Papel de Arbol

domingo, 13 de julio de 2014

LA POBREZA DEL PERU EN CIFRAS


José Pissani, Ingeniero.-
La pobreza en nuestro país  es un viejo  estatus con el que nos hemos acostumbrado a convivir, sin interesarnos en darle una solución integral y definitiva. Inclusive se utiliza a las poblaciones pobres como instrumentos políticos a través de asistencialismos eternos, ineficientes, disfuncionales y que roban las iniciativas de sus poblaciones. Principalmente la pobreza se encuentra distribuida en  la ruralidad andina y poblaciones peris urbanas de las principales ciudades costeras (donde parte importante es de origen andino).



Al respecto abordaré dos consideraciones para el tratamiento de la pobreza rural nacional.
Ø 
 La primera sería incrementar en tal volumen los recursos destinados al desarrollo del sector agropecuario, de modo de ofrecer todas las condiciones necesarias  a la totalidad de los agricultores; hipótesis ésta, absolutamente insostenible y fuera de contexto dentro de la actual situación


Ø La segunda hipótesis, sería adoptar un modelo alternativo de desarrollo agropecuario, que posibilite a los campesinos protagonizar un desarrollo más endógeno, más autogestionario y más autogenerado, para que ellos se vuelvan menos dependientes, es decir:

a) De las decisiones que el gobierno no adopta o no lo hace en el momento oportuno.

 b) De los servicios del Estado, que suelen ser insuficientes e ineficientes.

c) De los recursos externos a sus predios y comunidades, que no están disponibles en la cantidad suficiente para satisfacer las necesidades de todos los productores agropecuarios.

- Significa trabajar a partir del uso racional de los recursos internos que poseen los agricultores y potenciarlos con la introducción de tecnologías de bajo costo, adecuadas a las adversidades físico-productivas y a la escasez de recursos de capital; porque son éstas las circunstancias reales que caracterizan a la gran mayoría de los productores agropecuarios de  nuestra ruralidad andina.   

        El modelo endógeno y autogestionario pone énfasis en los problemas internos que afectan a los agricultores y en las causas (no en las consecuencias) que los originan; en la identificación de las potencialidades y oportunidades productivas existentes en los predios y comunidades; en la solución de los problemas a partir de los recursos propios de los agricultores. 
En  
En Este modelo, el ofrecimiento de tecnologías apropiadas y su adecuada capacitación y organización, son los principales instrumentos para lograr el desarrollo con equidad. Pero para esto se requiere de profesionales con conocimientos de gestión de predios rurales,  con generación y manejo de tecnologías apropiadas. Actualmente las universidades no preparan a los profesionales del desarrollo (Agrónomos, veterinarios, zootecnistas etc) para revertir la actual situación del pequeño agricultor o ganadero rural andino.

   Mientras las universidades del Ande nacional, no orienten la formación de sus profesionales al servicio preferentemente de   la realidad geográfica donde se ubican, será muy difícil cambiar la actual situación socio-económico de pobreza y sub desarrollo de la ruralidad andina.
CConsecuentemente resumo en los siguientes aspectos la alternativa para alejarnos de la ominosa sombra de la pobreza rural
    La solución de los problemas internos   debe  hacer factible el desarrollo de todos los campesinos.  Consecuentemente se debe considerar un desarrollo endógeno, autogestionario es decir  soluciones al interior de los predios o comunidades, caso contrario continuaríamos con el actual estato quo, condenando al 90% de los agricultores al arcaísmo tecnológico, a la pobreza rural  y, finalmente, al éxodo en  las periferias de las grandes ciudades.
  
     Para que las familias rurales lleven a la práctica este modelo, se requiere que el Estado a través de sus nuevos profesionales, genere y difunda innovaciones tecnológicas, gerenciales y organizativas; es lo mínimo y absolutamente indispensable que el Estado puede y debe hacer en  pro  de todos los agricultores.

    Para la difusión de tecnologías, organización y capacitación de los agricultores, se requiere de un servicio de extensión rural ágil, desburocratizado y descentralizado, dotado de los nuevos  profesionales  de cambio y apoyados con los recursos mínimos necesarios para que permanezcan en los predios  y comunidades. Los profesionales  deberían tener una formación práctica y pragmática, que les permita intervenir en la problemática predial y comunitaria y aplicar con éxito soluciones compatibles con los recursos allí existentes.

 JOSE PISSANI

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