Papel de Arbol

martes, 27 de enero de 2015

RETO DE LA BNP: SEMILLAS PARA EL DESARROLLO. Diario Los Andes



Escribe: Jorge Zavaleta Alegre | Nacional

La Biblioteca Nacional del Perú se ha impuesto el reto de sembrar más arte y humanidades para cosechar Desarrollo. Una semilla, en este intento de articulación con la comunidad se percibe en la secuencia de cursos orgánicos relacionados con la historia del Arte Peruano.

La respuesta no tarda. Los asistentes a esta primera jornada del año 2015 empieza con la exposición sobre “Arte escondido en lo precolombino: la transformación del Perú Antiguo”.

Un lleno completo en el teatro Mario Vargas Llosa, en la nueva sede de la BNP, ubicada en la Estación Cultura, distrito limeño de San Borja. Su director Nacional, Ramón Mujica Pinilla, espera que la TV, la Radio y todos los medios de comunicación concurran a reforzar el movimiento de rescate del pasado histórico para proyectar un mejor futuro.

Un referente de este momento lo encontramos en la terminación de la sede de la BNP en el quinquenio 2003-2008. Pues en América Latina se construye una biblioteca nacional cada 100 años.

¿CÓMO ENTENDER EL ARTE?
“El arte es una manufactura con arte. Otra cosa es la lectura del arte. El arte se tiene que sentir”, Charles Bell, en Juicio de París (1639-1635.) “El libro y la lectura se escriben con la letra “L” de Libertad”, Germán Sánchez de Rupérez, Salamanca (1926-2012). La Guernica de Picasso (Málaga, España, 1881 - Mougins, Francia, 1973) es un cuadro “no bello”, es antítesis de lo bello.

Así fundamenta su exposición Paloma Carcedo de Mufarech, quien goza de la simpatía en la comunidad científica, museológica e intelectual peruanas, empezando por el director de la BNP.

La doctora Carcedo es profesora de la Universidad Católica del Perú, curadora de exposiciones, conocedora de temas de metalurgia prehispánica. Autora de Oro del Perú, publicado por el Banco de Crédito. Plata y Plateros, por el Patronato de la Plata del Perú. Cobre del Antiguo Perú, con los auspicios de AFP Integra y Rain of the Moon Silver in Ancient Peru y el Metropolitan Museum de New York.
Coparticipa en esta Jornada para el desarrollo con los arqueólogos Walter Alva, director del Museo Brünning y del Proyecto Timbas Reales del Señor de Sipán; Luis Guillermo Lumbreras, presidente de la Organización para América Latina y el Caribe del International Council of Museums - Icomlac; Natalia Majluf, directora del Museo de Arte de Lima.

En el Perú casi nadie o son muy pocos los que han estudiado Historia del Arte para hacer análisis y comentario. “Yo he me permitido elaborar un libro de metodología para poder entender y conocer el contexto. Hay que saber leer. El arte hay que aprenderlo a descifrar. Una obra de arte es una metáfora lingüística”.

Cuestiona que en el Perú se haya quitado las humanidades de la educación. Esto explica que con esas formas de administrar un Estado no se puede tener admiración por la belleza, ni el sentimiento de amor, ni ser mejor persona. Si no ponemos el Arte en la escuela no vamos a poder estimular los sentidos, las emociones. El Arte es el formador del alma, nos enseña a vivir virtuosamente, amar la verdad.

¿CÓMO APROXIMARNOS A UNA OBRA DE ARTE?
Hay que tomar en cuenta el contexto geográfico, social, político, religión, comunidad, tecnología, la importancia del río, del sol. La Flor de Loto, por ejemplo, en la cultura Egipcia, muestra el amanecer, el cenit, el anochecer…

Lima tenía 600 pirámides, ahora quedan 250, que podrían ser incluidas en un mapa turístico, ser parte de la vida de un barrio, de un distrito. Son referentes de nuestra ciudad, pero en los esfuerzos que se han hecho por su conservación, como la Huaca Pucllana, ahora vemos que está cercada de edificios, puro cemento gris, cuando los antiguos pobladores la diseñaron para divisar el mar.

NADIE ESTUDIA LAS HUACAS
El vecindario podría participar en el rescate de la historia, porque una huaca también es un valor económico. Para los estudiantes de colegios y universidades son necesarios los programas de visitas a las huacas. Estas muestran las características propias de cada una de nuestras regiones: adobe, piedras y ríos, respectivamente, en la costa, los andes y la Amazonía.

La religión es parte importante de la cultura. Hay conceptos universales como el Osiris, el dios de la encarnación. El sol joven, como escribe Guamán Poma de Ayala, se repite en diferentes tonalidades.
El arte que nos han legado es una parte muy pequeña. El montículo de tierra no ayuda a cómo vernos. En su tiempo todo estaba enlucido. Nos han llegado restrojos. Por ejemplo, la labor arqueológica en El Brujo, en la Huaca del Sol y de la Luna, en el Norte del país, ha permitido conocer el valor de los colores fuertes y las divisiones que imperaban. Igualmente, la zona de Batán Grande, es única en el planeta, porque en una extensión bien definida, se concentró una extraordinaria diversidad de técnicas en la metalurgia, cuyos hallazgos asombran a los más exigentes investigadores y la academia.

Los objetos de oro, con sus láminas y sus máscaras, demuestran que en una tumba todo tiene su sitio. El arte precolombino es una representación real de lo que había entonces. Los dos museos que se construye en Pachamanca posibilitarán apreciar el paisaje cultural.

Si no hay respuesta para conocer el arte y se supera la “irreversibilidad” del abandono, podríamos llegar a decir como el crítico de arte y profesor de filosofía Arthur Coleman Danto (Ann Arbor, Míchigan, 1 de enero de 1924 - 25 de octubre de 2013: “El Arte murió”: Dado que el arte ya no responde a una necesidad interna de desarrollo, ahora todas las cosas son posibles”.

El Perú es un país de color. La sierra es de colores. Lima es gris. Panza de burro, como diría Ricardo Palma. Fuera de Lima es posible distinguir los mantos rosados, rojos, amarillo, colores fuertes. Inclusive el algodón tenía diversos colores, se teñía la fibra. La Exposición Perú en París, promovida en setiembre 2010-febrero 2011, permitió apreciar esta visión del arte. .

La metalurgia es el ingenio de los metales, que involucra un largo proceso. El robo de 1980 de una pieza de un Museo de Lambayeque, permitió corroborar la conducta delincuencial de los huaqueros que prefirieron fundir el oro creyendo que las piezas eran estructuras compactas cuando los antiguos pobladores dominaban el vacío y la unión de piezas.
 
Los tejidos peruanos precolombinos ubican al Perú como el primer representante auténtico del arte moderno, como país megadiverso, pluricultural y multilingüe, integrado desde la formación de la civilización Caral.

SEMILLAS PREVIAS
En el anterior curso de arte del 2014, se abordaron lecturas raciales de lo indio, mestizo y criollo en la pintura virreinal peruana. Templos coloniales del Colca, Arequipa. La vida de San Agustín en la pintura cusqueña. La pintura virreinal peruana en el siglo XVIII. Los funerales de Atahualpa y el academicismo del siglo XIX. De la dicotomía virreinal al Estado Nación Peruano: miradas de identidad en la pintura peruana del siglo XIX y XX. Fotografía, siglos XIX y XX, entre otros.

Del 26 de enero al 20 de Febrero del 2015, en el IV Programa de Historia del Arte precolombino, virreinal y contemporáneo exponen Paloma Carcedo, Walter Alva, Luis Lumbreras, Kristof Makowski, Rafael Hastings, Constanza Toquica, entre otros.

UN SOL PARA LA BNP
Valga esta oportunidad para recordar que la comunidad nacional, con apoyo de los periodistas del Perú, los miembros de la APEP, la presidencia del BID, la asesoría de la Biblioteca del Congreso de los EEUU, la Biblioteca Pública de Nueva York, la Biblioteca de Bronx, se realizó con éxito la simbólica Campaña del Sol, entre el 2005-2008.

Fue posible que el Estado, ante la abrumadora presión de diversos frentes, decidiera asignar los recursos para la BNP. Su entonces director Sinesio López, el ministro de Educación Javier Sota y la Asociación Amigos de la BNP (presidida por el historiador Javier Tord, el economista norteamericano-peruano Richard Cacchione, el jurista Ricardo Palma Valderrama, Susana Villarán, Raúl Vargas y José María Salcedo de Radio Programas del Perú, y el autor de esta crónica) contribuyeron en la gestión de esa movilización por la Cultura, por el Libro.

Andahuaylas se sumó al movimiento con un desfile de la población, acompañada de centenares de llamas (camélidos sudamericanos) cargando alforjas de libros. “Los Libros en Llamas” fue el título de una crónica personal (como una clara condena a Fahrenheit 451) del nazismo), publicada en el semanario madrileño Cambio16.
E-mail: Telf.: +51-51-369388, +51-51-327436 | Dir.: Av. Floral 1128 - Puno, Jr. Salaverry 411 Of. 307 Plaza de Armas - Juliaca
GRUPO PUNORED S.A.C. Diario Los An
des

Reto de la Biblioteca Nacional del Perú: SEMILLAS PARA EL DESARROLLO


lunes, 26 de enero de 2015

CINE ARGENTINO CONTEMPORANEO, comentario de Jorge Zavaleta Balarezo

https://www.researchgate.net/publication/271333181_Crisis_and_Capitalism_in_Contemporary_Argentine_Cinema._Joanna_Page_%28Book_Review%29
 Jorge Zavaleta Balarezo*

Research Gate, incluye una reseña de Jorge Zavaleta Balarezo, PhD Literatura Latinoamericana-Universidad de Pittsburgh,  publicada en la Revista Iberoamericana (2011), sobre el libro de cine argentino contemporáneo, de Joanna Page, profesora de Cambridge.
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R e v i s t a I b e ro a m e r i c a n a
Vol. LXXVII, Num. 235, A b r i l - J u n i o 2 0 11, 606 - 609
ISSN 0034-9631 (Impreso) ISSN 2154-4794 (Electrónico)

JOANNA PAGE.Crisis and Capitalism in Contemporary Argentine Cinema. Durham:
Duke University Press, 2009.
 En Crisis and Capitalism in Contemporary Argentine Cinema, Joanna Page, profesora
de Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge, formula
una sugestiva hipótesis según la cual los nuevos productos del cine argentino están
enmarcados en un período de desarrollo y expansión del modelo neoliberal y, al mismo
tiempo, se pueden considerar como un grave reflejo de los años de crisis económica
que soportó el país en tiempos en que la globalización comenzaba a influenciar en los
modos de vida de las sociedades del presente.

En la introducción, Page se refiere al “renacimiento” del cine argentino, hecho
avalado por reconocimientos en festivales internacionales y por una sólida producción
que, en términos comparativos, pasó de catorce filmes en 1994 a sesenta y seis en 2004.
Al hecho del apoyo logrado por la nueva ley de cine (2005) y la realización del Festival
de Mar del Plata en 1996 después de veintiséis años, la autora agrega las difíciles
condiciones de producción de cierto cine independiente (bajos presupuestos, equipos
menos costosos, uso del blanco y negro) que plantea su propia expresión.

El propósito que guía el libro, entonces, es explorar cómo el cine argentino
contemporáneo ha registrado, y de paso ha contribuido a construir, ciertos modos de
subjetividad con relación a la experiencia argentina del capitalismo, el neoliberalismo
y la crisis económica. El volumen se propone registrar la manera en que pueden
ser interpretadas determinadas películas en tanto constituyen representaciones que
experimentan en forma y contenido; y en relación a su estatus, ya sea como artefactos
culturales o mercancías, siempre considerándolas como parte de una industria global.

Así, una de las principales preguntas que recorre este texto es sobre cómo y por qué
se generan significados que conducen a una crítica al neoliberalismo al interior de
un medio (el cinematográfico) producido y distribuido en el contexto de un mercado
mundial dominado por prácticas y políticas neoliberales. La naturaleza de las películas
analizadas devendría autorreflexiva, y de esta situación surgiría la siguiente paradoja: así
como varios filmes realizados en Argentina en los últimos quince años han representado
la pobreza y el sufrimiento del llamado “Tercer Mundo”, de similar forma estos filmes
y su gran repercusión internacional están asociados con las aspiraciones de la nación
por pertenecer al “Primer Mundo”.

El capítulo uno se titula “Nation, State, and Filmmaking in Contemporary Argentina”
y se inicia con una discusión sobre la relación local-global del cine latinoamericano
así como la presencia de las coproducciones, para continuar con un testimonio sobre la
ayuda estatal que recibió el cine argentino después de la crisis de inicios de los años 90,
y que hasta la actualidad permite promover la producción de filmes y crear un espacio,
aunque limitado, para su exhibición. La autora discute opiniones de especialistas como
Michael Chanan, Julianne Burton, Néstor García Canclini y Stephen Hart con relación a
las nuevas variables y reglas de juego alrededor de las cuales se enmarca la producción
audiovisual no sólo argentina sino latinoamericana.

Para entrar en materia, Page nos recuerda que hay inquietudes sobre temas de identidad
nacional y fragmentación social que vinculan al cine argentino contemporáneo con el de
las generaciones previas, básicamente las de los años 80s y 90s. Entre los realizadores de
aquella época puede citarse a Fernando Solanas, Eliseo Subiela y Alejandro Agresti. La
primera crítica es sobre La nube, dirigida por Solanas, y entendida como una evocación
nostálgica de las cercanas relaciones entre arte y política que caracterizaron a las décadas
de 1960 y 1970 y que ahora están irrevocablemente olvidadas. El filme de Solanas,
como una defensa de un arte en retirada, cuestiona la influencia de la modernización
impuesta por el capitalismo.

El capítulo dos, “New Argentine Cinema and the Production of Social Knowledge”
discute la relación entre las películas actuales y el neorrealismo italiano, hecho que Page
entiende como una reconstrucción del movimiento artístico de posguerra bajo lentes
posmodernos: el que cintas como Pizza, birra, faso, de Adrián Caetano y Bruno Stagnaro,
“citen” al neorrealismo remiten con nostalgia a un periodo en el cual el cine enfrentaba
una crucial revitalización en su forma y jugaba un significativo rol en la articulación del
cambio social. El fi lmedeCaetano y Stagnaro es considerado como el texto fundacional
del “Nuevo Cine Argentino”. La historia narrada en Pizza, birra, faso –la experiencia
de jóvenes marginales que sobreviven en Buenos Aires–, es teorizada por la autora
como una experiencia de “velocidad”, una característica de la posmodernidad que se
advierte en el tráfago incesante de personas y autos en la urbe a la vez que el constante
desplazamiento caracteriza la vida de los protagonistas.
En este capítulo también se analiza Mundo grúa, de Pablo Trapero, un cineasta que
ha destacado a nivel mundial con posteriores trabajos como Leonera y Carancho, y
quien busca asimismo el registro realista, casi documental, alrededor de la cotidianidad
de un obrero, tema que bien puede remitir a Ladrón de bicicletas (1946).

El capítulo tres, “Labor, Bodies and Circulation” centra su atención en la trilogía de
Lisandro Alonso conformada por La libertad, Los muertos y Fantasma, y en tres películas
de Martín Rejtman, de las cuales destaca Los guantes mágicos. Alonso representa quizá
el mejor ejemplo de un tipo de reflexión que no está lejano del compromiso social al
tiempo que se plantea como una mirada muy personal. Sus filmes exploran la relación
entre trabajo y subjetividad, tema que se extiende al rol de los protagonistas vinculados
con el propio realizador, partidario de un tono minimalista, sin rehuir los estados de crisis.
En el caso de Rejtman, sus obras más bien se alejan del neorrealismo y se expresan,
deliberadamente, como antinaturalistas, partidarias de una economía en la narración y
una rápida transición entre escenas.

El capítulo cuatro, “Crime and Capitalism in Genre Cinema” parte del hecho que a
comienzos de este siglo la injusticia económica y el abuso de poder por parte del Estado
han producido la aparición de héroes criminales cuyas acciones los vinculan con sus
respectivas comunidades a la vez que provocan la retribución del propio Estado o de
oscuras fuerzas representadas por intereses corporativos, capaces de premiar y sancionar.
Joanna Page se refiere, en este sentido, a una apropiación de géneros establecidos por
Hollywood (el thriller, el film noir, las historias de gánsteres y el western) presentes en
las películas de Marcelo Piñeyro (Caballos salvajes) o en las del desaparecido Fabián
Bielinsky (Nueve reinas, El aura), culminaciones de ejercicios expresivos cuyo referente
permanente es la crisis social y económica argentina. El capítulo culmina con el análisis
deUn oso rojo, otro exitoso filme de Adrián Caetano, que se inscribe con claridad en
la narrativa del western, en cuanto a los temas de las promesas y fidelidades a partir de
la vida de un individuo marginal.

El capítulo cinco, “Nation, Migration and Globalization”, sugiere que uno de los
efectos de la crisis ha sido promover cambios en el espacio imaginado de la nación. Esta
sección alude a las consecuencias de las políticas de privatización implementadas durante
el gobierno de Carlos Saúl Menem, en los años 90s, y el rol de los organismos financieros
internacionales, los cuales provocaron el surgimiento de un discurso nacionalista que
solicitaba prestarle atención a la representatividad del ciudadano. El interés del cine
argentino contemporáneo por acercarse a la migración y a la globalización puede ser
entendido como una efectiva meditación acerca de la cultura argentina en el mundo. Y
éste es el tema que desarrollan Hoteles, de Aldo Paparella, y Bar El Chino, de Daniel
Burak. Por otra parte los trabajos de Carlos Sorín (Historias mínimas, Bombón, el
perro) enfatizan la interdependencia cultural y económica entre el campo y la ciudad.
Bolivia, tercer filme de Adrián Caetano en este volumen, incide en las taras del racismo
y la xenofobia contra un inmigrante ilegal en un ambiente claustrofóbico que revela
discriminaciones y venganzas personales.

El capítulo seis, “Memory and Subjectivity”, vuelve sobre temas que marcaron la
historia contemporánea del país y propone análisis sobre Potestad y Los rubios, dos
largometrajes que releen, desde una nueva óptica, los años de la dictadura y la realidad
de las torturas y desapariciones causadas por las juntas militares (1976-1983). Potestad,
a diferencia de otras películas que han tratado el tema, particulariza ideológica y
estéticamente su mirada y no pretende, al menos como primera intención, testificar contra
los abusos de la dictadura. Su autor, Luis César D´Angiolillo, en lugar de continuar con
el acto político de recordar se concentra en determinados estereotipos establecidos sobre
esta época, convirtiéndolos, a su vez, en rígidos y opacos. El argumento, como en la hoy
célebreLa historia oficial, se refiere al origen de una niña, hija de “desaparecidos”. La
opción de Albertina Carri en Los rubios es igualmente peculiar y sugerente, procura un
testimonio que se va armando como un puzzle, un permanente work in progress, en el que
la cineasta se autorrepresenta y reconstruye, hasta donde le es posible, la desaparición
de sus padres a manos de las fuerzas militares.

El capítulo siete, “ThePolitics of PrivateSpace” está dedicado a los dos primeros
largometrajes de Lucrecia Martel, una joven realizadora que ha alcanzado renombre
internacional por plantear no sólo una mirada sui generis de la clase media alta argentina
sino los elementos que contribuyen a sus alteraciones y descomposición. Ello ocurre en
La ciénaga y La niña santa, películas donde ronda el fantasma del incesto, y que plantean
una nueva conceptualización de la importancia política del cine argentino de estos años.

En la sección de conclusiones, Joanna Page afirma que debido a que Argentina forma
parte del Primer y del Tercer Mundo (si contrastamos su proceso de desarrollo urbano e
industrial con sus niveles de pobreza) y experimenta la realidad del capitalismo global
“desde la periferia”, la relación entre la experiencia individual y la colectiva en el cine
argentino contemporáneo está lejos de seguir la propuesta planteada por FredricJameson.
De esta manera, los filmes analizados no permiten desarrollar lecturas simplistas en
las cuales el individuo representa “lo colectivo” o a la nación. Texto a la vez expresivo
y de sugerente lectura, con profusas fuentes de información, Crisis and Capitalism in
ContemporaryArgentine Cinema nos acerca al panorama de un arte cuya notoriedad
aumenta alrededor del mundo y que ya constituye una escuela, una forma de hacer,
entender y representar el cine desde un país central de América Latina.

University of Pittsburgh Jorge Zavaleta Balarezo
https://www.researchgate.net/publication/271333181_Crisis_and_Capitalism_in_Contemporary_Argentine_Cinema._Joanna_Page_%28Book_Review%29

domingo, 25 de enero de 2015

Bélgica - Perú 50 años:LA COOPERACION INTERNACIONAL

http://www.elmercuriodigital.net/2015/01/belgica-peru-medio-siglo-de-cooperacion.html#.VMVINSzBZdg
http://cultural.argenpress.info/2014/11/belgica-alianzas-con-el-pacifico.html
 Jorge Zavaleta Alegre
Los campesinos de  Cajamarca, empezando por la  Cooperativa Agraria Atahualpa-Jerusalén, en Porcón, celebran cincuenta años de la cooperación de Bélgica. Una semilla fértil en la reforestación muestra un Poncho Verde, bosque con 30 mil hectáreas de árboles,  que beneficia a la comunidad,  distrito y  provincia,  con posibilidades de réplica en otras regiones del Perú, como explica la Universidad Nacional de La Molina, fundada en el 1901, con participación de una delegación belga.


Esa cooperación  en terreno fértil, actualiza  la necesaria discusión sobre las  consecuencias que experimenta el Perú por haber sido declarado  país de renta media alta, razón por la cual va dejando progresivamente de ser beneficiario del apoyo  externo, en palabras de  APCI,  organismo oficial  de las fuentes cooperantes.

Bill Gates, refiriéndose al Perú,   sostuvo, hace dos años, que  no debiera darse ayuda económica a  un país de ingresos medios, con 10.000 dólares de renta per cápita,  cuando posee recursos que explotar y que podría ser tan rico como un país europeo.

Una necesaria aclaración. El ingreso per cápita del Perú,  en dólares corrientes, equivale a unos 5.400 dólares anuales. Si se toma el tipo de cambio de paridad - medida que usa el Grupo del Banco  Mundial - que descuenta el factor costo de vida, el ingreso es cerca de 10.000 dólares anuales.

En efecto,  la ayuda económica para el combate contra la pobreza ha venido retirándose, encubriéndose la desigualdad que reina entre las manzanas  de prosperidad de  pocos distritos de Lima y  gente que habita en el extenso territorio  nacional.
En el Perú, unos tres millones de pobres extremos sub-viven con 600 dólares anuales. Las ganancias del capital transnacional en  Perú se han multiplicado. Son muy  pocas empresas y sus socios peruanos los que acumulan un  equivalente a los ingresos del 40% de las familias, o de 12 millones de peruanos.

La rentabilidad de las transnacionales en el Perú supera en 3 veces a la existente en EEUU. En el caso de las mineras, sus utilidades  llegan al 50% anual, cuya  inversión la recuperan en solo dos años, según precisan destacados investigadores del país, que dictan cátedra en las universidades más exigentes.

La cooperación económica internacional  no va a solucionar la desigual distribución de los ingresos en el Perú, en tanto no caminan las promesas de una radical reforma tributaria, reconstrucción de la justicia, más  salud y educación de calidad.

La mirada de Bélgica muestra un nuevo énfasis. Su cooperación es para proyectos  de desarrollo productivo y medio ambiente, un fondo especial de estudio y consultorías que permiten apoyar  instituciones  de nivel local y nacional.

Esa cooperación internacional seguirá siendo necesaria, en tanto se ponga énfasis en mejorar la gestión pública, en los sectores  empresariales no financieros, en los corredores económicos de los andes, el fortalecimiento de la Defensoría del Pueblo. Es decir en nuevos agentes para el desarrollo, en actividades estratégicas factibles, para un desarrollo con sostenibilidad, enfatizando  modalidades transversales en el manejo  de los recursos naturales y la consolidación democrática.
 
J.Ocaña, Cicafor;Abel Mejía,Rector U.La Molina y Embajador M.Dewez
Volvamos a los 50 años de la cooperación belga, cuya princesa Astrid y su embajador  en Perú Michel Dewez, vienen remarcando que a lo largo de este tiempo, son muchas organizaciones las que se  han comprometido con las poblaciones  más vulnerables, sobre todo en  programas  de  forestación, superando etapas  tan difíciles, como los conflictos internos, los ataques terroristas que amenazaron las vidas de los colaboradores  belgas. 

En un momento la amenaza fue tan intensa  que Bélgica  tuvo que interrumpir su presencia,  sin renunciar al compromiso de trabajar por  los más necesitados. “En estos cincuenta años ambos países han cambiado notablemente, en general para bien”.

La cooperación belga también ha evolucionado y el Perú demanda una reorientación  para el desarrollo, cada vez más horizontal, involucrándose  en la economía, la política, la académica y cultural,  como sostuvieron los  más de 200 empresarios que acompañaron el año pasado a la princesa Astrid en su visita a Perú y Colombia.http://www.elmercuriodigital.net/2015/01/belgica-peru-medio-siglo-de-cooperacion.html#.VMVINSzBZdg

http://cultural.argenpress.info/2014/11/belgica-alianzas-con-el-pacifico.html
jorgez@telefonica.net.pe