Papel de Arbol

martes, 6 de noviembre de 2018

La corrupción ¿Mal incurable?



  David Flores Vásquez*
Parece que la  corrupción viene en el A.D.N. de la especie humana por lo que solo se salvarían los santos y  los justos que precisamente, por eso, son los menos.

El Perú está atravesando una época muy difícil en la que la política se tiñe de corrupción lo que por lo demás,  lamentablemente, no es una novedad. Viene de antaño. Es obvio,  “todo depende del cristal con que se mire” a  lo que añadiría que también “depende  desde qué ángulo se  mire”. Agreguemos ahora que la óptica política o mejor aún la ambición política, creará mayor distorsión, pues no todos pensamos igual y eso, que en principio es saludable, genera otro tipo de problemas. Lo que es  bueno para unos no lo será para otros. La ambición política genera muchos problemas.  Pero del debate honesto nace la luz. Y eso es positivo.

En medio de esta vorágine preocupante, recuerdo dos aforismos  válidos  para este mal  humano,  tan antiguo, en el que tirios y troyanos bien podrían  estar de acuerdo o por lo menos acercarse al consenso:

1.- “Donde se abre una escuela, se cierra una cárcel” y,
2.- “Educad a los niños y no castigareis a los hombres”.

Por lo demás, es verdad que nos es más fácil hablar de la corrupción de otros  y no  de la nuestra. Por eso tendríamos que añadir a lo dicho, necesariamente: “No mires la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el tuyo”.

 ¿A dónde quiero llegar con todo esto?: No a consolarme con lo de “mal de muchos………………..”, sino a que la corrupción,   solo se combatirá con la educación y si cada uno de nosotros hace solo lo correcto. En síntesis, todo es cuestión de educación, (en la casa y en la escuela). La corrupción quizá no desaparezca. Pero, obviamente, puede disminuir.

Leí, hace mucho tiempo, la historia de un hombre que trabajaba en una joyería pesando oro todo el  día y que al final de la jornada se retiraba sin jamás llevarse la más pequeña partícula de oro. Este hombre podía dormir siempre muy bien y tranquilo. Al día siguiente se iba a su trabajo con todo entusiasmo. La historia tendía a ponderar a un buen Juez, que tanta falta hace y que, a su manera, pesa oro todo el día. Después de eso habría que preguntar: ¿Quiénes más pueden dormir tranquilos?. Esa pregunta, por difícil,  a veces se queda sin respuesta………

 No es para consolarnos, pero  el problema del hombre, desde los tiempos bíblicos, siempre ha sido la ambición, a veces del dinero, otras del poder; prima el facilismo, camino siempre del lamentable “arribismo”.  En esos menesteres, o para satisfacerlos, surge la corrupción. Si a todo esto  añadimos que  nuestra sociedad se ha encaminado,  de un  tiempo a esta parte  hacia el consumismo, advertiremos que el panorama  no es alentador. No obstante todo esto,  tenemos que seguir luchando pues la vida no se explica sin la lucha. Tenemos que alentarnos diciendo: “Piensa que el pensamiento te hará grande; sufre que el sufrimiento te hará fuerte”.

Solo haría falta  referirse a la pobre Eva que fue tentada por el poder: ”Come de la fruta de este árbol y tendrás  todo el poder del mundo” Y se comió la famosa manzana. O, aprovechar la ocasión que se presenta: “pasémonos la luz roja pues no hay nadie” y nos pasamos. Si a todo lo dicho añadimos ahora que papá y mamá trabajan porque quieren  tener mejores artefactos que los de la vecina y los hijos, que deben ir solo a los mejores colegios, se quedan solos o con sus dibujos animados o con la muchacha que no les hace caso, veremos que no podemos esperar mucho de  nuestra sociedad pues estos niños así siempre estarán lejos de los verdaderos valores.

No me consuela saber que alguien va a la cárcel y que existen cárceles disponibles. Lo ideal es que nadie vaya a la cárcel. Vale acá recordar que “la cárcel así sea de oro, no deja de ser prisión”. Es posible que siempre habrá quien no cumpla con lo que le corresponde y merecerá una sanción. Lo ideal es que sean los menos. Por eso, todo dependerá de la educación y de la educación en VALORES.

¿Queremos cambiar el mundo?. Empecemos por nosotros mismos en las cosas más simples. Lo peor es no hacer nada. (Lo que sigue es de un Boletín del Rotary Club El Corregidor, Distrito 4455 de Lima, que copio para la ocasión):

1.- Hagamos la fila.
2.- Lleguemos puntuales.
3.- Hagamos bien nuestro trabajo.
4.- No desperdiciemos agua.
5.- Digamos “por favor” y “gracias”.
6.- No tiremos basura en la calle.
7.- Disfrutemos el deporte como es: Un juego.
8.- Pongamos la direccional.
9.- Estacionemos en lugares permitidos.
10.- No descalifiquemos a la gente.
11.- Cedamos el paso.
12.- Practiquemos la tolerancia.
13.- Escuchemos.
14.- Seamos amables.

Si hacemos estas cosas simples, será más fácil acometer otras de mayor envergadura o estaremos mejor preparados para más exigentes  retos. En efecto, la puntualidad, el respeto, el trabajo bien hecho, dejan poco espacio para la corrupción.  Difícilmente, quien estaciona solo en lugar permitido, pensará en sobornar a un policía.

En síntesis: Todo empieza en nosotros mismos y en las cosas chicas o insignificantes. Creo que vale el esfuerzo que lo intentemos.

*David Flores Vásquez, jurista, músico, promotor del turismo.





No hay comentarios: