos encontramos en el camino con los cargos y – por justamente la responsabilidad del compromiso- los asumimos tratando de hacerlo lo mejor posible. No ingresé a la militancia política para tener algún cargo, sino la temprana experiencia de ver el sufrimiento y las carencias en nuestro país, fue lo que me lleva a ella -como lo apunta Nano Guerra García- como forma de “buscar ideas que las eviten, que las corrijan, que las combatan…”.
El mérito que quizá sí tuve, fue que cuando me tocó pasar de la militancia a la dirigencia lo hice sin desafinar, en un país en que lo que resulta difícil es que alguien pueda trocar la dirigencia con la militancia sin desentonar. Y es sobre esto que quiero hacer algunas reflexiones en esta noche. Mis cerca de 35 años de militancia política efectivamente corresponden a la época que, desde otras trincheras y con distintos signos ideológicos, miles de jóvenes se entregaron a la actividad política dejando de lado legítimos intereses personales.
LA OPINION DE JOSE MIGUEL INSULZA
Pero más específicamente, mi militancia no se entendería sin contar con algunas características que son comunes a mi entorno político no sólo en el país sino fuera de él. Una de las principales es el sentido de equipo. Y acudo a lo que dice José Miguel Insulza, que es válido para varios países de nuestro subcontinente, cuando se refiere a la amistad entre quienes hicimos política desde los años 60 y remarca.”Eso es natural: en nuestra generación, la de Alfredo Filomeno, la mía y la de la mayoría de quienes le rinden homenaje en éstas páginas, eso ha sido así. Nuestra historia no es una historia de individuos aislados, sino de personas que han compartido muchas jornadas en una batalla por la democracia, la libertad y la justicia, que parece no tener fin”.
Pero no sólo es una generación en que el sentido colectivo primaba, sino también la de quienes vivieron momentos difíciles, amenazados en su vida incluso, y que –a diferencia de lo que dice la canción- cuando la tortilla se volvió, no guardaron rencores y se comportaron con la misma sencillez de siempre. Amigos chilenos, bolivianos, uruguayos, argentinos o nicaragüenses que pasaron por Lima cuando estuvieron en el exilio o perseguidos en sus países, no variaron su forma de ser cuando posteriormente volvieron a pasar, ejercieron cargos de ministros, parlamentarios o embajadores.
DISCREPANCIAS CON FERNANDO BELAUNDE
Como el dirigente nacional más joven de la Democracia Cristiana me tocó participar en esfuerzos unitarios, para formar un frente de centro izquierda con la dirigencia oficial de Acción Popular –cuando manifestaban discrepancias con su jefe Fernando Belaunde- y la Unidad de Izquierda que hegemonizaba el Partido Comunista Peruano a fines de 1967 e inicios de 1968. Diez años después ya como dirigente nacional del PSR me encargaron participar en los intentos frustrados de formar una lista unitaria de la izquierda para las elecciones constituyentes de 1978, así como en la gestación de un frente que resultó poco significativo a inicios de 1980. Pero fue en el segundo semestre de ese año cuando se creó Izquierda Unida, en la que pude jugar un papel de mayor importancia porque podía moverme con mayor libertad, debido a que era el único dirigente que no consultaba los detalles de los avances y podía firmar compromisos, ya que tenía un mandato general de buscar la unidad y, sobre todo, la confianza plena en que lo poco o mucho que consiguiera era todo lo que podía conseguir.
Como nuestros primeros años de aprendizaje político lo hicimos en estructuras partidarias que privilegiaban la democracia interna, la elección de sus dirigentes desde las bases distritales y la renovación periódica de sus autoridades, tratamos de conjugar esta fe en la democracia con los anhelos de justicia social. Eso puede ilustrarse mejor con un párrafo de mi intervención con ocasión del encuentro de más de 160 partidos y movimientos, realizado en Moscú en noviembre de 1987, con ocasión de los 70 años de la Revolución de Octubre. En esa ocasión, al referirme a nuestra opción por la democracia dije: “Si queremos la democratización de la sociedad, la democracia resulta estratégica y no sólo táctica y debemos adecuar nuestra acción política a esa situación…” No es casual entonces, cuando Rafo Roncagliolo escribe que los dos después de integrar la DC y el PSR, “renunciamos a la militancia partidaria e iniciamos una reflexión anclada en una preocupación compartida por la democracia”.
Sentido de trabajo colectivo, sencillez en el trato, confianza en lo que hace el otro, tratar de sumar voluntades, respeto a lo que cada uno puede hacer mejor, espíritu genuinamente democrático, son los rasgos que definen a la generación de quienes nacidos entre 1935 y 1945 -o un año mCs para incluir a Chema- ingresamos a la política en la Democracia Cristiana entre los años 1956 y mediados de los 60 y que hacia el final de la década evolucionamos a posiciones izquierdistas, sin perder varias de nuestras convicciones.
Pero lo común en un grupo generacional, no quita la individualidad. Y la percepción que sobre mí tienen los que escriben este libro, me hizo inicialmente mirarme desde afuera, como si se tratara de un personaje a analizar. Sé que puede ser poco elegante hablar sobre uno, pero no me queda más remedio considerando que el libro contiene muchos testimonios sobre mí.
Pese a mi predisposición a la búsqueda de consensos a través del diálogo, no fue fácil representar ininterrumpidamente al PSR, único destacamento partidario no marxista- leninista del frente, en el Comité Directivo Nacional de Izquierda Unida, desde su fundación en setiembre de 1980 hasta su división en enero de 1989, como miembro alterno primero y como titular después.
Como comprobarán al leer el libro, el mismo Insulza dice: “Lo que más llama la atención es que todos coinciden en poner de manifiesto su permanente disposición al diálogo y su incansable búsqueda de acuerdos que permitieran avanzar”. Hay también coincidencia en señalar mi opción por el perfil bajo y mi serenidad en momentos complicados. Pablo Tarazona afirma “está donde hay que estar pero nunca sale en la foto” e Ismael Llona dice que solidarizarse con los perseguidos por Pinochet a mediados de los 70 tenía sus riesgos y “Alfredo los corrió con su tranquilidad de siempre. Era ya un revolucionario quieto, el hombre que enfrentaba las tormentas de una manera apacible”.
Este deliberado perfil bajo por el que reconozco muchas veces he optado, se explica justamente por el sentido de trabajo en equipo de mi generación. Adaptando una comparación que fue utilizada hace unos treinta años en España, quiero decir que he vivido la actividad política pública como el manejo de una cafetería. Algunos tienen que atender en el mostrador, ser la cara ante el público, mientras otros deben estar en la cocina preparando las cosas para mantener la reputación del negocio. Pero los unos no funcionan sin los otros. Bueno, debo dejar cualquier alarde de modestia para decir que, aunque las veces que me tocó el mostrador, creo, no lo hice mal, la mayoría de las veces me tocó estar en la cocina donde lo hice mejor.
Quiero por lo anterior reivindicar el sitio de los segundos en política, a los que tratan de cumplir sus tareas sin que se le vaya la vida si no son los primeros. O en un término que pido prestado a Llona los mediocampistas de la política, que no meten goles ni los impiden en la línea del arco, pero que sudan la camiseta en todo el partido. A los que no imponen un liderazgo sino les llega. Como recién lo he terminado de comprender en los últimos días, son otro tipo de liderazgos que no obtienen incondicionalidad sino respeto, que no despiertan febriles adhesiones temporales sino permanente consideración y cariño.
Está suerte de análisis de personalidad al que he sido sometido en los distintos testimonios, descubren incluso una faceta que no hubiera imaginado que tenía: la imagen paterna, de educador y consejero, que implicó hasta que los dirigentes jóvenes sometieran a mi inspección sus calificaciones universitarias.
Varios de los testimonios presentados en el libro hacen alusión a mi memoria y más de uno reclama que debería compartir mis vivencias. He pensando sobre esto en las últimas semanas, ya que hay muchos sucesos, anécdotas o experiencias que guardo en la memoria y que puedan ser testimonio de más de tres décadas intensas. Como muestra, sólo dos, sobre amigos que comparten esta mesa ¿saben que una noche en 1970, junto con algunos otros, acompañé al maestro Luis Jaime Cisneros a la terraza del aeropuerto internacional para por lo menos gritarle adiós y buena suerte a José María Salcedo, presidente de la FEPUC, cuya expulsión del país había sido decidida horas antes en el ministerio del Interior? O que en 1987 una peruana residente en Francia contó que le habían hablado muy bien de un colegio limeño que creía se llamaba Héctor de Cárdenas y que el silencio de un elegante restaurante parisino se rompió cuando Juan Borea gritó “carajo, es mi colegio…”.
Lo leído en los últimos diez días, desde que me permitieron conocer los textos del libro, me ha ratificado la idea que tenía desde hace algunos meses de divulgar mis experiencias. Por eso, estoy en las coordinaciones finales para la aparición de un blog llamado “Crónicas del siglo pasado”, para relatar hechos políticos que viví como actor, mis experiencias de viajero internacional hablando sólo español, así como reminiscencias familiares y recuerdos de mi vida escolar y la de mis compañeros de la promoción 1958 de la GUE Ricardo Palma con los que hasta hoy me reúno.
Pero las referencias a mi memoria, quiero terminarlas con algo escrito por Chema Salcedo que creo que me interpreta cabalmente: “Su memoria es prodigiosa y casi una maldición porque le obliga a recordar siempre que hay un pasado en nuestro futuro…”
Esta afirmación me hace pensar que cuando me refería hace unos minutos a las características de mi generación, debí añadir otra: saber mantener, más allá de las discrepancias, el aprecio por la tienda que nos cobijó y por los amigos que ahí dejamos. Cuando renunciamos a la DC, no renunciamos a lo que por convicción en ese partido habíamos defendido durante años. Por eso el máximo respeto cuando ya estábamos en partidos distintos y el no caer en la farsa de proclamar haber sido engañados cuando allí llegamos con nuestros propios pies, ni tampoco a ocultar nuestra anterior militancia, sabiendo que por convicciones la habíamos asumido y por convicciones también la habíamos dejado, en momentos que por cierto, no habían elecciones ni candidaturas a la vista. Siempre he tenido muy claro que una cosa es vivir en el pasado y otra muy distinta es olvidar nuestro pasado.
Pero dejemos aquí el personaje para ver los cambios ocurridos en el país desde que comenzó a preocuparse por sus problemas.
EL PAIS DE MIGRANTES
Estoy seguro que formo parte de la generación que vivió la etapa en que más cambió nuestro país en términos demográficos. Y con el actual comportamiento en el crecimiento de la población es muy difícil que otra generación viva lo mismo más adelante. Sin ser plenamente conscientes de lo que estaba ocurriendo, en nuestra adolescencia y juventud vivimos la ola migratoria que se inició en los años 50 y que en los veinte o treinta años siguientes se hizo incontenible y cambió definitivamente el Perú. Nacimos en un país donde las dos terceras partes de la población vivía en la sierra y hoy allí sólo vive la mitad de los que habitamos la costa. Los 520 mil habitantes que vivían en Lima y Callao en los años 40 se han convertido actualmente en 9 millones. Vimos desaparecer élites provincianas, que no pocas veces desafiaban la hegemonía limeña. No nos dimos cuenta en varias décadas que éramos un país de migrantes. Y nuestra ciudad cambió de tal manera que si nos hubiéramos parado en este mismo sitio hace 50 años a pocos metros de nuestras cabezas, estarían pasando los aviones para aterrizar en el aeropuerto internacional de Limatambo cuyas pistas estaban situadas a dos o tres cuadras de aquí.
Tenemos entonces que entender que el Perú es ahora un país bastante distinto. Que hay paradigmas que hoy no sirven más. Sin duda que una de la razones del estallido de los partidos políticos y la incapacidad de recrearse hace más de 20 años, se debe a las peculiaridades de nuestro desarrollo político de la últimas décadas en que la mayoría de los votantes no se sentía expresada y jugaba al mal menor o a escoger a quien creía menos interferiría con sus emprendimientos iniciados sin contar con el Estado, o a pesar de él. Se requiere de partidos políticos, pero como dice Henry Pease “…cuando los entendemos como asociación de ciudadanos que buscan ser gobierno y tener poder para
cumplir determinados objetivos y programas comunes”. Y hay que considerar como los piensan los jóvenes de Coherencia que “…la política en todo momento debe ser una tarea creativa: nuevos espacios, nuevas ideas, nuevas soluciones” y, añado, nuevas generaciones de dirigentes.
Es que un país distinto requiere también liderazgos distintos. No es momento de mantenerse bajo cualquier condición. Que así como debemos reconocer que hubo quienes nos precedieron, no podemos ignorar que estamos precediendo a otros. O, peor aún porque es patético, no puede haber liderazgo que se conserve impidiendo asomarse a los que comienzan a destacar por temor a ser superados. Hay mantener los mismos ideales, confiados en que habrá manos más firmes para liderarlos y que no se trata de dejar la actividad, sino encontrar la modalidad que mejor recoja nuestra experiencia.
¿Para qué sirve el poder? se pregunta este libro. Y a lo largo de los ensayos se perfilan las bases de una respuesta. Pero dejando de lado las respuestas profundas de quienes con más formación y autoridad lo pueden hacer, debo expresar con simpleza que el poder debe servir para dejar un país mejor al que hemos recibido. Nada más, pero tampoco nada menos. Hay que buscar el poder para intentar mejorar la vida de todos los peruanos, hay que ejercerlo para mejorar la vida de todos los peruanos y hay que saber cuándo dejarlo para preservar la mejora de la vida de todos los peruanos.
HECTOR CORNEJO CHAVEZ, RODRIGUEZ FIGUEROA, ALFONSO BARRANTES
Quiero finalmente enunciar afirmaciones absolutamente personales, incluyendo quizás algunas políticamente incorrectas. Me siento esencialmente producto de la escuela pública. En la gran unidad escolar Ricardo Palma aprendí lo que es ser peruano, es decir producto de la mezcla de sangres y culturas llegadas de tres continentes confundidas con la sangre y cultura americana. Vengo de una familia de varias generaciones de maestros, que no tuvo riquezas, tuvo valores. En la década de los 60 pude tratar cercanamente y durante varios años a un hombre absolutamente brillante y honrado como Héctor Cornejo Chávez, sin duda mi primer maestro en política, y tener como amigos, pese a las diferencias de edades a Javier Correa Elías y Alfredo García Llosa. Traté en los 70 y 80, sucesivamente como jefe, compañero y amigo, a Leonidas Rodríguez Figueroa y comprobé que hay hombres esencialmente buenos. También en los 80 tuve una excelente relación personal con Alfonso Barrantes, lo apoyé las veces que fue necesario y discrepé con él las veces que me resultó imperativo.
Hice amigos a lo largo de toda mi vida - coincidiendo o no con sus ideas- con los que nos apreciamos mutuamente, pero en esta ocasión con sus escritos, testimonios, asistencia y adhesiones me han demostrado su amistad contundentemente. La mayor inversión de mi vida fue tratar de almorzar todos los días con mi esposa y mis tres hijos entre 1982 y 1991 y lograr hacerlo por lo menos cuatro veces semanales para reír, hablar y volver a reír todos juntos...
Al terminar estas palabras quiero hacerlo con algo que puede sonar a humor negro. Leyendo este libro, que es el mejor regalo de cumpleaños que pude imaginar, me he sentido testigo de mi propio velorio, cuando se suelen hablar sólo cosas buenas del que se va, pero lo he apreciado vivo, sano y con todas mis facultades, por lo que he recibido el impulso de seguir adelante por muchos años más.
Gracias a todos.
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