Por
Jorge Zavaleta Alegre, Perú.-
No hay sociedad humana,
arcaica o moderna que no tenga cultura, pero cada cultura es singular.
Así, siempre hay la cultura en las culturas, pero la cultura no existe
sino a través de las culturas.
Esta visión de la humanidad, que
se intensifica con el comercio global de las mercancías y el afán
individual o colectivo de encontrar o reencontrar su identidad, nos lo
recuerda el filósofo francés Edgar Morin, en su trabajo sobre Los
Siete saberes necesarios para la educación del futuro, tan apreciado en
América Latina, cuando se estudia su teoría del Pensamiento Complejo.
Precisamente, Leonor Villagra, al anunciar su retorno a su
país, Perú, con su rica creación plástica, para ser expuesta en
Agosto y Setiembre en el Museo Pedro de Osma, en limeño distrito de
Barranco, se reafirma el concepto de Morin, de que “la cultura está
constituida por el conjunto de los saberes, saber hacer, reglas, normas,
interdicciones, estrategias, creencias, ideas, valores, mitos que se
transmite de generación en generación. Se reproduce en cada individuo,
controla la existencia de la sociedad y mantiene la complejidad
sicológica y social”
A principios de los 80, recuerda Leonor
Villagra, salió de la adolescencia y de sus estudios universitarios de
Economía y Arte, con algunas obras pictóricas, grabados y murales,
impulsada por la dualidad cultural hispano-indígena: “decidí ver "el
otro lado de la luna", así llegué hasta una de las fuentes que nutren
nuestro mestizaje "la Vieja Europa".
Se estableció en Bélgica,
donde el término para designar algo fabuloso mítico es "ce n’est pas le
Perou! " (Esto no es el Perú), frase acuñada desde el imperio de Carlos
V. Continuó estudios y encontró similitudes de la dualidad cultural y
lingüística de su país natal - mestizaje Hispano-Quechua- y aprendió en
la cuna de Peter Paul Rubens sus dos idiomas: el francés y el holandés.
En
Bruselas fue muy bien acogida por Roger Somville y Frans Minnaert,
directores de las academias de arte, donde continuó su pasión por la
Pintura. Integra varios grupos de artistas plásticos como el grupo de
grabadores "Pelicaen", el grupo femenino UFACSI. Ha expuesto en
Bélgica, Francia, Suecia, Alemania, Italia y Estados Unidos, Gran Ducado
de Luxemburgo, en la Bienal de Arte contemporáneo de Florencia y en el
Parlamento Europeo.
Fruto de sus viajes y conocimiento de
muchos artistas e intelectuales se ha impregnado del cartesianismo en
el trabajo, de su clima frío y en los largos inviernos pinta y pinta
hasta encontrar un lenguaje universal, para comunicarse.
Ella
que venía del Perú, desde una búsqueda intelectual con raíces
indigenistas en la forma y color, al vivir lejos de su país de origen,
su pintura se transformó.
Incursionó en el grabado, lenguaje que
es bien descifrado en ese país de bruma invernal, donde sus colores
Latinoamericanos son sentidos como súper expresivos: “Aprendí que los
largos inviernos "te meten para adentro" y te obligan a reflexionar y
tomar distancia.
Ahora regresa por dos meses al manantial donde
se nutre su obra: “el Perú, vuelvo al januy jutuy, al ojo de agua donde
se refleja mi obra, al "jalsuri' donde bebí mi inspiración. “En esta
anunciada muestra trato de juntar en un pequeño caleidoscopio un
resumen de mi devenir en un largo espacio de tiempo”, remarca Leonor
Villagra.
La obra de esta artista latinoamericana, protagonista
de la intensa migración que caracteriza al presente siglo, piensa que
la educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y universal
centrada en la condición humana.
Al mismo tiempo que reconoce la
diversidad cultural inherente a todo cuanto es humano, contextualiza
sus conocimientos para ser pertinente. Al igual que los promotores y
defensores de una educación multidisciplinaria, identificada con las
raíces de su aldea, su plástica es inseparable de un «¿dónde
estamos?» «¿de dónde venimos» «¿a dónde vamos?».