Papel de Arbol

martes, 27 de diciembre de 2022

NICARAGUA AZOTADO POR LA POBREZA Y SU CORRUPTO GOBIERNO

 

Frances Robles 

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Congratulations to Nora Lopez for becoming the next president of the National Association of Hispanic Journalists. Her election was the direct result of intense activism by longtime dedicated members who let the board know that they could not unilaterally decide to extend their own terms, Covid or not. The election saw a surge in candidates and nearly unprecedented number of votes. Thanks to Marilyn Garateix for doing the hard work that it took with lawyers, legal research, …
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Jorge Zavaleta Alegre

Nicaragua no era un país de emigrantes. Ahora la historia es distinta. Cientos de miles de nicaragüenses han huido de su país en los últimos años, para escapar de la pobreza y la represión de un gobierno cada vez más autoritario, publica The New York Times en vísperas del 2023.

En toda Nicaragua, sin embargo, las críticas de Ortega a Estados Unidos significan poco, ya que la gente pierde la fe en que el sombrío panorama político y económico mejore pronto.

La larga administración del actual gobierno, al haber abandonada todos los principios de un gobierno que promovieron Jose Martí y Ernesto Cardenal, más los efectos de la pandemia desde 2019 derivada del cambio climático, revelan o demuestran que el futuro es profundamente dañino para países como Nicaragua.

Gran oportunidad para recordar que en ningún lugar de la tierra la acumulación del poder político, económico, social en pocas manos, en un solo grupo, en un solo partido, en una sola ideología es muy nocivo para los habitantes de un país. Centro América y El  Caribe son muestras que las dictaduras militares, civiles, de grupos ideológicos que capturan los fondos públicos es la peor tragedia tan peligrosa como la pandemia que reventó el 2019.

Esta tragedia, creemos que es una oportunidad de recordar el valor de la palabra, de la poesía que Nicaragua pierde con la muerte de Ernesto Cardenal, el poeta y sacerdote rebelde. No cabe duda que el socialismo cumplió en hacer público las deficiencias de una sociedad en cuanto a condiciones de vida. Pero basta la ideologías, sino hay voluntad, necesidad, urgencia, obligación  de cambiar, transformar la realidad, terminan en la destrucción y muerte de pueblos enteros. China es otro ejemplo de esta cruda realidad.

En el  siglo XXI la gran mayoría sigue viviendo aquí y allá déficits de viviendas, de salud, de alimentación, de dinero. De posibilidades de estudiar…Las pandemias sucesivas están mostrando que el mundo, el mundo que habitamos urge cambiar para beneficio de todos.

La agencia Reuters público desde MANAGUA que el sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, defensor de la Teología de la Liberación en Latinoamérica y suspendido por la Iglesia Católica durante más de tres décadas por su militancia política, falleció el 2020 a los 95 años.

Cardenal, en 1983,  durante una visita a Nicaragua del Papa Juan Pablo II, quien con el sacerdote centroamericano arrodillado frente a él le negó su bendición porque antes tenía que “arreglar sus asuntos con la Iglesia”.

Cardenal fue uno de los referentes de la Teología de la Liberación, una corriente cristiana nacida en América Latina y caracterizada por un férreo compromiso con los pobres. Mucho antes de su vocación religiosa surgió su amor por la literatura, en la que debutó antes de aprender a leer con unos versos dedicados a la tumba del poeta nicaragüense Rubén Darío, inspirados en las rimas que le leía su padre.

En el plano político, el poeta comenzó a mostrar simpatía por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde principios de la década de 1960, pero tras el arribo de la organización al poder en 1979 se acrecentó su adhesión e, incluso, fue nombrado ministro de Cultura, permaneciendo en el cargo por alrededor de ocho años.

Por ese compromiso político, el Papa Juan Pablo II lo sancionó “A Divinis” en 1984, prohibiéndole ejercer el sacerdocio junto a otros tres curas sandinistas. La sanción papal se prolongó durante 35 años a pesar de que Cardenal se distanció del sandinismo y de que en 2007, tras el regreso de Ortega al poder, lo criticó duramente.

“No al diálogo. Queremos simplemente que la pareja presidencial se vaya, no hay nada que dialogar”, dijo el poeta y sacerdote en una reciente entrevista con la alemana DW, en referencia a la esposa del mandatario, Rosario Murillo, quien es además la vicepresidenta del país.  A mediados de febrero de 2019, cuando Cardenal estuvo grave, el Papa Francisco anuló su sanción.

Cardenal deja una importante obra literaria que le mereció varias distinciones, como el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y el Premio Reina Sofía de Poesía. Su trabajo incluye ensayos, memorias y una veintena de poemarios, entre los que destacan “Epigramas” y “Somos polvo de estrellas”.

The New York Times publica ahora un Reporte de Alonso y Frances Robles López desde Managua: Un grupo de personas sube a un autobús en Managua, capital de Nicaragua, para iniciar su viaje a Estados Unidos.

MANAGUA — Dos veces por semana, en una gasolinera de la periferia al oeste de la capital de Nicaragua, se reúnen algunos residentes con señales que revelan que van a viajar: mochilas cargadas, ropa y artículos de tocador metidos en bolsas de plástico y chaquetas pesadas en preparación para un recorrido frío lejos del calor sofocante.

Enfermeras, médicos, estudiantes, niños, campesinos y muchos otros nicaragüenses se despiden con lágrimas en los ojos mientras esperan autobuses chárter privados para la primera etapa de un viaje de 2900 kilómetros. Destino final: Estados Unidos.

Durante generaciones, Nicaragua, el segundo país más pobre del hemisferio occidental después de Haití, solo vio emigrar a cuentagotas a sus habitantes hacia el norte. Pero la inflación galopante, los salarios cada vez más bajos y la erosión de la democracia en un gobierno cada vez más autoritario han cambiado drásticamente el cálculo.

Ahora, por primera vez en la historia de Nicaragua, el pequeño país de 6,5 millones de habitantes es uno de los principales contribuyentes a la masa de personas rumbo a la frontera sur de Estados Unidos, desplazadas por la violencia, la represión y la pobreza.

Aunque la atención se ha centrado este año en el número récord de venezolanos y cubanos que llegan a Estados Unidos, este aumento de nicaragüenses, menos notorio pero notable, también contribuye en gran medida a la crisis migratoria, al enviar dinero a sus familias y, sin darse cuenta, proporcionar un salvavidas económico a un gobierno sometido a sanciones por parte de Estados Unidos.

Más de 180.000 nicaragüenses cruzaron a Estados Unidos este año hasta finales de noviembre, unas 60 veces más que los que entraron durante el mismo periodo dos años antes, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

Migrantes, en su mayoría procedentes de Nicaragua, en la frontera estadounidense de El Paso a principios de diciembre:

Nicaragua solía ser “un país envidiable, donde muchas personas querían venir”, dijo. “Ahora, sus mismas personas quieren salir de ahí. Cuando pasas ese río, respiras un aire diferente”, dijo, refiriéndose al cruce a Estados Unidos.

A principios de este mes, en una parada de autobús de Managua, la capital, una madre de tres hijos que pidió no ser identificada empezaba la travesía. El viaje le costó 2000 dólares, y todavía estaba en deuda con un contrabandista por un intento fallido anterior de llegar a Estados Unidos. Cuatro hermanos, que heredaron recientemente una granja para la que los precios de las semillas y los fertilizantes se han cuadruplicado, también se embarcaron en autobuses rumbo al norte.

Este año, por primera vez, el número de detenciones de inmigrantes indocumentados a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos superó los dos millones en un solo año.

El gobierno de Joe Biden espera que las llegadas se disparen aún más si la Corte Suprema de EEUU decide levantar una medida de salud pública conocida como Título 42 que permite devolver a los migrantes que llegan a la frontera. (Los nicaragüenses han estado en gran medida exentos del Título 42, porque el país no permite vuelos de deportación y México se ha negado a aceptarlos).

Solo el mes pasado, más de 34.000 nicaragüenses se entregaron a las autoridades de inmigración estadounidenses; hace cinco años, la cifra para todo el año era de poco más de 1000.

Durante la guerra civil de los años ochenta, unos 200.000 nicaragüenses abandonaron el país en toda la década.

Otro flujo significativo de nicaragüenses también ha cruzado a Costa Rica y, combinado con los que se dirigen al norte, ha provocado que alrededor del 10 por ciento de la población de Nicaragua haya abandonado el país en los últimos cuatro años, lo que subraya la falta de fe generalizada en el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Dirigiéndose al autobús en Nicaragua para empezar un recorrido de 2900 kilómetros hasta la frontera con Estados Unidos. Más de 150.000 nicaragüenses entraron en Estados Unidos en los 10 primeros meses de este año.

Dirigiéndose al autobús en Nicaragua para empezar un recorrido de 2900 kilómetros hasta la frontera con Estados Unidos. Más de 150.000 nicaragüenses entraron en Estados Unidos en los 10 primeros meses de este año.

Durante décadas, los inmigrantes procedentes de México, El Salvador, Guatemala y Honduras fueron los grupos dominantes que llegaban a la frontera estadounidense. Los líderes del gobierno de Nicaragua a menudo se jactaban de que sin las poderosas pandillas que aterrorizaban a los países vecinos, los nicaragüenses se sentían relativamente seguros y no necesitaban huir.

La dinámica comenzó a cambiar en 2018. Ortega, un exrevolucionario de izquierda que dirigió al país durante su guerra civil en la década de 1980, volvió a la presidencia en 2006 después de que se hicieran cambios en la Constitución para permitir que los candidatos ganaran sin una mayoría absoluta de votos.

Desde entonces, ha sido reelegido tres veces, incluido el año pasado, en una votación que gran parte de la comunidad internacional y muchos grupos de derechos humanos consideraron una farsa debido a las medidas antidemocráticas adoptadas por Ortega y su esposa, Rosario Murillo, quien es su vicepresidenta.

La pareja gobernante ha realizado cambios institucionales y ha llegado a acuerdos con opositores que les han permitido controlar la Corte Suprema, el Consejo Supremo Electoral y la Asamblea Nacional. Han comprado canales de televisión y los han hecho más afines al gobierno, al tiempo que han sacado del aire a sus críticos.

En 2018, estallaron protestas por los cambios en las normas de la seguridad social que habrían obligado a los trabajadores a pagar más y a los jubilados a recibir menos. Pero las manifestaciones se expandieron a levantamientos masivos contra el gobierno en todo el país que duraron meses y llevaron a varios cientos de muertes.

Camiones hospitalarios con fotos del presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, en Masaya, Nicaragua, el año pasado. Ortega ha sido acusado de ejercer un gobierno cada vez más autoritario.

La respuesta del gobierno fue brutal. Furioso por los bloqueos de carreteras que los manifestantes habían levantado por toda Nicaragua, el gobierno encarceló a líderes de la oposición y cerró partidos políticos y grupos de la sociedad civil. Muchos activistas políticos y periodistas huyeron.

El éxodo se hizo más lento durante la pandemia, pero se reanudó de nuevo el año pasado después de que Ortega intensificara su represión, cuando cerró institutos de investigación, clausuró organizaciones de derechos humanos y detuvo no solo a sus oponentes políticos, sino también a sus familias, bajo acusaciones falsas, entre ellas la de conspirar para dar un golpe de Estado.

Antes de las elecciones del año pasado, Ortega encarceló a siete candidatos presidenciales y prohibió la participación de varios partidos de la oposición. El presidente Biden denunció que las elecciones no habían sido “libres ni justas, y desde luego no democráticas”.

“Eliminás los medios de comunicación, eliminás los partidos políticos, eliminás las universidades. ¿Por qué crees que la gente se va?”, dijo Manuel Orozco, analista nicaragüense de Diálogo Interamericano, un instituto de investigación con sede en Washington.

Tras una brutal respuesta del gobierno de Ortega a las protestas en 2018, un gran número de nicaragüenses hacían fila todos los días en Managua para solicitar un pasaporte que les permitiera salir del país.

Elvira Cuadra, socióloga nicaragüense, huyó a Costa Rica hace cuatro años, después de que el gobierno allanara su instituto de ciencias políticas y revocara su estatus legal.

“Realmente no son los migrantes económicos de siempre”, dijo. “Esto es desplazamiento forzado”.

Desde 2018, 154.000 nicaragüenses han solicitado asilo en Costa Rica, donde el gobierno anunció recientemente cambios en sus políticas para frenar su llegada. Los refugiados ahora deben solicitar asilo dentro del mes siguiente a su llegada al país, ya no recibirán un permiso de trabajo expedito y no podrán salir de Costa Rica mientras sus solicitudes estén pendientes.

Al ritmo actual, Costa Rica tardará 10 años en resolver todas las solicitudes de asilo, dijo Marlen Luna, directora general de la autoridad de migración de Costa Rica.

“Esta migración nicaragüense es histórica”, dijo. “El problema no tiene solución a corto plazo, no es una ola. No es moda. Esto es permanente”.

Aunque las cifras del Fondo Monetario Internacional muestran que alrededor del 25 por ciento de los nicaragüenses viven en la pobreza, los analistas dicen que la cifra real es probablemente mucho mayor, ya que alrededor de dos tercios de la nación viven con alrededor de 120 dólares al mes.

 


En un discurso pronunciado en octubre, Ortega culpó al gobierno de Estados Unidos del aumento de la migración. En toda Nicaragua, sin embargo, las críticas de Ortega a Estados Unidos significan poco, ya que la gente pierde la fe en que el sombrío panorama político y económico mejore pronto. Un cruce masivo de migrantes en El Paso abruma las instalaciones fronterizas en Texas.


Pspel  de Arbol


Lienzo de July Balarezo creo Papel de Arbol en 2006/ Ella es Historiadora, egresada del Taller de Pintura Teresa Mestres de Miraflores-Barceloma.

Desde 2017 se Edita en EEUU. Julia Zavaleta Camerieri, Piscologa y Master en administracion y economia de Mont St Mary University Emmitsburg.  Jorge Zavaleta Alegre periodista y licenciado en CCSS y Filosofia, Peru 1966

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