Papel de Arbol

lunes, 9 de noviembre de 2020

EN BOLIVIA, CHILE Y EEUU LOS JOVENES CONSTRUYEN LA NUEVA DEMOCRACIA. Jorge Zavaleta Alegre, TIME.

 


Jorge Zavaleta

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TIME. Jorge Zavaleta Alegre. LA NUEVA DEMOCRACIA EN AMERICA. En el siglo XXI, la victoria del Partido Demócrata en las recientes elecciones de los EEUU tiene como principales actores a los jóvenes. Aunque queda mucho camino por recorrer, el Partido Demócrata tiene a Bernie Sanders, que se define como socialista, concepto que durante décadas solo era un tema académico de las más importantes universidades.
Sanders, senador izquierdista de 78 años de edad, emergió como favorito para obtener la nominación demócrata tras ganar las primarias partidarias de New Hampshire para las presidenciales de 2020. En un país donde el término "socialista" era prácticamente tabú en política y tenía como fuente de inspiración a las sociedades secretas del partido Republicano, el socialismo era presentado como "destructor de naciones". Tanto Sanders como la senadora Elizabeth Warren, otra figura progresista que aparece relegada en su carrera por la candidatura,
Sanders tiene propuestas que para algunos países de América Latina pueden parecer normales, pero para EE.UU. son novedosas y llamativas, como reducir la gran desigualdad en su país, mediante una redistribución de la riqueza, con importantes nuevos impuestos a las corporaciones y a los más ricos para financiar una presencia más fuerte del Estado en áreas como la salud o la educación. Los Demócratas Socialistas, representan el fenómeno político que impulsa a EE.UU. más a la izquierda e integra electoralmente en la fila del Partido Demócrata, que ha ganado las elecciones del 3 de noviembre último.
Joe Biden, el presidente electo, fue ocho años vicepresidente de Barack Obama y 36 años senador por Delaware, experiencia que le permite proyectar una imagen de estabilidad en una época de crisis. Y cuenta como vicepresidenta a Kamala Harris, la primera mujer en ganar la elección para convertirse en vicepresidenta de su país
En este mismo contexto de participación democrática, Chile nos presenta un plebiscito que ha decidido cambiar la Constitución dejada por el sanguinario Pinochet, Sin duda este logro es fruto de la participación masiva de su juventud. Ha sido decisiva la acción de quienes votaban por primera vez y de los antiguos ciudadanos que vencieron el temor de la pandemia. Su Registro Electoral revela que el plebiscito más grande de la historia, con un desborde cívico que superó los 7 millones y medios de ciudadanas y ciudadanos. El padrón alcanza a los quince millones.
Bolivia es conocida en los tratados de historia, como una conocida escuela de golpes de estado. Bolivia atravesó dura prueba y hace casi un año estuvo en manos de un gobierno interino. La gestión transitoria de Jeanine Áñez concluyó con la llegada a la presidencia del país de Luis Arce, electo con más del 55% de los votos y que devuelve al poder al partido de Evo Morales.
Si revisamos los recientes procesos electorales en los EEU, Chile y Bolivia apreciamos que el número de votos de la juventud ha aumentado y en algunos países su participación en el futuro de la sociedad es y será cada vez más importante, asimilando los avances históricos del Uruguay, Cuba y México y los negros recuerdos de la secuela del militarismo que se apoderó de Centro América y el Caribe. Los jóvenes que residen en EEUU los une el objetivo de construir su desarrollo, con todos los que habitan este país que Kafka, simbolizó en el Valle de Ohlahoma, como tierra de oportunidades.sin importar origen, raza, sexo. https://diario16.com/2020-la-democracia-en-ee-uu/. El cambio social y político de América toda es una realidad en marcha, no obstante los abruptos de líderes que no tienen el soporte intelectual sino la improvisación, el insulto y la resistencia al diálogo y la renuncia a la escuela de la democracia desde la vieja Atenas hasta la comunidad campesina más alejada de los Andes, de la Antártida o el Artico. http://papeldearbol-papeldearbol.blogspot.com/.../el...
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BOLIVIA, CHILE, EEUU...: JOVENES DE AMERICA CONSTRUYEN LA NUEVA DEMOCRACIA

Jorge  Zavaleta Alegre

Cuando Neil Armastrong regresó de la luna, a mediados  de los  sesenta,  el mundo empezó a cambiar radicalmente. Esta es una reflexión  de antiguos radioaficionados de Potosí, el asiento de oro más grande del planeta, riqueza que fue   trasladada desde los Andes bolivianos a la Vieja  Europa,  allá por el siglo XVI  y siguientes.

En el siglo XXI, la victoria del Partido Demócrata en las recientes elecciones de los  EEUU tiene como principales actores a los jóvenes. Aunque queda mucho camino por recorrer, el Partido Demócrata tiene a Bernie Sanders, que se define como socialista, concepto que durante décadas solo era un tema académico de las más importantes universidades.

Sanders, senador izquierdista de 78 años de edad, emergió como favorito para obtener la nominación demócrata tras ganar las primarias partidarias de New Hampshire para las presidenciales de 2020. En un país donde el término "socialista" era prácticamente tabú en política y tenía como fuente de inspiración a las sociedades secretas del partido Republicano, el  socialismo era presentado como "destructor de naciones".

Tanto Sanders como la senadora Elizabeth Warren, otra figura progresista que aparece relegada en su carrera por la candidatura, han recogido el apoyo de jóvenes estadounidenses que ven el socialismo de forma más positiva que generaciones anteriores.

Sanders  calificó  como un "golpe" la caída del presidente boliviano Evo Morales en noviembre del 2010, cuando los militares de ese país sudamericano le recomendaron que renunciara después de que una auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) encontrara irregularidades en las elecciones en las que postuló a un cuarto mandato.

Sanders tiene propuestas que para algunos países de América Latina pueden parecer normales, pero para EE.UU. son novedosas y llamativas, como  reducir la gran desigualdad en su país, mediante una redistribución de la riqueza,  con importantes nuevos impuestos a las corporaciones y a los más ricos para financiar una presencia más fuerte del Estado en áreas como la salud o la educación.

Los Demócratas Socialistas, representan el fenómeno político que impulsa a EE.UU. más a la izquierda e integra electoralmente en la fila del Partido Demócrata, que ha ganado las elecciones del 3 de noviembre último. En el programa de Sanders también figuran propuestas como la del "New Deal verde", defender el derecho al aborto, la diversidad, la migración y el secularismo.

Joe Biden, el presidente electo, fue ocho años vicepresidente de Barack Obama y 36 años senador por Delaware, experiencia que le permite proyectar una imagen de estabilidad en una época de crisis. Y cuenta como vicepresidenta a Kamala Harris, la primera mujer en ganar la elección para convertirse en vicepresidenta de su país.

NOS VAMOS A CHILE  Y BOLIVIA.

En este mismo contexto de participación democrática, Chile nos presenta un plebiscito que  ha decidido cambiar la Constitución dejada por el  sanguinario Pinochet,

Sin duda este logro es fruto  de la participación masiva de su juventud. Ha sido decisiva la acción de quienes votaban por primera vez y de los antiguos ciudadanos que vencieron el temor de la pandemia.

Su Registro Electoral revela que el plebiscito  más grande de la historia, con un desborde cívico que superó  los 7 millones y medios de ciudadanas y ciudadanos. El padrón alcanza a los quince millones. Hay una importante cifra de la abstención que no vota por desconfianza y rechazo a los partidos cuyo desprestigio es  evidente.

BOLIVIA,

En este mismo contexto renace la democracia en Bolivia que fue interrumpida en el intento de cambiar el modelo democrático con amplia participación de su juventud    nativa, que también comparte con la  chilena el sueño que el país vecino  recupere su  acceso  al mar Pacifico, que fue arrebato  en la llamada Guerra del Pacífico.

En Bolivia, navegando por el lago Titicaca,   nos encontramos  con jóvenes que nos hablan  del Movimiento al Socialismo (MAS), que ganó las elecciones generales del país andino,  por abrumadora mayoría sobre su principal adversario político de corte tradicional, de una derecha caduca. 

La elección del MAS,  del cual Evo  Morales,  renuncio a la presidencia y partió al exilio, ha logrado continuar en el poder. Desde noviembre de 2019,  un grupo de políticos, encabezados por la presidenta de facto Jeanine Áñez, con el apoyo de altos mandos de la Policía y el Ejército, dieron un golpe de Estado, que provocó el derrocamiento del líder del MAS.

 Bolivia es conocida  en los tratados de historia, como una conocida escuela de golpes de estado. Bolivia atravesó  dura prueba y hace casi un año estuvo en manos de un gobierno interino. La gestión transitoria de Jeanine Áñez concluyó con la llegada a la presidencia del país de Luis Arce, electo con más del 55% de los votos y que devuelve al poder al partido de Evo Morales.

Arce fue ministro de Economía durante más de una década y es calificado como uno de las cabezas responsables del crecimiento boliviano en este siglo.

Evo Morales es el primero en decir que la abrumadora victoria de su delfín  Luis Are es la principal prueba de que no hizo fraude electoral en 2019 y que la historia le da la razón después de tantos cuestionamientos por buscar un controversial cuarto mandato continuo. El gran error de los que postularon en las elecciones ignoraron la fortaleza popular del MAS.



El crecimiento económico que vivió Bolivia con la presidencia del MAS es un hecho  reconocido por entidades como el Banco Mundial o la Comisión Económica para América. Pero el  nuevo mandatario tendrá desafíos muy diferentes ante la caída de cotizaciones internacionales de las producciones tradicionales  como la minería y los hidrocarburos. Bolivia tuvo que posponer sus elecciones dos veces por la pandemia.

Economistas locales opinan que el  presidente Arce no podrá mantener una economía sana sino considera algunas medidas impopulares como devaluar la moneda "para equilibrar las finanzas".

A modo de corolario.

La tecnología de las comunicaciones que se inspira en las palomas mensajeras,  viene logrando un gran conocimiento global  con  nuevas visiones y  ficciones en la juventud.

Si revisamos los  recientes procesos electorales en los EEU, Chile y Bolivia apreciamos que el número de votos de la juventud ha aumentado y en algunos países su participación en el futuro de la sociedad es y será cada vez más importante, asimilando los avances históricos del Uruguay, Cuba y México y los negros recuerdos de  la  secuela del militarismo que se apoderó de Centro  América y el Caribe.

Hoy aún la acción política de los migrantes latinoamericanos  no ocupa un porcentaje determinant en los EEUU, en tanto  las  instituciones religiosas de corte conservador influyen,  pero no así en los milenians o jóvenes de hogares estables y acceso a la educación y a la salud mental.

A los jóvenes que residen en EEUU  los une el objetivo  de construir su desarrollo, con todos los que habitan este país que Kafka, simbolizó en el Valle de Ohlahoma,  como tierra de oportunidades sin importar origen, raza, sexo. https://diario16.com/2020-la-democracia-en-ee-uu/

El cambio social y político de América toda es una realidad en marcha, no obstante los abruptos de líderes que no  tienen el soporte intelectual sino la improvisación, el insulto y la resistencia al diálogo y la renuncia a  la escuela de la democracia desde la vieja Atenas hasta la comunidad campesina más alejada de los Andes, de la Antártida o el  Artico. http://papeldearbol-papeldearbol.blogspot.com/2017/09/el-sueno-del-pongo-por-jose-maria.html

 

 



domingo, 8 de noviembre de 2020

EL SUEÑO DEL PONGO EN AMERICA

 En el reciente proceso electoral en los EEUU del martes 3 de Noviembre se ha condenado en las anforas el racismo que aun  se percibe en las civilizaciones del mundo. Un avance, Precisamente, el sueño del pongo - © Relato popular recopilado por José María Arguedas. Publicado en El sueño del pongo, 1965,- nos recuerda que en America toda,  persiste aun conductas agresivas que han revivido con la pandemia vigente que azota a la poblacion migrante de las ciudades que en el siglo xxi aun no tienen agua potable ni hospitales. JZA Corresponsal del Diario16 Madrid 2020. 

A la memoria de don Santos Ccoyoccossi Ccataccamara, Comisario Escolar de la comunidad de Umutu, provincia de Quispicanchis, Cuzco. Don Santos vino a Lima seis veces; consiguió que lo recibieran los Ministros de Educación y dos Presidentes. Era monolingüe quechua. Cuando hizo su primer viaje a Lima tenía más de sesenta años de edad; llegaba a su pueblo cargando a la espalda parte del material escolar y las donaciones que conseguía. Murió hace dos años. Su majestuosa y tierna figura seguirá protegiendo desde la otra vida a su comunidad y acompañando a quienes tuvimos la suerte de ganar su afecto y recibir el ejemplo de su tenacidad y sabiduría.

 

Un hombrecito se encaminó a la casa-hacienda de su patrón. Como era siervo iba a cumplir el turno de pongo, de sirviente en la gran residencia. Era pequeño, de cuerpo miserable, de ánimo débil, todo lamentable; sus ropas, viejas.

El gran señor, patrón de la hacienda, no pudo contener la risa cuando el hombrecito lo saludó en el corredor de la residencia.

—¿Eres gente u otra cosa? —le preguntó delante de todos los hombres y mujeres que estaban de servicio.

Humillándose, el pongo no contestó. Atemorizado, con los ojos helados, se quedó de pie.

—¡A ver! —dijo el patrón—, por lo menos sabrá lavar ollas, siquiera podrá manejar la escoba, con esas manos que parece que no son nada. ¡Llévate esta inmundicia! —ordenó al mandón de la hacienda.

Arrodillándose, el pongo le besó las manos al patrón y, todo agachado, siguió al mandón hasta la cocina.

El hombrecito tenía el cuerpo pequeño, sus fuerzas eran sin embargo como las de un hombre común. Todo cuanto le ordenaban hacer lo hacía bien. Pero había un poco de espanto en su rostro; algunos siervos se reían de verlo así, otros lo compadecían. «Huérfano de huérfanos; hijo del viento de la luna debe ser el frío de sus ojos, el corazón pura tristeza», había dicho la mestiza cocinera, viéndolo.

El hombrecito no hablaba con nadie; trabajaba callado; comía en silencio. Todo cuanto le ordenaban, cumplía. «Sí, papacito; sí, mamacita», era cuanto solía decir.

Quizás a causa de tener una cierta expresión de espanto, por su ropa tan haraposa y acaso, también, porque no quería hablar, el patrón sintió un especial desprecio por el hombrecito. Al anochecer, cuando los siervos se reunían para rezar el avemaría, en el corredor de la casa-hacienda, a esa hora, el patrón martirizaba siempre al pongo delante de toda la servidumbre; lo sacudía como a un trozo de pellejo.

Lo empujaba de la cabeza y lo obligaba a que se arrodillara y, así, cuando ya estaba hincado, le daba golpes suaves en la cara.

—Creo que eres perro. ¡Ladra! —le decía.

El hombrecito no podía ladrar.

—Ponte en cuatro patas —le ordenaba entonces.

El pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies.

—Trota de costado, como perro —seguía ordenándole el hacendado.

El hombrecito sabía correr imitando a los perros pequeños de la puna.

El patrón reía de muy buena gana; la risa le sacudía el cuerpo.

—¡Regresa! —le gritaba cuando el sirviente alcanzaba trotando el extremo del gran corredor.

El pongo volvía, de costadito. Llegaba fatigado.

Algunos de sus semejantes, siervos, rezaban mientras tanto el avemaría, despacio, como viento interior en el corazón.

—¡Alza las orejas ahora, vizcacha! ¡Vizcacha eres! —mandaba el señor al cansado hombrecito—. Siéntate en dos patas; empalma las manos.

Como si en el vientre de su madre hubiera sufrido la influencia modelante de alguna vizcacha, el pongo imitaba exactamente la figura de uno de estos animalitos, cuando permanecen quietos, como orando sobre las rocas. Pero no podía alzar las orejas.

Golpeándolo con la bota, sin patearlo fuerte, el patrón derribaba al hombrecito sobre el piso de ladrillo del corredor.

—Recemos el padrenuestro —decía luego el patrón a sus indios, que esperaban en fila.

El pongo se levantaba a pocos, y no podía rezar porque no estaba en el lugar que le correspondía ni ese lugar correspondía a nadie.

En el oscurecer, los siervos bajaban del corredor al patio y se dirigían al caserío de la hacienda.

—¡Vete, pancita! —solía ordenar, después, el patrón al pongo.

 

Y así, todos los días, el patrón hacía revolcarse a su nuevo pongo, delante de la servidumbre. Lo obligaba a reírse, a fingir llanto. Lo entregó a la mofa de sus iguales, los colonos[1].

Pero…, una tarde, a la hora del avemaría, cuando el corredor estaba colmado de toda la gente de la hacienda, cuando el patrón empezó a mirar al pongo con sus densos ojos, ése, ese hombrecito, habló muy claramente. Su rostro seguía como un poco espantado.

—Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte —dijo.

El patrón no oyó lo que oía.

—¿Qué? ¿Tú eres quien ha hablado u otro? —preguntó.

—Tu licencia, padrecito, para hablarte. Es a ti a quien quiero hablarte —repitió el pongo.

—Habla… si puedes —contestó el hacendado.

—Padre mío, señor mío, corazón mío —empezó a hablar el hombrecito—. Soñé anoche que habíamos muerto los dos juntos; juntos habíamos muerto.

—¿Conmigo? ¿Tú? Cuenta todo, indio —le dijo el gran patrón.

—Como éramos hombres muertos, señor mío, aparecimos desnudos, los dos juntos; desnudos ante nuestro gran Padre San Francisco.

—¿Y después? ¡Habla! —ordenó el patrón, entre enojado e inquieto por la curiosidad.

—Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. A ti y a mí nos examinaba, pesando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos. Como hombre rico y grande, tú enfrentabas esos ojos, padre mío.

—¿Y tú?

—No puedo saber cómo estuve, gran señor. Yo no puedo saber lo que valgo.

—Bueno. Sigue contando.

—Entonces, después, nuestro Padre dijo con su boca: «De todos los ángeles, el más hermoso, que venga. A ese incomparable que lo acompañe otro ángel pequeño, que sea también el más hermoso. Que el ángel pequeño traiga una copa de oro, y la copa de oro llena de miel de chancaca más transparente».

—¿Y entonces? —preguntó el patrón.

Los indios siervos oían, oían al pongo, con atención sin cuenta pero temerosos.

—Dueño mío: apenas nuestro gran Padre San Francisco dio la orden, apareció un ángel, brillando, alto como el sol; vino hasta llegar delante de nuestro Padre, caminando despacio. Detrás del ángel mayor marchaba otro pequeño, bello, de luz suave como el resplandor de las flores. Traía en las manos una copa de oro.

—¿Y entonces? —repitió el patrón.

—«Ángel mayor: cubre a este caballero con la miel que está en la copa de oro; que tus manos sean como plumas cuando pasen sobre el cuerpo del hombre», diciendo, ordenó nuestro gran Padre. Y así el ángel excelso, levantando la miel con sus manos, enlució tu cuerpecito, todo, desde la cabeza hasta las uñas de los pies. Y te erguiste, solo; en el resplandor del cielo la luz de tu cuerpo sobresalía, como si estuviera hecho de oro, transparente.

—Así tenía que ser —dijo el patrón, y luego preguntó—: ¿Y a ti?

—Cuando tú brillabas en el cielo, nuestro gran Padre San Francisco volvió a ordenar: «Que de todos los ángeles del cielo venga el de menos valer, el más ordinario. Que ese ángel traiga en un tarro de gasolina excremento humano».

—¿Y entonces?

—Un ángel que ya no valía, viejo, de patas escamosas, al que no le alcanzaban las fuerzas para mantener las alas en su sitio, llegó ante nuestro gran Padre; llegó bien cansado, con las alas chorreadas, trayendo en las manos un tarro grande. «Oye, viejo —ordenó nuestro gran Padre a ese pobre ángel—, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído; todo el cuerpo, de cualquier manera; cúbrelo como puedas. ¡Rápido!». Entonces, con sus manos nudosas, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió, desigual, el cuerpo, así como se echa barro en la pared de una casa ordinaria, sin cuidado. Y aparecí avergonzado, en la luz del cielo, apestando…

—Así mismo tenía que ser —afirmó el patrón—. ¡Continúa! ¿O todo concluye allí?

—No, padrecito mío, señor mío. Cuando nuevamente, aunque ya de otro modo, nos vimos juntos, los dos, ante nuestro gran Padre San Francisco, él vo


[1] Colono: indígena que pertenece a la hacienda.lvió a mirarnos, también nuevamente, ya a ti ya a mí, largo rato. Con sus ojos que colmaban el cielo, no sé hasta qué honduras nos alcanzó, juntando la noche con el día, el olvido con la memoria. Y luego dijo: «Todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora ¡lámanse el uno al otro! Despacio, por mucho tiempo». El viejo ángel rejuveneció a esa misma hora; sus alas recuperaron su color negro, su gran fuerza. Nuestro Padre le encomendó vigilar que su voluntad se cumpliera.

© Relato popular recopilado por José María Arguedas. Publicado en El sueño del pongo, 1965.