Papel de Arbol

martes, 9 de julio de 2019

Justicia gana batalla a Telefónica por mulimillonarias evasiones tributarias


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A principio de 1990, el mercado de telecomunicaciones se abrió  al infinito. Había caído el Muro de Berlín y la llegada del hombre a la Luna, dos décadas antes, convertía  al planeta  en un territorio con posibilidades  de comunicación. Las  Palomas Mensajeras. Los Radioaficionados. Los trasatlánticos son parte  de la Historia....

Llegamos a Julio de 2019, y  los  viajes de Julio Verne, son literatura del pasado.????

El Diario Gestión del Perú destaca que la Autoridad Tributaria gana batalla legal a Telefónica, empresa que la mafia fujimorista empezó rematando las empresas públicas. La primera fue la Compañía Nacional de Teléfonos, a un precio tan bajo, que telefónica recuperó su "inversión" en solo un quinquenio. Años después, visitó el Rey de España y Ollanta Humala  y esposa  (hoy procesados y con prisión trmporal) , deslumbrados por recibir el saludo, no  dilataron un minuto para  aprobar por 20 años más  en el negocio.

La empresa de telecomunicaciones asegura que se encuentra evaluando los alcances del fallo que le fue adverso en uno de los casos que forman parte de la controversia tributaria que mantiene con Sunat.  La empresa tiene doce procedimientos judiciales contra la Sunat y el Tribunal Fiscal.https://gestion.pe/economia/telefonica-pagara-dos-acotaciones-tributarias-s-5-000-millones-272613

DECISIÓN DE LA CORTE SUPREMA
Sunat gana batalla legal a Telefónica: Pagará hasta S/ 5,000 millones
La empresa de telecomunicaciones asegura que se encuentra evaluando los alcances del fallo que le fue adverso en uno de los casos que forman parte de la controversia tributaria que mantiene con Sunat.

REDACCIÓN GESTIÓN 
Después de 14 años de un proceso judicial, la Corte Suprema  emitió las primeras decisiones finales en el caso de las acotaciones tributarias que cuestionó Telefónica del Perú (TdP).

Así, la Corte Suprema en una decisión en última instancia -Casación 11111- 2016-Lima- , se pronunció sobre cinco reparos o acotaciones que corresponden al ejercicio fiscal 2000, y declaró infundada la impugnación de TdP sobre dos de ellos (cargas financieras “carve out”, relacionadas a su forma de financiamiento; y la deducción tributaria “overhead”, que el fisco consideró como una aplicación incorrecta de normas contables).

Gestión supo que el monto de los reparos que la Corte Suprema confirmó son exigibles cobrar a la Sunat  sumarían entre S/ 4,500 a S/ 5,000 millones.

Detalles

Respecto al reparo relacionado a las cargas financieras, Sunat cuestionó a TdP señalando que su operación de financiamiento no había identificado la porción de capital recibido en el marco de su operación de reorganización simple (con la que se crea Telefónica Móviles).

Así, la Corte Suprema confirmó el desconocimiento realizado por la Sunat a los gastos financieros respecto del Impuesto a la Renta (IR) , sobre los préstamos que tomó TdP para desarrollar la infraestructura detelecomunicaciones.

El fallo precisó que se debía vincular el uso inequívoco de cada sol con el destino de estos fondos.

Con ello se deja de lado el argumento de la empresa por el cual sustentaba el uso de la inversión a través de la declaración de IR, la relación de inversión en activos fijos, auditorías, pago de planillas, entre otros.

Y de otro lado, en el caso de la deducción tributaria “overhead”, o errores de normas contables, la sentencia rechazó la deducción de los gastos de administración y gastos generales que usó TdP relacionados a los gastos incurridos por Telefónica Móviles , ya que se trataba de parte del costo computable de los activos.

La sentencia precisó que se comprende dentro del valor computable de los activos a los gastos indirectos, los gastos de personal y operativos (realizados por Telefónica Móviles), por lo que detalló que se trató de una incorrecta deducción del IR (error contable).

Es decir, se desconoció el tratamiento tributario que realizó TdP, precisando que no existe una diferenciación de tratamiento contable. Cabe indicar que de acuerdo a la empresa de comunicaciones, estos dos reparos representan el 70% del monto del total de la controversia.

Nuevo pronunciamiento

Asimismo, la sentencia ordenó un nuevo pronunciamiento a la instancia inferior a la Corte Suprema respecto a tres reparos: la provisión de cobranza dudosa, la reorganización empresarial y el retiro de bienes del accionista mayoritario (Red Analógica Nortel).

Otrosí Digo
Habla Telefónica
Voceros de la empresa. “Telefónica ha sido notificada con la sentencia de la Corte Suprema, emitida en uno de los distintos procesos judiciales que forman parte de la Controversia Tributaria que mantiene con la Sunat, la cual en parte regresa algunos temas a la segunda instancia. Telefónica es una empresa responsable y respetuosa de las leyes peruanas y se encuentra evaluando los alcances de la referida resolución”.

En Corto
La deuda se duplicó
Origen. En el año 2010, la Sunat acotó por los cinco reparos por S/ 2,379 millones divididos en S/ 478 millones por impuesto; S/ 179 millones por concepto de multas, y S/ 1,723 millones por intereses.
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Editado  en Washington DC
Afiliado  a Diario16, ElMercuriodigital,net.Panoramical de Milán.Tandil news de Buenos Aires


DIARIO16. Feminismo contra explotación reproductiva de los vientres

https://diario16.com/el-feminismo-da-un-paso-al-frente-contra-la-explotacion-reproductiva-de-los-vientres-de-alquiler/

La vicepresidenta Carmen Calvo encabeza esta iniciativa del movimiento feminista contra los vientres de alquiler. Foto: Pool Moncloa/Fernando Calvo.
La campaña #NoSomosHornos, organizada por diversas personalidades feministas y el PSOE madrileño, pretende dar un decisivo paso al frente del movimiento feminista español para concienciar contra la explotación reproductiva que suponen los vientres de alquiler, sistema también conocido como gestación subrogada por sus defensores.
Una quincena de personalidades feministas expondrán el próximo viernes 12 de julio en el municipio madrileño de Alcorcón sus conclusiones sobre un tema que, a día de hoy, aún genera dudas y mucha controversia, utilizada partidistamente por algunas formaciones políticas en contra de los derechos de las mujeres y su libertad.
En el acto estarán presentes, entre otras personalidades, la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad en funciones, Carmen Calvo, la secretaria de Igualdad de los socialistas madrileños, Lorena Morales, y la alcaldesa de Alcorcón, Natalia de Andrés.
Sólo 12 países en el mundo permiten legalmente esta transacción de la capacidad reproductiva de la mujer pese a vulnerar los derechos de la salud
“Bajo el neologismo de gestación subrogada se pretende edulcorar y maquillar una práctica machista”, afirma la secretaria de Igualdad del PSOE madrileño. Lorena Morales añade que “los vientres de alquiler o explotación reproductiva son la mercantilización del cuerpo de las mujeres y de nuestras capacidades reproductivas para satisfacer un deseo de una mínima parte de la población que pretende hacer que sea un derecho”. Según esta dirigente socialista, esto es “incompatible” con la propia democracia, al ser un sistema que va en contra de los derechos de la salud y de la dignidad de las mujeres que son explotadas “y por supuesto de las criaturas que no pueden ser objeto de una transaccióneconómica a través de un contrato ni pueden conocer sus orígenes”.

Barbaridad misógina de Ciudadanos

La explotación reproductiva de los vientres de alquiler es una práctica prohibida legalmente en España y sólo está permitida en doce países del mundo. La principal formación política que defiende abiertamente en España este tipo de explotación sobre la mujer es Ciudadanos. “Hemos querido que estén las mejores voces feministas de este país para que expliquen desde distintos puntos de vista la barbaridad misógina que pretende Ciudadanos y que sólo encubre los intereses de una industria multimillonaria y el egoísmo de unos supuestos padres o madres que no son conscientes de que tener familias es incompatible con usar el cuerpo de las mujeres como si fuéramos meros cubículos”, explica Morales.
El encuentro será presentado por la periodista y escritora Nuria Coronado y se celebrará en el Centro Cultural Miguel Ángel Blanco de Alcorcón. Además de la ministra de Igualdad, participan, entre otros, la escritora Laura Freixas, el constitucionalista Octavio Salazar, los periodistas Ana Pardo de Vera, Montserrat Boix y Toño Abad, o los activistas Zúa Méndez (Towanda Rebels), Ana Trejo (Stop Vientres de Alquiler), Gemma Bravo y Diego Ortiz.
Ahora todo es rutina. ¿Somos realmente libres?  La  tierra, el agua, la naturaleza ya no son nuestras son de las grandes multinacionales, de las grandes sociedades y oligopolios, que todo lo manipulan a través de algunos mass media afines a ellos que les favorecen porque tienen intereses creados. Ellos nos hacen ver lo que les interesa, es la rutina diaria de los manipuladores a sueldo para tratar de convencernos que “todo es rutina” y que hay que aceptar la vida como viene. No te puedes rebelar. Si lo haces, te aplican la ley creada para ellos, no para el hombre ni para la Naturaleza.
En muchos árboles ya no hay fruta, y agua limpia en algunos ríos. “Coge algo de lo que da el planeta y vas a la cárcel”. Seguimos las reglas que nos imponen todos los  días, y si no las aceptas el poder judicial te aplica su código; descubrimos el mundo a través de sus libros, de sus escritos; descubrimos el mundo, la tierra, el aire, el agua, el fuego; pasamos años repitiendo, somos educados por el sistema, trabajamos tanto que no nos queda tiempo para disfrutar de la vida, y cuando la nuestra se acabe, nuestros hijos tomaran el relevo; “solo se vive na vez”, como dice la canción, pero somos más que combustible.
Nos han imbuido que tenemos que construir sus casas,  y que tenemos, como buenos “patriotas”, que combatir en sus guerras; no es el dinero sino el poder, ellos nos dieron el dinero y nosotros les entregamos ¿la vida? “Donde había naturaleza hoy hay fábricas contaminantes; donde había agua para beber hoy hay contaminantes; donde antes había animales corriendo en libertad, hoy hay granjas” que alimentas a muchos animales con hormonas y antibióticos para que aumente el peso pero no la calidad. Nos hacen ser COMO UNA PLAGA, que todo lo destruye.
“¿Qué pasará cuando destruyamos la vida del planeta? Parece que todo se puede comprar y vender como si fuera nuestro, ¿Qué pasará cuando hayamos contaminado el planeta?” Las respuestas son inevitables y contundentes: La contaminación es una de las causas más importantes del la proliferación del cáncer, de las enfermedades cardiovasculares, que matan miles de personas todos los años; “somos lo que comemos”, “nos alimentan con química tóxica”.
“Ahora seguimos creyéndonos el centro del universo, el centro del planeta. Y nos llamamos civilizados. Hace 100 años las mujeres no podían votar; sin embargo, tenemos ordenadores, industrias que según algunos es sinónimo de inteligentes. Nos da miedo que estemos solos y que seamos parte del algo más grande”.
¿Matamos porque podemos?,  o por qué nos ordenan matar?. La muerte nos rodea, vivimos en un mundo a punto de colapsar, rodeados armas por todas partes, fabricándolas par a matar, para venderlas a terceros países para que se maten entre ellos. ES UNA VERGÜENZA. Estamos destruyendo el mundo; sin embargo, la gente más feliz es la que menos tiene. “¿Somos auténticamente felices con nuestros smasphones, ordenadores, automóviles, nuestras casas?”; nos hemos  desconectado de la realidad, ya no nos importa casi nada, eso sí que nos den dinero para seguir viviendo conectados a una pantalla, sea del ordenador, del móvil y de la televisión,  o a una pantalla de un plasma como algunos mandatarios se comunican con sus súbditos.
Las elecciones de nuestros representantes “son dos caras de la misma moneda”, elegimos a uno y todo sigue igual, no trabajan para nosotros sino para los que los mantienen en el poder: Multinacionales, grandes sociedades, bancos, oligopolios. No trabajan para nosotros. Somos un número, no importamos nada. NECESITAMOS SER LIBRES y sentirnos LIBRES. No esperes el “cambio”, el“cambio eres tú”.
La raza humana subsistió por trabajar en equipo. Somos producto de nuestros ancestros, pero ética y moral no nos parecemos a ellos. “No se trata de salvar el planeta, éste vive solo desde hace miles de millones de años; la Tierra seguirá con o sin nosotros, porque nosotros sólo somos un instante en la vida planetaria”: Hemos vivido una época entera dedicados a la informática, pero Internet nos permite conectar con la gente  para bien o para mal.
Somos los rostros de los que estuvieron antes en la Tierra. Es tu turno, seguir el destino o escribir nuestra historia. Es nuestra historia. Pero podemos cambiar la historia. Tenemos que transformarnos en seres vivientes que ayuden a la Naturaleza a subsistir; no podemos esquilmar la selva virgen, el pulmón del Planeta.
Estamos conectados con Internet con  mucha gente que no nos aporta nada, otros, en cambio si nos aportan; a todos les importa el progreso de si mismo; el de al lado le es indiferente; no hay solidaridad: dos tercios de la humanidad vive en la penuria, pero eso no nos importa; sólo nos  importamos a nosotros mismos, el que venga por detrás que arree, que se las arregle el sólo.
Terminamos con una cita de Beltrolt Brecht:

                    No.
No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de
 humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.

sábado, 6 de julio de 2019

PSICOANALISIS ESTIVAL: "Conversación en La Catedral, no una sino muchas veces

Carlos Granes,  diario  El País, Madrid

 Jorge Zavaleta Balarezo,
NE: para  su publicación el domingo Julio 7  2019

Conversación en La Catedral —una proeza de arquitectura narrativa de casi setecientas páginas— es la tercera novela de Mario Vargas Llosa, el brillante escritor peruano que en la mayoría de sus obras ha retratado la miseria y los problemas de la condición humana, teniendo como telón de fondo a su propio país.

Vargas Llosa ha trascendido fronteras no sólo idiomáticas con un puñado de textos que, efectivamente, cuestionan el autoritarismo y remarcan un individualismo rebelde, enfrentado a verdaderas pruebas de fuego. En este sentido estamos ante un creador consciente de su entorno, que practica en sus ficciones un realismo a veces muy crudo y que ha llegado a declarar que “el escritor se alimenta de la carroña social”.

El narrador, un deicida

En Conversación, al principio, aquella mirada desencajada, triste, “sin amor”, de Santiago Zavala, Zavalita, el protagonista, define el tono general de la obra. Lo que sigue será no sólo un examen de la frustración de un periodista autoexiliado de la acomodada clase media limeña en los años cincuenta, sino también una compleja historia sobre el cáncer moral que atraviesa su patria durante la bárbara dictadura de un general corrupto y desalmado y de sus secuaces.

La novela se constituye, asimismo, en un trozo de historia política, crónica de una época, devenir de espacios y tiempos, comprobación de las debilidades humanas y del poco orgullo que, muchos, tienen para aceptar culpas y errores.

Las cuatro horas del diálogo entre Zavalita y Ambrosio, chofer de su padre y —lo sabremos en determinado momento de la narración— amante accidental de éste, son tensas, misteriosas, transcurren entre la ansiedad y el temor. Pero, por igual, revelan secretos, ocultan y a la vez muestran otras situaciones. Se rigen por una dinámica de círculos concéntricos que, en este caso, dan lugar a una espléndida polifonía de voces y ecos, como siguiendo los dictados teóricos de Bajtin. Estas voces y ecos, a su vez, representan remembranzas, hechos en sí, episodios pasados. Y todo ello, el autor, el narrador, el novelista que teoriza sobre la novela como un deicidio, lo controla desde su inaccesible torre de marfil sin dejar que nunca los hilos de tan apremiante y urgida historia se le escapen de las manos.

Así, una vez más —lo había ensayado ya en La ciudad y los perros, La casa verde y la nouvelle Los cachorros—, Vargas Llosa se propone ir en busca de sus propios “demonios” y practicar ese exorcismo del que da cuenta en un libro sobre la obra de su compañero de batallas en las doradas épocas del “boom”, Gabriel García Márquez. Aquel texto, Historia de un deicidio, propone la práctica artística, específicamente la literaria, como un reto a la autoridad divina. El escritor es un dios porque crea su propia realidad. Un deicida porque suplanta, “borrándola”, a la divinidad que gobierna el mundo, su orden y su vida.

Al constituirse en un nuevo creador, el novelista no sólo es el rebelde por excelencia, que burila sus obras como respuesta a su insatisfacción con el mundo y la sociedad que lo rodean. Además, encuentra en su propia actitud creadora o creativa la forma de liberarse de esos momentos incluso angustiantes que lo acosan por ser, precisamente, un inconforme. “Vargas Llosa has always claimed that a writer’s dissatisfaction with society, his traumas, failures, and humiliations produce unconscious obsessions that are the stuff of literary creation” (Kristal 3).

Esta tesis, pues, está nuevamente presente en Conversación en La Catedral, con el añadido de que ya no se limita al escritor sino que se extiende a la propia obra y a sus lectores, reales o potenciales. La novela, un dramático cuadro de una época negra para el Perú, se convertirá para sí misma y para sus lectores en un exorcismo. Al leerla, cada lector hallará, a pesar de la podredumbre moral que guía el argumento, un material suficiente como para darse cuenta de que las novelas sí pueden cambiar las vidas de los hombres y hacerlos mejores. Es decir, finalmente, la novela tendrá una función terapéutica, capaz de convocar y comprometer a los lectores en pro de una sociedad más justa y libre.

Con el advenimiento de la Revolución Cubana, los acontecimientos de París en mayo de 1968 y el surgimiento de movimientos guerrilleros en Sudamérica, este compromiso era patente y se volvió obligado para muchos lectores y autores de aquella época. Es en ese contexto que se publica esta novela de Vargas Llosa, la cual con el tiempo habrá de convertirse en el testimonio más vívido y realista, pero a la vez cruel y oscuro, de la vida peruana en el siglo veinte.

Historia de una frustración colectiva

Por una parte, se le ha denominado a Conversación una novela clave para entender ese quiebre moral que surge en el Perú en la década de 1950, y que origina la pregunta perpetua de Zavalita, en qué momento se había jodido este país. En base a ella, y considerándose el protagonista tan “jodido” como su patria, es que el autor estructura una sólida narración que no va a buscar las causas de ese fracaso pero que sí permitirá al lector imaginar cómo un régimen disoluto y arbitrario termina castrando a una generación, postergándola, y dejando sin raíces a un país que, por entonces, quizá aún podía aspirar a la meta del desarrollo económico y social.

La novela ha servido, con el tiempo, desde su perspectiva gris y su mirada crítica, como un punto de referencia ineludible para muchos ensayos sociológicos y políticos sobre el Perú; para estudiar, como diría precisamente uno de sus más prestigiados científicos sociales, las clases, el estado y la nación, y comprobar cuán coloniales y prejuiciados, en muchos aspectos, siguen —seguimos— siendo los peruanos.

Una lectura atenta de las opiniones del narrador nos permitirá ver lo que él siente por la cultura del país o por alguna de sus manifestaciones. Cuando pone en boca de Zavalita la pregunta de por qué cada vals peruano sería tan “huevón”, está increpando la rémora del criollismo, que no sólo es expresión musical, puramente folclórica, sino un modo de comportarse que le ha traído muchos problemas al conglomerado social y ha debilitado la formación de un sólido estado y una sociedad abierta. Junto con la corrupción y la inmoralidad que se revelan en la novela, el criollismo es un mal nacional, el saltarse la valla de lo legal —si acaso ésta existe—, el pretender vivir a costa de otros, el practicar el más despiadado arribismo y el negar valores propios, genuinos, mutándolos por otros que, aparentemente, son considerados superiores. Al respecto, Luys Díez ha señalado: “El doble elemento de mediocridad y ‘huachafería’ (cursilería) típicas de la sociedad criolla, constituye el núcleo de la intención crítica de Conversación” (224).

Estructuralmente, esta ambiciosa novela se despliega a lo largo de cuatro libros. Es un lugar común, a estas alturas, establecer que cada uno equivale a una hora del tenso diálogo en el bar La Catedral, un establecimiento que realmente existió, hasta hace unos años, en el centro de Lima. La conversación es como una pantalla, un referente. Detrás de ella o a partir de ella, y a través de narraciones envolventes y recurrentes, y de diálogos que pertenecen a diversos instantes de múltiples relatos, iremos descubriendo varios submundos, el de la prensa roja, el de la prostitución ligada a los poderosos, el de los perros con rabia, el de los prejuicios sociales, clasistas, racistas.

Mario Vargas LlosaLa “realidad real”

Así, la novela se constituye en un “todo”, capaz de sorprendernos por su verismo, a veces visceral, otras escatológico, pero siempre trabajado con esmero; reproductor, precisamente, de una realidad “real” como la llamaría el propio Vargas Llosa. Partidario de las novelas vastas, autosuficientes, autónomas, que crean mundos y personajes a la medida de la vida de cada día, en Conversación su autor concreta la difícil operación de lograr una obra que funciona tan bien en cada aspecto que correspondería al ideal clásico.

La trama se extiende, a veces creemos que interminablemente, mientras desfilan por ella casi un centenar de personajes, los cuales no sólo actúan en Lima, la horrible, como la llamó alguna vez Sebastián Salazar Bondy, un prestigioso intelectual peruano, sino en al menos doce ciudades del país. En este sentido, la obra es también un recorrido geográfico, guiado por la urgencia de la política y sus negociaciones, por los intereses y las conveniencias de aquellos que están apostando por perpetuar sus beneficios. Pero también por los fracasos personales, ya no sólo de Zavalita y Ambrosio sino de otro grupo de personajes, los más golpeados y los que tienen la peor fortuna en la obra.

Los padres de Zavalita, Fermín y Zoila; sus hermanos, el Chispas y la Teté; Amalia, empleada de la familia; sus amigos, Norwin y Carlitos; Becerrita, el jefe de policiales del diario, y aquellos personajes más inaccesibles y un tanto anónimos —los que están cerca del régimen— constituyen una galería que sintetiza, radical y elocuentemente, una radiografía social y moral del país. En sus diferencias de clase, en sus conductas, en sus deseos y negaciones comprobamos el gran contraste de una nación que siempre está esperando algo, si acaso esto llega algún día.

El crítico noruego Birger Angvik aporta esta original idea: “Sin embargo, desde el punto de vista de los procedimientos narrativos, a un personaje, Santiago, se le permite establecer una dictadura literaria, ya que se le coloca en una posición privilegiada” (162).

La escala social graficada en la novela reproduce aquella que vivía el Perú en los años 50 y que, hoy en día, revela mayores contradicciones debido a la mayor migración del campo a la ciudad y la pobreza, que ha aumentado exponencialmente. Así resulta cada vez más difícil lograr la gobernabilidad de un país que en pleno siglo veintiuno no encuentra una identidad que concilie a todas sus razas y clases. “En Conversación en La Catedral, la suspensión racial se refuerza y simboliza la separación de las clases económicas”, señala James Brown (22).

La anécdota previa a la conversación en sí nos presenta la figura de Batuque, el perro de Zavalita, que es llevado a un depósito municipal durante una epidemia de rabia en la capital peruana. Tras este hecho, el protagonista reconoce a Ambrosio, que trabajaba en dicho lugar. La rabia canina como síntoma de desmoronamiento social y moral ha sido interpretada por algunos críticos como un elemento central del retrato gris que describe la novela.

Esta condición “grisácea” tiene que ver también con Lima, la capital del Perú, pues ésta es una ciudad llena de nubarrones y un cielo que en invierno algunos describen como de color “panza de burro”. Además, en esta urbe nunca llueve, a lo más una tibia garúa cae en las mañanas o las tardes de invierno. Con estas condiciones climatológicas, que alimentan el espíritu desesperanzado que tematiza la novela, se cierra otro de los círculos que ella plantea. Incluso, determinísticamente, podría hablarse del hombre y su paisaje. El paisaje está emparentado, en cierta forma, con lo oscuro y sucio de la corrupción gubernamental, social, estatal.

La conversación en La Catedral será un frustrado ajuste de cuentas porque, al final, Zavalita terminará ebrio, confundido, y hasta renegando de su propia existencia —el leit motiv de toda la trama— mientras Ambrosio tratará de calmarlo, a partir de sus propias carencias. “This is, in fact, how Ambrosio and Santiago try to constitute their selves, first by refusing to become what their fathers are and then by radically breaking with their fathers’ life-styles” (Franco 73). La técnica vargasllosiana, entonces, opera desde este diálogo que parece empezar suave, tibiamente, para hacernos descender a los infiernos.

En ellos, reina, por ejemplo, Cayo Bermúdez o Cayo Mierda, ministro del Interior del régimen, un crápula todopoderoso, con un pasado que quiere ocultar y que dirige el fuerte aparato represivo del gobierno. Odría, el presidente, quien realmente gobernó el Perú entre 1948 y 1956, periodo conocido como el “ochenio”, nunca aparece directamente. Se le menciona oblicuamente, se habla de él, pero jamás es presentado en un primer plano.

Son los lacayos detrás del trono, aquellos encargados del “trabajo sucio”, los que movilizan los pasajes más sórdidos de la novela. Y en sus eternos y complejos conflictos, en sus ataques de crueldad, en la negación de sí mismos, es que los vamos conociendo, comprobando, al mismo tiempo, cómo la política en un país como el Perú, pero no sólo en él, nuevamente, se desdibuja, conduciendo a la nación a un estado de abulia y vacío.

 Corrupción de un régimen

El protagonista, Zavalita, un hombre de treinta años, escribe editoriales para un diario de Lima, pero su frustración continúa. Él se pregunta permanentemente cuándo empezó esta sensación de hartazgo. Por eso, cuando a lo largo de la novela se interrogue: ¿fue allí?, estará tratando de hallar el origen de su infortunio personal. Zavalita está cansado de un matrimonio que él mismo buscó, ante el escándalo de sus familiares burgueses. A la vez, rompió temporalmente con éstos, cuando decidió estudiar en San Marcos, la universidad estatal, y no en la Católica, una universidad privada que en aquella época se consideraba más cerrada y selectiva.

Un asunto que le agregará sordidez a la novela, considerando el mundo machista y conservador que rodea a Zavalita, será el descubrimiento de la homosexualidad de su padre, Fermín Zavala. Éste es un personaje de la burguesía limeña que hace negocios financieros con la dictadura de Odría. Es Cayo Bermúdez, precisamente, el nexo entre Fermín y el gobierno, el vehículo que lleva a mejores resultados sus tratos.

La trama se enturbia cuando descubrimos que alrededor de este mundo de negocios oscuros, hay una red de prostitución que sirve a los grandes jerarcas del poder. Los nombres de Hortensia y Queta, las meretrices más requeridas, se suman al círculo de vicio y podredumbre descrito en la novela. En aquél, que es literalmente un submundo, encontramos a don Fermín, cuyo amante es Ambrosio, formalmente chofer de su casa y con quien, como ya sabemos, Zavalita mantendrá el diálogo que da título a la obra.

Las descripciones del narrador tanto del mundo de la prostitución como de las relaciones entre Fermín y Ambrosio están teñidas de una extraña vocación voyeurista. El lector puede advertir muy bien que hay una descripción minuciosa en cada encuentro, en cada conversación, en cada juego de miradas. El narrador no sólo hace que los personajes de este submundo sugieran o propongan sino que se entreguen a sus pasiones, ya sea por dinero o por compromiso. “A Santiago le parece saber que su padre era pederasta es el acontecimiento decisivo de su frustración” (Oviedo 219). Resulta más grave esta situación para el protagonista a partir de la certidumbre: “No en el momento que lo supiste, Zavalita, sino ahí. Piensa: sino en el momento que supe que todo Lima sabía que era marica menos yo” (Vargas 398).

Una de las subtramas de la novela estará vinculada a este tema, pues, al ser chantajeado don Fermín por Hortensia, a cambio de no revelar su homosexualidad y su identidad en este submundo, donde era conocido como “Bola de Oro”, se producirá un episodio oscuro, del cual la novela da, como en otros casos, información fragmentada. Así en el disciplinado y a la par experimental ejercicio de montaje, Vargas Llosa anunciará el asesinato de Hortensia, conocida como La Musa, en el capítulo nueve del primer libro: “—Ya sé por qué lo hiciste, infeliz —dijo don Fermín—. No porque me sacaba plata, no porque me chantajeaba” (Vargas 188). La resolución de este crimen, que se va convirtiendo en un enigma a lo largo de la novela, así como su difusión en las páginas policiales de los diarios (de allí, entre otras cosas, la relevancia de Becerrita), cerrará otro de los círculos de la novela.

Los problemas, las dudas, las incertidumbres abundan en este Zavalita de estirpe sartreana. Él está jodido como el Perú, dice el narrador y el propio Zavalita se lo dice a sí mismo. La solución, pues, nunca llegará. “Santiago is convinced that social success depends on corruption, and he refuses to seek personal gain in a society that thrives on exploitation” (Kristal 56). Hay, por cierto, una fuerte dosis de masoquismo presente en la personalidad y el modo de actuar del protagonista. Pero, más allá de ello, el narrador de la novela quiere hacernos entender que ese masoquismo es tan sólo una variante de los sentimientos encontrados —furia, nihilismo, agotamiento— que muchos habitantes del Perú entremezclan en su vida diaria.

Técnicas, estilos, fondos y formas

Formalmente, los diálogos de la novela están contenidos en secuencias y escenas, en un esquema directamente deudor del cine, con su multiplicidad de planos y sus montajes alternos, que a veces se aceleran, con reiterados flashbacks y flashforwards, buscando un inevitable impacto. Al respecto, Alan Cheuse ha señalado:

Nearly twenty pages of linear narrative in the present tense prepare the way for the limited “montage” effects, those sequences in which the narrative shifts from present conversation (ostensibly moving forward in time present) to the scenes out of the past (various levels of the past to be exact) (53).

Existen correspondencias entre el libro uno y el cuatro y entre el dos y el tres, a la manera de un perfecto contrapunto, y por la cantidad y densidad de los contenidos. Asimismo, está presente el recurso vargasllosiano de las cajas chinas o muñecas rusas (matriuskas). Es decir, se trata de proponer una historia que englobe otra más pequeña y ésta a su vez una tercera, igualmente más breve y así sucesivamente.

Pero no sólo se produce una experimentación de esa clase, sino que, además, los datos en la novela están dispersos y el lector tiene que hacer un depurado esfuerzo de comprensión como para armar esta suerte de rompecabezas. En tanto la novela presenta una realidad fragmentada, copiando, de nuevo, a la “realidad real”, el lector es invitado a reconstruir estos pasajes y darles unidad. Sólo así se llegará a la comprensión total de la novela, sin obviar ninguno de los tantos datos, incluso capciosos, que la obra contiene.

Hay un aspecto de la novela que ha sido estudiado en años más recientes como resultado de la difusión masiva de la narrativa vargasllosiana. Se trata del elemento autobiográfico. Ocurre que críticos y periodistas no sólo peruanos, han indagado entre las probables vidas paralelas de Santiago Zavala y del propio novelista, hallando interesantes puntos de coincidencia. Así, la “realidad real” invocada por Vargas Llosa ya no sólo se escenifica en el centro de Lima y en sus alrededores, en los años cincuenta, sino que la ficción “copia” a esa realidad, apropiándose de sus personajes.

Los seres ficticios, que parecen de carne y hueso, como en las novelas de Flaubert o de Balzac, autores tan admirados por Vargas Llosa, cobran una vida “otra” en el gran espacio de la novela de tono hiperrealista. Y es cuando descubrimos que, como Zavalita, Vargas Llosa también trabajó como redactor de un diario limeño, también estudió en la Universidad de San Marcos y también fue parte de una célula política, “Cahuide”, que buscaba hacer oposición al régimen de Odría desde los claustros universitarios.

Este microgrupo político, en la ficción trazada en Conversación, tiene como integrantes, entre otros, a Jacobo y Aída. Aída se convierte, a lo largo de varias páginas, en el febril objeto del deseo de Zavalita, quien sin embargo sólo la mantendrá como una ilusión, finalmente perdida, al igual que otros asuntos en su vida. Sobre este tema Inger Enkvist reflexiona:

Los pensamientos de Santiago contienen muchas preguntas. Quiere entender mejor su propia manera de reaccionar. No se siente a gusto entre sus nuevos amigos tampoco por no compartir enteramente sus creencias y desde este momento sus experiencias importantes aumentan su sentimiento de frustración (130-131).

El acercamiento autobiográfico se ha extendido a otros personajes de la novela. Becerrita, jefe de policiales del diario, ha sido cotejado con la realidad, así como los compañeros de trabajo y de juerga de Zavalita, como Norwin y Carlitos. Vargas Llosa siempre ha manifestado que en toda obra de ficción se conserva, aún al mínimo, un elemento autobiográfico, un ancla con la realidad. Él mismo ha escrito libros o dictado conferencias sobre el surgimiento de sus novelas. Quizá el ejemplo más notorio sea el de Historia secreta de una novela, acerca de la génesis de La casa verde.

Conversación es un lienzo tan grande y su afán tan totalizante que da cabida a decenas de personajes, entre principales y secundarios. Críticos especialmente norteamericanos y europeos se confesaron sorprendidos, desde la aparición de la novela, por su ambición y resonancia. Aquel afán totalizante no sólo se descubre sino que se extravía en las voces y ecos ya aludidos, reinventándose a cada momento. Por ello es que también puede hablarse, como lo plantea José Miguel Oviedo, de una pirámide que, así como establece ciertas jerarquías —sociales, políticas y económicas— genera otra jerarquía, de voces, de autoridades y subordinados. Luis Harss dice: “Still, one must consider Vargas Llosa a ‘social novelist’, if only because of the vast public screen on which he projects his fantasies, but also because of his highly ‘socialized’ scale of values” (105).

Y es que, casi obsesivamente, todos están recibiendo o cumpliendo órdenes en la novela. El más principista, pese a su frustración, es Zavalita, quien las desobedece, quien rechaza el orden social. Él piensa desde una óptica individualista y nunca mide las consecuencias de sus actos. Desobedece a su familia, la cual ha trazado un mapa en su vida. Él es ajeno a ese camino. Prefiere recorrer su propia vida. Prefiere “joderse” como le confesará a Ambrosio en la conversación “marco” de la novela.

Mas aun, Zavalita afirma que en el Perú uno no se contenta con “joderse” a sí mismo sino que “jode” a los demás. Es decir, que el fracaso es una cadena. Funciona colectivamente. Por ello es que, una vez en el abismo, la sociedad no encuentra valores ni fuerzas para reincorporarse. Y ese es precisamente el quid del asunto. Como en otros países de América Latina, en el Perú los gobiernos militares, pero también las democracias que terminaron como dictaduras, o simplemente las democracias a secas, han generado una crítica dinámica del fracaso. Asistimos a un mundo confuso, de desvalores y desórdenes, de un laberinto imposible como el que plantea Conversación, donde a veces son tantas las voces y tantos los ecos que el lector tiene necesidad de releer o incluso volver al capítulo anterior. Así, el caos de la sociedad, del país mutilado y saqueado, se retrata oralmente desde un discurso con muchos emisores pero en el cual el punto de emisión está a veces sutilmente borrado o es percibido con dificultad, donde ya no se sabe quién habla primero o dónde termina una conversación. La metáfora pero también la concreción del fracaso de un país, nace, entonces, en la novela, desde la escritura misma. El texto contiene, desde su forma y su presentación, el caos al que va aludir el contenido.

El resultado es un apasionante y valiente libro sobre un país agonizante y el desencanto de su gente. Zavalita es símbolo de muchos ciudadanos que, como en cualquier parte del mundo, reclaman un estado honesto y un juego democrático limpio y justo. Aunque cabe la posibilidad, siempre, de que acaso sólo estemos leyendo otra amarga utopía vargasllosiana, o constatemos, una vez más, que los personajes de este novelista son derrotados por la inevitable fuerza del sistema envilecido, salvaje y corrupto, aquel que sojuzga a los cadetes del colegio militar en La ciudad y los perros o frustra a los amigos que buscan la felicidad perdida en Los cachorros. Alberto Oliart juzga Conversación en estos términos:

No hay detrás de esta novela una ideología política formulada a través de un esquema de convicciones, no hay simplemente un intento de denuncia o de convertir la novela en un instrumento didáctico. Sí hay en cambio una pasión contenida y fuerte por el país que se describe; un sistema de valores coherentes y abiertos para enjuiciar la realidad social que se investiga y recrea... (202).

La conclusión a la que arriban críticos y lectores que han o hemos pasado por la experiencia de leer y releer, una, dos o más veces Conversación en La Catedral, es que ya no sólo se trata de una apuesta por una novela autónoma, totalizante, que practica y pone en evidencia el infortunio de su protagonista y de su patria. Más allá de todo ello, y ya categorizándola sólo como un producto puramente artístico, liberado de los moldes de la ideología y del compromiso, estamos ante una experiencia que modula, ensaya, mezcla y juega con técnicas narrativas, puntos de vista, monólogos, diálogos cruzados, distanciados, telescópicos. No se ha hecho aún el necesario inventario, a la manera de un mapa, para descifrar el verdadero camino que siguen los personajes o la genealogía de alguno de ellos. No se ha practicado tampoco una lectura que ensaye respuestas para el Perú a partir de esta obra que, desde su complejidad, las reclama con urgencia.

Con todo, a treintiocho años de su publicación, y habiendo confesado el propio Vargas Llosa que, de todas las que ha escrito, ésta sería la única de sus novelas que salvaría del fuego, queda pendiente ese examen analítico que siempre estará fundado en la crucial interrogante que la obra plantea y que hoy sigue implacablemente vigente: ¿en qué momento se había jodido el Perú?

Se trata, para algunos estudiosos, de una pregunta sin respuesta. La teoría que sugiere que el proyecto de nación, en el Perú, no tuvo éxito porque fue abortado apenas desde su concepción, cobra fuerza para cierto grupo de intelectuales. Ellos ratifican que la “pesada herencia colonial” es, además, grande y tortuosa, y que la conquista española del siglo dieciséis, y la subsecuente administración virreinal durante tres siglos, derivó en una serie de traumas, taras y prejuicios que están demasiado acendrados en este país de Sudamérica.

Cuando hablamos de la función terapéutica deConversación, quisimos referirnos, también, a esa óptica de la obra que, desde la presentación de un conflicto, inherente a la sociedad peruana, nos abre los ojos y nos muestra la dificultad de gobernar y vivir en un país atravesado por la violencia y el desengaño.

Subyace, entonces, en el texto vargasllosiano, la idea de que, a pesar de tanta frustración y tantas muestras de inmoralidad, es posible, como ha ocurrido en otros países con problemas similares, levantarse a partir de la destrucción. Desde fines de los años ochenta, Vargas Llosa es un convencido liberal, que admira y postula teorías económicas extremas, apoya los conceptos de Milton Friedman y cree que desde la absoluta libertad del mercado puede ensayarse la construcción o refundación de una sociedad. Asimismo, su idea de una “sociedad abierta”, basada en sus lecturas de Karl Popper, se conjuga con su propio ideario teórico literario: el hombre va a estar siempre insatisfecho pero tiene un derecho natural a creer en sus sueños y esperanzas. Y de eso trata, final y contradictoriamente, su obra literaria.

Jorge Zavaleta Balarezo
Escritor, crítico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Es doctor (Ph.D.) en literatura latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos). Además, tiene estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y análisis político en la Pontificia Universidad Católica de Lima (PUCP) y en el Instituto Idea, de Caracas (Venezuela). Su obra creativa incluye la novela Católicas (1998) y una colección aún inédita de cuentos. Ha publicado ensayos y reseñas en revistas académicas como Mester, Variaciones Borges, Revista Iberoamericana, Nomenclatura, Visions of Latin America. Catedral Tomada. Su carrera periodística en Lima y América Latina incluye artículos en diarios, revistas y agencias de noticias como Argenpress (Argentina), Notimex(México) y DPA (Alemania). En 1998 participó en el volumen colectivo Literatura peruana hoy: crisis y creación, editado por la Universidad Católica de Eichstätt (Alemania), con el ensayo “El cine en el Perú: ¿la luz al final del túnel?”...
Foto: Pittsburgh University - La Pantera  símbolo del  equipo de deportes.
Fundador de Papel  de  Arbol  y Psicoanálisis  Estival

Bibliografía

Angvik, Birger. La narración como exorcismo. Lima: Fondo de Cultura Económica, 2004.
Brown, James. “El síndrome del expatriado: Vargas Llosa y el racismo peruano”. Mario Vargas Llosa. José Miguel Oviedo, editor. Madrid: Taurus, 1981. 15-24.
Cheuse, Alan. “Mario Vargas Llosa and Conversation in The Cathedral: The Question of Naturalism”. Mario Vargas Llosa: A Collection of Critical Essays. Charles Rossman y Alan Warren Friedman, editores. Austin y Londres: University of Texas Press, 1978. 52-58.
Díez, Luys A. “Relectura de Conversación en La Catedral: otras voces, otros ecos”. Mario Vargas Llosa. José Miguel Oviedo, editor. Madrid: Taurus, 1981. 214-225.
Enkvist, Inger. Las técnicas narrativas de Vargas Llosa. Goterna: Acta Universitatis Gothoburgensis, 1987.
Franco, Jean. “Conversations and Confessions: Self and Character in The Fall and Conversation in The Cathedral”. Mario Vargas Llosa: A Collection of Critical Essays. Charles Rossman y Alan Warren Friedman, editores. Austin y Londres: University of Texas Press, 1978. 59-75.
Harss, Luis. “A City Boy”. Mario Vargas Llosa: A Collection of Critical Essays. Charles Rossman y Alan Warren Friedman, editores. Austin y Londres: University of Texas Press, 1978. 101-108.
Kristal, Efraín. Temptation of the word. The novels of Mario Vargas Llosa. Nashville: Vanderbilt University Press, 1988.
Oliart, Alberto. “La tercera novela de Vargas Llosa”. Mario Vargas Llosa. José Miguel Oviedo, editor. Madrid: Taurus, 1981. 201-213.
Oviedo, José Miguel. Mario Vargas Llosa: la invención de una realidad. 1970. Barcelona: Seix Barral, 1982.
Vargas Llosa, Mario. Conversación en La Catedral. 1969. Barcelona: Seix Barral, 1986.
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ODEBRECHT UN FRACASO, analiza economista Manuel Romero Caro en Red Española El Mercurio

https://www.elmercuriodigital.net/2019/07/negociacion-odebrecht-un-fracaso.html

Una de las caras más oscura de la relación Estado-Empresa,  que  no siempre ocupa amplios  espacios digitales y montañas de papel, es la corrupción. El caso Odebrecht, ha sacado a luz   la crisis generalizada en Latinoamérica,  con mayores  evidencias en una docena  de  países
Las emergentes democracias sufren acelerada desestabilización, con centenas de juicios y prisión para múltiples protagonistas. Presidentes, ministros, parlamentarios, banqueros, empresarios  de toda laya junto a cómplices menores, escamotean la Justicia y burlan  los deseos  y esperanzas  de pueblos afectados. 
Vivimos el resurgimiento  de la violencia en calles  y  plazas, nuevas  organizaciones regionales como partidos y asociaciones  democráticos lanzan proclamas, entretanto las  economías se resienten  y el futuro se torna más incierto. Las  cifras oficiales sobre  crecimiento económico que proclaman los  gobiernos de turno, no incluyen  a las  mayorías. La pirámide de ingresos  se estrecha cada minuto.
Manuel Romero  Caro, economista con larga experiencia,   que se  atrevió a fundar en el Perú de 1990 el primer diario  de economía  y finanzas, desde  su primera  edición pudo percibir y revelar el oscuro horizonte que se venía con el remate de las empresas públicas  a poderosas  firmas extranjeras.
Ese flujo  de dólares, incluyendo del narcotráfico, nunca antes  percibido, creó el espacio para ampliar la corrupción que  hoy se conoce y  se reproduce  en América,  con los mismos métodos y argucias.  Esta  afirmación se constata en “La negociación del Acuerdo con Odebrecht, que  ha sido un fracaso”, según  síntesis de Romero Caro,  que  forma parte  de un esfuerzo personal  y de apoyo  de varios especialistas y organizaciones internacionales  de periodistas,  que han brindado  caminos para la  intervención  de la  Justicia,  pero que tampoco avanza como lo exige la ciudadanía.
El Caso Odebrecht ya forma parte de una investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, junto con otros países más de América Latina, que detalla coimas de dinero y sobornos, a presidentes, expresidentes y funcionarios del gobierno de 12 países: Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela, durante los últimos 20 años, para obtener beneficios en contrataciones públicas.
Odebrecht, fundada en Brasil  en 1944,  creó  su «Caja B» a finales de los años 2010 con el nombre de «Sector de relaciones estratégicas» para disimular la maraña de su delictuosa actuación, pero la estructura ilegal venía operando  desde 1987, según consta en los registros que guardó una funcionaria durante tres décadas,  hasta entregarlos a la justicia de su país y a la Comisión del Congreso que asumió  la investigación.
El Perú, sobresale entre 2005 y 2014, cuando Odebrecht hace pagos de sobornos a funcionarios que comprenden los Gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016), según se desprende del acuerdo firmado por la compañía con el Departamento de Justicia de Estados Unidos. El presidente Pedro Pablo Kuczynski dijo entonces  que apoyaría en todo lo que sea necesario para la investigación, y después también PPK, fue descubierto como parte  de la telaraña.
Atalaya Económica, blog de Gestión, diariio que creó  en  1990,  permite  recordar la  feria o  remate de empresas que propició Fujimori.  Y hoy salen a luz nuevos detalles sobre los pagos secretos vinculados a 5 proyectos “nuevos”,  proceso que  muestra el fracaso de la negociación del Acuerdo.
Romero Caro, considera que un factor indispensable para llevar a buen puerto cualquier negociación es el nivel de credibilidad de las partes involucradas. Sin ese factor, o una mínima parte del mismo, las negociaciones fracasarán o serán prolongadas y más costosas. Y en el caso del Grupo Odebrecht (Odb) la verdad no ha sido precisamente el sello distintivo de su cultura empresarial.
Si retrocedemos en el tiempo encontraremos muchos ejemplos de esto. Y esta “característica “va de rey a paje. Es así que ya se han publicado diversas mentiras e inconsistencias de parte de Marcelo Odebrecht.
Por su parte, otro directivo de la misma organización, Jorge Barata, tampoco se queda atrás. Solo 2 ejemplos referidos al GSP: él siempre negó que Edgar Ramírez, presidente del comité de Pro Inversión que otorgó la concesión del GSP a Odebrecht hubiera  trabajado para el Grupo Odb. Sin embargo tanto él como el ex ministro de Energía Mayorga trabajaron para dicho grupo. Inclusive por haber mantenido dicha vinculación hasta un período menor a dos años de la fecha en que  ambos asumieron responsabilidades en ProInversión y el MEM, legalmente debieron de haberse abstenido de participar en asuntos vinculados con dicho Grupo, lo que no hicieron.
Pero las mentiras no son cosa del pasado ni la nueva Odebrecht se ha reconvertido como afirman sus defensores. Por ejemplo, un  ex miembrode relaciones públicas, Gustavo Gorriti, ha afirmado  que Odebrecht es “una compañía que se encuentra ahora en profundo proceso de reforma y que hoy colabora plenamente en la tarea de identificar la corrupción y los corruptos” (IDL-R, “Hipócritas y bribones”, 23.1.19).
¿Ustedes creen que la vieja Odebrecht y la nueva y reconvertida Odebrecht no son prácticamente lo mismo?. Tan es así que hasta hace muy poco diversos representantes de Odb (inclusive en  manifestaciones ante la justicia) negaron reiteradamente que en el Gasoducto Sur Peruano (GSP) hubiera habido cualquier tipo de irregularidades. Y ahora conocemos  los pagos secretos que efectuó “el departamento de coimas” de Odb a diversos destinatarios vinculados con dicho proyecto.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bailando al son de la música que pone Odb?.
Son ellos los que decidieron qué proyectos incluir en el “histórico” Acuerdo (los más antiguos y en los que han recuperado su inversión con creces) y cuáles vetar su inclusión (principalmente el GSP, que es el único que tiene cláusula anticorrupción). También deciden el ritmo y la secuencia de las investigaciones, programando qué declaraciones dar y el momento de las mismas. Ya que luego de las declaraciones iniciales sobre sobornos en el Metro e Interoceánica, que solo incluyeron a funcionarios de segundo y tercer nivel; nos estuvieron entreteniendo con los aportes electorales.
Otro ejemplo. Acaban de manifestar: que la información de los servidores Drousy y My Web Day, sobre los que siempre se manifestó que incluían toda la información referente a los sobornos, ahora mencionan que también contiene información de “transacciones lícitas, privadas e internas”.
El problema es que esta nueva interpretación es un misil a la línea de flotación del argumento central de la fiscalía en el sentido que todos los pagos incluidos en los sistemas anteriormente referidos eran pagos ilegales. Los “corruptos” deben de estar felices con esta nueva interpretación. ¿Los defensores de Odebrecht también están de acuerdo con esta nueva declaración?; ¿qué tienen que decir de los, por ahora, 6 proyectos con pagos secretos que no están incluidos en el Acuerdo y que han llegado a costo cero?
Un aspecto a destacar es que las críticas de diversos medios sobre este escándalo de las planillas secretas son excesivamente generosas con el equipo especial, el que evidentemente es responsables de las “negociaciones “con Odebrecht. Y la explicación debe encontrarse en el temor que los negociadores les cierren el caño de las informaciones privilegiadas y se las entreguen a la competencia. Estos aprendices de Sergio Moro y Deltan Dallagnol (juez federal y jefe de los fiscales del caso Lava Jato de Brasil, siendo el primero el actual Ministro de Justicia) deben analizar la trayectoria de Moro, el que está siendo investigado por las numerosas conversaciones confidenciales que mantuvo con Dallagnol y que violan el ordenamiento legal vigente de su país. 
En realidad el tratamiento selectivo de la información privilegiada de parte de la Fiscalía es inaceptable y debe de terminar. En cualquier país civilizado las fiscalías tienen un vocero oficial, el que da la misma información a todos los medios.
Romero  Caro  expresa su  satisfacción de constatar que después de  casi 5 años en que empezó a criticar las  graves irregularidades del contrato del GSP y el desempeño de Odebrecht, el tiempo le está dando la razón. “Lo mismo sucede con las alertas que emitió hace tiempo y reiteradamente sobre el progresivo deterioro de la situación financiera de Odebrecht, el muy reducido monto de la reparación civil y la falta de respaldo de la misma”,
El resto de los proyectos otorgados a Odb iba a quedar sin conocerse, ya que la capacidad de la fiscalía de generar investigaciones propias sin estar alimentadas fundamentalmente por las delaciones premiadas y documentos proporcionados por los ex ejecutivos de Odb hasta el momento (y nada indica que esto cambiaría en el futuro) ha sido nula.
Un factor indispensable para llevar a buen puerto cualquier negociación es el nivel de credibilidad de las partes involucradas. Sin ese factor, o una mínima parte del mismo, las negociaciones fracasarán o serán prolongadas y más costosas. Y en el caso del Grupo Odebrecht (Odb) la verdad no ha sido precisamente el sello distintivo de su cultura empresarial.
Finalmente solo cabe mencionar que cuando el equipo LJ exponía sus argumentos para justificar el Acuerdo que se iba a suscribir con Odb su principal idea fuerza era que a través del mismo íbamos a conocer toda la verdad. Y repetía este argumento constantemente hasta que agarró fuerza el argumento que en el mejor de los casos con el Acuerdo íbamos a conocer la verdad de solo los 4 proyectos comprendidos en el Acuerdo.
Y la verdad sobre el resto de los proyectos otorgados a Odb iba a quedar sin conocerse, ya que la capacidad de la fiscalía de generar investigaciones propias sin estar alimentadas fundamentalmente por las delaciones premiadas y documentos proporcionados por los ex ejecutivos de Odb hasta el momento (y nada indica que esto cambiaría en el futuro) ha sido nula.
Y la noticia que el equipo especial investigará el caso de las planillas secretas, debe ser una broma de mal gusto porque es inconcebible que ellos se “autoinculpen”. Es así que, como ya hemos explicado, en el Acuerdo hemos dado mucho para recibir muy poco. Y de otro lado hemos recibido mucho más que lo recibido en el Acuerdo con Odb  de parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y de las autoridades suizas.
Romero Caro  destaca que toda esa valiosísima información nos ha sido otorgada sin costo alguno. Por lo que es evidente que los resultados de la negociación efectuada por el publicitado equipo LJ sobre el Acuerdo con Odebrecht  ha distado muchísimo de maximizar los beneficios para la ciudadanía.  Esa comparación muestra el fracaso de la “negociación” del Acuerdo. Y los fracasos se pagan.
Palabras  finales. Romero Caro a lo largo  de  un gran esfuerzo ha logrado crear un interés  para la  prensa  especializada y para la academia. La lenta justicia y  las  argucias  de los  acusados, han  creado  un historia confusa y con lenguaje lleno de esoterismos, que los lectores  van perdiendo interés, porqué  ya dejó  de ser una larga novela  por entregas. 
Es un caso que posiblemente en años  venideros  se sepa que  ese dinero ha sido para  fundar  nuevos  grupos con  gran experiencia, como ocurrió con Mariano Ignacio Prado. quien desertó de sus funciones como presidente de la República del Perú el jueves 18 de diciembre de 1879.  Escapó del Perú con rumbo a Estados Unidos. Evadió con el nombre de John Christian, perteneciente a un familiar suyo. Huyó en una nave inglesa Pacific Steam Navigation Company, según documentos diversos que pueden ser consultados en cualquier librería o  biblioteca municipal.   No se  trata de ser pesimista sino de advertir y  continuar  en el camino  de la justicia por el  bien de nuestras  futuras generaciones.


Manuel  Romero  Caro:  Economista por la Universidad del Pacífico. Master en economía (Virginia Polytechnic Institute and State University) y Bachiller en Administración de Empresas, además de diversos cursos de post grado en BID, ESAN, University of Notre Dame, etc. Ha sido gerente general y Presidente de la Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide), Decano del Colegio de Economistas del Perú y ministro de Industria, Comercio, Turismo e Integración. Luego fundó y dirigió la consultora Servicios para la Gestión Empresarial y en 1989 creó la revista Gestión que luego se convertiría en el Diario Gestión.
Director Ejecutivo de la Unión de Cervecerías Peruanas Backus y Johnston S.A.A. e integrante del Directorio en diversas compañías y gremios como la Cámara de Comercio de Lima; la American Chamber of Commerce of Perú y la Corporación Andina de Fomento (CAF). En la actualidad, se desempeña como director independiente en diversas empresas.

 



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Información internacional, derechos humanos, cultura, minorías, mujer, infancia, ecología, ciencia y comunicación 

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Jorge Zavaleta  Alegre, Corresponsal en Washington DC.

Otra información es posible












Agroexportadoras quebrantan democracias. Laguna de Los Andes en peligro. Informe de DIARIO16 Madrid


https://diario16.com/las-agroexportadoras-sepultan-a-la-democracia/




La agro exportación es sinónimo de calidad alimentaria. La prueba es la industria alimentaria de los EEUU que viene generando la obesidad como enfermedad social, que ya se extendió a México y algunos sectores populares de Inglaterra y España

 
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América Latina  se ha convertido en la versión absoluta donde el libre mercado solo viene dejando corrupción. No hay país de esta Región, exceptuando Uruguay, donde la fragilidad de las instituciones democráticas sea aprovechada para hacer negocios extremadamente lucrativos.
Esta lista puede ser liderada por el Perú, donde  cinco jefes de Estado pasan por  procesos  judiciales en diferentes etapas – y  es  un paraíso de leyes para los  agroexportadoras  e  hidroenergéticas, que violando normas   comprometen la  salud de los consumidores, agricultores, y destruyen las fuentes de agua en perjuicio del presente y futuro  de miles de los pueblos  andinos.
Hoy percibimos, por señalar la  grave amenaza del pueblo de Caraz,  en la Cordillera de los Andes Nororientales, que despierta    para exigir que el  sexto presidente nacional, derogue el Decreto Supremo N° 114-2019 PCM, que declara el “Estado de Emergencia de la Laguna Parón, “por peligro inminente ante posible desembalse” que  asegura  el  agua  de una transnacional radicada en la costa  norte del país, bastión del partido aprista  fundado en 1917 por Haya de la Torre y sepultado por Alan García Pérez, con su suicidio a principios del 2019..
La decisión gubernamental se basa en un informe  de la Autoridad Nacional que señala que el nivel del agua de la laguna se encuentra por encima de la cota mínima de seguridad. Sin embargo, la comunidad en protesta señala que el interés de las autoridades, es jugar en pared con la transnacional hidroenergética Orazul, para que finalmente el agua sea descargada en beneficio de la empresa.
Orazul,  anteriormente tenía la licencia de uso del agua de la Laguna de Parón y perjudicaba a los agricultores de la Comunidad de Cruz de Mayo que también usaban el agua que venía de la laguna; hasta que el 2008 las comunidades se organizaron y recuperaron el control de la Laguna.
En ese entonces la empresa hidroenergética Orazul realizaba irregulares y grandes descargas de agua, poniendo en peligro la sostenibilidad de la Laguna y perturbando el delicado ecosistema del Parque Nacional Huascarán en general, del que es parte la Laguna.
La versión de la comunidad,  a través de la Red Muqui,  señala que no han tenido conocimiento del informe técnico, y que a pesar de que anteriormente han participado de mesas de diálogo, no les hicieron llegar el informe, que se suma a una serie de errores que el Estado ha venido cometiendo, al no asumir los compromisos  con las poblaciones que se encuentran alrededor de Parón.
La agroexportadora  desde febrero ha querido descargar la laguna, señalando  un “inminente peligro”. “En años anteriores también señalaron lo mismo y la comunidad permitió que se realicen descargas de agua, pero descargaban más de lo acordado,  perjudicando el  riego”.  Orazul  ha logrado que el ex presidente de la comunidad sea defenestrado.
Las autoridades no tienen interés  ahora de proteger  el turismo. La comunidad no se opone a la descarga de agua siempre y cuando no esté muy por debajo de la cota máxima de seguridad que y terminaría afectando al turismo y la agricultura.
La arbitrariedad del  gobierno y su agroexportadora aliada  amenaza con  la fuerza cuando crece la voz de las rondas campesinas, con la participación de docentes, agricultores, la junta de regantes, transportistas, etc.
En la zona de la Laguna de Parón, las comunidades aledañas y gran parte del Parque Nacional Huascarán están concesionados a una empresa minera que tiene un proyecto llamado Yanamia. Las comunidades necesitan mejorar la gestión de agua para que todas las comunidades sean beneficiadas en el uso del agua de la Laguna Parón.
José Antonio Segrelles, del Departamento de Geografía Humana , Universidad de Alicante (España), explica que la globalización y la progresiva liberalización de los mercados agropecuarios mundiales representarán un importante estímulo para que los países latinoamericanos intenten aumentar la productividad y la competitividad internacional de sus producciones agrícolas y ganaderas, en consonancia con un modelo de crecimiento económico basado en la búsqueda de beneficios a corto plazo.
Pero advierte que este proceso conducirá sin duda alguna a la profundización de los clásicos antagonismos entre la agricultura comercial y capitalista, ejercida por los complejos agroindustriales controlados por las empresas transnacionales y los grandes agricultores locales, y la agricultura campesina, condenada a la precariedad.
Tanto la creciente pobreza rural, por un lado, como la intensificación productiva, por otro, llevan consigo la degradación de los ecosistemas y graves desequilibrios ecológicos que acentúan los agudos problemas ambientales heredados de la revolución verde y del papel dependiente y periférico de América latina dentro del capitalismo mundial.
Aunque cada vez existe mayor atención ecológica en la población latinoamericana, no tiene ningún sentido reclamar el respeto ambiental y la necesaria conservación de los recursos sin criticar la lógica del modelo liberal, pues existe una incompatibilidad manifiesta entre el desarrollo sostenible y el modo de producción capitalista.
Con la Revolución Industrial se consolidó un mercado mundial para los principales cereales. En la actualidad cerca de 250 millones de toneladas de cereales son objeto de transporte internacional cada año. El aumento en el comercio de frutas y hortalizas frescas es responsable de la mayor parte de los problemas actuales asociados a las plagas de cuarentena  y el despojo  de alimentos para los campesinos productores.
Tampoco la agro exportación es sinónimo de calidad alimentaria.  La prueba es la  industria alimentaria  de los  EEUU que viene generando la obesidad como enfermedad social, que ya se extendió a México y algunos  sectores populares  de Inglaterra y España
Jorge Zavaleta Alegre (Lima) Corresponsal en Latinoamérica
https://diario16.com/las-agroexportadoras-sepultan-a-la-democracia/
Entrevista de Ojo Público a ecologista Thompson quien alerta el peligro de que El Huascarán  siga perdiendo altura ppor el cambio climático  y otras causas  del depredamiento  de los recursos  naturales.